“ESE GERMEN DE LA INCULTURA Y EL DESPRECIO POR EL DESARROLLO INTELECTUAL QUE IMPUSO MUJICA SIGUE ESTANDO Y HAY QUE COMBATIRLO”
Entrevista a Álvaro Ahunchaín, 6 de agosto de 2018

Álvaro Ahunchaín docente, creativo publicitario, dramaturgo y director de teatro, compartió la mañana de la 36 con María de los Ángeles Balparda y Diego Martínez, para hablar de Cultura. Aunchaín renunció al sindicato de actores, luego de leer la suspensión del SUA al dramaturgo y actor Franklin Rodríguez por sus declaraciones públicas, violentando la libertad de expresión. Reivindicó que se hable del tema, “es una tema muy importante cuando se trata de la libertad de expresión, pero es cierto que tenemos que estar unidos para hablar de otros temas, como el lugar de la Cultura en las políticas del Estado, que es la gran carencia que seguimos teniendo. Sigue habiendo un déficit en la presencia del Estado con política culturales pro activas”. Aunchaín se definió como liberal, pero reivindica una política cultural. “No se trata de alimentar a los artistas, se trata de acercar la Cultura a todos los sectores de la sociedad y eso solo lo puede hacer el Estado”, señaló. A continuación transcribimos la entrevista que Usted puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/alvaro-aunchain-6-7-2018-audios-mp3_rf_27611670_1.html

 

María de los Ángeles Balparda: Recibimos con mucho gusto  a Álvaro Ahunchaín que uno debe presentarlo como un hombre de la Cultura del país y para hablar de temas que van a lo más hondo de la Cultura que estamos viviendo en estos días.
Bienvenido.

Álvaro Ahunchaín: Un gusto estar acá la verdad, como siempre un placer.

 

MAB: Por supuesto que hay como un disparador a esta conversación es lo que pasó con Franklin Rodríguez hace unos días. Él se expresa, dice lo que piensa sobre algunos asuntos de la Cultura y termina siendo perseguido, no lo dejan entrar a ensayar al teatro El Galpón, le aconsejan a los demás actores y gente del teatro que no actúen con él, que no trabajen con él, renuncia a la Sociedad Uruguaya de Actores, eso trae una cadena de otra gente, unos renuncian, otros protestan, pero nos parece que da pie para que se converse un poco sobre esto que es serio, es muy serio.

AA: Yo creo que mañana hay una instancia muy importante, yo no voy asistir a esa instancia naturalmente porque renuncié al sindicato, pero con muy buen tino la dirección del sindicato de la Sociedad Uruguaya de Actores  llamó a una asamblea para discutir este tema.
Yo cuando me enteré de esto lamenté haberme apresurado a presentar la renuncia porque en cierta forma fue en caliente, yo me levanté esa mañana leí el diario como todas las mañanas, leí esa resolución y dije: Pero ¿qué es esto? Y sin embargo yo tengo la confianza que la masa social del sindicato donde somos -creo que la gran mayoría- gente libre pensadora, tolerante con la opinión discrepante, va a reconsiderar este tema. Y creo que está bien reconsiderarlo afectuosamente porque de lo que se trata, nosotros en el gremio tenemos objetivos muy comunes entonces este tipo de cosas claramente nos dividen y nos debilitan por dividirnos. Con razón muchos colegas y compañeros han dicho que lástima se hable tanto del teatro referido a este tema, bueno yo reivindico que se hablara de este tema porque es un tema muy importante, no es minimizarlo para pasarlo por alto cuando se trata -a mi juicio- de libertad de expresión. Pero es cierto que tenemos que estar unidos para luchar por los otros temas que son fundamentalmente el lugar de la Cultura en las políticas del Estado, que es la gran carencia que seguimos teniendo y pasarán los años, pasarán los gobiernos y siguen habiendo déficit en la presencia del Estado con políticas culturales proactivas. Discuto la crítica tradicional que se le hace a eso desde el liberalismo, yo soy muy liberal en aspectos de la economía, de la política, de la sociedad, soy, tengo como un componente liberal muy importante pero en el caso de la Cultura muchas veces los liberales se equivocan y dicen en realidad no tiene que haber política cultural, tiene que seguir el libre juego de la Cultura porque no tenemos -dicen los liberales- que alimentar a los artistas en base al aporte del resto de los contribuyentes.
Yo lo que siempre digo es que no se trata de alimentar a los artistas ni que los artistas vivan bien gracias al Estado, se trata de acercar la Cultura a todos los sectores de la sociedad, que eso solo lo puede hacer el Estado, porque si uno deja eso en manos del mercado pasa lo que pasa hoy: hay chiquilines en Montevideo que se levantan escuchando cumbia villera y se acuestan escuchando cumbia villera, no hay opciones que signifiquen un crecimiento cultural.

