NICARAGUA“NO SE DEJEN EMBAUCAR POR UN FALSO CREDO DE IZQUIERDA”
Entrevista la Ex Comandante del FSLN Henry Ruiz, 20 de julio de 2018.

Del otro lado de la línea telefónica, desde Managua, está quien, según sus recuerdos, fue el primer guerrillero del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que se reuniera con Fidel Castro, iniciando una relación de solidaridad que llevó a que Cuba y su líder histórico jugaran un papel destacado en el apoyo político y militar hacia la Revolución Sandinista que triunfara hace 39 años, el 19 de Julio de 1979.
Henry Ruiz, que fuera uno de los nueve Comandantes históricos de la Dirección Nacional del FSLN, hoy tiene 75 años, hace ya mucho tiempo que se alejó discrepando con el rumbo que tomó ese partido bajo el control de Daniel Ortega, el actual presidente de Nicaragua. La prensa nicaragüense ha informado que Ruiz recibe una pensión de cien dólares y atiende sus problemas de salud con medicamentos que le hacen llegar amigos.

Henry Ruiz como Comandante en 1979, y en la actualidad

A continuación transcribimos el análisis que usted podrá volver a escuchar aquí: https://www.ivoox.com/henry-ruiz-20-7-audios-mp3_rf_27162581_1.html

El excomandante sandinista conversó con radio Centenario con palabras de admiración al país que tuvo varios combatientes internacionalistas en esa lucha revolucionaria (hace pocos días se cumplió un nuevo aniversario de la caída en combate de Héctor “Meme Altesor”, uruguayo y comunista). “Los quiero y siempre llevo en la memoria esa lucha heroica que los uruguayos tuvieron contra la dictadura. Mi admiración a Artigas sigue firme”, afirmó desde la capital de la hoy convulsionada patria de Sandino. Publicamos un resumen de sus reflexiones que dan pistas para comprender la compleja situación política nicaragüense.

 

Henry Ruiz: Yo procedo de las filas del Partido Socialista nicaragüense, y en 1966 ya me vinculé al Frente Sandinista. Estaba estudiando en Moscú y dejé de estudiar para vincularme a la guerrilla del FSLN. En ese momento el Frente había sufrido una derrota muy importante en las sierras de Pancasán. Fue una derrota militar pero fue un despertar político, porque la discusión era acerca de si la dictadura se iba a balazos o se iba en elecciones, entonces la juventud empujó para decir "no, esta dictadura se va a balazos". Y el Frente Sandinista era una organización joven, era la que promovía eso y yo me incorporé a eso. Estoy desde 1967 en que yo me metí oficialmente al Frente, abandoné la Universidad, me entrené en Cuba, y de allí pasé a la guerrilla de Nicaragua. Esa es la historia rápida.

 

Hernán Salina: Y en esa época, con todas las dictaduras en la región, con todo el peso de Estados Unidos, en un país tan pobre, con tan poco desarrollo como Nicaragua, ¿qué fue lo que permitió un triunfo político pero militar también tan importante contra una dictadura que estaba bien pertrechada, Henry?

