“LAS REFORMAS DESDE RAMA A HOY CUESTIONAN LA POSIBILIDAD QUE NOS DA LA EDUCACIÓN DE ABRIR CABEZAS Y PLANTEAN LA FORMACIÓN EN COMPETENCIA”
Entrevista a los docentes de Filosofía Luis Maseda y Arturo Garcé, 29 de marzo de 2018



“Las competencias son comportamientos observables, medibles, registrables, que reflejan ciertas destrezas, ciertas habilidades en la resolución de cuestiones prácticas. Esas competencias pasan a ser en los años ‘90, el eje de la Educación y de alguna manera se cuestiona la Educación tradicional, la Educación de matriz humanista o humanística, se despotrica en contra de la Educación universalista”, explicaron los profesores de Filosofía Luis Maseda y Arturo Garcé en ‘Mañanas de Radio’. Hoy esto sigue en discusión “cuando se habla de la Universidad de la Educación, se analizan los proyectos de reforma de los Institutos de Formación Docente, para plantear una nueva institucionalidad y allí, en los documentos las autoridades plantean que el eje es la formación en competencia”. Transcribimos la entrevista que puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/angeles-luis-maseda-arturo-garce-29-3-2018-audios-mp3_rf_24945817_1.html

 

María de los Ángeles Balparda: Estamos recibiendo con muchísimo gusto a los Profesores de Filosofía, Luis Maseda y Arturo Garcé. ¿Cómo les va? Bienvenidos.

Luis Maseda: Muy bien Ángeles, muchas gracias por la invitación.

Arturo Garcé: Gracias por la invitación.

 

MAB: Hoy vamos a entrar al tema de la Educación con un título que me parece que es muy importante y que hay que explicarlo de entrada: “Educación en competencia en el pasado y en la actualidad”.
¿Qué es educación en competencia?

LM: En los años ‘90 aparecen en América Latina y en buena parte del mundo junto con el auge del neoliberalismo, las reformas educativas que son de cuño neoliberal. En nuestro país, esa reforma neoliberal fue implementada por el sociólogo (Germán) Rama, siendo Director Nacional de Educación (entre 1995 y 2000, durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti). Los compañeros de los sindicatos de la Enseñanza muy creativamente, la llamaron la reforma ‘ramera’.
Y bueno, la ‘reforma de Rama’ justamente planteaba una Educación instrumental, o sea una Educación que estaba fundamentalmente al servicio del mercado, que tenía por objetivo fundamental la formación de los recursos humanos, para ubicarlo en el aparato productivo; y que traía -como uno de sus aspectos fundamentales- el tema de las competencias. Es decir, se empezó a pensar que la Educación o el eje de la Educación no estaba en los conocimientos. No vamos a hablar de la transmisión porque educar no es transmitir conocimientos, en todo caso es poner en consideración los conocimientos y permitir que el alumno los entienda pero también sea capaz de superarlos.
O sea, de aportarle algo, de construir junto con el docente.
Pero entonces, decía el tema de los conocimientos, el eje se desplazó de los conocimientos a las competencias.
¿Qué son las competencias?
Bueno, las competencias son en primer lugar, comportamientos observables, medibles, registrables, que reflejan ciertas destrezas, ciertas habilidades en la resolución de cuestiones prácticas.
Esas competencias pasan a ser en los años ‘90, el eje de la Educación y de alguna manera se cuestiona la Educación tradicional, la Educación de matriz humanista o humanística, se despotrica en contra de la Educación universalista.
No nos olvidemos que en los años ‘90, en la ‘reforma Rama’ se fusionaron materias, se hablaba de áreas de conocimientos, los profesores de Geografía e Historia daban algo que no se sabía bien que era; los chiquilines en Primer año no arrancaban con Historia Universal sino que empezaban con el mundo tras la caída del muro de Berlín, que era una cosa totalmente loca, porque para chiquilines que venían de la escuela, que no tenían ni idea, arrancar por ahí era terrible.
Yo siempre lo cuento, cuando estaba en Primero de Liceo, venía de la Escuela, la Profesora de Historia dibujó en el pizarrón una línea de tiempo y en el medio de esa línea puso un cero, bueno, dijo: a la izquierda, esto es antes de Cristo y acá, a la derecha, es después de Cristo. Y empezó: Prehistoria, Oriente, Grecia, y fue metiendo fechas menos tanto, menos tanto, menos tanto; la Edad Media, el Renacimiento, tal cosa, a mí se me abrió la cabeza. Yo jamás me olvidé de eso. Porque empecé a entender algo del mundo en el que vivía.
Pero estas reformas justamente cuestionaban esa posibilidad que nos da la Educación de abrir cabezas y se encaminaban a la formación de destrezas, de competencias.

