“LOS PUEBLOS EN GENERAL Y LOS JÓVENES EN PARTICULAR, SEGUIMOS RESCATANDO ÉSTE EJEMPLO DE MILITANTE, DE POLÍTICO, DE REVOLUCIONARIO”
Intervención del diputado Gonzalo Martínez al homenajear al Che, 7 de mayo de 2019

 

“No se puede ser revolucionario, no se puede pensar siquiera que es de izquierda quien aplica las recetas del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, quien acepta las Cartas de Intenciones, quien paga la deuda externa sin chistar, quien se somete a los intereses de las multinacionales, quien extranjeriza su tierra, quien permite que contaminen sus recursos naturales y privatiza su agua”, reflexionó el diputado de la Lista 326 de la Unidad Popular, Gonzalo Martínez (26 de Marzo) al homenajear la vida, la ideología y el ejemplo del comandante Ernesto ‘Che’ Guevara, en la Cámara de Diputados, en el Día de las Américas. Transcribimos la intervención completa del joven legislador de izquierda que puede volver a ver y oír aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=zxJbc_s1pV8&t=32s

 

“Gracias señora presidenta.
Este año nos toca como fuerza política llevar adelante el homenaje anual a una de las figuras de nuestra América.
Como se ha anunciado, y quizás como era de esperarse, la Unidad Popular definió que en ésta oportunidad nuestro homenaje es al Comandante Ernesto Che Guevara.

Bien podría ser otra figura la que estuviéramos homenajeando hoy, puesto que nuestra América ha sabido parir cientos de revolucionarios que merecen nuestro reconocimiento, nuestro homenaje y por sobre todo, nuestro compromiso a seguir  luchando por la total y definitiva independencia de nuestro continente, por la liberación nacional y el socialismo.

Hablar del Che no resulta sencillo, no porque  nos resulte incómodo, no porque nos ponga en el banquillo, no porque sea un espejo en el cual no queramos mirarnos, todo lo contrario.
Nos resulta complejo el poder sintetizar tantas virtudes y grandezas juntas en una misma persona.
En el intento de poder referirnos tan sólo a algunas de ellas, debemos mencionar su gran inteligencia, su valentía, su cualidad de guerrillero destacado, su inmenso grado de compromiso por la lucha de los humildes, su desinterés personal, su humanidad que se expresó en cada acto internacionalista, su fuerte e irrenunciable fe en la lucha antiimperialista.

Es sabido que Ernesto Guevara nació en Argentina, que estudió Medicina, que recorrió nuestra América, que estuvo en contacto con todas las realidades de nuestro crisol.
También es sabido que vio las injusticias cometidas por los gobiernos pro imperialistas sobre nuestros pueblos e incluso presenció en Guatemala la intervención imperialista.
Estas experiencias generaron sin duda, como le deben generar a cualquier revolucionario, al decir del Comandante Fidel Castro, ‘un profundo espíritu de odio y desprecio al imperialismo’. Gran medida de ello se debió también a su formación política que ya había adquirido un considerable grado de desarrollo.
Y esas experiencias ya estando en México lo llevaron a sumarse sin vacilar a la lucha por la liberación de Cuba.

En esos momentos es donde se conoce con quien fuera uno de los más grandes ejemplos revolucionarios, el Comandante Fidel Castro. Y es ahí mismo donde asume un compromiso que una vez triunfada la revolución en Cuba, él, el Che, continuaría luchando en otras tierras del continente con el mismo fin: Triunfar con la Revolución. Pacto que como todos sabemos luego se cumpliría.

Ya en tiempos de lucha guerrillera en Cuba el Che le demostró al mundo quién era. Un hombre dispuesto a dar su vida por la causa de los pueblos. Lo demostró con su actitud destacada en cada acción militar, con la disposición inmediata e instantánea, a ofrecerse para realizar la misión más peligrosa. Lo demostró con su humanismo médico, con sus aportes en la formación guerrillera y revolucionaria.
Aspectos –todos estos- que mantuvo hasta el último día de su vida.