HR: Todos sostenemos la vinculación que existe entre la economía, el desarrollo y la política, pero en la política creo que es esencial el saber qué es la libertad para los ciudadanos, y qué es la libertad para la nación. Este impulso de ser libres es un resorte muy potente en la conciencia de los jóvenes.
En esa época soy un hombre joven y me doy cuenta que si el futuro mío es ser un profesional, que va a estar impartiendo clases o voy a ser un hombre libre que va a poder viajar, hablar, decidir caminar por su propio territorio sin ser perseguido. Ese fue un elemento esencial.
El propio crecimiento de la economía nacional en tiempos de Somoza, no ha tenido registros estadísticos mejores, ni con Ortega ni con nadie más. Ese ha sido el crecimiento mejor.
Pero hay que decir también que en un país atrasado, la pobreza se ensaña en los de abajo y las simpatías políticas, las lecciones aprendidas en el Partido Socialista, mi partido, decía que los pobres eran los más golpeados en cualquier relación económica social. Los elementos doctrinarios me facilitaron la toma de conciencia, por dónde era el camino. Ese seguí como lo siguieron muchos, no solamente de mi propio país Nicaragua, sino como ustedes señalaron, internacionalistas que vinieron a ayudarnos a combatir.
Hay que decir también que en este triunfo, el frente internacional fue muy importante, sobre todo de algunos gobernantes como Carlos Andrés Pérez y Fidel Castro, Carazo de Costa Rica, nuestro querido General Omar Torrijos y todo ese grupo de hombres que estaban ya alineados contra las dictaduras militares. Ese fue un factor muy importante para romper el equilibrio y después el desbalance estratégico a favor de nosotros, en contra de la Guardia Nacional y Somoza.

 

HS: ¿Particularmente qué papel jugó Cuba y Fidel en ese proceso? ¿Porque era sólo una lucha para tirar una dictadura o también se fueron profundizando los objetivos revolucionarios?

HR: El Frente siempre planteó, siempre tuvo una concepción revolucionaria, al menos el Frente que yo conocí, en el que terminé de formarme políticamente.
Cuba para nosotros es una especie de faro, los barbudos como les decían a los guerrilleros y Fidel Castro en especial eran símbolos de libertad, eran símbolos de independencia, especialmente de la independencia de un país como nosotros alineado a los Estados Unidos, la lucha antiimperialista nos sonaba poderosamente a los sonidos de esa época.
Cuba, por supuesto, en un principio tuvo apoyo pobre, limitado y yo creo que no era limitado por lo pequeño que era el Frente Sandinista sino por la prudencia política necesaria que debían de tener, mientras el frente no demostrara que era una organización seria y que era capaz de organizarse hasta alcanzar la victoria final.
Hay que decir que la victoria en los últimos 5 años, antes del 79, Fidel ya se vio mejor y más involucrado, yo creo que fui el primer guerrillero del Frente que me entrevisté con Fidel Castro allí en Cuba y ya conocí de qué se trataba y por qué había ya el interés de la dirección del Partido Comunista y sobre todo del comandante Castro de conocer al Frente Sandinista.
Yo era ya un guerrillero con una cierta experiencia en la montaña y por supuesto reunía algunos criterios políticos que a él seguramente le sirvieron para decir, sí, es una organización seria y vale la pena comprometerse.

 

HS: Henry, hoy se dice fácil, se celebra ese triunfo pero para las nuevas generaciones en América Latina hay que recordar que eso fue muy duro a costa de muchas vidas, que fue muy cruenta la etapa la dictadura y posteriormente las agresiones que recibieron de la contra, por ejemplo. Lo que hace es también tomar más valor de un triunfo revolucionario y después por lo tanto también es más grave cuando se desvía de ese camino, todas esas vidas que costó

HR: Creo que si algo deben aprender los revolucionarios es que la fuerza de uno no es suficiente, es necesario encontrar otra fuerza hasta construir una especie de paralelogramos de fuerzas que resuelvan las contradicciones internas y además permita aprovechar las contradicciones que se dan afuera, con respecto al fenómeno político social que uno quiere resolver.
No hay que olvidar que esa época es la de Carter, y Carter levantó la doctrina de los derechos humanos. Esto es muy importante, porque la doctrina de los derechos humanos son universales y comprensibles para la mayoría de la población. Estos derechos son ahora un arma contra cualquier expresión de dictadura.
Hoy actualmente en Nicaragua esos son los derechos que estamos levantando, derecho a expresarme, derecho de marchar, derecho a decir como pienso. Son derechos respaldados por el derecho internacional y también por los derechos constitucionales de las constituciones nacionales. Eso debemos tomar muy en cuenta para hacer las tácticas, no las variantes estratégicas, sino las variantes tácticas.
Nosotros, por ejemplo, teníamos como estrategia ganar el poder. Hubo alguno de nosotros, me refiero a los sandinistas (recuerden que estuvimos divididos) que decían que al poder se podía llegar en pedazos. Yo sostuve que no, la estrategia nuestra era el todo. Después podíamos administrar ese poder. Ahora me quedo con quienes eran aquellos que decían que se podía hacer en pedazos, y son precisamente los que hicieron pedazos al Frente Sandinista.