 

MAB: Si, que muchas veces uno escucha “para qué aprenden eso si no lo van a usar” “¿para qué estudian tal cosa si va a ser ingeniero”? ¿“Para qué quiere saber literatura”? y cosas así.
 
LM: Exactamente.

AG: Eso me recuerda una anécdota cuando yo iba al Bauzá, que tomaba el 128, estábamos en el pasillo, ya abarrotados y subieron dos muchachos a protestar con los planes que querían hacer con Agronomía y qué es esto de que les enseñaran Filosofía,
 “¿Qué? ¿Vamos a filosofar con las vacas?”.
Me pareció brillante como falta de visión de lo que pasaba y falta de visión del sentido de la Educación.
Ahora, Luis plantea el problema de la competencia, feo sentido, “usted aprende a hacer esto y apriete este tornillo”.
Aquello de los ‘tiempos modernos’ de Chaplin, maravilloso, maravilloso. 

 

MAB: Hay que recomendarla esa película, está en YouTube, cualquiera la puede ver.

AG: Yo creo que sí, hay que verla porque sigue siendo impresionante.
Ahora, lo de la competencia tiene otro ángulo, que es bueno, encontrar uno su lugar en la sociedad y entonces desarrollar sus mejores capacidades dentro de una sociedad para servicio y aporte de uno y la sociedad.
Osiris Rodríguez Castillo, nuestro poeta, decía que todo hombre es responsable del empleo de su tiempo ante la sociedad. Entonces bueno, esa parte está también y después voy a derivar -en acuerdo con Luis, vamos a derivar- al problema de la Educación en los valores y porqué, ahí está, la actualidad de los grandes: Protágoras, Sócrates y Platón. Los tres primeros. Y cómo hay una visión de la Educación que tiene que ver con un sistema político, con una visión de la política, con una visión de la polis.
Y lo iba a decir al principio y después la conversación tomó otro giro, ya creo que no es necesario decirlo pero recuerdo con mucho agrado la primera vez que nos enfrentamos a estos temibles micrófonos.
Pero lo primero que dijo Luis que no íbamos a hablar de la política uruguaya, que no veníamos en tren de agitadores, que veníamos a hablar de Educación. Porque el problema de Educación es un problema universal, un problema de todos que, dentro de nuestras posibilidades, tenemos que arrimar algo y hoy es perfectamente válido.
Porque efectivamente, qué valores impulsó Protágoras, qué valores impulsó Sócrates, qué valores impulsó Platón y qué actualidad tienen. Y qué complejidades plantean.

 

Diego Martínez: Y hablando de Protágoras, hay una pregunta que nos están ofreciendo para participar los invitados, que además tendrá para sortearse un libro, lo cual siempre es bienvenido por parte de la audiencia.

LM: Bueno, la pregunta es una pregunta que tiene que ver con el tema que vamos a desarrollar hoy y es la siguiente: Vamos a hablar de los Sofistas y de su aporte a la Educación y entre los Sofistas se destaca la figura de Protágoras, entonces la pregunta es: ¿Cuál es la frase que hizo célebre a Protágoras? Que es uno de los Sofistas, quizás el más importante.

AG: El más importante. El primero y el más grande, le dicen los historiadores -no yo- lo dice (el filólogo escocés William Keith Chambers)  Guthrie, uno de los grandes historiadores. El primero y el más grande –lo nombra- y lo es.

LM: La frase tiene una versión breve y tiene una versión más extensa, entonces, si puede ser la versión más extensa, mejor, pero si es la breve, “la aceptamos”. ¿Cuál es la frase que hizo célebre al Sofista Protágoras del cual vamos a hablar hoy?

