“HAY QUE ESTUDIAR Y TEORIZAR SOBRE UN PROYECTO TAN REMOVEDOR, DE TANTO IMPACTO SOCIAL Y CULTURAL COMO FUE LA REVOLUCIÓN CHILENA”
Entrevista al maestro e historiador Gonzalo Abella (UP), 11 de septiembre de 2018

El maestro e historiador Gonzalo Abella, integrante de la fórmula presidencial de la Unidad Popular, compartió la mañana de la 36 con María de los Ángeles Balparda,  Diego Martínez y Hernán Salina, en el programa especial de ‘Mañanas de Radio’ dedicado a los 45 años del golpe de estado en Chile. “Remueve muchas cosas para los veteranos hablar del golpe de estado, era la esperanza del 70, de todo lo que floreció en Chile en el 70, no se puede imaginar en el Chile de hoy devaluado, de aquel Chile de Violeta Parra, de Víctor Jara todo lo que creó la cultura del pueblo”, dijo. Dijo que más allá del recuerdo desde el punto de vista de los derechos humanos, recordar con emoción la solidaridad internacional. Abella habló del proceso revolucionario que se vivió en Chile y del proceso en Latinoamérica. Además, en la oportunidad Corina de Vita y Silvia Martínez, ambas militantes del 26 de Marzo que aquel 11 de septiembre de 1973 se encontraba en Santiago de Chile, exiliadas tras el golpe de Estado en Uruguay y narraron sus experiencias. Transcribimos estas notas que puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/gonzalo-abella-11-9-2018-audios-mp3_rf_28477639_1.html

 

María de los Ángeles Balparda: Gonzalo Abella con nosotros en el estudio hoy invitado para hablar del tema del programa, que es el aniversario del golpe de Estado en Chile. Buen día, Gonzalo.

Gonzalo Abella: Buen día. Remueve muchas cosas para los veteranos hablar del golpe en Chile, de la esperanza del 70 y la indignación del 73, de todo lo que floreció en Chile en esos 3 años, la poesía, la música, la cultura, la fraternidad de la gente, porque uno no se puede imaginar en este Chile de hoy mediatizado, fragmentado, devaluado en sus valores, lo que fue aquel Chile, el Chile de Violeta Parra, el Chile de los Quilapayún, de Víctor Jara, la cantata de Santa María de Iquique. Todo lo que creó la cultura del pueblo cuando empieza a sentirse la libertad, recuerdo una canción de los Quilapayún que decía, nuestro cobre ahora estás en casa… todo lo que pasó en esa época. Pero más allá del recuerdo desde el punto de vista de los Derechos Humanos, de la indignación, de recordar con emoción la solidaridad mundial que tuvo el proceso chileno.
Yo quería moverme un poco en un tema más de categorías conceptuales de lo que significó la Revolución de Chile en el siglo XX y de lo que significa su lectura para hoy, porque me parece que si a veces la política tiene que tratarse como arte y a veces es un sentimiento y una brújula de clase, a veces uno necesita ubicarse en ciertas categorías, incluso en categorías que están en debate sobre el proceso revolucionario. Hay 3 palabras, por ejemplo, que a veces usamos y que no todo el mundo le da la misma extensión, me refiero a la palabra revolución, a la palabra reformismo y a la palabra oportunismo, nosotros entendemos para preguntar si lo que pasó en Chile fue una revolución o fue un simple sistema de reformas, no es el método, no es la vida, es ante todo el programa, el programa de la Unidad Popular chilena, -que se llamaba así la alianza del Partido Comunista, del Partido Socialista, la alianza crítica del MIR, de algunos grupos desprendidos de la Democracia Cristiana por izquierda, vinculados a la Teología de la Liberación- esa Unidad Popular tenía un programa radicalmente revolucionario, cuando yo digo radical y consecuentemente revolucionario es porque se apartaba no sólo de las líneas reformistas que hablan de una reforma moderada, no sólo porque se apartaba de la línea reformista, se apartaba también de aquellas teorías fuera de la realidad, anarquizantes, que plantean dar la espalda al poder, que se encarguen los burgueses del poder, yo me encargo de la acción directa, etc. Se apartaba también de esa línea anarquizante, y de las líneas muy teóricas y muy anti científicas que plantean que hay que empezar por una revolución puramente obrera. Yo cuando hablo de un análisis científico, de la revolución, la revolución en América Latina es una revolución que plantea medidas de fondo, pero que tiene claramente establecida una política de alianzas en función de las etapas y de las tareas propias de la liberación nacional anti imperialista, sin la ruptura de cuyas coyundas imperiales es imposible pasar luego a una fase socialista, esa es la diferencia con la Europa del siglo XIX, hay gente que se quedó en la lectura del siglo XIX, piensa, hay que hacer una revolución puramente obrera y después extenderla a todo el continente, no, no.
Entonces cuando hablamos del proceso chileno, nosotros hablamos de un proceso que es revolucionario porque su programa es radical y porque se ubica en el tema de la tierra, la nacionalización del cobre, la alfabetización obrera, como un elemento fundamental de su construcción, por lo tanto eso es lo que define al proceso chileno como un proceso revolucionario.
En segundo lugar, a mí me gustaría hablar también de otro término que se maneja mucho ahí, nosotros tenemos la división entre revolución y reformismo, un reformista puede ser honesto, puede creer que la única forma de avanzar es moderadamente, de a poquito, pero el reformismo muchas veces oculta el oportunismo, que es otra cosa, el oportunismo es el pícaro que espera su oportunidad, usualmente discursiva por la izquierda y cuando puede se vende a la derecha para ser un enemigo de filas dentro de la izquierda, ese es el oportunismo.