 

HS: Precisamente Henry, para entender este presente de Nicaragua, de las protestas, antes de estas pérdidas de derecho de expresión, por ejemplo, le pedimos que nos ayude a entender qué fue cambiando, qué es lo que se fue torciendo en la vida nicaragüense en un gobierno del Frente Sandinista, desde el punto de vista de la vida de la gente, de lo que se supone que un gobierno de izquierda iba a desarrollar, de la defensa de la riqueza, de la defensa del desarrollo de los recursos propios, de la distribución de la riqueza, ese tipo de cosas. ¿Qué pasó en Nicaragua en estos años? Porque sabemos que usted se ha pronunciado respecto a esos temas que llevan a estas protestas del presente

HR: En esa época de la década de los 80, Carter fue derrotado por Reagan, quien junto con Margaret Thatcher son las expresiones más acabadas del neoliberalismo. Es decir, cambia la doctrina económica a nivel global, que es el ajuste de las economías nacionales no importando qué se sacrifique (los programas sociales, los beneficios del pueblo).
A nivel internacional se agudizó la guerra ideológica y en el que nosotros estábamos alienados, la Unión Soviética, la decadencia visible de ella, -porque yo la conocí, fui Ministro de Planificación y Cooperación Externa- y me daba cuenta que allí no estaban funcionando un montón de cosas. Se le dio mucha importancia a la carrera armamentista y se descuidó la vida del pueblo, el acceso a los bienes de consumo elementales. Nos enfrentamos rápidamente a esa doctrina que comenzó a atacarnos con una especie de bloqueo, de cerco, no como el cubano pero sí se comenzaron a darse dificultades mayores. Teníamos que fortalecer las defensas militares del país, y mientras se fortalece eso, se debilita la economía, la economía popular. Comienza a aparecer que lo primero es la defensa y nos olvidamos que es necesario no descuidar la economía popular. Nos enfrentamos a ese choque grande, que terminó con la caída de la Unión Soviética, los sostenes que teníamos como retaguardia en lo económico, desaparecen. Nos enfrentamos a la “contra”, donde si discute si eso fue guerra civil o mercenaria. Fue una guerra financiada por los Estados Unidos, pero nos enfrentamos los nicaragüenses y como resultado, como si fuera una guerra civil. Fue patrocinada desde afuera, con los recursos políticos del descontento que se dio aquí en Nicaragua.
Ese período, del 79 al 90, lo reflexiono que si era posible con Reagan y los demás, nosotros hubiéramos ganado las elecciones y hubiéramos podido mantener el poder sin retroceder. Seguramente hubiéramos tenido que hacer enormes pasos hacia atrás, como dice Lenin, para haber podido sostener el poder. Estábamos en una situación muy complicada y Cuba que era un soporte había entrado en el período especial, uno de los momentos más críticos de la Revolución.
Es difícil ver estas cosas en blanco y negro o de manera lineal. Lo que sí puedo decir que lo que les pasó a los dirigentes revolucionarios, es que el poder les creó reflejos que no estaban en la lucha contra Somoza, el poder por sí mismo, la riqueza, dejar pasar la corrupción, aprender de ella, meterse en alianzas espúreas y cochinas. Creo que allí comenzó la descomposición.
Yo creo que sí hay un elemento que es esencial, nosotros a pesar de que habíamos combatido la dictadura desde una concepción guerrillera, la verdad es que no hubo cohesión ideológica entre nosotros, me refiero al comando que dirigió la revolución, Los Nueve que se llaman, no hubo cohesión ideológica.
Y al no haber cohesión ideológica hay disparidad política. Acuérdense que estábamos emprendiendo un proceso nuevo, una especie de intención de refundar socialmente Nicaragua que necesitaba tener mucho de doctrina para tener mucho de coherencia, y eso no existió, ahora sí yo estoy convencido que eso no existió nunca.
Pero viendo aquí a Ortega, eso es parte del asunto, Ortega se fue colocando allí como resultado de una correlación de fuerzas entre nosotros. Hay que decir, por ejemplo que la tendencia (...) tenía tres en su línea pero había un cuarto en discordia que era Sergio Ramírez, eso hacía cuatro.
Después se fueron sumando otros compañeros como Tomás Borge, yo creo que Tomás lo hizo por razones oportunistas, etc., hasta colocar una correlación de fuerzas dominante, que fue diciéndole al comandante Ortega y se fue convirtiendo en un caudillo. Y las revoluciones no pueden ser dirigidas por caudillos, pueden tener dirigentes de gran estatura que parecieran formalmente como con vida el caso de Fidel. Fidel no era un caudillo, era un dirigente de estatura mundial, con ideas, trabajo, honestidad y ética, y aquí se perdió eso. Hasta convertirse esto poco a poco en un partido personal.
Yo llegué a decir que los 19 de julio, por ejemplo, respecto a la fecha de ayer, era la fecha de cumpleaños de Daniel Ortega porque ahí él se lucía. Una vez entró a caballo, en un caballo blanco, será que creía que el caballo blanco y una figura que se formaba se podrían parecer a Bolívar o a Santiago que significan así, la verdad que se convirtió en eso. Y eso rompió la idea de partido.
Hoy que estamos en esta lucha difícil, se ve claramente que esa es una fuerza política personal, yo estoy convencido que lo que nos está combatiendo y matando en las calles es un ejército personal de él, personal de Daniel Ortega, yo lo he argumentado y he encontrado los elementos para sostener eso. Ahora comienza a decirse que es una guardia que él domina, que él alimenta, etc., pero yo me adelanté a decir que era un ejército personal. Como han hecho todos esos dictadores, que tienen por un lado la fuerza organizada que les permite la ley o la Constitución y por otro lado tienen como tontonmacoutes de Haití, aquí en América Latina tenemos esas cosas. O los que están en África actualmente que se toman las decisiones políticas, se va a elecciones pero los ejércitos privados vuelven a corromper la situación

