LA PREVIA, EL 23-F Y LOS DÍAS POR VENIR. UNA VISIÓN DESDE LA FRONTERA

 

Compartimos a continuación una nota publicada por un medio venezolano, escrita por el Economista Social Oscar Forero, Investigador del Centro Internacional Miranda (CIM), articulista, creador del Observatorio de Precios de San Cristóbal (Estado Táchira), en la que relata lo que sucede en esa frontera entre Venezuela y Colombia. La nota original se puede leer aquí: http://www.15yultimo.com/2019/02/22/la-previa-el-23-f-y-los-dias-por-venir-una-vision-desde-la-frontera/

Por: Oscar Javier Forero

Táchira y Norte de Santander comparten poco menos de 149 kilómetros de linea fronteriza internacional, un porcentaje pequeño si lo comparamos con los 2219 kilómetros que comparten Colombia y Venezuela.
No obstante es entre este Departamento por el lado colombiano y este estado por el lado venezolano, que se originan el grueso de las informaciones que tradicionalmente copan la mediática binacional, la actual crisis no es la excepción.
La situación político, económica y social de Venezuela ha traspasado sus fronteras. Es decir, ha dejado de ser un problema de los venezolanos para convertirse en un problema de la región, el continente, y por qué no, del mundo.
Lo anterior indudablemente representa una batalla pérdida para el Gobierno Nacional y una victoria para la oposición en un tema que a todas luces resulta estratégico para los planes intervencionistas que están en marcha.
El detonante que conllevó a la internacionalización del conflicto es multidiverso: Desde grupos políticos asentados en Miami, algunos exiliados o autoexiliados desde hace pocos meses ligados al Partido Republicano estadounidense, pasando por medios de comunicación de todo el orbe que magnifican la nada fácil situación venezolana, pero que hipócritamente callan ante lo que ocurre en otros países, y obviamente, a todo esto debemos añadirle la cuota de responsabilidad que tiene el Estado venezolano hacía el desenlace, de muerte lenta, que ha tenido y aún tiene esta crisis.
La mezcla entre letargo e indolencia por parte del Ejecutivo venezolano para afrontar problemas que eran solucionables, si se hubiesen atendido a tiempo, fue el vale que sirvió para justificar la llamada “ayuda humanitaria”, también sirvió para mover a gobiernos que en otras circunstancias no se habrían manifestado a favor del usurpador Guaidó.
No se entiende como un gobierno, como el de Venezuela, que ha sido tan inteligente y hasta audaz en temas político electorales, haya tenido una postura tan limitada y hasta torpe a la hora de afrontar los avatares de una crisis que era inevitable y hasta predecible tomando en cuenta el circulo vicioso que por décadas ha acompañado a la economía venezolana de bonanza-derroche-crisis.
Por supuesto que existen agravantes que han acelerado el colapso, como las sanciones estadounidenses y la asfixia financiera, éste último va desde el bloqueo de cuentas y recursos de la nación hasta la instalación de un banco central paralelo en la ciudad de Cúcuta.
¿Pero no era previsible esto?, ¿o esperábamos que el enemigo se quedara de brazos cruzados?. Hasta la saciedad se han repetido ejemplos de países que estando más bloqueados que Venezuela e inmersos en pleno conflicto bélico no presentan las catastróficas y penosas cifras que a la fecha llevamos en temas como inflación, poder adquisitivo de los trabajadores, salud, transporte, servicios y pare de contar.
Está más que demostrado que pretender justificar el saqueo sistemático de grupos de poder que se identifican como “chavistas” y que trepan de ministerio en ministerio dejando una larga estela de corrupción e ineficiencia le ha hecho un gran favor a los factores opositores.
Ahora bien, la corpocracia estadounidense centra sus ojos en Venezuela no porque la crisis económica aqueje al pueblo, como lo quiere hacer ver el señor Trump y sus voceros, sino porque Venezuela posee reservas valoradas en petróleo, oro, diamantes, coltán y gas por el orden de los 58,8 billones de dólares (US$ 58.800.000.000.000).
Lo que se juega en Venezuela no es poca cosa, estamos hablando de 4/5 partes del PIB mundial o tres veces el PIB de China o los propios EEUU, de allí el interés de grandes corporaciones y gobiernos, pues quien logre apropiarse de la gigantesca fuente de recursos que representa Venezuela será la potencia que se homogenice, o se mantenga como potencia hegemoníca en el caso de los Estados Unidos, durante las próximas décadas. Venezuela representa la palanca de expansión de esas potencias en temas militares, tecnológicos, comerciales, energéticos y hasta financieros.
Por ello, es importante que se entienda que, con crisis o sin crisis, tanto los medios de comunicación como los factores con ascendencia en el Partido Republicano estarían generando condiciones para extrapolar el caso venezolano, muy probablemente con argumentos rebuscados como ya lo han hecho en otras latitudes con muy buenos resultados, véase, en caso de haber dudas, los motivos que justificaron la invasión a Irak o Libia.
No omitamos que ya para inicios de 2015, cuando la crisis económica era poco percibida por la generalidad de la población venezolana y cuando el termino “ayuda humanitaria” era inimaginable hasta para el discurso opositor, la administración de Barack Obama había declarado a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional“.
 