MAB: Muy conocido eso en estos tiempos.

GA: Es un tema conocido, es una canción reiterada, pero de eso podríamos hablar después para ubicarlo en el presente. Pero lo primero era definir a Chile como proceso revolucionario, sólidamente metido en las raíces de América Latina, porque los procesos de liberación nacional eran y son consensos de las fuerzas realmente revolucionarias, por algo el movimiento tupamaro era movimiento de liberación nacional, por eso el Partido Comunista planteaba que la primera etapa de la revolución, estoy hablando de Uruguay, era la revolución agraria anti imperialista, el camino al socialismo, por eso el Che Guevara impulso movimientos de liberación nacional, no es porque él no quisiera el comunismo, porque él entendía que la etapa era la etapa de construir juntos la liberación nacional y romper las coyundas imperiales. Hay un poema de Guevara, todavía en México que dice, cuando la fiera imperialista se retuerce allí donde el dardo nacionalizador le dé, profetizando la etapa de la liberación nacional, eso es Allende. En segundo lugar, la otra cosa que tiene que ver con la revolución, que se debatía mucho en el siglo XX y que se va a volver a discutir en el siglo XXI, porque es inevitable en Haití, en Guatemala o donde sea, es el tema que se llamaba de las vías de la revolución, vía armada, movilización de masas que impone dentro de la legalidad burguesa un cambio irreversible con protección de la propia gente, es decir la vía era un tema que se discutía mucho, se discutió muchísimo en esos años, después se discutió con la influencia sobre todo de la revolución china en centro América, sobre si guerra popular revolucionaria o guerra popular prolongada, se hablaba de GPP y GPR como una cosa como hoy podríamos hablar de Whatsapp, es decir, un término que todo el mundo sabía que, este grupo revolucionario es GPP y este grupo revolucionario es GPR. Pero de todos modos hay un trabajo de Arismendi entonces secretario general del Partido Comunista Uruguay, en un libro que se llamaba Lenin, la Revolución y América Latina, un subtitulo que dice, qué tan pacífica es la famosa vía pacífica, y Arismendi que planteaba una vía que hoy podríamos considerar que tenía serios elementos oportunistas, sin embargo advertía una cosa, un proceso de cambios donde irrumpen los trabajadores, donde irrumpe el pueblo, hacia una conquista del poder que no sea sustentada por la potencialidad del poder defensivo, sucumbe. Entonces esos son los temas que están en debate en ese momento, la definición de un programa radical, la definición de una vía de liberación nacional como camino, si no empezás por la liberación nacional, teorizás simplemente, y después el tema de las vías y la Unidad Popular chilena elige una vía electoral en una coyuntura sumamente favorable para la vía electoral. Por eso nosotros si definiéramos a la figura de Allende, primero diríamos que es un gigante, un hombre que fue consecuente, un artífice de la unidad, hay que recordad que Allende antes de ser presidente, como senador se la jugó para salvar a un montón de gente de la guerrilla del Che que cruzó la frontera Bolivia Chile y que él los saco en coordinación con el gobierno cubano para salvarles la vida, jugándose la propia, ese también era Allende, un ferviente admirador de la Revolución Cubana. Pero al mismo tiempo un hombre que muy influido por la mazonería, lo cual hizo que sin perder en nada la consecuencia revolucionaria, tuviera, quizá ese fue su principal error y nosotros a los gigantes también tenemos que medirnos en sus errores, una ilusión institucionalista que no se correspondió con la realidad, Pinochet es masón, yo soy masón, no nos vamos a traicionar, somos masones, tenemos un código del honor determinado, hemos hecho juramentos. Entonces lo que pesó mucho en Allende fue una ilusión institucionalista, Allende demostró para la historia la potencialidad del camino de masas dentro de una legalidad burguesa que se puede rebasar cuando hay un fuerte movimiento de masas, demostró también que no se puede bajar la guardia, ni detener ilusiones cuando la lucha de clases se agudiza porque realmente se tocan los privilegios de los poderosos y los intereses del imperialismo.


