VENEZUELA APUESTA AL DIÁLOGO A NIVEL NACIONAL E INTERNACIONAL
Declaraciones del embajador Julio Chirino, 24 de enero de 2019

 

 

 

 

 

 

 

El jueves 24 de enero se convocó a una actividad de solidaridad con el pueblo venezolano y su gobierno bolivariano en la sede de la Embajada en nuestro país. Una cantidad de compatriotas llegaron hasta allí al igual que el diputado de la Unidad Popular Eduardo Rubio (Lista326, 26 de Marzo) y algunas figuras del oficialismo, desbordando la sala del centro cultural ‘Elena Quinteros’ y la esquina de la sede diplomática. CX36 presente en el lugar con Diego Martínez recogió declaraciones de Julio Chirino, Embajador de Venezuela en Uruguay, quien accedió a una entrevista para Radio Centenario y diario La Juventud. El Embajador dijo que ya se está haciendo costumbre que la oposición en Venezuela apele a la ruptura institucional para derrotar a la Revolución Bolivariana, y lamentó reconocer que está latente la preocupación de una posible intervención militar y la invasión a Venezuela.
 


 

Diego Martínez: Como representante de Venezuela en nuestro país nos interesa tener una valoración de lo que está ocurriendo allí. Han habido en estos últimos 20 años varios intentos de hacer caer al gobierno bolivariano, varios intentos de golpes, varios golpes que después se lograron revertir. ¿Este cómo se calificaría de intento de consolidación de un gobierno paralelo? ¿De qué dimensión, de qué importancia es en comparación con los anteriores?

JCh: Es un nuevo intento de Golpe de Estado en Venezuela. Desde la llegada del Comandante Chávez -que se va a cumplir este 2 de febrero de 2019 los 20 años- el objetivo central de la oposición venezolana, del imperialismo norteamericano y de los gobiernos que acompañan a los EEUU, es derrocar a la Revolución Bolivariana. No competir dentro de las reglas democráticas, sino derrocar a la Revolución bolivariana.
Hay muchas pruebas de ello. Lo principal fue el Golpe de Estado en el año 2002 al Presidente Hugo Chávez. Y después a partir del año 2013, cuando se da la desaparición física del Comandante Chávez y posterior elección del Presidente Nicolás Maduro, prácticamente todos los años ha sido el inicio del año con un nuevo plan por parte de la oposición para derrocar al Presidente Nicolás Maduro, violentando nuestra Constitución.
Y sumado a esto los llamados a la violencia, a través de la violencia generar las condiciones para el derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro. Como sucedió el 11 de abril de 2002 con el Comandante Chávez, donde a través de mostrar al mundo una manipulación mediática, buscar legitimar una acción de hecho en nuestro país.
Y desde el año 2015 se le suma a esto un agravante, que es la declaración por parte de los EE.UU. de que Venezuela sea una amenaza para su seguridad y su política exterior: un concepto amplio, pero que nos coloca a nosotros como un país amenazado militarmente y donde consecuentemente las distintas administraciones norteamericanas han venido sumando y construyendo la posibilidad de una intervención militar en nuestro país.