El papel de Colombia

El papel que Colombia viene jugando en la crisis venezolana no es de nueva data, algunos historiadores hablan del “santanderismo” que ha imperado dentro de la política colombiana desde la independencia del reino de España, cosa con la cual concuerdo. Cualquier amenaza desde la izquierda (o incluso con aires meramente nacionalistas) al domino oligárquico de las encopetadas familias que se turnan el poder de la Casa de Nariño ha sido aniquilado con feroz crueldad.
Ese santanderismo que se caracteriza por la deplorable sumisión a los designios de los Estados Unidos actúa y ha actuado con igual saña cuando los intereses de la Casa Blanca lo han demandado o cuando de romper la unidad latinoamericana se trata.
Desde hace varios años Colombia se ha venido convirtiendo en el Israel de la región, no solo por la instalación de nueve bases militares de los Estados Unidos en su territorio y por la inmunidad que gozan los miles de soldados y mercenarios de la guerra que dicen luchar contra el terrorismo y el narcotráfico, sino por la estrecha alianza militar tanto con Washington como con la OTAN que orgullosamente destacan cada vez que pueden los mandatarios de turno, sin olvidar que Colombia apoyó de manera abierta al Reino Unido en la Guerra de las Malvinas, así como apoyó las invasiones a Irak, Libia y Siria, ahora más reciente emulando a Israel se ha destacado por exportar mercenarios. A la fecha por lo menos 600 ex militares neogranadinos se encuentran desolando lo que hace un tiempo era Yemen.
En el caso concreto de Venezuela, los distintos gobiernos de turno se han hecho de la vista gorda ante el enorme contrabando de alimentos, combustibles, medicinas y materiales estratégicos que ingresan a su territorio, esta actitud se ha acrecentado en los gobiernos de Alvaro Uribe Velez, Juan Manuel Santos e Iván Duque, pues se ha llegado al atrevimiento de generar herramientas jurídicas para promover el saqueo, en una clara violación de la regulación creada para tal fin.
Con esto no quiero despojar de responsabilidades a las autoridades venezolanas, solo que no se puede ignorar que, de acuerdo a la normativa que rige el comercio internacional, el contrabando debe ser combatido principalmente por el país receptor de las mercancías, en este caso Colombia.
Existe una muy estrecha relación entre la presencia de tropas y mercenarios norteamericanos, los gobiernos de Uribe y la permisividad hacia el contrabando de combustibles que se hace desde Venezuela.
Cifras de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP, por sus siglas inglés) reportan que entre 2013 y 2017 el cultivo de coca en Colombia ha pasado de 40.000 a 209.000 hectáreas, es decir un 422% más en tan solo 4 años.
Es una verdad a flote que en Colombia se cultiva y produce más coca que durante el reinado de Pablo Escobar, amigo personal del ahora Senador Uribe Vélez.
El grueso de ésta se siembra, cada vez con mayor intensidad, en la subregión del Catatumbo colombiano, fronterizo con los estados Táchira y Zulia y que dista a unos pocos kilómetros de la ciudad de Cúcuta.
Para lograr transformar la hoja de coca en cocaína se requiere de, entre otros insumos, cal, ácido sulfúrico, soda caustica y gasolina, mucha gasolina y Venezuela la tiene barata y de calidad.
Que Ecopetrol reconozca en sus informes que departamentos como la Guajira, de 900 mil habitantes, no reciben ni una sola gota de combustible es más que suficiente para comprobar que desde el vecino país se promueve el contrabando de hidrocarburos (y la producción de drogas), de igual forma, cálculos propios, basados en información oficial, a la que he tenido acceso, da cuenta de que al Norte de Santander ingresan mensualmente, desde el estado Táchira, por lo menos 60 millones de litros de combustible.
Esto representa pérdidas anuales para la nación venezolana de 480 millones de dólares que se van solo por el estado Táchira, en el caso del estado Zulia estas cifras se podrían triplicar.
Cada vez que desde Venezuela se ha querido atacar el flagelo del contrabando de combustibles el Estado colombiano se ha encargado de boicotear estos intentos.
Durante el último trimestre de 2016, el gobierno de Nicolas Maduro presentó varias propuestas para arrebatarle dicho mercado a los grupos delictivos: se planteó venderle el combustible, en pesos, y de manera directa a Ecopetrol o en su defecto a las empresas que Ecopetrol decidiera, también se planteó permitir el paso de vehículos, con matricula colombiana a territorio venezolano, específicamente a estaciones de servicio de Ureña y San Antonio del Táchira, para que surtieran de manera directa y sin intermediarios, para ello el gobierno venezolano reabrió la frontera para el paso vehícular.