Diego Martínez: Seguimos conversando con Gonzalo Abella, 45 años del golpe en Chile, y dejábamos planteada un pregunta que puede ser muy fácil de contestar, pero puede tener también cierta profundidad de análisis, el por qué el poder resuelve y de la manera que hizo dar un golpe de Estado en Chile, sólo formaba parte de una política de los Estados Unidos en América Latina, formaba parte un poco del plan, o también había elementos puntuales en Chile para tomar esa decisión.

GA: Yo creo que tenemos que ubicarnos en la época, después de aquel auge revolucionario de comienzos de siglo en América Latina, con Pancho Villa, con Zapata, con Sandino, con Farabundo Martí, aquella época heroica de Julio Antonio Mella, de la reforma de Córdoba que era una revolución dentro de la educación, había quedado un período de avance de dictadura fascistas en América Latina, Brasil era un poco el barómetro de eso, y de repente irrumpe una nueva realidad, con Jacobo Arbenz en Guatemala, que le dan un golpe de Estado, y en el 59 triunfa la Revolución Cubana. 59 Revolución Cubana, 70 triunfo de Allende, 10 años después, 79 otra vez más un triunfo de una revolución armada en Nicaragua, los Sandinistas, pero la revolución de Allende por ser en el marco de una constitución liberal burguesa, por más que toma un programa revolucionario, no puede generar las condiciones de comités de defensa de la revolución, de mecanismos de asamblea nacional constituyente, no puede tomar determinados mecanismos institucionales y la propia constitución liberal burguesa genera ciertas formas de debilidad del programa que es curioso , si la democracia formal es su principal fortaleza moral, nadie me puede decir nada yo no tiré un tiro, yo estoy acá por la voluntad del pueblo y por eso, y es el pueblo el que me orienta para estas reformas radicales, los propios jueguitos previstos por la democracia burguesa legitima una serie de huelgas anti patrióticas como la de los camioneros y una serie de sabotajes que es muy difícil reprimir sin violar la propia legalidad burguesa.
Entonces el proceso chileno todavía asentándose con un proceso de educación política mucho más incipiente, es mucho más vulnerable de golpear que el proceso cubano, que ya había demostrado que por la vía de las armas era muy difícil de derrotar, entonces había que dar el golpe, pero ese golpe a diferencia del de Guatemala, a diferencia de otros golpes donde se negocia con un sector del gobierno vacilante, este golpe tenía que ser feroz, brutal, como nunca antes, porque estaba enfrentando un proceso de una radicalidad que estaba generando un entusiasmo ciudadano impresionante, y el golpe fue preparado en dos planos, en un plano interno y en un plano internacional. En el plano interno, la quinta columna, los sabotajes, la escasez, nos suena familiar ¿no?, la escasez programada de afuera, las manifestaciones pagas, los atentados brutales, la corrupción adentro del ejército de las fuerzas armadas, pero fundamentalmente en el ejército, todo eso en función de preparar lo interno, y a nivel externo una cadena de golpes de Estados que ateseguren la periferia que no haya reacción a los efectos de dar el golpe principal contra Chile. El golpe de Estado en Uruguay fue parte de esa interacción de rodear a Chile de gobiernos reaccionarios, a los efectos que no hubiera coordinación posible, golpear primero al movimiento popular uruguayo que era mucho más incipiente, a pesar de que existía ya el Frente Amplio, golpear primero a los movimientos populares de alrededor a los efectos de que si el pueblo chileno ensayaba algún tipo de defensa armada, no tuviera coordinación posible con movimientos que ya estaban golpeados, aunque la inteligencia yanqui, sabemos ahora por documentos desclasificados sabía que desde el punto de vista del gobierno de Allende, no había todavía una preparación para defender con armas en la mano el proceso, por eso había que acelerar el golpe, y aquí juega una cosa muy interesante que son las contradicciones del propio Partido Comunista de Chile, que nosotros no podemos simplemente ensalzar las cosas como son, tenemos que decir también las propias carencias de compañeros heroicos, porque sino las ensalzamos las carencias también, no aprendemos nada. El Partido Comunista de Chile tiene ante todo, tenía en ese momento mucho más, una base obrera formidable, sobre todo en el mundo minero y en el mundo de las industrias urbanas. El Che en su ‘Primer diario de viaje’ habla con profunda admiración de un matrimonio aindiado chileno, mineros los dos, que por ser comunistas, los despedían de todas las minas y con una firmeza extraordinaria y con un espartanismo fenomenal, compartían su hambre y seguían adelante.