En este momento, este nuevo Golpe de Estado conjuga esa realidad; conjuga el quiebre institucional, el buscar imponer un presidente usurpador, que no está amparado en ninguno de nuestros artículos de nuestra Constitución. Nuestra Constitución no contempla una presidencia encargada, nuestra Constitución no contempla un gobierno de transición en ninguna de sus facetas y ante las ausencias del Presidente de la República en ejercicio quien suple sus ausencias es el Vicepresidente de la República. Solamente en el supuesto de una ausencia absoluta antes de ser investido el Presidente, antes de llegar a la fecha, al día 10 de enero que es el día constitucional para que en Venezuela asuman los presidentes de la República, podría en un supuesto asumir un presidente de la Asamblea Nacional. Pero en este caso el cuerpo de la Asamblea Nacional de Venezuela está abiertamente en contra y en desacato del resto de la institucionalidad venezolana.
Es decir que es un Golpe de Estado continuado, podemos hablar que es una acción de Golpe de Estado continuado del nuevo tipo -como hemos vivido en la región-, donde el pivot principal -como ha sido en muchos países- es a través del Parlamento y la búsqueda de ese quiebre institucional y de esa legitimación.
En este caso tenemos una intervención abierta de países extranjeros, particularmente de los EE.UU., quien fue su vicepresidente el que convocó a esa manifestación en Caracas. Es decir, claramente la intervención está totalmente abierta, no es un supuesto que plantea nuestro gobierno y la Revolución Bolivariana. Y la posibilidad de la intervención militar lo ha planteado el Presidente Trump. La preocupación está latente porque en los planes del Pentágono ha estado, está como estrategia posible militar la intervención y la invasión a Venezuela.
Y en el marco de la estrategia por apoderarse del petróleo del mundo, también estaba Venezuela desde hace mucho tiempo en el marco de una posibilidad de un conflicto militar.
Y hoy se suma al desconocimiento por parte del gobierno de EE.UU., de la ruptura de la ruptura de relaciones y de la expulsión de los diplomáticos norteamericanos al no cumplir ese hecho, además de una violación a los principios internacionales y de relaciones internacionales, a la posibilidad de una provocación para generar una posibilidad de una intervención militar en ese sentido, amparado por todas las leyes norteamericanas. En ningún caso tendría que ir la Administración norteamericana a una autorización por parte del Parlamento norteamericano por una acción militar a Venezuela.
Por eso hoy la voz desde nuestro país es que en Venezuela debe respetarse el Estado de Derecho. Sí estamos de acuerdo en sumar espacios de diálogo y de encuentro, como todo espacio de diálogo y encuentro en una sociedad democrática en la marco de su constitución y sus leyes. Y por supuesto estamos de frente en contra de cualquier tipo de intervención extranjera militar, o de las que se vienen dando, o se vienen tratando de dar en nuestro país. Y por supuesto el pueblo preparándose también para defender lo más sagrado en este caso que es nuestra independencia.