 

HS: ¿Se puede decir que él se apropió de la mística del Frente Sandinista, del patrimonio de lucha para después tomar esas decisiones de aliarse con la derecha para seguir en el gobierno, por ejemplo?

HR: Yo no digo que se tomó la mística, se hubiera mística él sería un hombre de ética incólume, pero este es un hombre mentiroso, es un cínico. Ha llegado a la locura de que lo que le importa es el poder.
Aquí hay un amigo mío, un periodista muy conocido que me preguntó acerca del futuro de Ortega. Yo le dije "éste tiene bastante futuro". "¿Por qué?, me dice. "Porque este tiene mucha plata. La cooperación venezolana llega a casi cuatro mil millones de dólares, y él la privatizó". Imagínese un monto de esa cantidad que entre al mercado para multiplicarse, cuánto tendrán en su bolsa. Y él, entre plata y poder político, prefiere el poder político, y tiene fondos para sostenerse.
Aquí  no vamos a resolver esto dentro de un mes o dos meses, eso es el entusiasmo de muchos voceros, periodistas, muchos que dicen que ya va a caer. Esto no va a caer, yo soy de los que sostengo de un principio que este hombre no se va así nomás. Él se va a sostener porque éste es un vicioso del poder.
Allí hay un fenómeno, creo que Marx es el que trata de acercar ese fenómeno diciendo que el dinero aliena, aquí una alienación es una mezcla de lo político con el poder económico, y éste está totalmente enfermo de eso. De manera que mística del Frente no, eso se acabó.
Lo que hace él es utilizar el discurso en barricadas diciendo de Sandino, de Diriangén, y milagro no ha agarrado algunas frases hermosas que tienen algunos patriotas uruguayos. Y me permito saludar a Pepe Mujica que finalmente terminó diciendo que hay momentos en que hay que irse.
Esa cinética pues, saber cuándo uno ya no es una fuerza que coadyuva sino que es una fuerza que atrasa. Este es un dictador. Daniel es un dictador.

