“EL PUEBLO COLOMBIANO SIGUE RECLAMANDO LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL”
Contacto con Cecilia Zamudio, 2 de abril de 2019

 

Cecilia Zamudio, escritora, poeta y periodista colombiana en contacto con CX36 se refirió a la situación que se vive en su país.  Dijo que “es estos momentos hay todo un pueblo muriéndose de hambre, Colombia es el tercer país más desigual del mundo, con niveles de desnutrición muy escandalosos”. Zamudio señaló además que el pueblo de Colombia quiere la paz, pero el reclamo es de paz con justicia social, el conflicto en Colombia se inició como un conflicto social, que después devino en un conflicto armado, pero la raíz es social y ese conflicto sigue imperando, por lo tanto no hay paz, porque hay una burguesía que sigue haciéndole la guerra al pueblo. A continuación transcribimos esta nota que puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/cecilia-zamudio-2-4-audios-mp3_rf_33998764_1.html

 

Hernán Salina: Desde Radio Centenario le estamos dando la bienvenida desde Montevideo, a la colombiana Cecilia Zamudio que es escritora, poeta, periodista historiadora, artista –tiene muchas facetas- y estamos contentos porque a partir de estos contactos con Cecilia vamos a ir acercándonos más a la realidad colombiana y a entender lo que ha estado pasando estos años.
Cecilia, bienvenida a CX36.

Cecilia Zamudio: Hola Hernán, gracias.

HS: Empezábamos con una canción que habla de la paz, ¿de qué se trata esta canción que tiene a artistas de varios países? (NdeR: refiere a Canción La Paz – composición colectiva)

CZ: Es excelente que hayan podido empezar por esta canción, porque creo que expresa de manera muy clara la reivindicación de todo un pueblo. Y pone en tela de juicio la concepción de una paz que no conlleve en sí misma, o cuyo nombre y constitución verdadera no sea la justicia social. Pone en tela de juicio el concebir la paz como algo abstracto, desvinculado de la realidad, que no tome en consideración que en este momento hay todo un pueblo muriéndose de hambre. Colombia es el tercer país más desigual del mundo, con unos niveles de desnutrición escandalosos; por ejemplo en estos momentos en La Guajira –Departamento al norte de Colombia- hay toda una población indígena, los indígenas wayuu, que están siendo diezmados porque un consorcio multinacional desvió todo un río, el Río Ranchería, para utilizarlo en la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, la mina de El Cerrejón. Esta mina para utilizar el agua en sus instalaciones que pertenece a las multinacionales Glencore, Anglo-American y Billiton-BHP; desviaron todo un río y esto ha provocado una sequía que se mueren los animales y desnutrición y muerte entre las personas.
Es una situación catastrófica, en el año 2015 Alejandro Balbuena anunciaba que ya había 14.000 niños que habían fallecido de hambre, de sed y de enfermedades asociadas a la falta de agua potable. Este año se presentaron nuevas denuncias por 4.700 niños fallecidos de hambre. Esto directamente vinculado al saqueo multinacional.
Como este ejemplo, toda Colombia está siendo víctima de una guerra económica que perpetra el saqueo capitalista contra el pueblo colombiano.  
Entonces, esta canción sitúa los conceptos de guerra y paz en un lugar en el que creo que los pueblos tenemos que situarlo.

 

HS: Lo que se ha transmitido al mundo es que el pueblo colombiano estaba presionando, digamos, para que las FARC entreguen las armas y alcanzar la paz.

CZ: ¿Me preguntas acerca de si el pueblo colombiano ha presionado mucho por una paz? ¡Por supuesto! Todos los pueblos quieren la paz. Pero ¿qué paz?
La reclamación siempre ha sido una paz con justicia social, porque el conflicto en Colombia es un conflicto social, que luego deviene armado, pero la raíz es social. Y ese conflicto social sigue imperando por lo tanto no hay paz. Porque la burguesía, tanto colombiana como transnacional, le sigue haciendo la guerra al pueblo colombiano.
 

Diego Martínez: ¿Cómo se llegó a esa situación?

CZ: ¿A la situación actual que algunos llaman paz o post conflicto?

 

DM: Exactamente. A poner al pueblo en ese lugar de reclamar la paz.