 

MAB: Que lo hagan por el 2900 poniendo “la 36” y luego un espacio, dando la respuesta. Y se pueden ganar el libro: “Filosofía, Educación y Sociedad” y su subtítulo es “Una mirada a la Educación desde la Filosofía”.
Bien, Protágoras, es un sofista, digan aunque sea cortito, ¿qué es un Sofista?

LM: Garcés es del club de Protágoras.

AG: Es el presidente honorario, no tengo problema. Presidente “ad vitam”.
Lo que pasa, es el devenir histórico a principios del Siglo V con el problema de las que seguimos llamando “Guerras Médicas” -en realidad guerras pérsicas, eso me corregían a mí en el Liceo-; Atenas, al ser la vencedora, se convierte en una gran potencia.
La verdad que cuando uno estudia -yo lo tuve que hacer y lo enseñaba- lo que era la educación tradicional en Grecia, era de una pobreza franciscana, valga el anacronismo, porque realmente era enseñarles un poco a escribir, al menos a tocar la lira, en eso nos ganaban y después iban a la palestra a entrenarse. Con esa educación no podías hacer nada. Ahora, hay que regir lo que era un imperio, realmente un imperio marítimo, la famosa talasocracia ateniense.
Entonces, se precisaba gente capacitada, gente que supiera el arte de gobernar, que tuviera todos los conocimientos, una cosa que no se perdió en la Filosofía griega que a su modo y con total oposición, Platón la toma, el gobernante tiene que prepararse para ser gobernante.
No quiero ser irónico, pero cuando uno ve en el mundo los asnos que están rigiendo los países, dice: ¡Platón, volvé! ¡Protágoras volvé!
Porque recuerdo la canción, las Décimas a Artigas que decía: “Artigas vuelve a nacer, que demasiado has tardado”.
Bueno yo les diría también Protágoras volvé a nacer, porque se precisa.
Entonces aparecieron los maestros ambulantes, eran los Sofistas que iban de ciudad en ciudad enseñando, propagandeándose, porque no había televisión, no había nada. Tenían que dar conferencias públicas para “hacerse el cartel” y su función era enseñar la virtud política, la excelencia política, lo que llamaban ‘areté’ los griegos (N.deR.: areté - término griego con el que se designaba la excelencia de alguien o de algo y que, especialmente desde los sofistas y Platón, luego también por Aristóteles, fue utilizado con el significado de virtud).
Areté política, excelencia política, entonces había que formar buenos gobernantes, y ahí quedó esa mitad como todas las cosas humanas, a medias. Por un lado, esto con lo que protesta muy justificadamente Luis, la competencia -apretá bien el tornillo, hacé bien esto y todo lo demás- y por otro lado, bueno, vamos a tener competencia en un arte tan complicado como el de gobernar. No puede ser, que en el caso de Grecia -y hay algún parecido moderno- se llegaba al gobierno porque: uno era un aristócrata, tenía sangre azul o porque daba un golpe de fuerza o alguna otra cosa por el estilo. Y ¿dónde estaba el gobernante? Entonces el gobernante era gobernante como si fuese en la época de los Borbones, el rey tenía al delfín, el delfín pasaba a ser rey, así.
Entonces, ahí es donde entra Protágoras, que hace una educación democrática, que es el punto que yo quiero poner.
Justamente, lo que quiero ver es una visión de la Educación en el caso de Protágoras y por eso tengo marcado en el libro acá unas líneas hermosas, que muestran la grandeza de Protágoras; el creador de la Escuela Pública, el creador de que la ciudad pagara a los maestros para que así -lo voy a leer bien, lo estoy parafraseando- “para que así, los que no tenían dinero no se privaran de la más bella de las ocupaciones”, que era ser instruidos.
Cómo para que yo no le tenga amor, a mi amigo Protágoras.

 

MAB: Claro, como para no ser hincha.

AG: Después, un siglo después en Grecia empezaron a aparecer en las islas, en Theo, en Mileto, en Asia Menor, empezaron a aparecer Escuelas Públicas, pero la línea de avanzada la hizo Protágoras. Simplemente es historia.
 

