LA ENERGÍA TIENE QUE SER UN SERVICIO PÚBLICO Y NO UNA MERCANCÍA
Audición de Unidad Popular, a cargo del maestro Gonzalo Abella, 24 de abril de 2019

El candidato a la Presidencia de la República por la Unidad Popular,  el maestro e historiador Gonzalo Abella, sigue desgranando el Programa de Gobierno de la izquierda, que se pone a consideración de la gente en octubre del presente año. En esta oportunidad, se refirió a “la energía como un elemento fundamental que aparece en nuestro Programa”. Transcribimos esta nota que puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/audicion-unidad-popular-gonzaloabella-24-audios-mp3_rf_34944323_1.html

 

“En este espacio en contacto con ustedes tratamos de aportar -como aportamos todos- mi granito de arena en la introducción de los temas del Programa. De la cotidianeidad, del drama de la gente, de los sueños, de los anhelos y de las luchas acumuladas surge el Programa. Y el Programa y la Plataforma Electoral tienen que volver naturalmente a su origen, tienen que volver a lo cotidiano para munirnos de una brújula de lucha. Sobre todo ahora, que estamos tan cerquita del 10° Encuentro Nacional de Militantes de la Unidad Popular que va a ser el sábado, seguir reflexionando con algunas cosas del Programa.
Lo hacemos con energía, con la energía redoblada, porque queremos hablar un poquito de la energía como un elemento fundamental que aparece en nuestro Programa.
La energía lo mueve todo, pero hasta el Siglo XIX -en toda la historia de la humanidad- todo lo que movió las máquinas, arrastró piedras y trasladó gente fue la energía de tracción humana y la tracción animal -por lo menos en Occidente no hay otras formas de energía, que quizás otros pueblos conocieron antes y en la memoria se perdió, pero hasta el Siglo XIX todo era a tracción animal y todo era a tracción a sangre-.
Recién en el Siglo XIX aparece la máquina del valor, en época de Artigas más o menos.
Después en el Siglo XX es el tiempo del petróleo y el tiempo de la electricidad. El petróleo se conocía desde la antigüedad pero para alimentar lámparas; pero ahora empezaron a trabajar con el motor de explosión en barcos, en autos, en aviones. Y la energía nuclear -con todos sus riesgos y con todas sus contradicciones-, la energía de fisión y de fusión, que se desarrolla tanto en la segunda mitad del Siglo XX.
Y por fin la esperanza de fuentes energéticas más limpias, fuentes alternativas, fuentes que si hay un futuro para la humanidad van a ser lo esencial: la energía solar, la energía de los vientos, los molinos eólicos, los campos eólicos, la geotermal, la biomasa, la energía de las olas y las mareas.
El tipo de energía que selecciona un país, el tipo de energía que estimula un país o que busca combinar un país, tiene que ver con el medio ambiente pero también tiene que ver con la soberanía del país, con la soberanía del Estado, con la posibilidad de un proyecto de desarrollo propio sin dependencia de recursos extranjeros. Lo cual a veces se consigue de pique y otras veces hay que hacerlo gradualmente, pero siempre con un plan de buscar la soberanía energética, que es fundamental. Hablamos antes de la soberanía monetaria, de la soberanía alimentaria, pero la soberanía energética es tan importante como otro tema que vamos a tener después que es la no dependencia de las nuevas tecnologías, generar un Parque Tecnológico propio.
Hablamos entonces de la energía. Como siempre tratamos de introducirlo en lo cotidiano, tenemos que recordar que en el movimiento de los “autoconvocados del campo” y después en “Un solo Uruguay”, donde convergían en su seno elementos absolutamente contradictorios como era la desesperación de los pequeños productores y el cálculo especulativo de los poderosos y de los ricos del campo nucleados en la Asociación Rural, y que por supuesto manipula la Asociación Rural porque tiene más fuerza, tiene más capacidad de moverse, tiene más micrófonos; en ese marco, el tema del costo energético y del combustible era un tema vital. Para la demagogia de los de arriba, para aumentar la rentabilidad; para la angustia de los de abajo, para sobrevivir. El costo de la energía y del combustible.