El Che demostró su coherencia revolucionaria en cada  tarea que se le asignó, fue un trabajador infatigable, no conoció un solo día de descanso en su vida.  
Triunfada la Revolución Cubana, fueron muchas las responsabilidades que se le asignaron: Presidente del Banco Nacional, Director de la Junta de Planificación, Ministro de Industrias, Comandante de Regiones Militares, Jefe de Delegaciones de tipo político, o de tipo económico, o de tipo fraternal.
Habiendo cumplido con todas estas tareas e forma magnífica, el Che nunca se enriqueció, nunca se acomodó, nunca le robó al pueblo, nunca usó su cargo para conjugar intereses públicos y privados, nunca rebajó sus principios ni mucho menos traicionó la lucha de sus compañeros.

Sin duda que  esta actitud, este estilo de vida, esta ética y moral, que no es otra que ética y moral revolucionaria, nos hace pensar y preguntarnos: ¿Cuántas figuras políticas del presente que dicen admirar al Che pueden compararse y decir que han actuado de la misma manera?

Creemos importante detenernos en algunos de los ejemplos que nos dejó el Che como ser su profundo sentimiento antiimperialista, que sin duda va ligado con un profundo sentimiento internacionalista.

“¡Ningún hombre como él en estos tiempos ha llevado a su nivel más alto el espíritu internacionalista proletario!”; así decía el Comandante Fidel Castro en la velada solemne en memoria del comandante Ernesto che Guevara en 1967, y continuaba diciendo:
“Y cuando se hable de internacionalista proletario, y cuando se busque un ejemplo de internacionalista proletario, ¡ese ejemplo, por encima de cualquier otro ejemplo, es el ejemplo del Che!”.
“En su mente y en su corazón habían desaparecido las banderas, los prejuicios, los chovinismos, los egoísmos. ¡Y su sangre generosa estaba dispuesto a verterla por la suerte de cualquier pueblo, por la causa de cualquier pueblo, y dispuesto a verterla espontáneamente, y dispuesto a verterla instantáneamente!”
Y agregaba Fidel Castro: “Y así, sangre suya fue vertida en esta tierra cuando lo hirieron en diversos combates; sangre suya por la redención de los explotados y los oprimidos, de los humildes y los pobres, se derramó en Bolivia.
¡Esa sangre se derramó por todos los explotados, por todos los oprimidos; esa sangre se derramó por todos los pueblos de América y se derramó por Viet Nam, porque él allá, combatiendo contra las oligarquías, combatiendo contra el imperialismo, sabía que brindaba a Viet Nam la más alta expresión de su solidaridad!”.

Vaya si estas palabras tienen vigencia, vaya si harán falta actos de internacionalismo proletario. Pues muy distinto es ir a luchar con los humildes de los pueblos de cualquiera nación, que mandar tropas militares para sostener la represión y el sufrimiento de los humildes con el fin de mantener gobiernos títeres del imperialismo yankee.
En relación a esto mismo el propio Che Guevara decía en 1964 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas lo siguiente:
“Quería referirme específicamente al doloroso caso del Congo, único en la historia del mundo moderno, que muestra cómo se pueden burlar con la más absoluta impunidad, con el cinismo más insolente, el derecho de los pueblos. Las ingentes riquezas que tiene el Congo y que las naciones imperialistas quieren mantener bajo su control son los motivos directos de todo esto.
En la intervención que hubiera de hacer, a raíz de su primera visita a las Naciones Unidas, el compañero Fidel Castro advertía que todo el problema de la coexistencia entre las naciones se reducía al problema de la apropiación indebida de riquezas ajenas, y hacía la advocación siguiente: ‘cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra’. Pero la filosofía del despojo no sólo no ha cesado, sino que se mantiene más fuerte que nunca y, por eso, los mismos que utilizaron el nombre de las Naciones Unidas para perpetrar el asesinato de Lumumba, hoy, en nombre de la defensa de la raza blanca, asesinan a millares de congoleños.”

Esto mismo lo podría estar diciendo hoy, el mismo Che, sobre el Congo o sobre Haití, o cualquier otro país que esté padeciendo las tropas militares de paz de la ONU.