 

MAB: Para que la elijan si la quieren elegir.

AA: Exactamente, entonces ahí sí tiene que estar el Estado y yo creo que esa es una lucha en la que todos estamos contestes.

 

MAB: Que no es lo mismo que acercar el espectáculo, porque eso también uno ha visto giras de grupos musicales, no es lo mismo el espectáculo que la Cultura.

AA: Claro, exacto, para mí la política cultural implica una selectividad. Decir qué es lo que vamos a llevar, en qué vamos a invertir para que la gente de todo nivel social vea, eso también implica una decisión, yo qué sé, si vos me decís un espectáculo de danza contemporánea hermético, donde por ejemplo hay tres bailarines sentados en una silla y apenas mueven un dedo yo no sé si eso es lo que quiero para llegar a más público, ahora si me decís el ballet del Sodre yo digo sí. Hay determinadas expresiones de la Cultura académica más clásica que necesariamente tiene que estar al alcance de todas las personas, porque la ausencia de esas expresiones hace que termina pasando. O sea la anomia social, la falta de valores, el hecho de matar a una viejita por $200, lo narcos que sacan a la gente de las casas para quedarse con las casas, esa anomia también se fundamenta en una ausencia de referentes culturales y ahí es donde tenemos que estar.

 

MAB: Dos por tres acá aparece el tema de cuáles son los referentes hoy, ¿cuáles son los referente culturales hoy?

AA: Y ahí lo vez, Tinelli haciendo jugar al fútbol a enanos sobre una pista de hielo o cortando polleritas a las mujeres, esos son los referentes culturales. Entonces si no tenemos un contrapeso consistente para que la gente se entere que existe algo que se llama Hamlet de William Shakespeare, o que existe algo que se llama El Lago de los Cisnes, obviamente estamos perdidos como sociedad realmente, es el tema principal de la sociedad.

 

Diego Martínez: ¿Y desde dónde se tendría que dar esa participación? ¿Desde dónde el Estado debería empezar aportar en generar valores culturales?
 