Pero el tema está planteado no sólo por ambos sectores, porque en última instancia el costo de la energía y el costo del combustible tienen que ver de mil formas con la calidad de vida y con el poder adquisitivo que podemos tener. Cada vez que sube el combustible temblamos todos, porque realmente eso se traduce a todos los artículos de primera necesidad, a nuestra capacidad de desplazarnos, a la capacidad de tener insumos de todo tipo.
El tema del costo de la energía tiene que ver no solo con el medio ambiente -decíamos-, tiene que ver con la soberanía del Estado, y tiene dos lecturas -la energía esta alta, el combustible esta alto entonces tenemos dos enfoques-. Uno es el enfoque neoliberal; hay que privatizar el tema de la energía y el combustible, y dejar que el libre mercado y su competencia ajuste los precios, que seguramente van a ser a la baja. ¡Falso! El mercado no es libre, en el mercado los monopolios se ponen de acuerdo, te dan un momento de bonanza y después te estrangulan. Pero es lo que dice la derecha neoliberal: hay liberalizar el combustible y la energía.
Por otro lado nuestra propuesta de una política de Estado con tarifas diferenciadas que apoye a los sectores populares y apoye los sectores de desarrollo agrícola e industrial que realmente nos interesa para un proyecto de patria.
Es decir, son dos salidas para el tema de los altos costos energéticos; una salida neoliberal que es una salida falsa, o una salida -como fue la voluntad de los legisladores cuando se creó ANCAP, cuando se creó UTE- el Estado asume la responsabilidad de una planificación energética.
En nuestro Programa de Gobierno el rechazo a UPM 2 y a su venta de energía que el Estado se obliga a comprar a un precio altísimo, no es un hecho aislado, no es un capricho: es realmente parte de dos concepciones que tienen que ver con la energía.
Si nosotros seguimos comprando a UPM2 -como se acuerda en el convenio del marco- energía a un precio altísimo, lo que está generando de entrada el gobierno es aumentar su deuda externa, y aumentar la deuda externa significa también que los intereses de deuda -que hoy 3.000 millones de dólares por año- también se aumentan.
El proyecto privatizador es un proyecto destructor de todo proyecto de país, de soberanía de un Estado que pueda desarrollarse con recursos propios.
En nuestro Programa la energía está en nuestro punto 24; pero en la Plataforma Electoral que es una condensación se une correctamente -para ahorrar espacio, para ahorrar lugar- en el punto 6, donde realmente se vincula al tema de la industrialización. Porque claro, la industrialización y la energía son dos aspectos del mismo problema.
¿Cuáles son las propuestas fundamentales de la UP en relación al tema energético? Esto es fundamental.
En primer lugar una concepción, una filosofía política que es común a todos los grupos, a todos los militantes y a todos los compañeros que integran la UP. Una definición programática que aparece también en la Plataforma. La energía tiene que ser un servicio público y no una mercancía; y para que la energía sea un servicio público y no una mercancía lo esencial es el papel del Estado, la intervención del Estado en la administración y -eventualmente- fundamental en la producción de la energía que el país necesita. Eso es lo primero, esa es la línea central de la filosofía de nuestro Programa y de nuestra Plataforma Electoral. La energía es un servicio público, no es una mercancía; por lo tanto el Estado es responsable de la planificación energética que se vincula a la soberanía industrial, a la soberanía alimentaria y a la soberanía monetaria. Está todo vinculado, cuando lo miramos del lado de la energía.
En segundo lugar, la UP plantea el apoyo a todas las fuentes de energía alternativas, de energía limpia, de energía renovable. Es decir, ir limitando en todo lo posible el combustible fósil, ir limitando todo lo posible las alternativas térmicas -dejarlas como reservas, dejarlas como complemento- y apostar fundamentalmente a las pequeñas represas hidroeléctricas que no impactan el medio ambiente, y fundamentalmente a los parque eólicos, a la energía de todo lo que llamamos solar, geotermal, de biomasa, etc.
Esta apuesta a las energías limpias en el proyecto, no es para proponer un corte drástico; es para tener claro cuál es nuestra brújula, cuál es nuestra orientación.