Estos intentos por reactivar el comercio formal entre ambos países fueron rechazados por Colombia, en el primer caso dilató los contactos que se hicieron, en el segundo caso decidió, con el silencio de los medios de comunicación, cerrar la frontera para los vehículos automotores, es decir prefirió que la ilegalidad siguiera haciendo de las suyas. Todo con el objetivo de ayudar a los carteles de la droga, desangrar la economía y el aparato productivo del vecino país.
Lo mismo ocurre con la depreciación arbitraria de la moneda, donde indudablemente también tienen responsabilidad nuestras autoridades económicas: En los últimos 10 años las casas de cambio apostadas en territorio colombiano, especialmente en el Norte de Santander, han logrado que el bolívar soberano de 2019 valga 9,6 miles de millones de veces menos que el bolívar de inicios de 2009. Reconocidos e imparciales organismos como la CEPAL han alertado que existe una alteración artificial del mercado cambiario fronterizo que afecta, con especial énfasis, a la economía venezolana.
Si por un momento cayéramos en un estado de ingenuidad sobre las preocupaciones e intenciones que dice tener la administración de Duque por la compleja situación venezolana, si olvidáramos que en la Guajira colombiana 4770 niños han muerto en los últimos 8 años por desnutrición o causas relacionadas con ésta y si ignoráramos que en pleno 2019 existen 1710 poblados, la mayoría de la costa pacifica chocoana, sin servicio de energía eléctrica, ¿No sería mejor que en vez de colocarnos a las puertas de un conflicto pueblo contra pueblo (los que quieren que en efecto entre la ayuda y los que no quieren que ingrese), le ponga un parado a la ilegalidad que tanto daño le está haciendo a la economía formal de lado y lado de la frontera? con esto me refiero no solo al contrabando sino a la grosera manipulación del bolívar que ha paralizado cualquier iniciativa privada binacional.
Hasta hace unos años el comercio formal entre Venezuela y Colombia era de por lo menos 7 mil millones de dólares, a la fecha ese comercio formal no llega ni a 500 millones, ¿Nos quiere en realidad ayudar, no solo a los venezolanos, sino a sus propios conciudadanos que en los barrios pobres de Cúcuta pasan iguales o peores necesidades que sus pares venezolanos?.
Colombia, tal como lo han dado a conocer algunos reconocidos medios de comunicación del continente, y como lo han venido declarando distintos voceros, ha sido la bisagra en la estrategia usada para intentar salir de Maduro. Buena parte de las reuniones de contacto se han realizado en Bogotá, ciudad donde funciona, dentro de las instalaciones del Congreso de la República, con todo el apoyo logístico y económico el impostor “Tribunal Supremo en el Exilio”, también desde Colombia se ha creado el lobby para reunir a fracasados miembros de la oposición venezolana con personajes como Mike Pence, Mike Pompeo o Jhon Bolton, este trabajo lo ha hecho la embajada neogranadina en EEUU, a manos de Francisco Santos, con el apoyo del senador (antiguo rival político de Trump) Marcos Rubio.
El flamante embajador de Colombia en EEUU, es un paramilitar confeso, miembro de la acomodada familia Santos, dueña del influyente diario El Tiempo y la Revista Semana. Este personaje que se encuentra acusado por la fiscalía colombiana, es el impulsor del Bloque Capital, también llamado de Escuadrones de la Muerte de las AUC en la ciudad de Bogotá, hace poco aparecía, muy “bonachón” él, en plena frontera entregando abrazos por doquier. “Pacho” como le conocen, fue Vicepresidente de la República en el segundo período de Álvaro Uribe Vélez y es primo del expresidente Juan Manuel Santos y se dio el tupé, en su primera intervención oficial como diplomático, de asegurar, que se debía considerar “la opción militar contra Venezuela”.
Destaca también por ser un miembro de la tradicional oligarquía política (su abuelo paterno fue Presidente de la República) que ha calado muy bien dentro de la ascendente burguesía narco paramilitar que encabeza Uribe. De allí el poder político que tiene y la capacidad para codearse con buena parte de los que mueven los hilos en Washington.
 