AA: El Estado tiene que ser una palanca contundente de los gestores culturales privados independientes que la están luchando. Yo siempre pongo un ejemplo, una amiga mía que tiene una editorial muy prestigiosa de nuestro medio un día fui a verla a su oficina y veo -era plena época de la feria del libro- un montón enorme de invitaciones a lanzamientos de libros y le digo, contame cuántos libros editas vos por año.
- 170, me dice.
¿Pero cómo 170?
Claro, me dijo, porque yo tengo que hacer pequeños tirajes tengo que hacer muchos títulos para poder hacer funcionar esto, sino esto no funciona, entonces yo me quedé pensando que increíble.
En la Argentina de los Kirchner con la cual tengo infinitos reparos, había sin embargo un sistema por el cual estado le compraba a las editoriales ediciones populares de los grandes autores de la literatura argentina y los repartía por todos los barrios. O sea, cuanto le cuesta al Estado generar cien mil ediciones por ejemplo de Delmira Agustina, de Florencio Sánchez y repartirlo en lugares, casas donde nunca entró un libro, eso es una cosa sencilla. Pero como esa te puedo decir miles. Hay actitudes muy loables por ejemplo de la orquesta de la OSODRE, de la Filarmónica cuando van a los barrios, cuando recorren, el Ballet Nacional también va al interior. Pero eso tiene que ser una política permanente, tenemos una red inmensa de escenarios populares al aire libre en todos los barrios periféricos de Montevideo que explotan cuando es Carnaval, pero a partir de septiembre perfectamente podrían estar haciéndose espectáculos populares  de teatro allí y eso no ocurre.
Hay sí un programa de fortalecimiento a las artes que lleva a determinados lugares determinados espectáculos rentados, todo muy bien, pero los grandes espectáculos de masas que hubo en una época. Yo recuerdo por ejemplo antes de la dictadura que Amanecer Dota hizo un espectáculo que se llamaba “Los 100 Días que Conmovieron al Mundo” sobre la Revolución Rusa, que lo hizo en todo Montevideo, lo hizo en todo Montevideo, entonces había pequeñas escenas en distintos lugares de Montevideo que la gente iba y después se encontraban todos en el Palacio Peñarol. Ese tipo de eventos culturales de primera línea no existen.
Entonces yo me pregunto por qué no existen cuando el Estado tiene todos los elementos, por qué  hay uno de los canales del Estado que es TV Ciudad que es toda gente macanuda que yo aprecio pila, por qué hacen un magazine de entretenimiento cuando lo que tendrían que estar pasando son las grandes obras  de teatro, las mejores obras de teatro que se hacen en Montevideo para la gente que no las vio cuando estaban en cartelera, las puedan ver por televisión.

 

MAB: Como se hace con el cine.

AA: Por qué si son cosas tan obvias, ¿qué es lo que nos impide a nosotros popularizar los mejores valores de la Cultura?

 

MAB: Pareciera como que hay una onda, vos decías popularizar y decías lo que se mueve en Carnaval en febrero, pero ahora hay Carnaval todo el año, el Carnaval ha copado, nosotros lo vemos acá, programas de espectáculos, festivales que se hacen en Durazno, en cualquier parte del país y hay gran presencia del Carnaval, hay como una etapa en la que  todo es Carnaval.

AA: Yo respeto mucho el Carnaval porque me parece una expresión cultural muy genuina y al mismo tiempo con un enganche popular que va más allá de los medios masivos, con lo cual es muy digno y muy importante, muchos colegas compañeros del teatro viven del Carnaval. Es decir, pierden plata con el teatro pero sobreviven con el Carnaval.
Lo que digo es que yo acompañé con un proyecto publicitario a Momosapiens haciendo la parodia de Romeo y Julieta, lo que a mi molesta es que en los barrios, en determinados barrios que no tienen acceso a la metrópolis cultural Romeo y Julieta se conozca solo  por la parodia de Momosapiens y no se conozca Romeo y Julieta de Shakespeare. Cuando Romeo y Julieta de Shakespeare es una obra absolutamente popular, que todos entienden, que todos padecen y que a todos emociona. Ese es el gran debe para un Estado que debe como hacer punta con las altas expresiones de la Cultura.

 

MAB: Y lo atamos con lo que empezamos, con lo de Franklin Rodríguez, como que uno ata la Cultura a esa diversidad de opinión, a la libertad de decir lo que pensas y en el caso este a la libertad de poder ver otras expresiones. ¿Por qué no tener la diversidad amplia, eso es Cultura?

AA: Te cuento una cosa que a mí me conmovió profundamente.
El año pasado fui a los premios Graffiti porque mi hijo estaba nominado ahí y me conmovió maravillosamente ver que en ese espectáculo que se hacía en la Zitarrosa, había uno en la Zitarrosa y otro en el Plaza creo, una cosa así.
El de la Zitarrosa presentaban shows con todos los géneros musicales, de pronto subió un tipo con una guitarra y cantó una canción en homenaje a Jesucristo -porque era música religiosa- y la gente, los rockeros que estaban ahí lo aplaudieron con mucho respeto, no tenían nada que ver con esa expresión, sin embargo había como una especie de ecumenismo cultural donde se respetaban las posiciones de todos. Y digo, pucha por qué esto no pasa con el resto de la sociedad que estamos siempre a los tortazos como barra brava de fútbol, es tal cual lo que vos decís.