LM: Claro, nosotros hoy hablábamos de las competencias y de una visión instrumental de la Educación en nuestro tiempo, que todavía sigue en discusión, porque por ejemplo, yendo al presente, se habla hoy de la Universidad de la Educación, se analizan los proyectos de reforma de los Institutos de Formación Docente, para plantear una nueva institucionalidad y allí, en los documentos que las autoridades presentan, plantean que el eje es la formación en competencia.
Documentos que han sido rechazados por las Asambleas Técnico Docentes, por las asambleas de las distintas instituciones, porque justamente el tema de las competencias, el tema de la ‘formación en competencia’ sigue hoy en vigencia, no es una discusión saldada o laudada.
Nosotros decíamos, esta cuestión tiene una larga historia y podemos decir, bueno, en la Grecia del siglo V -como decía Arturo- también podemos plantear una Educación que apuntaba a las competencias, los sofistas buscaban formar a los futuros gobernantes.  ¿En qué marco? ¿En qué contexto?
En un marco democrático, porque una de las deudas -lo vuelvo a reiterar- que Occidente tiene con Grecia es el tema de la democracia, de donde surge el sistema democrático, que apareció en Grecia.

 

DM: ¿Apareció ese sistema?

LM: Exactamente, en Grecia, en esa civilización. Y se necesitaba formar ciudadanos para la democracia y tenían que tener determinadas competencias a nivel argumentativo, a nivel lingüístico, aparece la retórica.

 

DM: Competencia para eso.
 
LM: Exactamente. Para desempeñarse en ese ámbito político.
Por otro lado, podemos pensar que en el caso de Sócrates hay otra visión acerca de la Educación, porque Sócrates -pese a que fue, digamos, revulsivo para la sociedad de su época y la práctica socrática en definitiva se consideró peligrosa, por eso fue condenado y luego ejecutado- pensaba fundamentalmente en la persona, en el ser individual y en el perfeccionamiento en todo el alma.

AG: Y si le hiciéramos la pregunta a Sócrates de cuál es la función de la Educación, hacia qué se debe educar, nos contestaría que educar hacia el mejoramiento del alma y teniendo como eje la incorporación de valores.
Una visión distinta de estos maestros ambulantes, los sofistas, que apuntaban a algo, si se quiere, más acorde a la demanda de la época que les tocó vivir.

 

DM: Tenemos que hacer una pausa, supongo que un poco el debate está en el hombre útil a los poderosos o el hombre dueño de su destino y partícipe de su realidad y con la posibilidad de modificarla el hombre político y que se puedan desarrollar todos los hombres en ese interés y no sólo los que accedan a determinada posibilidad de formación.

 

DM: Quedaron planteados los temas, el tema de la educación, el tema de Protágoras, la competencia, no sé por dónde quieren desarrollar.
 
AG: Bueno si, yo como fui el culpable de meterme en este callejón, más vale que salga.
Y la pregunta es ¿qué valores tiene que desarrollar la Educación?
Yo retrocedo 62 años -nada más, poquita cosa, un segundo en el tiempo- cuando hacía mi Tercer año en el IPA y el Profesor, el gran profesor José Pedro Violante -por algo está dedicado mi parte del libro a él- nos enseñaba justamente Historia de la Educación Moderna y Contemporánea; y nos ponía una teoría en la que sigo creyendo, no digo que sea esa, que yo tenga razón ni nada, simplemente es mi visión de la Educación. La visión de la Educación es insertar a alguien en un mundo de valores, pero si sacamos eso lo que queda son los reflejos condicionados, nada más, que son muy buenos, pero la Educación tiene que ir más arriba.

 
AB: Sino no seríamos gente.

AG: Si, a una cosa humana y creadora, que humanice al hombre, no lo pisotee, no los castre prácticamente, no lo liquide; que lo haga plenamente humano porque el hombre es hombre en la medida en que se humaniza. No nacemos hombre, podemos serlo y nos vamos humanizando gracias a la Educación.
Entonces, dejar a alguien sin Educación, sin instrucción, por lo menos instrucción, es limitarlo mucho. Puede ser educado, nuestro paisano tenía pocas letras y qué educación, qué firmeza y qué linda actitud ante la vida y qué experiencia. Es decir, Educación es una cosa e instrucción es otra como todo el mundo lo sabe. Una visión contrapuesta de la política: o teníamos política aristocrática tradicional que no quería saber nada de la Educación, “no, educación no, ya se trae, hay espíritus superiores, que es esto de los que aprendieron”… Eso de Píndaro que yo cito por ahí, que dice que “los grandes espíritus lo saben todo por esencia”, los que saben por haber enseñado son unos mediocres de la peor especie.
Ahora bien, contra esa visión aparece el empuje democrático del siglo V representado por los sofistas. Entonces ahora, ¿qué valores tenemos en juego? Los valores democráticos: la igualdad de las personas, el acceso a todos, esta cosa preciosa de la Educación que yo les citaba.

