Hemos entendido oportuno emitir un Mensaje de la 36 del 13 de septiembre del 2006, hace ya 13 años, en estos días en torno a lo que está ocurriendo con Venezuela, en una dinámica  y una acción del imperialismo que no es nueva en el manejo de los grandes medios; sus poderosos medios de comunicación, las grandes agencias noticiosas, de televisión, de prensa, el uso de periodistas como formadores de la opinión pública a nivel internacional.  Si bien este Mensaje se refiere al pueblo cubano y su Revolución, creemos que los conceptos,  el análisis, que se vuelcan en este Mensaje,  también corresponden, están vinculados y sirven para comprender lo que está ocurriendo en torno a Venezuela y al manejo de la opinión pública con la batalla que están librando el pueblo y el gobierno venezolano. Por eso difundimos este Mensaje de la 36 del 3 de septiembre de 2006 que transcribimos a continuación y que puede escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/13-09-06-periodismo-vendido-contra-el-audios-mp3_rf_32861233_1.html

 

13 de setiembre de 2006

MENSAJE DE LA 36

PERIODISMO VENDIDO
“Contra el pueblo cubano y su Revolución”

 

El diario cubano Granma denuncia el 9 de setiembre, que al menos diez influyentes periodistas de La Florida, entre los que se encuentran tres de El Nuevo Herald, estuvieron recibiendo miles de dólares durante varios años de manos del gobierno de Estados Unidos, por realizar trabajos periodísticos de radio y televisión contra Cuba.
Estos periodistas fueron favorecidos con altas sumas de dinero por atacar a Cuba desde radio y TV Martí, creadas por el gobierno estadounidense para emitir propaganda anticubana.

Los más recompensados fueron algunos comunicadores veteranos y una de las colaboradoras de El Nuevo Herald.
El reportero Pablo Alfonso, quien escribe una columna de opinión sobre Cuba, recibió 175 mil dólares desde el año 2001 precisa la publicación del Partido Comunista Cubano.
Por otra parte la proclamada “periodista independiente”, Olga Connor, recibió 71 mil dólares por escribir sobre Cuba en esos mismos medios.
Mientras que el reportero Wilfredo Cansio Isla encargado de cubrir temas relacionados con la comunidad cubana en Miami se vio beneficiado con 15 mil dólares por su labor contra la isla.
Alfonso, Cancio y Connor fueron despedidos después que The Miami Herald la empresa matriz de El Nuevo Herald, criticó en sus páginas en español esos pagos.

Granma precisa que otros también cobraron dinero de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, desde Radio y TV Martí, entre los que se encuentran Helen Aguirre Ferré, de la página de opiniones del Diario Las Américas y el columnista Ariel Ramos.
A la lista se le suman Miguel Cossío director de noticias del Canal 41 y el columnista Carlos Alberto Montaner, periodista del Nuevo Herald y en The Miami Herald.
Montaner, según el diario cubano, está vinculado con la Agencia Central de Inteligencia CIA.
Juan Manuel Cao, reportero del Canal 41 de Miami, es otro de los que ha cobrado por atacar a Cuba: en solo un año recibió 11 mil cuatrocientos dólares de manos de TV Martí.

El dinero cuenta y manda en los medios de comunicación y no pocas veces compra periodistas, los contrata para atacar o defender de acuerdo a los intereses que se intenten favorecer.
Y esos mismos medios con esos comunicadores son los responsables de formar opinión pública, de “comerle el coco” a la gente sencilla del pueblo.
Por supuesto son muchos más los buenos colegas que cualquiera sea su posición política, en el acierto o el error encaran de manera ética su profesión.

Entre estos últimos nos consideramos nosotros, dentro de los “no vendibles”, en el acierto o el error, en la forma de encarar convencidos nuestra labor de comunicación.
En algunas oportunidades, no de entera satisfacción para la totalidad de quienes escuchan la radio.
De un público heterogéneo e increíblemente variado que va desde aquellos incondicionales aliados, hasta los más críticos y acérrimos enemigos de cuanto decimos y hacemos.
Algunos de ellos llevan años escuchando convencidos de que en alguna oportunidad, “vamos a mostrar la hilacha”, “nos vamos a pisar el palito”, “nos van a encontrar el precio”.

Pensaron que el momento había llegado cuando defendimos a los trabajadores de Adeom en sus reivindicaciones contra el gobierno municipal de Arana. Se ensañaron contra nosotros.