La importancia estratégica del Táchira

El estado Táchira y la zona sur del lago de Maracaibo representan un gran punto débil para Venezuela, no solo por su posición geográfica, vulnerable ante cualquier invasión que fácilmente puede conducir a la toma “liberación” de importantes ciudades como San Cristóbal, Mérida o Maracaibo, sino por el permanente colapso en la gestión de gobierno, dígase principalmente escasez de combustible, gas domestico y continuos cortes eléctricos.
Los medios de comunicación del vecino país también juegan su papel, mantienen una linea discursiva de ataque y odio hacia Venezuela, esto no es nada nuevo, desde tiempos de la cuarta República se percibía el antivenezolanismo, así como desde Venezuela se promovía el anticolombianismo, debo igualmente hacer mención a la permanencia y dominio de territorios por parte de grupos al margen de la ley y a la absorción de miles de personas a la economía delictiva que se mueve en torno al contrabando y que pareciera, ante la pauperización del salario venezolano, conducirnos a todos los habitantes de frontera, de manera directa o indirecta hasta allí.
Todas estas variables mezcladas generan el caldo de cultivo para mantener a una colectividad no solo molesta, sino con posiciones muy cercanas al fascismo:
Es común oír a ciudadanos de a pie emitiendo de manera abierta opiniones que mezclan odio visceral hacia todo lo que huela a chavismo o izquierda, con posiciones en favor de la invasión militar y un patrioterismo que choca por completo con lo anterior.
San Cristóbal con sus 350 mil habitantes es la capital de estado más opositora de Venezuela, convirtiéndose a la fecha en un verdadero fortín de antichavismo. El destrozo, la violencia, las muertes y el atraso generado en el año 2014 por las guarimbas en vez de desgastar el apoyo opositor lo ha impulsado a continuar en ascenso.
La otrora ciudad de la cordialidad fue dominada por completo por grupos mercenarios que establecieron un verdadero toque de queda por más de un mes, varias personas fallecieron tratando de dirigirse a un hospital, decenas de vehículos fueron quemados, instalaciones publicas corrieron la misma suerte y la anarquía reinó, todo esto en nombre de la “libertad”.
Ese mismo año fue destituido de su cargo el Alcalde de la ciudad Daniel Ceballos, entre otros delitos se le acusó de instigación al odio. Inmediatamente destituido el CNE lleva a cabo un nuevo proceso electoral, en dicho proceso la esposa del ex Alcalde Ceballos, sin contar con la más mínima experiencia y siendo una desconocida en la arena política, arrasó con 89mil votos, superando la votación obtenida por su esposo unos meses atrás.
El mensaje que dio la mayoría del pueblo sancristobalense con este espaldarazo al desastre de los Ceballos fue queremos más guarimbas, en 2016, 2017 y 2018 se repitieron los destrozos. Hoy la ciudad está en la desidia, mientras la masa sigue clamando por violencia.
No es entonces casual que la ciudad de Cúcuta, ubicada a tan solo una hora de San Cristóbal haya sido escogida para el ingreso de la “ayuda humanitaria”, tampoco es casual que se hable de utilizar el eje San Antonio del Táchira-Ureña cuando es en este espacio que mayor presencia tienen los grupos armados ilegales cercanos al uribismo.
Entre el estado Táchira y el Norte de Santander hay cinco pasos fronterizos legales, todos puentes, y por lo menos 70 pasos ilegales o trochas. De los cinco pasos legales cuatro se encuentran abiertos para el paso peatonal, recordemos que Colombia desde 2016 no permite el paso vehícular, y uno, el Puente Internacional de Tienditas, ubicado entre Ureña y San Antonio, se encuentra totalmente cerrado pues fue culminado hace ya cerca de tres años, pero no ha sido inaugurado de manera oficial. Precisamente sobre este puente internacional se creó un sin fin de fake news o noticias falsas que le dieron y le siguen dando la vuelta al mundo.
 