CZ: Bueno, como te venía explicando, el hecho de reclamar la paz en sí, es lo normal que los pueblos la reclamen. El tema es de qué paz estamos hablando.
El pueblo colombiano siempre ha reclamado la paz con justicia social, una paz en la que no haya una gran parte de la población padeciendo penurias, una gran parte de la población colombiana muriendo de física hambre; una paz donde las niñas colombianas no sean allanadas en prostíbulos infames; una paz en la que gran cantidad de colombianos, millones de colombianos, no sean forzados al exilio económico porque simplemente no alcanzan a darle de comer a sus familias en Colombia.
Una paz verdadera, no una paz estafa, no una paz de plástico que solo le sirve a la oligarquía y a las multinacionales para poder entrar a saquear en todos los rincones de Colombia, como lo están -desgraciadamente- pudiendo hacer en este momento.
Entonces, el tema es de qué paz se trata. El pueblo colombiano reclame la paz, por supuesto que siempre la ha reclamado, pero ha reclamado la paz con justicia social.
El tema es que desgraciadamente, hubo un trabajo efectuado por la oligarquía colombiana, pero no solamente por la oligarquía colombiana, realmente hubo un trabajo muy intensivo hecho por los tanques de pensamiento de la USAID (NdeR: sigla en inglés de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), e incluso por los tanques de pensamiento de la Unión Europea, que fueron trabajando en Colombia y a nivel internacional el tema de una paz que incluyera una supuesta reconciliación interclasista. Es decir, una paz que no cuestionara el modelo económico capitalista, una paz que no cuestionara el saqueo capitalista de los recursos, el despojo de las tierras, una paz que en definitiva  arroja el resultado que estamos viendo en este momento.
Y cuando digo paz no me están viendo, pero estoy haciendo el signo de comillas con los dedos; es una falsa paz. Estamos hablando en este momento de que no solamente el país sigue siendo saqueado, sino que todos los colombianos y las colombianas, todas las personas que se oponen al saqueo capitalista en este momento pueden ser víctimas de la bala paramilitar, de la desaparición forzada, del encarcelamiento político.
Hay que saber que –te voy a dar unas cifras- desde que se firmó ese supuesto acuerdo de paz el 26 de setiembre de 2016 hasta nuestros días, han sido asesinados más de seiscientos líderes sociales, más de seiscientos luchadores, luchadores sociales, han sido asesinados por la herramienta paramilitar del Estado colombiano y por el Ejército directamente en algunas ocasiones. Hay que saber que la herramienta paramilitar asesina es eso, una herramienta, una herramienta que se articula el Estado que desde décadas -como se ha venido denunciado en Colombia- se articula a las fuerzas represivas del Estado, es decir a los militares, a los policías, a lo que ellos llaman “Inteligencia” –ponle muchas comillas-; se articulan en su accionar porque son los mismos militares que le pasan lista de las personas que hay que exterminar. ¿Y por qué asesinan a estas personas? Hay un patrón recurrente de quiénes son asesinados, son asesinados las y los luchadores de tierras, son asesinados los sindicalistas, las y los maestros, los estudiantes en lucha contra la privatización de la Educación; las y los afrodescendientes indígenas que luchan por sus territorios contra el saqueo multinacional. Es decir, el denominador común en los asesinatos, lo que tienen en común las personas que padecen hoy un verdadero exterminio en Colombia, es que se oponen, se han opuesto antes de ser asesinadas, al saqueo capitalista del país.
Entonces, esto hay que tenerlo muy claro. En Colombia actualmente hay un genocidio, hay una guerra contra la población, una guerra no sólo económica y social, sino una guerra de exterminio. Entonces la pregunta sería: ¿se puede realmente hablar de paz en una situación como la que te estoy relatando? En una situación como la que denuncian todas las organizaciones populares en Colombia ¿se puede realmente hablar de paz cuando te matan por elevar un pensamiento crítico, por tener una actividad sindical?

 

DM: ¿Lo que se habla de paz entonces, lo único que implicó es un acuerdo entre la guerrilla y el gobierno?

CZ: ¿Qué es lo que podría sacar un poco al pueblo de esa alineación festiva y narcotizando de ‘estamos viviendo la paz’?
Bueno, yo creo que la misma realidad, la misma realidad hace que las comunidades en Colombia no se tragan  ese cuento entero, hay que verlo más ahora mismo La Minga y el paro campesino que hay en Colombia donde se han movilizado más de 20.000 mingueros indígenas y los están masacrando, desde que está La Minga ya hay más de nueve asesinados, ocho directamente por la fuerza pública, otro aparentemente por su herramienta paramilitar y o sea, hay una represión total. Y la gente que se interese un poco por rascar un poco más allá del barniz, pues se dará cuenta  que las comunidad es eso porque lo viven en carne propia, saben perfectamente que no están viviendo ninguna situación de paz.
Y que lo que hubo en realidad fue una estrategia muy astuta por parte de la burguesía transnacional para desmovilizar a la insurgencia más antigua del continente. Realmente eso es lo que hubo. Llamarlo ‘acuerdo de paz’ es bastante cínico a la luz del exterminio y a la luz de la continuidad del saqueo capitalista.