 

DM: Hay varios elementos: la injerencia extranjera, los países que se han proclamado con mayor virulencia que en otras oportunidades, con un plan estratégicamente mejor realizado que en otras oportunidades, donde estaban todos preparados para lanzar el apoyo al presidente impuesto. Pero en Venezuela ¿qué es lo que está pasando hoy, un día después de lo que fue la convocatoria realizada por el vicepresidente norteamericano? ¿Hay tranquilidad? ¿Se retoma de alguna manera -como ha ocurrido en otras oportunidades- el camino natural de las cosas, los debates, las charlas, los intercambios y los intentos de llevar todo a un determinado orden?

JCh: La realidad de Venezuela hoy es que por parte de la fuerza de la revolución bolivariana y el Presidente Nicolás Maduro, desde que comenzó el año está el llamado a un diálogo nacional, del cual no nos vamos a cansar porque creemos que es el camino civilizado y democrático para llegar a encuentros en el marco de nuestra sociedad. Lo acaba de ratificar hoy el Presidente en su alocución ante el Tribunal Supremo de Justicia, en el marco de lo que en Venezuela se conmemora en esta fecha la apertura del año judicial.
En ese sentido abrazamos y apoyamos las diferentes alternativas que desde el mundo se dan en ese sentido; en la búsqueda del diálogo, del encuentro, del consenso, en el marco del respeto al Estado de Derecho, el marco del respeto a la Constitución venezolana.
En ese sentido es que venimos sumando, pero como siempre la oposición venezolana en su conjunto, sin que queden ninguno de sus actores fuera de ello, se enmarca nuevamente en un camino golpista, en un camino violento, en un camino que genera víctimas para nuestro país, y que en este caso están llamando a la intervención extranjera. En este caso le dan pie a una intervención extranjera. Y donde nuevamente no buscan ningún tipo de camino de diálogo, de encuentro democrático.
Para que se pueda comprender con mayor claridad: la primera acción de la Asamblea Nacional en desacato este año fue hacer una ley de amnistía para los militares que accionaran contra el gobierno nacional legítimamente constituido en la institucionalidad en Venezuela.
Es decir, que ahí estamos viendo claramente que su intensión no es democrática, porque no fue un llamado al diálogo, un llamado a consulta nacional de todos los venezolanos o a buscar distintos mecanismos que la Constitución nos podría permitir para encontrarnos o respetar los tiempos y las formas constitucionales, como sucede en cualquier estamento democrático. Y jugar a la acumulación política de fuerzas, como sucede en la forma que vivimos en nuestros países. Pero totalmente se presentan absolutamente a lo contrario.
Y con el auspicio y el apoyo de gobiernos de extrema derecha en la región, de gobiernos que abiertamente violentan el principio de no intervención en los asuntos internos, que abiertamente se parcializan en una posición política, y que están claramente accionando desde hace más de un año en proceso de búsqueda de quiebre y de intervención en nuestro país.

 

DM: Ese marco que decíamos recién es más violento, es más intervencionista por parte de varios países de Latinoamérica. ¿Cómo hace Venezuela para que tener relaciones con sus vecinos cuando está esta situación? Hoy por hoy Venezuela tiene un grupo de países cercanos, aliados; algunos países como México y Uruguay que han manifestado no querer interferir hoy en los asuntos internos y proponerse incluso para desarrollar algún mecanismo de diálogo. Pero no debe ser fácil encontrar hoy -sobre todo más allá de la situación interna- a nivel externo con tantos países de Sudamérica con gobiernos que han querido aislar a Venezuela.

JCh: Sí. El claro irrespeto a las derechas latinoamericanas a lo que es la coexistencia y la convivencia de la diversidad de ideas y del respeto de nuestros países, ponen en una situación compleja y difícil ante donde la respuesta de la Revolución Bolivariana en la búsqueda de la democracia de paz; de mantener en a nuestros continente como un continente de paz y de respeto entre nosotros.
El Presidente Nicolás Maduro ha hecho varios anuncios, varios llamados -y este año lo hizo en la asunción de su nuevo mandato- a que hubiese una reunión de todos los presidentes latinoamericanos para abordar la situación en Venezuela. ¡Pero entre Latinoamericanos!, ampliamente… la situación de Venezuela y del resto de nuestra región. Ante lo que hay es un llamado omiso, y lo que hay es la búsqueda de un grupo de países de intervenir abiertamente en los asuntos internos de Venezuela.
Diferente al resto de los países del mundo, porque hoy por hoy una minoría en relación a los países con los que Venezuela tiene relaciones diplomáticas y ha tenido relaciones diplomáticas históricamente, los que están en esta posición de desconocimiento de la institucionalidad, de la Constitución y de lo que los venezolanos nos venimos dando hace 20 años en un proceso de construcción democrático, donde hemos tenido en ese período de 20 años nuestro mayor número de consultas populares a lo largo de nuestra historia democrática. Más de 25 consultas en 20 años, lo que plantea la participación permanente del pueblo venezolano en lo que es la definición de su destino.
Y en ese sentido avanzamos en ello, pero claramente con la amenaza cada día más real y cierta de que si no entramos en cordura a nivel de la región y a nivel de la responsabilidad que tienen los factores de oposición venezolanos, que han demostrado una gran irresponsabilidad a lo largo de estos 20 años, podamos terminar en hechos que van a afectar a todos los latinoamericanos por igual, ante la posibilidad de un conflicto militar en nuestra región y la búsqueda de esta forma de intervenir en los asuntos internos de los países de manera abierta.