Después cuando denunciamos el grave error que significaba nombrar a Danilo Astori como Ministro de Economía, se “subieron al carro como locos”.

Cuando transmitimos el golpe de Estado contra Chávez y la izquierda se cayó la boca, por errores de cálculo que descartaban la reacción popular y “no daban una puteada” por Chávez preso en el fuerte Tiuna.

Con las guerras imperialistas contra Irak, lo mismo y con la ocupación de Afganistán, donde fueron incapaces de mover un dedo para condenar al imperialismo norteamericano.

Vimos una vez a dirigentes sindicales y de partidos políticos de izquierda cuando fueron a chuparles las medias y manifestaron junto a Sanguinetti y el embajador de Israel frente a la Embajada de España suponiendo que ETA estaba detrás de los atentados de Atocha. Y no nos callamos. Como tampoco nos callamos cuando otros dirigentes de la misma central y de los mismos partidos se prestaron a dialogar en un hotel con los representantes del imperialismo a espaldas de la gente.
Porque no nos sumamos a la comparsa de los cultores del chovinismo defensor de las plantas de Celulosa y las transnacionales.
Porque hace menos tiempo todavía, dijimos claramente y con razón, el ejército genocida Israel invade el Líbano, y asesina impunemente a su población civil.
Y después agregábamos que Israel y su ejército -el Tazhal- estaba perdiendo la guerra y los guerrilleros de Hezbolá están obteniendo un triunfo histórico.
Y hoy hasta los generales del Tazhal y Tony Blair continúan renunciando.

Entendemos que muchos oyentes piensen que ya no pueden pasar más cosas peores de las que han pasado.
Sin embargo, tampoco es así y no habrá tregua ni descanso en esta batalla de ideas y en nuestra concepción de la comunicación, “los hechos solo tendrán un significado científico cuando sean correctos y reflejen totalmente el cuadro general”.
Pero debemos recordar lo que señalaba A. M. Gorki, “un hecho no es todavía toda la verdad; él es solo una materia prima de la que hay que forjar y extraer la verdad real”.

Los hechos no son todavía la verdad, como no es todavía la verdad que se esté haciendo justicia en nuestro país porque se detuvo a un puñado de asesinos. La materia prima de estos hechos también puede llevarnos a otra verdad similar a la de Colombia donde los narcotraficantes se entregan a la justicia con el compromiso de que el gobierno no los extradite a los Estados Unidos. Por algo antes de que la Justicia se pronunciara ya se estaba construyendo y una cárcel de lujo dentro de un Cuartel para estos asesinos y violadores de los derechos humanos.
De los hechos hay que extraer la verdad sin irse al bulto o bailar bajo la batuta de algunos analistas.

Hay que pensar en el análisis de los hechos si no se oculta la verdad por parte de la Ministra Marina Arismendi cuando se dice que no hay un TLC en la agenda del gobierno.
Y cuando se señala por parte del ministro de Ganadería, José Mujica, que habría que estudiar la asociación de capitales privados con las empresas del estado.
Y en la oportunidad que el vice ministro de Defensa declara que en Santa Catalina no se va a instalar una base yanqui, si no que se trata de una obra social financiada por el Comando Sur de Estados Unidos.
O en aquella ocasión que los directores de ANCAP citan a una conferencia de prensa para bajar el precio del combustible cincuenta centésimos después de haberlo elevado en cuatro oportunidades varios pesos.
Mientras que el equipo económico de Astori, habla de crecimiento económico, de aumento de exportaciones, de grandes inversiones, de abatimiento de la desocupación, de crecimiento del empleo, de aumentos salariales, de aumento de las jubilaciones, de mejora de la vivienda, la salud, y la educación.
Estos son los hechos que se anuncian por los grandes medios de prensa de la burguesía y el diario oficialista.
Por estos hechos entonces suponemos que usted tiene trabajo, gana lo suficiente, tiene vivienda, cobertura de salud, va al teatro, el cine, y sus hijos están estudiando.

Nos consideramos de izquierda e intentamos ser fieles a la teoría de Carlos Marx porque consideramos que es el marxismo el que refleja verdaderamente los procesos y los fenómenos de la realidad.
Lenin escribió que “la teoría de Marx es una verdad objetiva, yendo por la senda de la teoría de Marx, nos aproximaremos cada vez más a la verdad objetiva sin alcanzarla nunca en su totalidad”.
“Yendo en cambio por cualquier otra senda, no podemos llegar más que a la confusión y la mentira”.
Esta es nuestra práctica en todo lo que podemos.
“Para llegar a la conciencia de los hombres la verdad, la comunicación debe ser objetiva. La objetividad de la comunicación no permite el enmascaramiento, la exageración de la realidad, la atenuación de los defectos ni cualquier tipo de denigración, difamación o deformación de la situación de las cosas”.