El Puente Internacional de Tienditas y la ayuda humanitaria

Como ya se dijo el Puente Internacional de Tienditas fue noticia mundial a través de una falsa información; no es de extrañar, el escenario que se ha venido montando en contra de Venezuela está saturado de infinidad de éstas, unas a favor y otras en contra, parecen querer conducirnos al odio y la violencia a través de la más absurda irracionalidad.
En los últimos 15 días se colocó a rodar una amplia matriz de opinión que daba fe de la llegada de tropas estadounidenses apostadas en plena línea fronteriza para la invasión, tanques de guerra, aviones de combate y hasta portaviones ya estaban a pocos kilómetros de Venezuela, a su vez el asesor Jhon Bolton dejaba entrever en su agenda el supuesto envío de 5 mil tropas a Colombia. La invasión era algo inminente, de un par de horas. También se habló de aviones rusos con capacidad para 500 pasajeros que habían aterrizado de urgencia para sacar del país al Presidente, Ministros y demás, todo resultó ser una farsa para desmoralizar a la masa chavista.
También se anunció con bombos y platillos la llegada de la ayuda humanitaria para el “hambreado pueblo de Venezuela”, en palabras de Mike Pence Vicepresidente de los Estados Unidos. Dicha ayuda humanitaria, que rompe con los principios básicos para ser considerada como tal por parte de la Cruz Roja Internacional y de la propia ONU, tuvo una gigantesca repercusión a través de los medios, igual ocurrió con políticos y hasta Presidentes de los países miembros del Grupo de Lima.
No obstante, se habló de la llegada de alimentos y medicinas a Cúcuta, pero pocas veces se dijo las cantidades que arribaron.
En total fueron 90 toneladas, entre alimentos y medicinas, que llegaron en dos gandolas y siete camiones.
Dicha cantidad es insignificante para atender las 250 mil personas que dijeron iban a beneficiar en un primer momento, pues solo alcanzan para mal socorrer a un máximo de 6 mil familias, también serían insuficientes para cubrir los municipios Pedro María Ureña y Bolívar (San Antonio del Táchira), pues ambos territorios aledaños a la ciudad de Cúcuta cuentan con, por lo menos, 30 mil familias.
Solo para terminar de demostrar el show que se ha montado en torno a una acción netamente provocadora, el gobierno venezolano, a través de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción, distribuyó en enero y lo que va de febrero de 2019 un total de 5000 toneladas de alimentos, tan solo para el estado Táchira, y aún así las cantidades a distribuir son insuficientes para beneficiar a la totalidad de familias andinas.
De manera que, el gigantesco despliegue de los medios de comunicación para cubrir la llegada de alimentos a territorio colombiano fue y es otra forma de fabricar falsas noticias que se entremezclan con medio verdades.
Es importante acotar que el objetivo no es solo crear revuelo a través de rumores o exageraciones, sino, en este caso, lograr movilizar a miles de venezolanos que, creyendo de buena fe en la cacareada ayuda humanitaria, acudan al Puente Internacional de Tienditas para presionar y provocar al gobierno y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Para darle continuidad al show se ha convocado a un concierto con reconocidos artistas internacionales, muy preocupados ellos por Venezuela, tan angustiados como Pence, Pompeo, Duque o Trump.
 