La base obrera del Partido Comunista chileno, eso es una cosa que hay que resaltar ante todo, en segundo lugar las vacilaciones propias de un contexto de partidos comunistas internacionales que después sobre todo del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1956, había cierto relajamiento en los principios de los partidos comunistas, el partido chileno por ejemplo, a diferencia por ejemplo del Partido Comunista Uruguayo, el Partido Comunista Chileno, condenó la acción del Che en Bolivia. Es decir, ya había una posición, pero eso se une a otras cosas, una cosa es Lucho Corbalán, el secretario general del partido, otra cosa era Volodia Teitelboim, miembro del Comité Central, un intelectual prestigioso. Pero si uno lee por ejemplo ‘La semilla en la arena’ de Volodia Teitelboim sobre el campo de concentración de Pisagua en la dictadura anterior, la de González Videla, uno ve la disposición del partido de renunciar a toda resistencia armada contra las dictaduras, es clarísimo en los trabajos de Volodia Teitelboim.
Y por otro lado, Gladys Marín era otra cosa, Gladys Marín yo creo que era mucho más de izquierda, la secretaría general de la JJ, de la Juventud Revolucionaria, pero si uno lee el libro de Neruda que vale la pena leerlo, ‘Confieso que he vivido’ junto con un gran respeto hacia la historia de la Segunda Guerra Mundial y del papel de los soviéticos, él exalta cierto relativismo en la forma de vivir, cierto relajamiento, cierto refinamiento y lujo en la vida personal. Y muestra otra cosa -que tiene que ver con el Che y no tiene que ver con el Che- y es su profunda enemistad con Nicolás Guillén, llega a decir en un momento Neruda en ese libro, y el poeta Guillén, entre paréntesis, el español, el bueno, porque Neruda era muy pedante. A ver, Neruda es un genio de la poesía, ‘Los cantos de amor a Stalingrado’, ‘Los poemas de amor y la canción desesperada’, es un genio de la poesía, pero un hombre profundamente vanidoso y que vivía como un burgués, a pesar de que fue coherente en su pensamiento en líneas generales. Pero él estuvo en la España republicana y sintió mucho dolor, él venía como un poeta laureado que García Lorca, la gente de allá valoraran mucho más la poesía de Nicolás Guillén, la descubrieran en su  musicalidad, a tal punto que siendo Nicolás Guillén una persona que no podía volver a Cuba, Neruda le negó la invitación que le había hecho de volver a Chile. Y fue Enrique Amorín el poeta comunista uruguayo el que le ofreció asilo en Salto a Nicolás Guillén, que quiso mucho a Salto, porque Neruda no lo invitó a ir a Chile.
Entonces el Partido Comunista de Chile, sacándonos el sombrero ante su base obrera, ya tenía claudicaciones su dirección, y ya no estaba dispuesto a la lucha armada, la base  obrera claro que sí.
Por otro lado el Partido Socialista tenía el ala de Allende, una de las consecuentemente enamorada de la Revolución Cubana, había estado en la Tricontinental, pero también una de las mucho más intelectual profesoral y reformista, y el MIR, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, consecuentemente guevarista, daba un apoyo crítico y presionaba al gobierno de Allende a que le diera armas al pueblo, que era inevitable después del Tacnazo, sobre todo, era inevitable un golpe de Estado.
Y Allende dijo no, yo confío en la honorabilidad de las Fuerzas Armadas, y la gente influida por el MIR, pero también de la base obrera del partido, iba a las manifestaciones frente a La Moneda y pedía armas para defenderse, nadie quería matar a un facho, a un momio como dicen ellos, lo que querían era que cuando se afrentara a las instituciones, el pueblo pudiera defenderse, y Allende dijo no, es precipitar provocaciones, las armas en mano del pueblo van a caer ingenuamente en provocaciones, vamos a esperar, yo tengo la palabra del ejército.