Se nos puede criticar como en ciertas oportunidades la elección de los hechos, pero esa es nuestra tarea.
Porque la objetividad y por consiguiente la veracidad de la comunicación se garantizan ante todo en la elección acertada de los hechos. Los hechos siempre son variados. Por hechos se comprende en la comunicación en conjunto de fenómenos reales, los sucesos, las cifras, la práctica social presente pero también la pasada, con la ayuda de los cuales el comunicador fundamenta en forma de ejemplos y argumentos las tesis planteadas. Y también como en muchas oportunidades hacemos nosotros sirven para refutar el punto de vista de nuestros adversarios.

Posiblemente a alguna gente, ciertos hechos del pasado unidos al presente, les resulten chocantes.
Pero debemos trabajar mucho en la elección de los hechos y sus protagonistas para asegurar el carácter convincente y lo acertado de los juicios.
Los extremos en cuanto a la falta de hechos necesarios lleva a declarar cosas, pero no al convencimiento. Y a veces pasa que la sobresaturación de la información con muchos hechos conduce a informar de manera empírica y comentar los hechos escuetos.

Los hechos aislados o ilustrados por ejemplos que ilustren el esquema que nosotros pretendemos, no cuesta gran cosa. Pero esta toma de hechos aislados el juego de los ejemplos no tiene ningún valor científico.
“Los hechos -ha dicho Lenin- tomados en su conjunto, en su mutua correlación no solo son obstinados, sino absolutamente demostrativos. En cambio los pequeños hechos tomados aisladamente y sin relación intrínseca fragmentaria y arbitrariamente se transforman en un juguete o algo peor”.

Para nosotros los hechos son el mejor medio de probar la verdad.
Las personas que escuchan la radio no creen a pie juntillas todo tipo de información de la que se brinda. En la mayoría de los casos el individuo después de oír la idea expresada por el comunicador se hace la siguiente pregunta ¿Con qué se confirma esto que han dicho?
Y si él no encuentra equivalencia entre la información recibida y la realidad, le surgirá de modo inevitable la duda y la falta de fe en su veracidad.
Lenin señalaba al respecto: “Necesitamos una información completa y verídica”.

Porque no ocultamos la verdad y empleamos la información verídica. Porque confiamos que es el medio más poderoso de activar en el aspecto social a los trabajadores y sectores populares.
La conversación franca y sincera sobre las dificultades, los problemas sin solucionar, los errores influye sobre la gente movilizándola hacia la actividad práctica, hacia la eliminación de los defectos y la erradicación de las causas que las originan.
Por el contrario, la mala información aleja a las personas de los problemas y los condena a la pasividad, a la contemplación y a la indiferencia.

Por eso la comprensión de la objetividad de los hechos y la valoración de los fenómenos de la vida social, así como al análisis de los sucesos que tienen lugar en nuestro caso se oponen al pragmatismo y el objetivismo de los medios burgueses y capitalistas.
Los periodistas objetivistas y autoproclamados apolíticos e imparciales hablan siempre de la necesidad de un proceso dado.
Pero nosotros debemos constatar el sistema económico dado, y las relaciones antagónicas originadas. Debemos poner al descubierto las contradicciones de las clases y recién ahí definir nuestro punto de vista.
Los periodistas objetivistas hablan de tendencias históricas insuperables, como “la herencia maldita”, la “falta de tiempo”, “los compromisos contraídos anteriormente”.
Nosotros en cambio debemos hablar de “una clase que dirige”, “una formación económica dada”.

Sin entender estas premisas algunas veces nos preguntan ¿es que no ven nada bueno de este gobierno?
La veracidad de la comunicación no admite la difamación de los éxitos del pueblo tales como los plebiscitos sus conquistas sociales durante años de enconada lucha. Y actuamos contra el barnizado de la realidad, que le llama aumento a los ingresos de los jubilados cuando en realidad solamente se les adelantan quinientos pesos.