 

HS: ¿Qué les dice usted a los latinoamericanos que puedan pensar que acá es la derecha que está actuando para derribar un proceso y que va a instalarse la peor derecha si cae este gobierno de Ortega, que en realidad en Ortega está encarnado el sandinismo, que se niegan a condenar o a pedir que se vaya Ortega por el temor de que esta protesta la está dirigiendo la derecha?

HR: Primero, hay que reconocer que el imperialismo existe.
Dos, que el capitalismo es respaldado por una ideología retrógrada que no quiere cambios políticos, porque cambio en el mercado le gusta hacerlos cada vez que la demanda de la acumulación así lo exige.
Que no se dejen embaucar por un falso credo de izquierda. Y que no se dejen embaucar por una modernidad que no ha ingresado a la conciencia de los pueblos, esta cosa de que son revolucionarios porque lo hablan, lo predican. Que les juzguen por los hechos. Aquí que nos juzguen por los hechos, a los nicaragüenses que dicen que el Frente Sandinista es revolucionario y que Daniel es revolucionario, que los juzguen por los hechos. Aquí no han sido favorecidas las masas, ha sido favorecido el gran capital. La alianza que lo sostuvo durante once años en el poder fue la alianza con el gran capital. Aquí las concesiones fiscales que se le han hecho son formidables. Nosotros tenemos a un montón de trabajadores en el exterior que producen alrededor de 1.000, 1.200 millones de dólares anuales, que es el equivalente a las exenciones fiscales que tienen el gran capital.
De manera que abran los ojos, y que hagan una lectura honesta, primero con ellos mismos, y segundo con nuestro pueblo y con nuestro país.

 

HS: Bien, Henry, está muriendo mucha gente en estas protestas. ¿Hay alguien dirigiéndolas, hay alguien que conduce estos enfrentamientos callejeros, hay posibilidad de una organización popular que conduzca estas protestas?

HR: Estos movimientos se llaman autoconvocados. Lo iniciaron los jóvenes universitarios, que estaban recibiendo la información que provocaba el gobierno de Ortega, y ellos fueron los que encendieron la mecha. Nosotros, que estábamos en la lucha contra Ortega, hasta nos desesperábamos un poco y decíamos ¿qué es de la juventud? Yo era de los que decía "tranquilos, la juventud va a reaccionar, hay generaciones que reaccionan más rápido que otras". Y ahora han reaccionado de una forma tan tremenda y tan fuerte que ha inspirado a las viejas generaciones políticas y sociales.
Por ejemplo, algo que es muy importante en esta lucha, el papel de la Iglesia católica, porque las otras iglesias, las otras denominaciones cristianas, se han aliado. Daniel estuvo aliado con una Iglesia Católica que encabezaba el cardenal Obando, que se fue quedando en el camino. Esta otra Iglesia es una Iglesia de cierta renovación, porque es la Iglesia ya de Francisco, ese Papa formidable, yo no soy practicante de ninguna religión pero debo decir que este es el dirigente religioso que se preocupa en realidad por los pobres, incluso para que borren formulaciones morales y éticas que no tienen que ver con la libertad, si no que más bien tienen que ver con las doctrinas de sometimiento. Y esa es la Iglesia que está aquí, y se ha ido haciendo poco a poco, comprometiéndose con los jóvenes, con su población creyente, y se está fajando. Increíble, y eso no pensé verlo nunca, pero he tenido la oportunidad que me da la vida de ver que esta Iglesia finalmente se comprometió con los pobres.