 

MAB: Y que todavía no lo leyó.

AG: Es el primer punto en el apéndice mío: Protágoras “convirtió en ley que todos los hijos sin excepción de los ciudadanos aprendieran las letras, siendo la ciudad la que pagase los salarios de los maestros, pues supuso que los carentes de recursos en sus vidas, no pudiendo por sí mismos pagar salarios, se verían privados de la más bella de las ocupaciones”. Y esto lo dice un historiador griego Diodoro Sículo o de Sicilia, siglo I, de nuestra era.
Eso era Protágoras.
Ahora bien ¿qué pasó por el otro lado?
Algo que creo empaña un poco ante los ojos de Ustedes y los nuestros, la figura de Sócrates. No hay un Sócrates demócrata como dos o tres han tratado de defenderlo. No, Sócrates, parece mentira, un hombre de abajo, se convirtió a la línea aristocrática; no hablaba de democracia.
Habría que hilar muy fino, pero era sobre todo a la capacidad del hombre para realizarse, una cosa así, una cosa difícil.
Entonces el asunto era ver cómo se llegaba a eso. Y ¿qué hace Sócrates? Los valores, personales, absolutamente. Es decir, lo que contaba para él era la evolución, lo dice muy bien una investigadora francesa que yo cito: tomaba individuos y los convertía en personas. Espléndido, no se puede decir mejor, a mi modo de ver.
Pero eso era excelente porque preparaba a un ciudadano para integrarse debidamente en la política pero problema, no quería saber nada con la política propiamente dicha, que era lo que le reprochaban los sofistas: “¿cómo? Tu hablas de todo esto y no te mezclas en política” y Sócrates contraatacaba: “¿no hago mejor preparando la gente a la política que haciendo política yo?”.
Entonces, está muy bien pero hay que dar el otro paso, está perfecto, claro que la evolución personal es fundamental pero bueno, preparémonos, no somos átomos, estamos en una comunidad. Ahí hay que saber integrarlo a alguien.
Yo me voy a corregir - no es malo que uno se dé cuenta de una carencia- en el libro justamente cuando yo comento la frase de XXXXX, digo que Sócrates tomaba los individuos y los convertía en personas, “este hijo de artesano trabajaba a escala artesanal”, dice ella, divina.
Entonces yo decía “bueno, los convertía en personas” y personas yo las defiendo por tres caracteres: ser gente consciente, ser responsable y pasarse en valores. Tengo que agregar otro, tengo que corregir, hay una cuarta: sin perder su individualidad sabe integrarse en la comunidad.
Me faltó eso y lo corrijo ahora.

 

MAB: Está muy bien eso. No es un peso muerto en el colectivo, sino que aporta y conserva su individualidad.

AG: No, claro. No es una ovejita que se mete en el rebaño.
Aquella cosa maravillosa, que fenómeno lo de la propaganda fue Herr Adolf, fue una maravilla, aquellas enormes concentraciones, todos vestidos iguales.
Nosotros cuatro estamos vestidos distintos, somos individuos, se ve que si nos agarran y nos visten a todos iguales ya la individualidad de uno no existe. Existe para el grupo, la nación, la raza, el demonio...
Ahora, ¿cuál es la contrapartida de esto?
Platón toma el legado de Sócrates, entonces, efectivamente hay que hacer esto pero como dice un crítico muy bien, Sócrates cometió dos errores. Hay que superar al maestro en dos cosas: primero, Sócrates hablaba con cualquiera, con el primero que encontraba en la calle…
Segundo, Sócrates hablaba directamente con la gente, a ver si entendían lo que era la política, la virtud, la templanza o la religión; no había que dar una enseñanza, había que tener una universidad de políticos.