DM: Hacías alguna referencia al ejemplo de Chile que se ha ido trasladando en algunos momentos de la historia Latinoamericana en otros lugares, pero también uno ha visto la utilización de la situación de Chile para protegerse algunos gobiernos, decir, nos están haciendo como le hicieron a Allende cuando alguien los cuestiona. Yo recuerdo también algunos momentos del gobierno uruguayo que algunos sectores sindicales, incluso hicieron contra actos o hicieron actos de defensa del gobierno porque supuestamente le querían hacer al Frente Amplio lo mismo que le hacían a Chile, ¿qué diferencia habría entre un gobierno como el de Allende con uno como el que tiene el Uruguay en estos momentos, con este tono, con estas políticas? Como para separar una cosa de la otra, que a veces se trata de asociar y de decir es todo lo mismo, forman parte todos de la misma familia, si es cierto o no, capaz que sí, capaz que tienen alguna conexión.

GA: Acá hay dos cosas que hay que marcar claramente, antes de ir a lo esencial, primero tenemos que hablar de una coyuntura diferente, que eso es importante porque no podemos ver las cosas en blanco y negro, la dialéctica exige que veamos todos los variables, una cosa era nacionalizarlo todo cuando existía la Unión Soviética y otra cosa diferente es un proyecto revolucionario en un país pequeño que quiere plantear la liberación nacional, cuando el contexto universal es capitalista y adverso como podía haber sido en los años 90, que podría justificar algunos pequeños matices en el Frente Amplio por ejemplo, porque el mundo era distinto y otra cosa mucho más promisoria, menos que en el 60, pero mucho más promisoria que en los 90, es cuando el mundo se vuelve multipolar nuevamente por la irrupción de China y Rusia en el mercado capitalista mundial como conflicto entre superpotencias, por aquello de que a río revuelto ganancia de pescadores.
Yo me acuerdo que a Eduardo Víctor Haedo en la época de los 60 cuando gobernó el país dentro del Colegiado, él decía, si el Fondo Monetario Internacional se pone demasiado pesado, el gobierno Colegiado anuncia que va a hacer una gira por la Unión Soviética, inmediatamente el Fondo Monetario Internacional cambia las condiciones. Entonces hay un tema de coyuntura, yo puedo en la Cuba del 59 con coraje y con heroísmo, Girón mediante, pero puedo rápidamente pasar a una fase socialista de socialización de los medios de producción. No sería posible hacerlo tan de inmediato en los años de 1990 cuando colapsa la Unión Soviética, que empezó a colapsar mucho antes por supuesto, pero ya el mundo se vuelve unipolar, entonces ahí es mucho más complicado.
Cómo medís un proceso revolucionario en esos años adversos, yo creo que el referente es Chávez, el primer Chávez, habla de socialismo en el siglo XXI, pero no socializa todos los medios de producción, por qué, porque no es tonto, es decir, el proyecto de Chávez, el proyecto de Evo, con todas las objeciones, estoy hablando de Chávez y de Evo, del primer Evo además, con todas las objeciones que le podemos hacer, es las tareas de revolución de liberación nacional para la fase agraria anti-imperialista posibles en la coyuntura de los 90, y un enorme esfuerzo continental para cambiar la coyuntura continental a los efectos de poder dar un salto. Entonces lo primero si queremos comparar al Frente Amplio con Allende, es que la situación de contexto que tuvo Allende era infinitamente mejor que la que tiene el Frente Amplio desde que sube, eso es una cosa, otra cosa diferente es el programa y ahí es la diferencia entre, no revolución y reformismo, sino entre revolución y oportunismo, por eso a mí me interesaba al principio precisar eso.


Hernán Salina: En este día que estamos recordando el golpe de Estado en Chile, todo lo que fue antes y después en ese Chile, no sólo para Chile sino para toda América Latina, para los pueblos que luchan, estamos sumando voces.
Y en toda esta historia que ustedes venían analizando con Gonzalo, hubo uruguayos, muchos, miles, en ese Chile de Salvador Allende, en circunstancias de lucha y tenemos en línea a una compañera que la audiencia de la radio la conoce, que ha estado en distintas actividades aquí, la tenemos del otro lado del teléfono, que un día como hoy de 1973 estaba en la capital chilena como tupamara, allí estaba Corina de Vita. Corina, buen día.

Corina de Vita: Sí, buen día, buen día a todos ustedes compañeros y a la audiencia. Emocionada rememorando aquellos momentos.


HS: Me imagino, te sometemos al rigor de resumir en unos minutos dentro de este rato que estamos repasando ese Chile de Allende, vivencias personales que vos decís remueven mucho, que darían para libros enteros, para películas enteras

CV: Trataré de resumir, pero fueron momentos muy difíciles en que corría peligro la vida, yo estaba con mi hija de 4 años, la vida de los compañeros, pero el dolor más grande yo creo que era el fin de ese proceso revolucionario, que ahora explicaba Abella. Yo esa mañana recuerdo cuando en la radio oímos las palabras de Allende y te dabas cuenta que eran las últimas palabras de un dirigente antes de morir, vimos después, desde ahí donde yo estaba veíamos los aviones ir y dar vuelta y bombardear La Moneda, ahí ya empezó el toque de queda, en la noche tuvimos un momento muy difícil porque ese local donde estaban podía estar fichado, se para un camión o dos de soldados, se bajan y dijimos, se terminó, si eras uruguayo lo más probable que te mataran o te llevaran.


HS: ¿Por qué Corina al ser uruguayo te podían matar? Para contarle a las nuevas generaciones.

