“LA MAYORÍA ES LA MAYORÍA”
A intentos de desahogo

Escribe: Profesor José Buslón

En la película “Los compañeros” de Mario Moniccelli, que resulta la crónica de una huelga de trabajadores textiles de Turín, en momentos que se evaluaba en una asamblea, si continuar con la lucha, la decisión resulta contraria a la continuidad y allí, el profesor Sinigaglia (Marcello Matroianni) pide la palabra y expresa que “La mayoría es la mayoría” y la mayoría quiere seguir trabajando 16 horas, y seguir sufriendo siniestros, percibiendo salarios de hambre y otras calamidades más.
En Salto, el partido de los militares que defiende a la dictadura y es partícipe de entorpecer las escasas investigaciones que dispone la fuerza de gobierno (la que en un claro acto de renuncia ideológica, no apoyó el plebiscito por la anulación de la Ley de Caducidad en las elecciones del 2010) a través de las denuncia de particulares, hoy obtuvo el 11,78% del total de los votos.
Esto no es todo en lo que respecta a adhesiones autoritarias, que se desprende de las papeletas  que se pusieron en las urnas de nuestro pueblo, dónde el 52,80% -superando a la media nacional- apoyó a la reforma fascista.
Acerca de quienes se impusieron en cada partido, logrando la diputación -entiéndase por esto la mayor cantidad de votos- a saber son: por el partido Frente Amplio, el hermano del Intendente apoyado por la estructura del PCU , y a quien  poco se conoce por sus expresiones públicas ya que se han cuidado de no exponerlo para no quedar en evidencias, en todos los ámbitos incluso resguardarlo de debatir (queda claro que la estrategia fue buena), los demás candidatos del FA fueron solo “polvo de estrellas” o “barco a la deriva que…”.
Por el Partido Colorado se impone, el mismo que se hizo conocido por no ser el mejor amigo del respeto de las leyes laborales y al que algunos trabajadores de la naranja recuerdan por haberles pagado el 24 de diciembre pasado la suma de $1000 pesos de aguinaldo. Le sigue en votos el representante de las patronales, esas mismas que pagan salarios de hambre, cuando pagan, y mano dura y plomo, quien resulta apoyado por los mismos que piensa exterminar pero que a los efectos de obtener el voto los tiene con el repartiendo listas.
Claramente las elecciones no resultan un certamen filosófico dónde gana el que más razón tiene, dijo nuestro candidato a vice Gustavo López, que también expresó ,en un comienzo de pensar autocríticamente, que no hemos sido el envase por donde se canalizó el descontento con la realidad del país, sino que lo fueron las expresiones de derecha las que lo hicieron.
Está claro que todavía como izquierda nos falta mucho para captar las adhesiones subjetivas. Y el pueblo, descontento con la clase política hoy como en el 66, da un voto de confianza a efectivos militares, que a partir del año que vienen estarán sentados en el Parlamento, el mismo que disolvieron en el ‘73 y donde persiguieron, mataron y torturaron representantes; gozarán de los beneficios de la democracia, la misma que intentaron darle un tiro de gracia en la frente en el plebiscito del ’80. Pero -como decíamos al principio, parafraseando al profesor Sinigaglia- “la maggioranza è la maggioranza”.