El concierto Venezuela Aid Live como antesala de una provocación sin precedentes

Para terminar de armar la escena, el multimillonario Richard Branson se ofreció a organizar un concierto, no sin antes garantizar jugosos contratos por parte del “nuevo” gobierno para sus ya abultadas arcas, durante la actividad también estará presente el Presidente de Chile Sebastian Piñera, a propósito de este último el Senador chileno Alejandro Navarro ha dicho una verdad inocultable sobre las extrañas buenas intenciones del Presidente de la nación austral:
Para Piñera es solo un viaje de negocios. Es un inversionista nato, está acostumbrado a ver oportunidades en cualquier crisis. Una eventual invasión norteamericana a Venezuela y la posibilidad de derrota del Presidente Maduro, le daría la oportunidad que siempre ha buscado: comprar barato y vender caro. No es solo petróleo, también es la privatización de las empresas públicas venezolanas, lo que tiene a muchos millonarios pendientes de lo que ocurrirá en Venezuela
Este concierto, denominado Venezuela Aid Live, en alusión a los conciertos simultáneos celebrados en Estados Unidos e Inglaterra en julio de 1985 para ayudar a paliar los efectos de la sequía en Etiopía y Somalia, atraerá a miles de personas eclipsados por el renombre de los participantes y por la enorme mediática que hay en torno a ella (MTV Latinoamérica transmitirá el concierto en vivo).
Dicho evento será aprovechado por Iván Duque, Presidente de Colombia para hacer entrega formal de la ayuda al nutrido grupo de venezolanos que asistirán, acompañados por Guaidó, que con cara de atormentado desespero e impotente dolor implorará por la mano salvadora de Trump, la USAID, Duque y un largo etcétera.
El diputado Guaidó anunció su presencia en la zona, para ello se movilizará escoltado por simpatizantes desde Caracas. Es tarea del Gobierno Nacional impedir que sus objetivos se logren. De lo contrario, ellos lograran su primer objetivo: Declarar al Táchira como espacio “liberado”, esperamos esto no sea así.
Por lo poco que se sabe del evento a celebrarse este viernes, servirá de antesala al paso de las 90 toneladas de alimentos que serán pretendidas transportar a territorio venezolano el sábado en horas de la mañana. Para ello la oposición venezolana dice contar con más de 700 mil voluntarios además de un grueso equipo de bomberos, médicos, nutricionistas y especialistas del área. Se desconoce el destino final del envío, en caso de que cruce la frontera, se cree que el grueso de las medicinas arribarían al Hospital Central de San Cristóbal. El hermetismo reina en estos detalles, los propios organizadores han rehusado ofrecer declaraciones que les comprometa.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana ha manifestado en reiteradas ocasiones que no permitirá la violación de nuestra soberanía territorial, algo que, en honor a la verdad difícilmente se pueda cumplir. Si bien la frontera colombo venezolana, incluidas las trochas, estarán ampliamente custodiadas ése y los días posteriores, los efectivos militares deben evitar, a toda costa, el caer en provocaciones.
En días pasados, con motivo de la caravana de migrantes centroamericanos que se desplazaba a tierras estadounidenses, el Presidente Donald Trump manifestó sin el más mínimo escrúpulo que “doy la orden (a las fuerzas militares) para que utilicen la fuerza letal, en caso de ser necesario”, semejante amenaza, violatoria por completo de los derechos humanos, pasó sin pena ni gloria por medios de comunicación, gobiernos (incluidos los centroamericanos) y organismos multilaterales. Nadie siquiera se inmutó.
El Gobierno de Venezuela en manos del Presidente Nicolas Maduro no puede, ni debe, aplicar la misma estrategia. Lamentablemente la única herramienta que tendría la fuerza armada para repeler el intento desenfrenado de miles de personas que, con violencia incluida, pretenderán pasar la mal llamada ayuda humanitaria es a través del uso de la fuerza, y eso, precisamente, es lo que estarán esperando los halcones estadounidenses y los medios de comunicación para replicar al mundo entero que “desde Venezuela se masacró a pacíficos voluntarios que pedían a gritos por la ayuda humanitaria”.
Ese escenario sería el más catastrófico para el país, fácilmente y con este pretexto se podría invadir militarmente al estado Táchira, convirtiéndolo en una especie de Bengasí venezolano como se viene alertando, lo demás, en caso de darse esa posibilidad real y latente ya la sabemos: fragmentación de la patria, aniquilación, saqueo y destrucción.
 