CV: Porque ahí ya se sabía seguramente que habíamos muchos refugiados que estábamos allá, yo sé que en la fábrica, hubo lugares que algunos compañeros la quedaron, los que resistieron, por la cédula, uruguayos. Los soldados esos orinan y se van, ahí como era un local que podía estar fichado, pasé por otros lados, después voy a dar a la casa de unos chilenos y estoy ahí, unos chilenos solidarios que seguramente tenían contacto y estoy en un taller de costura, estoy ahí como para coser, empleada con cama, el primer día ya cae de noche el ejército a allanar y empiezan a revolver, y otra empleada que no tenía idea de cómo era la situación del sur de Chile, viene a ofrecerle los documentos a los milicos y los milicos dijeron, no, buscamos armas.
Ahí respiré, yo estaba con la hija. Estuve perdida digamos hasta que se me ocurre ir a recorrer un parque al centro de Santiago y encuentro compañeros, por suerte, de ahí unos días en un monasterio, y de ahí vamos, con mucho riesgo también, a la embajada que fue lo principal, a la embajada que había sido de Cuba, que estaba en manos de Suecia, con la valiente solidaridad y compromiso que tuvo el embajador. Esa embajada de Cuba había sido atacada el día del golpe, y el embajador se presentó ahí para que no terminarán matando a los integrantes de la embajada, él dijo que tomaba como representante de Suecia esa embajada, y a esa embajada fuimos a dar un grupo de compañeros, a los pocos días de estar ahí, recibimos una balacera que no hirió a nadie, pero pegó en las paredes. Y ahí se decidió, éramos unos cuantos compañeros y unos cuantos niños, que si nos atacaban de nuevo íbamos a defendernos porque había algunas armas, los niños protegidos en un sótano, en la prensa se dijo que esa balacera había sido interna, entre grupos de gente que estaba en la embajada. Pero no atacaron de nuevo, lo que hicieron fue poner ametralladoras frente a la embajada, bloquear algún día la llegada de alimentos y sobrevolarnos con helicópteros.
Se siguió la vida ahí, finalmente el bloqueo seguramente por los trámites del embajador, no se concretó más de un día o dos, ahí vivimos hasta que fuimos saliendo, a mí recién me tocó de los últimos, en diciembre, yo quería recalcar que este embajador salvó muchas vidas, salvó vidas algunas incluso arrancándoselas a los soldados, como una compañera que había tenido un problema de salud, hemorragia, se moría o se la llevaba a un hospital. Pero además este embajador salvó a mucha gente, muchos uruguayos, que los pudo sacar del estadio, yo creo que como 50 uruguayos y salvarles la vida, o sea que es una actitud realmente muy valiente y solidaria que él ya había tenido parece en la época del fascismo en Noruega que había salvado a muchos judíos.


HS: Él murió hace pocos años.

CV: Sí, yo estuve buscando anoche en internet, por eso tengo otros detalles de él, murió en el 89.
Pero yo quería contar que en un momento también lo expulsan al embajador, la junta militar decide expulsarlo, entonces ahí se arma una pequeña despedida entre los que estábamos ahí adentro y en ese momento que no sabíamos la mayoría parece también en esa despedida estaban viviendo, la embajada era grande, una secretaria muy conocida por el nombre de ‘Payita’, secretaria de Allende, que estaba también en la embajada, y un dirigente muy importante,  chileno, un dirigente sindical, en esa despedida muy emotiva, incluso se cantó la internacional. Y después de a poco nos fuimos yendo para distintos países, en Europa, incluso ahí hasta nos fuimos organizando para vivir ahí, con ese asedio constante.
Pero incluso ahí por primera vez yo tuve una compañera, profesora que sabía mucho de Marxismo-Leninismo, mis primeras clases, había tomado contacto con la dialéctica y esas cosas. Después nos fuimos y lo que supimos después que iban quedando cada vez menos, creo que el último era el dirigente sindical, que intentaron matarlo, él hacía una rutina de barrer un patio y le tiraron a la cabeza, pero parece que una sueca le habla, él da vuelta la cabeza y fue superficial, en su frente, no lo mató.


HS: Corina, para cerrar, una reflexión breve, pero dentro de las circunstancias en las que vos estabas como militante uruguaya, refugiada allá, dentro del poco contacto que podías tener con la gente, con el pueblo chileno, ¿cómo vivían ese proceso, qué decían de la posibilidad de la llegada de un golpe fascista como ese?

CV: Se veía un poco venir, yo esa semana ya me iba para la Argentina, esa semana del golpe. Pero hubo distintas situaciones entre los uruguayos que estaban allá, en el caso mío teníamos casi nulo contacto con población chilena, hasta que llegó ahí a esa casa que me protegió, ese taller de costura que fue la vivencia más directa. Pero un poco se venía venir desgraciadamente ese brutal golpe.


HS: Te agradecemos estos minutos, a cuenta de seguir, siempre sentimos que está la deuda pendiente de contar todas esas cosas. Corina, un abrazo.

CV: Un saludo.


DM: Seguimos conversando con Gonzalo Abella, el 11 de setiembre del 73 es una referencia para analizar y para tener en cuenta y para aprender y para estudiar.