 

DM: La Cultura asociada a la diversión  o al divertimento, da la sensación que está pasando un poco eso también.

AA: Yo creo que Vargas Llosa lo desarrolló muy bien, la Cultura del espectáculo, por otro lado la Cultura como entretenimiento y por otro lado la Cultura como una especie de esoterismo solo para personas iniciadas, que ven ese tipo de arte moderno de lo que se hace por ejemplo es atar a un perro a una pared en un museo, ver como se muere de hambre el perro y eso es una obra de arte. Esas estupideces monstruosas que se están haciendo en el mundo del arte cada vez más, además hay como una gran mercado internacional bancado por  el narcotráfico de esos artistas de mentira que hacen estupideces y que de alguna manera se convierten en “Cultura”, sin duda esas son las dos luchas.
Muchas veces a la clase política le importa utilizar la carta de la Cultura como carta de entretenimiento para que la gente esté contenta, a cada uno le dan su propio chupete y con eso nadie protesta.
Y la verdad es que la verdadera Cultura es aquella  que nos cuestiona, es aquella que nos hace pensar, que cambia nuestro paradigma, que nos hace calentarnos, pelearnos por ideas y no por camisetas de fútbol y esa Cultura es la que nos hace evolucionar como sociedad, cosas que pasaban en este país.
Recordemos lo que era la generación del 45 en este país.

 

MAB: ¿Y qué pasa ahora? ¿Es porque no están más aquellos que serían muy viejos hoy?

AA: Yo creo -tal vez me equivoque- esto es algo que yo generalmente digo y enoja a algunos, pero creo que hay un repliegue de una cierta clase intelectual, que hay un repliegue importante, hay un repliegue a sus cosas, a su mundo, la intelectualidad uruguaya en determinado momento a partir  de la generación del ‘60, como que se concentró mucho en el cambio social y en el acceso de la izquierda al poder. Desde que accede la izquierda al poder da la sensación como de “ya está logramos nuestro objetivo” y cada uno está en su mundo. Y hay poco espíritu crítico.
Yo sigo mucho a los intelectuales uruguayos y las más claras excepciones a esta regla, por ejemplo están en gente como Oscar Larroca, Aldo Mazzucchelli, Carlos Rehermann, gente que está opinando e incidiendo en la realidad de una manera muy fuerte. Por ejemplo, una instancia en que los escritores recuperaron su condición de intelectuales críticos que es la única función que tiene que tener un intelectual, porque un intelectual para ser orgánico no tiene gracia.
Lo importante es que el sea crítico, que rompa el chiquero, porque si el intelectual está para aplaudir al presidente de turno estamos en la Alemania nazi, que pasa mucho lamentablemente. Y ahí lo importante cuando uno lee a veces Mazzucchuelli y a Oscar que es muy culta y que tienen, se me ocurren estos dos nombres pero hay muchos más, se nos fue Amir Ahmed que era un gran intelectual contestatario y crítico de la situación. Cuando nos encontramos con esto es cuando realmente nos encontramos con lo que tiene un Lincoln Maiztegui, un Carlos Maggi, lo que tiene que tener un intelectual que es la capacidad de subvertir intelectualmente para que la gente se plantee una realidad distinta. Y veo mucha situación de comodidad, con pequeños cargos, con pequeños suelditos, con pequeñas prerrogativas que hace que estemos todos re-amigos está todo bien, mientras pasa lo que pasa.
Acabo de pasar por la calle Germán Barbato esquina Colonia y dos tipos durmiendo en la calle, los championcitos rojos de uno colocaditos así como si fuera el pie de su cama y durmiendo ahí en estas noches gélidas… Entonces esa ausencia de espíritu crítico y de rebelión contra la realidad es algo que le estoy reclamando bastante a los intelectuales.