Manos Fuera de Venezuela y el papel del pueblo chavista

Como respuesta el Gobierno venezolano ha anunciado la celebración de un concierto denominado “Manos Fuera de Venezuela” que de igual forma será la antesala para la entrega de 20 mil cajas CLAP, es decir 300 toneladas de alimentos, a familias del Norte de Santander, en una especie de juego: “si tu violas mi soberanía territorial yo también violo tu soberanía”.
Inicialmente la celebración de este concierto estaba programada para el Puente Internacional Simón Bolívar, que se encuentra a 6,5 kilómetros, en linea recta del evento Venezuela Aid Live, sin embargo a última hora, y por motivos que ignoro, el evento fue cambiado para el lado venezolano del puente Tienditas, es decir, a unos 500 metros de la actividad colombiana.
En lo particular, y tomando en cuenta que conozco el terreno, su entorno y la necesidad de no caer en la trampa del enemigo, considero que haber movilizado el concierto para el mismo sitio que quienes pretenden violar nuestra soberanía es un grave riesgo.
En 2002 el Presidente Hugo Chávez fue depuesto del poder, por 48 horas, gracias a un falso positivo. De manera reiterada medios de comunicación de todo el mundo registraron en imágenes a “grupos de revolucionarios disparando a la multitud que protestaba pacíficamente”, el escenario sirvió para justificar el golpe de Estado, la persecución a miembros del chavismo y hasta la breve dictadura.
En esta ocasión se está buscando algo semejante, el autoproclamado Juan Guaidó ha manifestado abiertamente que “no tienen nada que perder”, ante un escenario de violencia, y que los muertos que haya “no representan un costo sino una inversión a futuro”.
Le corresponde al chavismo no pisar el peine, caer en la trampa del enemigo sería garrafal. Si Guaidó fuera un político y no un títere de Trump, buscaría también la sensatez y el entendimiento por el bien de la patria, pero es más de manifiesto la sumisión que muestra hacia los intereses de los Estados Unidos, al único que en este juego, le interesa la violencia. Ellos saben que, mientras más muertos haya más fácil les será apropiarse de nuestras riquezas.