GA: Que jamás debemos olvidar hasta por la resistencia espontánea de la gente que cuando faltó directiva sacó todas las armas que tenía en los barrios y fue una resistencia heroica. Uno por eso siente más desprecio hacia Bachelet y hacia toda esta traición, yo recuerdo unos años atrás tuve el honor de estar con los mapuches, en su lucha y descubrir la ferocidad de las bandas paramilitares de Arauco Celulosa.
Y recuerdo un viejo comunista que ahora estaba jugado por los mapuches que me dijo, pensando en la traición de la concertación, dijo, a veces tengo vergüenza de ser chileno, y yo le dije, yo quiero a Chile porque hay gente como vos.
Tú me preguntabas sobre cómo juzgar al gobierno actual en un contexto diferente, hay una frase de Gustavo López que para mí es sumamente clara, yo con este gobierno no tengo problemas de reloj, tengo problemas de brújula. Es decir, puedo entender y hasta podría entender un proceso gradual, reformista, pero no puedo entender un proceso de extranjerización de la tierra, de destrucción del patrimonio, del envenenamiento del agua, de ponerse de rodillas ante las trasnacionales, y eso nos permite a nosotros pensar, por ejemplo si resucitara Allende, si resucitaran los 300 mil chilenos que dieron su vida por la revolución, ¿qué dirían de Astori? ¿cómo lo definirían? a Astori?, quizá alguno de ellos dirían que es un facho, lo cual sería injusto, Astori es un neoliberal, no es un fascista, es un neoliberal, que es otra cosa, puede ser los mismo, pueden estar juntos, pero sin duda que es un momio, es decir, como decían ellos, porque realmente el Frente Amplio es la antítesis, el Frente Amplio actual, su gobierno, no su base militante, que está recordando lo mismo que nosotros hoy, pero su gobierno actual, que está blindado de cualquier otro tipo de cambios, es la antítesis de lo que fue aquella gesta.


HS: Aquel 11 de setiembre de 1973, también estaba en las calles de Santiago, Silvia Martínez, nuestra compañera, también con un hijo pequeño, Miguel, que lo tenemos del lado brasileño ahora en las vueltas de la vida. Silvia, bienvenida, buen día.

Silvia Martínez: Buenos días a todo el equipo.


HS: También, con la violencia de pedirte resumir en unos minutos, en otros años lo hemos conversado con más tiempo también contigo, aquellas vivencias, vos estabas con tu hijo Miguel, tu hijo mayor, muy pequeño en Santiago aquel día del golpe.

SM: Exactamente, nosotros habíamos salido, el padre de mi hijo que era mi compañero en ese momento, mi hijo y yo rumbo al trabajo, nosotros trabajábamos los dos en un colegio y al mismo tiempo que trabajábamos ahí, Miguel estaba en la guardería del colegio, Miguel tenía 3 años.
Habíamos salido en la mañana en ómnibus, vivíamos en los suburbios, lejos del centro, habíamos salido tumbo al colegio, ya en el camino empezamos a percibir llagando al centro de Santiago, empezamos a percibir algunos movimientos extraños, y cuando llegamos al colegio, las puertas estaban entre cerradas, los autos que llegaban y se iban cargando niños, ese colegio recibía, tenía un alumnado en donde había muchos hijos de integrantes del gobierno chileno. Fue todo muy rápido, la directora del colegio en su autito nos llevó hasta casa y entonces regresando hacia casa, en el momento que atravesábamos el centro de Santiago, es que escuchamos en la radio del auto, el último discurso de Allende y luego las bombas sobre La Moneda.


HS: Silvia, hay que mencionarlo rápidamente, pensando en las nuevas generaciones, estaban miles de uruguayos como refugiados, idos de aquí del golpe de junio, pero también había miles de uruguayos, tupamaros en su inmensa mayoría, militando de alguna manera, participando en ese proceso en Chile.

SM: Seguro, nosotros estábamos organizados, formábamos parte del MLN y militábamos enormemente en el barrio, la verdad era imposible para nosotros dejar de lado esa realidad y no participar de las juntas de abastecimientos y precio, de colaborar con nuestros vecinos cuando se vaciaban depósitos en donde se escondían los alimentos para la guerra psicológica y económica contra la población, estábamos e algunas organizaciones vecinales hasta culturales, teníamos un gran dialogo con nuestras compañeras y nuestros compañeros en nuestro trabajo y un dialogo importante con militantes del MIR chileno en el lugar donde nosotros vivíamos, que era un barrio obrero en los suburbios de Santiago.


HS: Ya que mencionás al MIR, porque muchas veces en el revisionismo de toda esa experiencia de Allende. se le culpa al MIR como izquierda radical que alteró el rumbo, que fue el que forzó la llegada del fascismo y el golpe por querer apurar el proceso, por decirlo muy esquemáticamente, aquel MIR que tenía como referente a Miguel Enriques, ya que mencionás esa posibilidad de contacto con su militancia, ¿cómo viviste eso?