 

HS: Esa idea que se trabajó desde la burguesía -que sería bueno que nos detallaras un poco más cómo trabajaron con la gente para crear esa matriz de opinión hacia esta idea de paz- ¿también penetró en sectores de izquierda o de los llamados progresistas en estos años?   
 

CZ: Si, claro. Eso es lo que es lamentable.
 La USAID siempre ha trabajado en América Latina, la USAID y como se llamara anteriormente. Es decir, ha habido siempre un trabajo constante que combina exterminio, o sea represión y exterminio físico, de los opositores políticos al saqueo capitalista, pero combinado con un trabajo de alineación ideológica. Y Colombia creo, el caso colombiano, merece ser analizado por todos los pueblos del mundo y particularmente por los pueblos de América Latina porque allí se plasma de manera brutal esa combinación de exterminio y trabajo ideológico.
Podría darte cifras que son estremecedoras, por ejemplo que en Colombia bajo la supuesta democracia en las últimas décadas hasta hoy, ha habido más desaparecidos, más personas desaparecidas forzadamente, que en la dictadura Argentina. Se estima que en Colombia actualmente hay más de 120.000 personas desaparecidas, lo que se dice rápido, pero en realidad se sufre y mucho, no solamente por parte de los familiares sino lo que se sufre es la desintegración de la organización social.

 

HS: Desparecidos no en una lógica de enfrentamiento con los militares.

CZ: No. Te estoy hablando de personas desaparecidas forzadamente, personas que viene y la arresta la Policía y se la llevan y nunca más aparece. De personas que se las lleva la herramienta paramilitar y nunca más aparece. De más de 120.000 personas que están siendo buscadas por sus familiares porque en algún momento elevaron su voz y elevaron la organización social en contra del saqueo capitalista en las regiones de Colombia. De eso concretamente es que se está hablando.  
Entonces, para retomar lo que me decías, no hay paz en una situación así de desaparición forzada. Pero a lo que íbamos, es decir el terrorismo de Estado a través de los asesinatos  del exterminio, de los asesinatos selectivos de las personas más coherentes, de las y los mejores hijos de Colombia a través de las desapariciones forzadas, del encarcelamiento político, del empujar al exilio a personas que son coherentes. A través de esos mecanismos han logrado crear un vacío y ese vacío, desgraciadamente, ha sido copado en muchas ocasiones por oportunistas.
Entonces, ¿el Estado colombiano a través del exterminio qué ha logrado? Cuando digo el Estado colombiano siempre, siempre, hay que escuchar por detrás la burguesía transnacional, porque ese Estado no es un Uribe, un Santos, un Duque, o cualquier marioneta que esté en el poder; ese Estado es el fiel representante de los intereses de la burguesía transnacional.
Entonces, ¿ese Estado qué ha logrado hacer con el exterminio? Ha logrado crear un vacío y ese vacío ha potenciado que los oportunistas utilicen esos espacios.
Y eso por un lado. Entonces, esa es una de las vertientes que puede explicar, digamos, por qué se ha llegado a esta situación de vaciamiento ideológico. Porque de eso se trata.
Y la otra vertiente es el trabajo constante que ha hecho la USAID y también los dineros de la Unión Europea con sus ONG’s - y también –porque unas ONG’s completamente nefastas y dañinas- pero también un trabajo que ha hecho con asociaciones y con organizaciones populares del mismo pueblo colombiano, para nada dañinas, organizaciones muy combativas, que  fueron muy combativas, pero que desgraciadamente, debido a los dineros de la USAID también han ido plegándose a su discurso, plegándose a su ideología, plegándose a su conceptualización de lo que es guerra de lo que es paz, y se ha ido a este vaciamiento ideológico que se ha operado, hace que incluso en algunos sectores de la llamada “izquierda” –y siempre muchas comillas- haya gente que siga hablando hoy en día de conflicto, de conflicto armado, y no hablan del conflicto social y armado. Porque ahí está el meollo del asunto.
El meollo del asunto está en que si algún día unos campesinos decidieron levantarse contra la aberración del saqueo capitalista que los hambreaba brutalmente, en un país riquísimo en recursos como es Colombia, algún día decidieron levantarse es precisamente porque la burguesía adelanta una guerra –como te digo- económica, de hambreamiento, social y política de exterminio.
Entonces, el origen del conflicto es social y jamás se puede hablar del conflicto armado en Colombia a secas, se tiene que hablar de conflicto social y armado; y entendiendo eso se entiende que la paz no existe sin justicia social. Se entiende que el verdadero nombre de la paz es justicia social. Pero desgraciadamente hoy esa paz que reivindica la justicia social, esa es la que está siendo torturada en una de las bases gringas. Mientras la otra, la paz de plástico, la paz de la burguesía se pasea y es televisada por el mundo entero como gran ejemplo de un supuesto logro; pero que el supuesto logro –si hasta los propios organismos de la oligarquía transnacional lo dicen- lo estaba leyendo, esta semana el Jefe de la Delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), imagínate el Comité Internacional de la Cruz Roja no es que sea una cosa de izquierdas ni mucho menos, presentaba el balance de lo ocurrido en Colombia en 2018 y las perspectiva ya que se palpan y que se pueden contabilizar en cuanto a muertos en 2019. Denuncia un deterioro significativo de las condiciones de seguridad para las personas, particularmente para las personas de las comunidades agrarias de Colombia. Denuncia un incremento altísimo de los desplazamientos masivos de personas. Denuncia una continuidad de ausencia de servicios básicos como hospitales, escuelas, servicios básicos para la población en la mayoría de las regiones de Colombia. Y resalta la persistencia de la desaparición forzada como un arma para paralizar de miedo, para paralizar la reivindicación social a través del miedo.
Esto lo dice el mismo CICR, esto no se lo está inventando un marxista leninista o una marxista leninista, pero bien que lo podrían analizar.
Es decir, por ejemplo desde CICR que contrariamente a la creencia de que los desplazamientos masivos en Colombia eran cuestión del pasado, lo que se está viendo es un aumento del 90% de la cantidad de personas desplazadas entre 2017 y 2019. Es decir hay un aumento exponencial de los desplazamientos forzados.