 

HS: Bien, pero en esos enfrentamientos que vemos, la respuesta desde la gente a las tropas o a los grupos paramilitares del gobierno, ¿quién los está organizando, quién les proporciona armas, que son precarias por lo que se ve?

HR: Si no hay armas, no andamos con armas. Nosotros utilizamos una cosa que se llama mortero. Esos morteros se fabrican en talleres artesanales, son de pólvora negra. Pero nosotros tenemos una experiencia de combate que fue contra Somoza. Entonces, esos morteros se han enriquecido, han aumentado su peso, su alcance, etc., pero son armas totalmente hechizas(caseras). En la medida que los centros como Monimbó son atacados ellos pasan a generar otras de mayor calado que permiten tener alcances de 100 metros, esas son las armas.
¿Contra qué nos enfrentamos? Contra RPG7, contra ametralladoras de apoyo de combate, contra el AK que es uno de los mejores fusiles de infantería, contra el fusil norteamericano AR15, contra todo. Nosotros no andamos con armas. Algunos compañeros tratan de sacar sus pistolitas 38, porque aquí las armas se han ilegalizado. Aquí no hay dos fuerzas militares, aquí el único elemento superior que tenemos es el pueblo, nosotros salimos en masa. Y es muy difícil, posiblemente un día va a ver la noticia de que finalmente se atrevieron, los paramilitares, las turbas de Ortega, el ejército de Ortega, a atacar una marcha masiva en la calle, matando quién sabe a cuantos. Eso es lo que le va a quedar a Ortega, y lo va a hacer. Olvídese que no lo va a hacer, lo va a hacer. Y eso a nosotros no nos va a detener. Ortega tiene que irse. Yo ya como ciudadano, no como militante de nada sino como ciudadano, a mí me da vergüenza tener mi representación, que el dignatario de Nicaragua sea un asesino como él, y su mujer.

 

HS: Desde el gobierno nicaragüense se difunden imágenes con mucha gente en actos oficiales que han hecho. ¿Por qué todavía convocan tanta gente?