En esa misma asamblea de la ONU el Che denunciaba que
“Se producen intervenciones solapadas por intermedio de las misiones militares que participan en la represión interna, organizando las fuerzas destinadas a ese fin en buen número de países, y también en todos los golpes de Estado, llamados “gorilazos”, que tantas veces se repitieron en el continente americano durante los últimos tiempos.
Concretamente, intervienen fuerzas de los Estados Unidos en la represión de los pueblos de Venezuela, Colombia y Guatemala que luchan con las armas por su libertad. En el primero de los países nombrados, no sólo asesoran al ejército y a la policía, sino que también dirigen los genocidios efectuados desde el aire contra la población campesina de amplias regiones insurgentes y, las compañías yanquis instaladas allí, hacen presiones de todo tipo para aumentar la injerencia directa.
Los imperialistas se preparan a reprimir a los pueblos americanos y están formando la internacional del crimen. Los Estados Unidos intervienen en América invocando la defensa de las instituciones libres. Llegará el día en que esta Asamblea adquiera aún más madurez y le demande al gobierno norteamericano garantías para la vida de la población negra y latinoamericana que vive en este país, norteamericanos de origen o adopción, la mayoría de ellos. ¿Cómo puede constituirse en gendarme de la libertad quien asesina a sus propios hijos y los discrimina diariamente por el color de la piel, quien deja en libertad a los asesinos de los negros, los protege además, y castiga a la población negra por exigir el respeto a sus legítimos derechos de hombres libres?”

¡Qué acertada y cuánta vigencia tiene esta denuncia en estos tiempos!
Vaya si el problema central de nuestro continente sigue siendo el mismo: la injerencia de los EEUU en la vida interna de los países, en particular de aquellos que poseen grandes riquezas naturales como el caso de Venezuela.
Uno no puede dejar de pensar en qué haría el Che frente a este nuevo ataque de los yankees al gobierno y al pueblo venezolano. Sin duda podemos suponer que estaría al frente de la lucha denunciando sin vacilación a todos los títeres pro imperialista, sean quienes sean, estén donde estén.

Es claro que para ser solidario de verdad con los pueblos, es necesario enfrentarse a los gobiernos que los oprimen, a los organismos creados para orquestar maniobras internacionales, en definitiva, enfrentarse al imperialismo.
Porque tal como él lo dijera,  no se puede confiar en el imperialismo.
¿Acaso alguien puede creer que recibir al presidente de los Estados Unidos por 48 horas en nuestro país, recibir tropas militares de elite para entrenar a nuestro soldados, permitir que utilicen nuestro territorio para operar, acaso no tiene consecuencias?
¿Alguien puede creer que lo hacen de buena fe? ¿Que lo hacen para ayudar a nuestro pueblo?
En todo caso a los únicos que ayudan es al gobierno sumiso y títere que los recibe y permite que actúen tal como lo hicieron.

Otra enseñanza que nos dejó el Che sobre la lucha antiimperialista es el enfrentamiento a las políticas económicas neoliberales.
Porque la independencia económica con el imperialismo es un elemento clave en la lucha por la liberación nacional, y en ese plano el Che nuevamente nos hace pensar y nos preguntamos, ¿qué ha pasado en nuestro país en los últimos años?

Vaya si será importante la lucha en este plano, en el plano económico. Porque no se puede ser revolucionario, no se puede pensar siquiera que es de izquierda quien aplica las recetas del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, quien acepta las Cartas de Intenciones, quien paga la deuda externa sin chistar, quien se somete a los intereses de las multinacionales, quien extranjeriza su tierra, quien permite que contaminen sus recursos naturales y privatiza su agua.

En éste plano el Che también nos aportó mucho. El Che estudiaba, investigaba, producía y aportaba conocimiento científico para resolver problemas importantes en materia de economía socialista. Así decía Fidel sobre sus aportes:
“La profundidad de su pensamiento es impresionante.  Nunca escribió sobre nada absolutamente que no lo hiciese con extraordinaria seriedad, con extraordinaria profundidad; y algunos de sus escritos no dudamos de que pasarán a la posteridad como documentos clásicos del pensamiento revolucionario”.

Y basta con leerlos para darnos cuenta que era así y por ello le agradecemos, porque no sólo nos ha instruido en los temas investigados, sino también nos enseñó a poder distinguir a aquellos políticos que se manejan con respeto, seriedad y conocimiento cierto, de aquel que sólo dice frases sueltas, que pueden sonar populares pero que nada tiene que ver con la verdad y la realidad.
Sobre esto el Che nos decía que: “En el capitalismo se pueden ver algunos fenómenos de este tipo cuando aparecen políticos capaces de lograr la movilización popular, pero si no se trata de un auténtico movimiento social, en cuyo caso no es plenamente lícito hablar de capitalismo, el movimiento vivirá lo que la vida de quien lo impulse o hasta el fin de las ilusiones populares, impuesto por el rigor de la sociedad capitalista.”