Y en un proyecto donde realmente nosotros no estamos pensando en una socialización inmediata de los medios de producción fundamental, o sea que estamos estimulando una industria nacional que nos interesa, que es de interés nacional, que muchas veces va a estar en manos privadas y quizás por algún tiempo va a seguir estando en manos privadas, capitalistas; lo que sí estamos planteando es que si los privados producen electricidad y se la venden al Estado, eso tiene que ser a los precios de la norma, no permitir ningún precio excedente, ningún convenio marco que permita vender con precios abusivos al Estado la energía que les sobra a las empresas transnacionales.
Esto se complementa con varias apuestas que para nosotros son fundamentales. En primer lugar, el objetivo del creciente autoabastecimiento energético -hacia ahí vamos-, se une a la búsqueda de complementación energética con países fraternos.
Por ejemplo, ¿qué produce energéticamente Bolivia -que en este momento es un estado ejemplar en cuanto a su actitud soberana- y qué producimos nosotros? ¿Cómo podemos hacer -aliados con Bolivia, es un ejemplo nomás- una complementariedad energética que nos permita ser soberanos de los grandes tentáculos del poder mundial de las grandes compañías? Y el complemento energético entre Estados soberanos, ayuda y se retroalimenta con el autoabastecimiento.
Otro elemento muy importante de nuestra filosofía de gobierno, muy importante y muy práctico, es apostar fundamentalmente a un transporte público de calidad. Nos referimos a un transporte público crecientemente eléctrico -es muy importante eso también por el medio ambiente-, a un transporte público de trenes -el ferrocarril es fundamental, por eso somos enemigos del Tren de UPM, porque el Tren de UPM es el proyecto de entrega de un tren para otros y nos priva de un tren para nuestros pasajeros y nuestros productos-. O sea que transporte público, uso de trenes, transporte eléctrico… y recuperar barcos, recuperar nuestra flota pesquera.
Y fundamentalmente en las condiciones uruguayas -respetamos la decisión soberana de otros países pero las condiciones uruguayas- que tenemos tanto potencial energético propio, de ninguna manera aceptar la industria nuclear. De ninguna manera generar centrales atomoeléctricas en este país, porque el riesgo que suponen es totalmente innecesario -la prueba de las tragedias mundiales demuestran que el riesgo es muy grande, aún de los que se creen super seguros y super tecnológicos como los japoneses-. El riesgo es inmenso; no amerita de modo alguno en nuestro país energía nuclear.
Y por supuesto acabar con las fantochadas de las regasificadoras y no al fracking. Decimos no al fracking; en cualquier circunstancia, en cualquier eventualidad: no al fracking.
En última instancia, lo que nosotros buscamos al hablar de la energía es ver desde un ángulo complementario lo que es nuestro objetivo fundamental en este momento: ver cómo las herramientas del Programa -desde la a veces áspera y abstracta ecuación económico - financiera, hasta temas que pueden ser un poco como fuera de la vida real, parece fuera de las urgencias cotidianas como la energía- tienen que ver con un proyecto de patria, con un proyecto de país, tienen que ver con la liberación nacional, con la construcción de una sociedad socialmente solidaria y ambientalmente sustentable.
Nosotros luchamos por medidas inmediatas, por medidas de mitigación de los impactos -lo ha demostrado nuestro diputado, lo demuestra nuestra propia Plataforma Electoral-, pero no ocultamos cuales son los objetivos últimos de nuestro Programa y de nuestra Plataforma Electoral.
Y vaya si es seductor un camino diferente, antagónico al de los entreguistas neoliberales, antagónico a blancos, colorados, independientes, frenteamplistas de ahora, un camino antagónico a ese, un camino que realmente muestra su viabilidad, su posibilidad, su necesidad y que nos llena de esperanzas.
Por eso conocer estos temas, explicarlo a los vecinos, seguir explorando -porque en el tema energético tenemos mucho que aprender- y seguir colaborando con nuestros profesionales que son maravillosos y nos enseñan todos los días sobre estos temas, significa llegar el sábado al 10° Encuentro diciendo que estamos creciendo en la base, estamos fortaleciendo nuestras organizaciones de base, pero también estamos estudiando y estamos enriqueciendo nuestro diálogo con la sociedad”.