 

MAB: Eso lo quería corregir Platón

AG: Esas eran las dos cosas que le quería corregir a Sócrates. Aparece la academia platónica que es un semillero de políticos, simplemente preparar políticos para las nuevas circunstancias de Grecia porque Platón veía: sí, eso era verdad, que Grecia se estaba hundiendo a toda velocidad con las guerras, con la intervención de Persia, con todo, con toda esa parte de historia.

 

MAB: Un mensaje de Cecilia, dice: “Buen día, que alegría desayunar con los filósofos en la Imprescindible, siempre abriendo cabezas”, dice. “Gran tema el de qué contenidos y cómo se enseñan. Modestamente creo que niños y jóvenes deben entrar en contacto con la mayor variedad de materias, incluyendo música, baile, manualidades, huerta, cocina, educación sexual, etc., para conocer un poco de todo, teórico y práctico y con libertad e integración, entre todas las materias para luego sí, ir a una especialidad pero habiendo disfrutado todo. Un abrazo para los profesores y para la 36”, agradece Cecilia. ¿Es por ahí?

AG: Perdón, un comentario y un saludo a Cecilia.
En Europa, para hacer una especialidad científica, primero hay que hacer una base filosófica. Se empieza con un curso de Filosofía, con la Licenciatura en Filosofía y después todo lo demás.

 

DM: Bueno, hay un mensaje que llegó, no está relacionado directamente a lo que estamos hablando pero propone a los invitados alguna respuesta, dice: “¿Quién venció a Atenas en las Guerras Médicas? Por favor, ubíquenlo en el tiempo respecto a Heráclito y Parménides, gracias”, manda Gerardo

AG: Si, es difícil contestar brevemente eso. Los Persas invadieron Atenas para vengar una injuria de diez años atrás, cuando la primera invasión persa había fracasado. Entonces volvieron, volvieron a la carga con un ejército enorme y allí Atenas otra vez los detuvo y los derrotó. Y eso hizo la grandeza de Atenas, porque era la triunfadora, no sólo la triunfadora, porque además sus instituciones habían triunfado, no la monarquía persa así despótica.
Cuando Jerjes, el Rey persa que invadió en el 480 antes de Cristo -A.C.- a Atenas, antes del 482, como hubo mar picado, mandó a azotar al mar por haberse portado mal. Miren el déspota loco, absolutamente loco y omnipotente, le ganaba hasta al mar así, es histórico.
Ahora Parménides y Heráclito a su vez son anteriores a todo eso y laterales a esto, porque son movimientos filosóficos que no guardan relación con estos acontecimientos históricos. Parménides desde el 515 al no sé, no se sabe bien la fecha de muerte de él, debe haber sido en el 450.

LM.: Y no vivía en Grecia, además.

AG: Ni siquiera vivió en Grecia, tiene razón Luis, era de Italia de la ciudad de Elea, y Heráclito no era de Grecia continental, era de Grecia insular asiática, de Asia Menor, entre el 540 y el 480 antes de Cristo.

LM: Bueno, creo que vamos a cuál es la función de la Educación.
Voy a citar a la profesora Alma Bolón que tiene un artículo que habla de la uniformidad en la Educación, lo voy a citar bien el artículo, se llama La Uniforme Celebración de la Diversidad y en ese artículo dice algo muy interesante.
La colega dice: “Si desde Germán Rama hasta José Mujica se machaca con la necesidad de vincular la enseñanza con ‘la vida’ ¿qué conocimiento sobrevive a este criterio?”
O sea, si lo fundamental es que eduquemos para la vida, ¿qué conocimiento sobrevive a este criterio?
Agrega: “Enseñar biología, ¿tiene menos que ver con ‘la vida’ que enseñar qué?”.
Porque en definitiva, los conocimientos de biología están en los libros y los libros aparentemente están en otro registro que no es el de la vida digamos, que no tiene que ver con esta formación utilitaria, con esta formación  instrumental, con esta formación en competencia. Entonces me parece muy interesante esto que dice Alma Bolón: ¿Qué conocimiento sobrevive a ese de que hay que formar para ‘la vida’?
Enseñar para la vida, no queda nada!
Ni los libros de Biología quedan, porque ni siquiera esos libros sobreviven.