En estos tiempos que corren, en este mundo mucho más injusto que el que le tocó vivir al Che, los pueblos en general y los jóvenes en particular, seguimos rescatando éste ejemplo de militante, de político, de revolucionario.
Personas como el Che, esas que se jugaron la vida por sus ideas, merecen ser un ejemplo a seguir.
Ya pasaron más de 50 años de su muerte en combate, porque hay que decirlo tal como fue, murió peleando, murió haciendo lo que decía que había que hacer.
Y esto sucedió porque es posible que, sumado al golpe de suerte de las tropas militares oligárquicas en Bolivia, su característica de guerrillero que no le temía a la muerte, lo hayan colocado en una situación compleja.

El Che era un artista que practicaba una de las artes más peligrosas y sabía que podía perecer en la lucha; pero él actuaba así porque tal como lo definió Fidel, el Che
“tenía la idea de que los hombres tienen un valor relativo en la Historia, la idea de que las causas no son derrotadas cuando los hombres caen y la incontenible marcha de la historia no se detiene ni se detendrá ante la caída de los jefes.
Y eso es cierto, eso no se puede poner en duda.  Eso demuestra su fe en los hombres, su fe en las ideas, su fe en el ejemplo”.

El Che cayó defendiendo los intereses de los explotados, no de los explotadores.
Cayó defendiendo la causa de los oprimidos y no de los opresores.
Cayó defendiendo la causa de los pobres, de los humildes y no la de los burgueses.
Y en éste plano también nos hace pensar y  preguntarnos, ¿cuántos políticos de estos últimos tiempos han perecido envueltos en la lucha popular, defendiendo los intereses de los explotados, luchando por verdad y justicia?
¿Cuántos?

Son estas cosas las que nos hacen comprender que el Che murió triunfante en todas las luchas que emprendió.
Triunfó en la guerrilla, triunfó en la lucha ideológica, triunfó en la construcción política y por sobre todo triunfó entre los humildes. Y ese triunfo llegó a tal punto que hoy, los jóvenes, nuestra fuerza política y muchos más aquí y en el mundo, lo seguimos recordando, lo seguimos homenajeando, seguimos su ejemplo.

Vaya si su lucha habrá triunfado que hoy en esta Cámara, sectores de algunos partidos se han retirado para no escuchar estas palabras.
Para finalizar queríamos nuevamente referirnos a las palabras de Fidel cuando nos decía, en relación a la figura del Che:
“Más grande será su figura cuanta más injusticia, más explotación, más desigualdad, más desempleo, más pobreza, hambre y miseria imperen en la sociedad humana.
Más se elevarán los valores que defendió cuanto más crezca el poder del imperialismo, el hegemonismo, la dominación y el intervencionismo, en detrimento de los derechos más sagrados de los pueblos, especialmente los pueblos débiles.
Más resaltará su profundo sentido humanista cuantos más abusos, más egoísmo, más enajenación.
Más se admirará su valentía personal e integridad revolucionaria mientras más cobardes, oportunistas y traidores pueda haber sobre la tierra; más su voluntad de acero mientras más débiles sean otros para cumplir el deber; más su sentido del honor y la dignidad mientras más personas carezcan de un mínimo de pundonor humano; más su fe en el hombre mientras más escépticos; más su optimismo mientras más pesimistas; más su audacia mientras más vacilantes; más su austeridad, su espíritu de estudio y de trabajo, mientras más holgazanes despilfarren en lujos y ocios, el producto del trabajo de los demás”.

Señora presidenta, hasta aquí era lo que teníamos preparado para homenajear en el día de hoy a la figura del Che.
Sin duda que como jóvenes tenemos una gran responsabilidad frente a nuestro presente y sobre nuestro futuro. Y como jóvenes –estemos vinculados a la política o no- es necesario que pensemos hacia dónde destinaremos nuestra fuerza, nuestra vida nuestro tiempo.
Y creo como joven, como militante, como estudiante, que si hay una figura en la cual debemos inspirarnos para liberar a nuestro pueblo, a nuestro continente y al mundo del yugo explotador, ese ejemplo, esa imagen, es la del Che.
Muchas gracias.”