 

DM: Yo capaz que estoy errando en el enfoque que hago, pero qué importancia puede haber tenido (José) Mujica, no Mujica persona sino la forma  como llega Mujica al gobierno, el tipo de discurso, el tipo de mensaje, la forma de entender la política también y no hablo de sus ideas sino de esa forma como Mujica ha llegado a lo que ha llegado, acá y en el mundo, que se ve a Mujica como una especie de ícono.

AA: Bueno yo en eso tengo una posición muy clara que me ha costado algunos odios entrañables, pero que realmente la tengo. Yo no creo como pensé en algún momento que Mujica fuera el culpable del deterioro cultural, pero sí creo que es el símbolo del deterioro cultural.
Para mí el ascenso de Mujica como figura política tienen que ver con la cristalización de  un fenómeno de deterioro, de irrespeto por la Cultura, por el conocimiento, por el espíritu crítico, por la coherencia racional de los argumentos, el cómo te digo una cosa te digo la otra. Yo creo que Mujica no es el responsable pero sí es la demostración vívida de que las cosas han cambiado; yo tengo un enorme reparo pero no contra Mujica, Mujica es un tipo absolutamente sincero y auténtico, sino contra ese estado de la Cultura uruguaya que entronizó esa forma de ver la vida, esa forma de opinar siendo incoherente, esa forma incluso de desnudar las grandes irracionalidades como si fueran algo normal.
Hace dos días acabamos de leer que defendió una designación equivocada como embajadora porque es una mujer que no tiene mucha capacidad pero trabaja como una hormiga. Entonces, cuando tú ves que una alta figura de la política justifica que no hay que tener una alta formación académica, que lo importante es cerrar los ojos y laburar y se le da a esa persona como premio un mercado de 96 millones de habitantes, que sería fundamental para el comercio exterior uruguayo, entonces te das cuenta que ya el pensamiento regional ya no está en juego, que está en juego otra cosa, lo emotivo, y todo esto es muy lindo, pero lo emotivo puede ser lo que me dé a mí el final de Macbeth, pero cuando lo emotivo es la camiseta de futbol o una amiguismo sectorial partidario estamos como estamos.
Él a lo largo de su vida política ha sido explícito en el desdén, el menosprecio por el desarrollo intelectual. Él tiene frases como un intelectual nunca levantó baldes de mezcla, como si por no haber levantado un balde de mezcla una persona no pudiera opinar sobre la realidad. Ha hablado mal de los médicos, de los abogados, de los maestros que dice que se pasan de vacaciones y de qué se quejan, se ríe de los bachilleres, todo ese discurso es el reflejo de un desprecio por lo cultural en la sociedad. Pero también retroalimenta el desprecio por lo cultural. Porque un presidente o un político de alta jerarquía siempre es una imagen a emular, entonces yo que no voté nunca a Tabaré Vázquez debo decir que cuando volvió Vázquez al poder dije bueno muy bien, tenemos ahora un  profesional universitario, un oncólogo comprometido con la salud de la población, que hizo una gran obra para terminar con el consumo del tabaco, yo no lo voté ni coincido con él en muchos aspectos pero dije, volvieron las aguas a su cauce. Ahora, ese germen de la inCultura y el desprecio por el desarrollo intelectual sigue estando y hay que combatirlo, hay que pelearlo duro.

 

MAB: Acá a nosotros hace muchos años nos llamaron una vez la atención un oyente, vinculado a la agronomía, era la primera aparición de los transgénicos y esta persona que nos llamó nos decía, lo que pasa que en Facultad ya viene todo pronto, viene el programa, viene a qué te vas a dedicar dentro de ese programa, se lo financia y viene ya con los docentes incluidos, con todo, es un paquete completo.
Pareciera como que también pasa en estas especies de campañas que tenemos nosotros por distintas inclusiones, que es la palabra de la época.