 

MAB: Es verdad.

LM: Bueno y otra cosa que a mí me gustaría apuntar, digamos, es una duda acerca de la posibilidad de la Educación, si en definitiva es posible o no es posible educar. Y esa es una pregunta que muchas veces uno debería plantearse: ¿Es posible educar?
Hay una obra de (Sigmund) Freud de 1937 que se llama “Análisis terminable e interminable”, donde Freud dice que hay tres profesiones que son posibles y hablando del sicoanalista, dice que el sicoanalista debe operar como un modelo y también como un maestro frente al paciente y que además debe gozar de buena salud mental para poder tratar a sus pacientes.
Y dice Freud que merece todas nuestras simpatías porque aparece como si la del sicoanalista fuera la tercera de esas profesiones imposibles, en las cuales está de antemano seguro de que los resultados serán insatisfactorios. Las otras dos son el gobierno y la Educación.
O sea que este Freud nos tira en 1937 la idea que la Educación es una tarea imposible. Una afirmación muy provocativa.

 

MAB: ¿Y es como una renuncia?

AG: En cierto modo sí, se le ha reprochado esto a él.

LM: Exactamente, pero ojo, el fundador del sicoanálisis dice también que el sicoanálisis es una tarea imposible, una tarea en la cual se sabe de antemano que no va a estar conforme con los resultados, que van a ser insatisfactorios.
Eso habla un poco de la tensión que recorre el campo de la Educación y de las dificultades con las que nos encontramos hoy, que es tan difícil impartir clase.
Hablemos con los Profesores de Secundaria, hablemos con los Maestros y nos vamos a encontrar con que esto que parece tan alocado o tan volado, de que la Educación es imposible, cobra visos de realidad, porque también sufrimos lo que se llama la desterritorización de la Educación y yo una vez pregunté: ¿qué quiere decir eso?
Quiere decir que cuando tu pasás frente a una clase no sabés si están dando clase o no están dando clase, porque es tal el caos que a veces se ve que no sabés si están educando o no están educando. Entonces son buenas estas preguntas sobre las dificultades implícitas en la tarea de educar.

 

DM: Pensé que Freud iba más por lo interminable de los conocimientos.

LM: No, por el lado de las dificultades que plantea la tarea de educar.

AG: Ustedes recordarán a Enrique Jardiel Poncela -el humorista español muy desagradable como persona, tanto que se entregó al franquismo en cuerpo y alma, nunca oí tan repelentemente hablar tan mal de la mujer como él se jactaba, está bien, si quiere ser homosexual que sea, pero eso no quiere decir que trate a la mujer como a una calculadora, una abyecta, una arrastrada, espantoso, yo me divertí con los dos primeros libros ya el tercero no lo pude leer, porque me trabó el estómago- entonces decía de la Educación que para los ricos era imposible y para los pobres un peligro.
 

MAB: Hay un mensaje de Hilda dice: “Disfrutando acá de tantas lecciones de filosofía y educación, escuchando el mensaje de Cecilia y la respuesta del profesor, reviví algo de lo que presencié en España con mis nietos de Primaria y de Secundaria y es verdad lo que expuso el profesor. En Europa los chicos son preparados en Filosofía antes de elegir especialidad y el compartir todo tipo de aprendizaje. Fui testigo, desde Primaria donde participan en huertas orgánicas y aprenden hasta fracciones con recetas de cocina que ellos mismos elaboran. Fui parte de eso, son felices en esas diferentes formas de aprendizaje además de todo lo demás, hacen intercambio de costumbres de distintas culturas, con desayunos colectivos y sigue dando ejemplos. Manda abrazo a los profesores, impecable entrevista”,  dice ella.

DM: Vamos con la respuesta que la da Carlos del Cordón: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son, en tanto que no son”.
(Se hace el sorteo) Adriana de Sayago es la que se lleva rl libro autografiado por los autores.
Muchas gracias a ambos, van a volver, seguramente, porque este tema queda siempre pendiente de poder desarrollar.

LM: Muy amables por habernos invitado.

AG: Gracias.