HR: Son trucos, hoy tuve que salir a la calle, me encontré con alguna gente, taxistas, etc., a preguntarles si es cierto que la concentración fue grande.
Primero, una falsificación, que fue sólo en Managua, no es cierto, él mandó buses que regresaron vacíos en la plaza. Dos, era ocupada por grandes espacios vacíos. Uno de ellos me decía, fijate que antes no se podía marchar ni acercarse uno a la tribuna, ahora llegaba a la tribuna, se volvía y se regresaba. Lo que pasa que como es por la televisión, usted sabe que el uso de las cámaras es un artificio muy importante para aquellos que quieren engrandecer esas imágenes.
Pero aquí como también hay jóvenes, estos jóvenes son universitarios que estudian, algunos son empresarios, etc., muy pronto descubren los trucos.
Antes sí tenía un apoyo, esto es lo que les estaba diciendo, se está desgranando el partido, y esa bandera que es roja y negra ya la ensuciaste, la destruiste y si vas a unas elecciones ni siquiera te va a servir para llevar votos.
Para tratar de entender lo que a nosotros nos pasó, -me refiero al sandinismo no diría el más primitivo sino el viejo sandinismo, lógicamente trato de ver cuáles fueron las condiciones de vida, como han hecho para defenderse en un modelo neoliberal, etc., y cómo se mantiene la afiliación política a un partido que abandona la bandera. Entonces, muchos de esos excompañeros -yo ya no soy del Frente-, recurren a la idea de que hay que regresar al pasado. Yo creo que eso no es posible, pues no se va a ver otra vez a confiscaciones, a tratar de llevar las relaciones sociales de producción a un nivel que nos permita hacer cosas de transformación.
Por ejemplo, una cosa que no hicimos fue reforma agraria. Es un cuento eso de la reforma agraria, se repartieron las tierras entre allegados. Ese fue uno de los vicios, y esa es una de mis críticas al Frente y a los que estuvimos en este proceso. Los campesinos no fueron favorecidos, en cambio fueron afectados por la guerra. La guerra contra y la guerra nuestra.
Lo otro es que el Frente sí necesitaba modernizarse sin abandonar la problemática, sin abandonar la formación política-ideológica. No repitiendo credos, sino intentando interpretar la realidad y por qué deberíamos de pasar a una cierta modernidad para entender por ejemplo el fenómeno neoliberal, la globalización, dónde y cómo la deberíamos entender, el papel de la educación en los jóvenes, para poder absorber las nuevas tecnologías y aplicarlas correctamente al servicio del pueblo, no poniendo un wifi en los parques como han hecho ellos, para después quitárselo cada vez que están recibiendo una información que ellos consideraban perturbadora.
Entonces, todos estos factores no se examinaron, y siguió ese partido transformándose en baile pues. Y se volvió un partido folklórico, cuyo dueño es una pareja.
Lo que sí creo es que en Nicaragua, con esto que estamos viviendo, lo que está naciendo, y se está como hacen las mariposas, estirando las alas para emprender el vuelo, es una nueva generación de políticos jóvenes, no corruptos, éticos, que están arriesgando el pellejo en las calles sin levantar armas, más que el pecho henchido de fervor patriótico, que detrás de ese levantamiento se esconde la idea de una nueva Nicaragua. La Nicaragua democrática, libre, llamémosle socialmente equilibrada, que piense en los pobres, que se reivindiquen las aspiraciones del pueblo, sobre todo de los más desgraciados. Que veamos cómo demonios podemos encontrar fuentes de empleo para que nuestros compatriotas no se vayan a otro lado. Eso es lo que yo creo que está detrás de todas estas cosas, no es únicamente la caída de Ortega, sino la formulación de una nueva Nicaragua.

 

HS: Ojalá que no se pierda la mejor historia de la acumulación de esa lucha que fue muy costosa...

HR: No, figúrese que una cosa que a mí me sorprende es que los jóvenes cuando le preguntan a qué personaje le gustaría conocer, dicen "a mí me gustaría conocer a Carlos Fonseca". Las consignas son aquellas del 80 tiradas y modernizadas: en vez de decir "patria libre o morir", ellos dicen "patria libre y vivir". Esto está dando vueltas allí con las nuevas sensaciones y percepciones que tienen estos nuevos luchadores con los cuales yo estoy, y empeño el resto de mis años con ellos.

 

HS: Bueno, nosotros desde Radio Centenario le queremos agradecer mucho, desde Montevideo, desde la tierra de Artigas aquí donde también nos ha tocado enfrentar decepciones y gente que ha traicionado y reagruparse para seguir dando batallas por nuestra gente. No va a ser la última vez que hablemos, lo vamos a estar convocando, si usted nos permite, con frecuencia para seguir la lucha que se está librando allá en ese país tan chiquito pero tan caro para nosotros donde se derramó sangre uruguaya también, Henry

HR: Muchas gracias. Acuérdese eso de chiquitos, ustedes son la mitad de la población de lo que somos nosotros, y a pesar de eso son grandes jugadores de fútbol y nosotros todavía con 6 millones no tenemos (...)
Así que cada quien con su historia y gloriosas además. Yo los quiero, los quiero porque siempre llevo en la memoria esa lucha heroica que los uruguayos tuvieron contra la dictadura. Un gran abrazo y mi admiración de Artigas sigue firme

 

HS: Un abrazo, nosotros tenemos el ejemplo de ustedes también siempre presente. Un abrazo y hasta muy pronto

HR: Bueno, muchas gracias, un abrazo.