SM: Ese punto de vista es una canallada, es una canallada que no responde en absoluto a lo que son los hechos históricos, de hecho quienes querían apurar y organizar el pueblo de manera a poder desarrollar una resistencia popular efectiva a la posibilidad de golpe de Estado, era el propio pueblo trabajador, los pobres chilenos y el MIR sostenía con el resto de la izquierda chilena, grandes debates, pero esos grandes debates permeaban y atravesaban toda la sociedad chilena, en el pueblo trabajador, a diario se discutía cuál debía ser la forma de mantener los cambios profundizar los cambios en Chile, darle batalla a la guerra económica que se estaba desarrollando contra el pueblo, darle batalla a la huelga de los camioneros, a la huelga de las grandes empresas camioneras subvencionadas desde los Estados Unidos, es decir, ese debate era un debate que estaba presente en las calles, que atravesaba todo el pueblo chileno y el MIR formaba parte también de ese debate, sí había sectores que ideológicamente que como ellos pensaban las estrategias, estaban en desacuerdo con el MIR y muchas veces se caía hasta en el agravio, pero tenemos que tener en cuenta que en esas décadas, 60, 70, el debate entre lo pacífico de los cambios o cuáles organizaciones debían liderar las luchas populares, o si las vías eran la vía democrática o la lucha armada, y cuáles eran las tensiones entre ambas, es un debate que atraviesa todo este continente.


HS: ¿Pudiste ver reflejados cambios concretos en la vida del pueblo chileno durante ese breve período de Allende, mientras vos estabas, que la gente te comentara, cambios en la vida, porque nada vale los mejores discursos en abstracto si no se empezaban a ver reflejados en la vida de los más jodidos, ¿eso se pudo percibir?

SM: Totalmente, nosotros veíamos realmente una mejora en la vida de las personas, a pesar de que la guerra económica, la guerra por los alimentos, la guerra para complicar la vida en la sociedad fue muy intensa desde los primeros años, y Allende lo advierte en su discurso de toma de posición de la presidencia, yo lo estaba re-escuchando ayer, cuando Allende dice, tendremos dos o tres años muy difíciles por delante, pero el cambio en la vida de las personas ya era notorio, nosotros que vivíamos en un barrio obrero, lo veíamos.


HS: Sobre todo lo que vos mencionabas también, los cambios con la organización de la gente desde abajo.

SM: La organización de la gente desde abajo se hizo inmediatamente y era absolutamente maravilloso, era increíble ver la capacidad de organización y de eficiencia que tiene un pueblo organizado, y eso se daba en el medio de los debates sobre del qué hacer que atravesaban toda la izquierda chilena, pero en un momento de un florecimiento de las ideas, de la creatividad y de la voluntad de hacerse cargo de la propia vida y de la vida de la sociedad en materia política del pueblo chileno que yo creo que sólo quien ha vivido personalmente esa experiencia, puede entender hasta qué punto, por ejemplo eso nos está faltando.


HS: Violento corte, no nos da para contar tu propio derrotero que también pasó en tu caso por la embajada argentina, me decías.

SM: En la embajada argentina, nosotros; mi compañero y los hombres que estaban en casa fueron detenidos, yo me salvé porque estaba comprando cebollas con unas vecinas y conseguimos rescatarlos del estadio nacional y terminamos todos en la embajada argentina.
Hernán, yo quisiera, una cosa te pido, 30 segundos para nombrar a alguna gente, Alberto Fontenla, Juan Cendán, Nelsa Gadea, Julio César Fernández, Ariel Arcos, Enrique Pagardoi, Juan Povaschuk, Daniel Ferreira, Arazatí López, Walter Matero, Mónica Benarroyo, los compañeros que perdimos en Chile, gloria eterna para ellos.


HS: Abrazo grande, Silvia, gracias.
Gonzalo queríamos darle un cierre también a tu llegada hoy a la radio con esta fecha, ¿cómo podríamos cerrar este recuerdo a 45 años del golpe?

GA: Yo creo que tanto Corina como Silvia dieron lo fundamental, no podemos olvidar, no podemos perdonar, tenemos que honrar a todos los mártires, a todos los caídos, muy especialmente a Enríquez y a los que fueron consecuentes hasta el fin. Pero ante todo tenemos el deber de teorizar, teorizar para transformar, teorizar para aprender, pero tenemos con el corazón lleno de emociones que nos remueve sobre todo a los veteranos, la cabeza serena para ver qué categorías de la política, qué tareas de la liberación nacional, qué temas que tienen que ver con las vías de acceso, con las políticas de alianzas, con las etapas de la revolución socialista a la que no renunciamos, nos puede enseñar un proyecto tan removedor, como decía Silvia además de tanto impacto social y cultural como fue la revolución chilena. Y en ese marco Lenin decía que cada revolución derrotada pasa a ser un ensayo general de lo que hay que hacer y lo que no se debe hacer, él se refería a la revolución de 1905, entonces eso es ciencia, y la ciencia nos exige que el cambio político necesita un marco teórico conceptual, como diría algún maestro de Tréveris, no para interpretar la realidad, sino porque es el camino para transformarla.


MAB: Gonzalo, muchas gracias por haber estado acá y la verdad que es muy importante que los tres que hablaron son compañeros que están dando la lucha en estos tiempos, que fueron protagonistas en aquellos tiempos y que a lo largo de todos estos años han peleado para seguir peleando, y para que los pueblos sigan peleando después de todo lo que pasó.

GA: También con Chile en el corazón.