EL OTRO 29 DE MAYO…
Recibimos y compartimos

 

Por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli

 ‘dicen que la Patria es/ un fusil y una bandera/ mi Patria son mis  
hermanos/ que están labrando la tierra…’

Mientras las llamadas Fuerzas de Seguridad, envilecidas por el macrismo, reprimían a compañeros y compañeras en el Puente Pueyrredón y se escudaban tras un armatoste denominado valla, donado al gobierno por China, en el Colegio Militar de la Nación se daba cita lo más granado del macrismo y las Fuerzas Armadas.
Gente cubierta de medallas, conscriptos, soldados atuendados para la guerra, damas, niños, funcionarios y los representantes mayores de la ignominia castrense: Macri y su Ministro de Defensa Aguad, y el general Pasqualini, daban un toque de distinción al día del Ejército. No faltó el tristemente célebre fiscal Stornelli, invitado, según se dijo, porque su padre fue teniente coronel. Declarado en rebeldía por no presentarse al Juzgado Federal de Dolores, donde debería confesar sus fechorías oficiales, se sentó muy orondo en primera fila. Junto a él, el jefe del Ejército, tenía a su izquierda a Mauricio Macri, como un cerote con s. La presencia de Stornelli dio sentido al acto de los privilegiados, que, en la garganta de Pasqualini y luego de Macri- que negó la Patria real, que se hallaba de paro, vivando tres veces a la suya, vinculada a los monopolios internacionales, a la fabricación de pobres y miserables y a la entrega del país en descomposición- se emocionaron de tanta ‘subordinación y valor’.
Pasqualini inició su discurso citando dos palabras: ‘seguridad y orden’, como ‘última garantía de supervivencia de la nación’( se intuye a que la nación a la cual se refirió es la que engorda sus bolsillos a costa del saqueo nacional y social y lee el periódico del mismo nombre). La ‘seguridad’ estuvo presente varias veces en su alocución, en la que hizo referencia al abandono de los uniformados en el pasado. Estabamos condenados, dijo, aunque ‘hoy la actitud es diferente’.
Y cabe una disquisición. En realidad lo ‘diferente’ se observa hoy en una cuestión fundamental: en el pasado las Fuerzas Armadas dirigían a las Fuerzas de Seguridad en cuanto a llevar a cabo la guerra antipopular y antinacional. Ahora es al revés, son el furgón de cola de estas fuerzas represivas que, en una ya definida años antes como ‘guerra de policía’, dirigida ahora por una señora de labio fácil para pronunciar el abecé de la barbarie y la impunidad, escarnian a la población con detenciones arbitrarias, torturas, asesinatos y otras variables de la prepotencia dictatorial y apego incondicional a los saqueadores y explotadores locales y extranjeros.
Así, en el marco de un paro nacional que recordó el levantamiento popular del Cordobazo, en aquella jornada del 29 de mayo de 1969, lejos de la negrada, el uniformado informó que propuso a los máximos funcionarios del área y la administración la creación de una ‘Fuerza de Despliegue Rápido’, en la ‘que han estado trabajando 350 oficiales especialmente seleccionados’ y que será ‘concentrada  mayoritariamente en la ciudad de Córdoba, buscando eficiencia operacional y presupuestaria y equipándola con medios tecnológicos avanzados para que esté en condiciones de enfrentar los desafíos presentes y futuros’.
Un swat castrense para llevar adelante, en cualquier punto del territorio, la guerra contra el pueblo, ya hambreado, humillado, reprimido y harto del macrismo y sus compinches de armas tomar.
Para que no quedaran dudas sobre la subordinación de su arma, Ejército, y las otras, a la denominada ‘Seguridad’ y sus ‘fuerzas’, se refirió a los 1.500 efectivos abocados a la ‘Operación Norte’, en la cual estos reforzarán ‘la presencia del Estado’ y ‘contribuirán a su seguridad’ combatiendo los supuestos males que lo aquejan: el narcotráfico y el terrorismo, tal cual como han definido a las guerras contra el pueblo los sesudos ultraderechistas y reaccionarios de los Documentos de Santa Fé, oráculo de la intervención norteamericana en Nuestra América.
De acuerdo al nuevo ‘rol’ que el macrismo adjudicó a las Fuerzas Armadas, que no es nada nuevo salvo su sujeción doctrinaria a las Fuerzas de Seguridad, en la ya citada ‘Operación Norte’ los militares darán apoyo logístico a las fuerzas de seguridad y ‘apoyo a la comunidad’, o sea la ya remanida ‘acción cívica’ indispensable para aislar a las masas de cualquier idea revoltosa que pudiera ocurrírseles ante la miseria y la desatención galopante. Y eso no es todo. La ‘transformación’ de estas Fuerzas Armadas, en cuanto Ejército, consistirá, entre otras cosas, el lanzar a operar en el terreno a más de 2.600 administrativos…
En la citada ‘Operación…’, cabe deducir, la concentración de efectivos en la frontera norte será un paso para agredir a la Bolivia de Evo, en camino, en el Cono Sur, a sostener su liberación de su país las garras del imperio. Presentes los Comandantes de las fuerzas del Ejército de Chile, Uruguay y Brasil, y ausente el de Bolivia, se puede intuir lo que hay entre manos…
Un Macri sin aliento ni convicción emitió el discurso final de la jornada.
‘Querido ejército nacional’ dijo, y se apresuró a felicitarlo por ‘mantener vivo el espíritu de entrega…’
Se explayó sobre los enormes ‘desafíos’ a enfrentar y condenó el ‘abandono de nuestras Fuerzas Armadas’, un ‘abandono presupuestario y también simbólico’…o sin bólico, para hacerse cómplices de los latrocionios y saqueos de los ricos.
Habló del ‘blanqueo’ de salarios castrenses, e hizo hincapié, al igual que quien lo antecedió en el uso del micrófono, en cuanto a la ‘coordinación’ de los militares ‘con otras áreas del Estado, principalmente con el sistema de seguridad interior’, refiriéndose a la ya mencionada ‘Operación Norte’.
Para agradar al selecto auditorio llamó a ‘avanzar’ y dar una ‘vuelta de página, dejar atrás el pasado…”
‘Saluden de mi parte a la gran familia militar, que son el motor y el sostén de cada uno de nosotros….”, se sinceró y autoreferenció casi al final.
Stornelli sonreía desde su butaca en primera fila, Pasqualini asentía, Aguad se refregaba las manos.
Las balas de goma de la ‘seguridad’, en la calle, no tan lejos de allí, perforaban los cuerpos de los reprimidos.