 

HS: Bien Cecilia…

CZ: Te hago un comentario, termino, te hago el comentario.
Estos desplazamientos forzados de personas, se producen desde las zonas más ricas y codiciadas en Colombia. Si uno superpone un mapa de Colombia de donde ha sido desplazada la mayor cantidad de personas y un mapa de Colombia que exprese las zonas más ricas, las más ricas en recursos naturales, en oro, en coltán, en lo que sea de recursos naturales; qué coincidencia, los dos mapas coinciden y calzan. ¿Por qué? Porque es mediante el despojo masivo de las y los campesinos de Colombia que se perpetra la acumulación capitalista.
Entonces, tenemos una situación dantesca en la que hoy en día hay más de 7,7 millones de personas desplazadas  internas en Colombia. Eso quiere decir una cantidad de personas impresionante viviendo al borde de las carreteras debajo de techos de plástico, sobreviviendo, vendiendo hasta la sangre, vendiendo hasta los órganos, para poder sobrevivir.

 

HS: Cecilia,…

CZ: Eso es el desplazamiento forzado de personas.
Y quiero acotar una última cosa.

 

HS: Si.

CZ: El desplazamiento forzado de personas en la propaganda casi siempre se presenta como desplazamiento forzado por la bala perdida, por la violencia, no, para nada es así. Como bien se expresa el desplazamiento forzado de personas obedece a una lógica capitalista, a una planificación estatal. El desplazamiento forzado es operado a través de la herramienta paramilitar  y las masacres con motosierra que perpetra la herramienta paramilitar en los poblados. Esas masacres son dirigidas contra las carnes de los pobladores, no  es una motosierra perdida; no violan a las niñas en las plazas públicas delante de toda la comunidad aterrorizada por una bala perdida. Eso no es perdido, eso es planificado. Y mediante el terror logran que la gente abandone su terruño, su sustento y se ve arrojada a vivir en condiciones infrahumanas.
Hay que saber que junto con Siria, Colombia es el país con más desplazados, con más desplazados internos del mundo. Esto es una barbaridad. Y eso nadie lo conoce.

 

HS: Bien, Cecilia, tenemos que redondear por acá por los tiempos de radio; sabemos que hay mucho acumulado para decir, has sido muy clara en lo que describiste, en las cifras que estás dando y queda como titular a cuenta de lo que podamos conversar en futuros contactos. Te tenemos que despedir con ese compromiso de nuevos contactos para entrar en esa realidad que hoy empezaste a describirnos.

CZ: Dale compañero, muchas gracias por el trabajo que hacen con Radio Centenario, que es una radio muy consecuente y muy coherente. Y bueno, muchas gracias por todo el trabajo, no solamente por esta entrevista,  sino por los programas que nos permiten escuchar.

 

HS: Un abrazo y hasta muy pronto.

CZ: Un abrazo a todos los que estén por allí en la cabina.