AA: Hoenir Sarthou  dice que toda esta movida en pro de motivar los cambios de sexo, porque una cosa es respetar a la persona que en su libre opción decide cambiar de sexo y otra es publicitar el cambio de sexo como si fuera “cómprate esta camisa”. Según Hoenir esto viene del fondo de población de las Naciones Unidas, o sea, hay interés que bajen los índices de natalidad entonces inventan esta historia, la publicitan y caemos como chorlitos y hay determinados sectores organizados de la sociedad que lo empujan y por ahí terminamos votando ahora una ley que está prevista que el menor de edad se puede cambiar de sexo sin el consentimiento de sus padres, lo cual es un disparate mayúsculo. Porque una persona que no tiene la capacidad de discernir para votar o para manejar un auto, menos debería tener la capacidad de discernir para cambiarse de sexo, con todas las consecuencias emocionales y sicológicas que eso puede tener en el futuro cuando esa persona madure.
Pero según Hoenir hay ahí una teoría conspirativa que yo no descarto y que tenga que ver con eso, con digamos hacer como tero poner los huevos en un lado pero gritar en otro y generar como temáticas totalmente falsas, totalmente pueriles que llamen la atención de la población, cuando los verdaderos problemas no se atacan y porque hay interés de que esos problemas no se ataquen.

 

DM: Y ahí se logra la convocatoria, movilizaciones gigantescas atrás de esos temas que uno  considera que pueden tener cierto grado de importancia pero no las prioridades de una sociedad.

AA: Claro, porque los colectivos vinculados con el tema de la identidad de género diferente han sido muy perseguidos y muy condenados por la moralidad social, entonces eso es muy injusto. Ahora lo que está pasando es que una vez obtenido el respaldo legal, necesario para que toda persona no sea discriminada cualquiera sea su orientación sexual, su identidad de género y para que toda persona pueda acudir a la Justicia cuando se ven discriminadas y eso funcione, bueno tendría que ser como un tema que ya dijéramos perfecto, eduquemos a nuestros hijos en el respeto a la diversidad y punto final, avancemos en otros temas.
Pero esa recurrencia claramente tiene que ver con un exceso de interés que va de la mano de una falta de interés por otros temas que son tremendamente importantes, yo creo que ahí estamos en un debe como sociedad y en eso también el ámbito cultural.
A mí me contó un amigo que participa de la FUTI (Federación Uruguay de Teatros Independientes), yo no participo, que en determinado momento la Intendencia de Montevideo ofreció -a mi me cuesta creerlo esto pero él me asegura que es así- dinero a los grupos de teatro que hicieran obras sobre la diversidad sexual. O sea que si vos querías acceder a ese dinero tenías que hacer obras sobre la diversidad sexual.
Es como si mañana viniera un derechista a la Intendencia de Montevideo y dijera solo le doy plata a las obras que critiquen a los rapiñeros. ¿Qué es esto?
Si viene el colectivo Ovejas Negras y dice yo les doy plata si hacen algo, perfecto, es una institución privada  que decide poner su dinero, ahora el dinero de todos los montevideanos tiene que ir a productos que tengan la más amplia diversidad temática, no pueden flecharse hacia determinados contenidos. Entonces es tipo de tergiversaciones son a las que nos lleva esta mentalidad de que hay que privilegiar algunos temas y dejar de lado otros temas. ¿Por qué yo no puedo tener un subsidio municipal si quiero hablar sobre la muerte, si quiero hablar sobre Dios? ¿Qué pasa? O si quiero hablar contra el gobierno actual. Hay temas para los cuales si puedo contar con los recursos de lo que pagan los contribuyentes y temas que no. ¿Quién decide eso?
Hay como un error de roles que es realmente grave y que se contrapone en el fondo, con la democracia y el republicanismo.

 

MAB: Es que justamente desde la historia se criticó mucho, es como los mecenas, este va a cantar porque yo quiero, porque me gusta a mí.