Que la Radio apunte a la información social y política y que en su labor consecuente se defienda la firmeza de ciertos principios en concordancia con los intereses populares, no significa que debamos atarnos a esa idea que sobre la política y los medios de comunicación de izquierda tienen muchos compañeros progresistas.

La veracidad es una propiedad invariable en toda nuestra política de información y no está sujeta a resultados electorales.
Lenin lo explicaba con enorme claridad cuando decía que “las personas que por política entienden los procedimientos mezquinos que se reducen a veces casi al engaño, deben encontrar en nuestro medio la condena más resuelta”.
Por eso, nosotros debemos condenar resueltamente ese tipo de política que ha engañado al pueblo o intenta hacerlo.
El enseñaba y exigía constantemente “no eludir ni atenuar los problemas delicados, sino ponerlos sobre el tapete”.
En ello radica la enorme fuerza de influencia de la verdadera política sana en la conciencia de la gente del pueblo y la comunicación.

Este principio de la comunicación niega las declaraciones solemnes las que se realizan con pompa en ADM con voces engoladas y las frases bonitas o dicharacheras pero que nada contienen.
Lenin nunca toleró la falsedad, la vanilocuencia o el entusiasmo fingido.
La veracidad exige ver en los fenómenos lo principal que descubre la esencia de los acontecimientos que ocurren en la vida de la sociedad.
Esta posición no tiene nada en común con la veracidad aparente de los apologistas que encubren solo con la apariencia de objetividad sobre las futilidades cotidianas y “hechos” que dan sensacionalismo.
Uruguay ganó su controversia con Argentina en La Haya, el Mercosur le dio la razón a Uruguay, Botnia eligió invertir en Uruguay en lugar de hacerlo en la Argentina; y titulares por el estilo abundan de ejemplo.
La finalidad política de tales enfoques de los grandes medios de prensa uruguayos evidentemente es apartar la atención de los uruguayos de los problemas sociales agudos y debilitar su posición clasista.

Por lo que el imperialismo y los capitalistas le pagan muy bien a ciertos periodistas, igual que lo hacen con algunos economistas, intelectuales, médicos, ingenieros, o arquitectos.
La esencia manipuladora de la propaganda burguesa obliga a sus defensores a recurrir a todos los medios posibles para ocultar al pueblo la verdad objetiva que obra claramente en su contra.
Pero no resulta tan fácil deducir que los periodistas y propagandistas de la burguesía actúan fuera de la lógica de manera irrazonable. Ellos envuelven a menudo su propaganda con un velo objetivo diferente, encubriéndola lo más posible.

La propaganda, y la comunicación de la burguesía, se apoyan cada vez más en los logros de la psicología.
Pero no lo hacen para instruir a las personas, sino para engañarlas, para manipular su conciencia. La propaganda y la comunicación burguesa no están interesadas en mostrarles a los individuos la verdad objetiva ya que esta última toca los intereses de clase y es su arma.

La palabra propaganda en el mundo de los burgueses se muestra invariablemente como sinónimo de “falsedad”.
Desde 1921 uno de los periódicos norteamericanos definió el concepto de propaganda de esta manera: “Propaganda es un término descriptivo para la mentira. Quien quiera hacer propaganda tiene que saber mentir”.
También la revista americana “Newsweek” al describir la esencia de la propaganda escribió que la misma está compuesta por la verdad escogida, la semiverdad y la mentira, predestinada a despertar una opinión pública favorable para quienes la hacen.

En el sentido más amplio de la palabra la propaganda es la invocación al egoísmo del hombre, a sus perjuicios a su desconfianza.
El sociólogo norteamericano E. Martin comparando la propaganda con la enseñanza destacó de esta manera que: “El educador sufre una derrota cuando no aviva el intelecto y el propagandista cuando no lo enturbia”.
El fin social principal de los periodistas de TV y Radio Martí pagos por el imperialismo norteamericano es manipular la conciencia de las personas.

EL PERIODISTA QUE SE GUIA POR EL PRINCIPIO DE VERACIDAD NO PUEDE CALLAR ANTE LOS CHISMES, RUMORES, INVENCIONES Y MENTIRAS.

Y TAMPOCO PUEDE RECUCIR SU ACTITUD A DEFENDERSE, DEBE TOMAR LA INICIATIVA Y ATACAR.

“LA VERDAD HAY QUE SABER MIRARLA CARA A CARA, POR DURA QUE ÉSTA SEA”, COMO QUE DANILO ASTORI FUE ALUMNO DE VEGH VILLEGAS, POR EJEMPLO.