AA: Este pinta lindo como una obra de Calderón, no me acuerdo como se llama la obra, que Alejandro Magno le paga al que lo pinta lindo y al que lo pinta feo lo manda a matar.

 

MAB: Exacto, pero hubo el crecimiento de generaciones en nuestro país, poniendo eso como lo contrario a lo que había que hacer.

AA: Y siempre con los dineros públicos, nunca con el dinero de uno.

 

MAB: Pero eso se creció, se educó en ese pensamiento en contra.

AA: Y hay mucha mansedumbre, yo noto mucha mansedumbre, la gente que acepta eso, las asambleas de agrupaciones gremiales que dicen sí que bueno, entonces qué es esto.
Yo reivindico también al tipo que hace teatro para ganar plata, el que hace El Champagne las Pone Mimosas porque es el mismo criterio, si de lo que se trata es de obtener dinero puede venir Moria Casán al Carnaval de Cerro Largo o puedo hacer una obra sobre la Cultura trans porque con eso me dan plata ¿Y dónde está el arte? ¿Dónde está la creación artística, la independencia del creador?

 

DM: ¿Y dónde está la Cultura como reflejo libre? Hay un incentivo para que se vaya hacia determinado lugares y no a otros, tampoco es un reflejo real lo que se ve a nivel cultural.

AA: En si logra ser un reflejo real cuando están los heterodoxos, que gracias a Dios, si es que existe dios, toda la Cultura uruguaya se ha construido gracias a los heterodoxos, a los Felisberto Hernández, a los Leo Masliah, a los tipos que le buscaron la vuelta por otro lado distinto del lado del mainstreet cultural,  de los intelectuales orgánicos. Y la verdad es que los heterodoxos  siempre actúan y gracias a Dios cada nueva generación tienen algún loco suelto que arriesga todos sus ahorros en proyectos antieconómicos, pero que redundan en una visión crítica de la sociedad circundante y en un enriquecimiento de la historia.

 

MAB: ¿Cómo saldremos de esto, cómo se hace esto, tiene que haber gente que salga adelante, que cuestione?

AA: Yo creo que estaría bueno, yo el otro decía incluso me encontré ayer con un prestigioso gestor cultural de la época del Partido Colorado que me contaba escandalizado cosas que ve ahora de la Cultura. Y yo pienso que hay que hacer un Cultura XXI como hubo un EDUY XXI, donde hay que juntar a gente de distintos partidos.
Luis Mardone fue un excelente gestor cultural del FA , fue director de Cultura en la primer presidencia de Vázquez, hizo un gran trabajo; Hugo Atchugar  también hizo un gran trabajo en la dirección de Cultura del gobierno de Mujica, del mismo modo los Tommy Lowe, los Alejandro Bluth, la gente de los distintos partidos, Pablo Da Silveira del Partido Nacional, hay gente en todos los partidos que tiene ideas y hay que juntarlas y hay que hacerlas discutir y hay que hacerlas debatir y hay que encontrar caminos comunes porque la gente de EDUY XXI los encontró y algunos los critican. Yo creo que fue un paso adelante, así que fuera de la operatividad partidaria tan pueril de pensar que lo que yo digo tengo razón y el otro es un tarado, que es lo que está caracterizando cada vez más  a nuestro debate político. Fuera de eso hubo gente que se juntó desde Gerardo Caetano  hasta Renato Opertti, toda una gama de todos los partidos y propuso cosas, bueno ¿por qué no hacemos lo mismo?
Lo que es importante es determinar que la Cultura es fundamental, que la Cultura no está en el fondo del tacho, que la Cultura es lo que realmente va a permitir que esta sociedad vuelva a ser una sociedad integrada.
Por más que haya plata en el bolsillo y haya buen salario mínimo, buenas jubilaciones, si no hay Cultura, si sigue habiendo estos niveles de marginación cultural estamos perdidos.

MAB: Gracias por haber venido.

AA: Un placer.