“HACE 30 AÑOS LA GENTE SE TIRABA ABAJO DE LOS AUTOS PARA DEFENDER UNA IDEA, HOY SE TIRA ARRIBA DE LOS AUTOS PARA VER SI VA EN UN CARGO. HAY UN CAMBIO MUY FUERTE”
Entrevista al politólogo Óscar Bottinelli, 21 de noviembre de 2019.

“Ese Frente Amplio rígido y monolítico, que no permitía a un Diputado decir yo esta ley no la voto porque va contra mis convicciones, termina con un candidato presidencial que le hace Antón Pirulero a toda la estructura del Frente Amplio”, dijo el politólogo Oscar Bottinelli compartió la mañana de la 36 para analizar el escenario electoral a pocas horas de la bolotaje y de presentar la última encuesta de Factum, que le daba una amplia ventaja a Luis Lacalle Pou sobre Daniel Martínez. En ese marco, señaló que ese era “uno de los tantos elementos del diagnóstico que explican la caída del Frente Amplio”. También señaló el personalismo del candidato del gobierno y el equivocado concepto manejado por Martínez respecto al programa del Frente Amplio. Asimismo dijo que “hay un momento en que hay un cúmulo de errores, de falencias, hasta de pérdidas de horizontes” por lo que “cuando uno ve que hace 30 años la gente se tiraba abajo de los autos para defender una idea y 30 años después se tira arriba de los autos para ver si va en un cargo, hay un cambio muy fuerte. Y esto ocurrió. Y eso permea”, subrayó. Y subrayó que “no hay gobierno en el mundo por más revolucionario que sea, que no tenga procesos de luchas personales, de burocratización, hasta de corruptelas. El tema, es cómo se logra  zafar y limpiar y en qué momento”. Transcribimos esta nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/oscarbotinelli

 

Diego Martínez: Recibimos con muchísimo gusto a Óscar Bottinelli aquí en nuestro estudio, a quien le damos la bienvenida y los buenos días. ¿Qué tal, cómo está?

Óscar Bottinelli: ¿Qué tal, cómo están?

 

María de los Ángeles Balparda: Muy bien.
Muy buen día para recibirlo ¿no?

DM: Exactamente, más que apropiado

 

MAB: El último día en que se puede hablar de resultados de encuestas y demás; aunque siempre con Bottinelli igual hay análisis que van más allá de los números, como debe ser.
Hace horas nomás que presentaba Factum sus últimos números, que se estaban esperando y que un poco pusieron como un punto sobre la búsqueda de información

OB: Bueno, buenos días.
Sí, uno siempre tiene dudas de qué va a dar, no habíamos hecho ninguna otra desde la Elección Nacional de octubre, y además, como ustedes saben, como recordarán los oyentes, Factum tiene un método de presentación distinto, no hacemos una pregunta y nos queda ahí un montón de gente que no se sabe qué es, sino que, bueno, para la elección de octubre eran 21, para estas son 13, se simplifica mucho el panorama, con un procedimiento cada vez más afinado que prácticamente se hace todo automático. Digo automático que va generando preguntas que se le hacen a la gente, y hay algo que es muy importante, no imputamos -como dice alguno- o proyectamos a los indecisos.
He hablado acá algunas veces, indecisos hay desde el que tiene una pequeñísima duda hasta el que no tiene la menor idea de lo que va a hacer.
Sino que a cada uno lo llevamos a que diga, bueno, hoy qué haría y nos da, de 1.004 casos hubo uno solo que hubo que imputar que al final era clarísimo para qué lado iba

 

MAB: ¿Ah sí?

OB: Sí, que no contestaba, no es que decía que no sabía, pero resulta que era clarísimo para dónde iba.
En general es lo que se le puede llamar el voto silencioso, que en esta oportunidad es en general un voto frenteamplista el que le cuesta decir porque hay un clima dominante en contra.
Lo que sí dio un dato que no era disparatado que Lacalle Pou da en el 51%, que podrá estar 50 o 52 si no hay movimientos esta semana, ya hoy es jueves, no hemos visto nada de movimiento. Los números se van a mover porque la gente cambia un poco, algunos son volátiles pero incluso el voto total nos daba 51 a 43, el voto firme, fuerte 50 a 42. Es decir, ahí había 2 puntos volátiles que si vuelan cada uno en un sentido distinto queda igual.
Y voto en blanco o anulado nos daba 6,4 volátiles pero eso es por la forma que el propio votante en blanco se expresa, pero 6 es un número razonable, el balotaje pasado fue 5 y el anterior 4. Y la elección nacional del 2009 cuando el voto anulado o en blanco había sido 4, fue alrededor de 3. Cuando fue 5 era 3,3, en octubre me estoy refiriendo. Y ahora en octubre fue 3,6.
Es decir, si va aumentando, es razonable que acá pueda estar arriba, de 5 a 6. Que en general son votantes del Partido Colorado o de Cabildo Abierto, nos da más o menos que hay un porcentaje elevado de votantes colorados o de Cabildo Abierto , elevados no tanto pero algún puntito que vota a Martínez de colorados o de cabildantes, un punto cada uno, y algún otro más o menos que vota en blanco o anulado. Es decir, no le da para votar a Martínez ni para mantener el voto a Lacalle Pou

 

DM: Todas las encuestadoras han sido cuidadosas de decir que son claros los resultados que han recibido por parte de quienes encuestaron, pero que el resultado es abierto. ¿Qué tan abierto con estos números? Porque da la sensación de que es difícil de revertir.
O sea, más allá de que son encuestas, más allá de que uno supone que puede haber márgenes de error, personas que cambian también su decisión a último momento, pero parecen ser bastante contundentes, sobre todo cuando se supera el 50%. Si uno supera el 50% ya está, no precisa otras valoraciones

OB: Sí, yo diría que lo que aparece como más fuerte es, el margen de error es 3%, la distancia. Es más del doble el margen de error.
Entonces, aparte de que tenía que darse un extremo de error de las encuestas, habría que agregar un gran movimiento de opinión pública.
Lo que nosotros decimos es, sí, discrepamos con los colegas que dicen que no es contundente, que no es decisivo, que no está abierto. Obviamente, nunca está cerrada una elección, eso es claro, pero cito un ejemplo un poco extremo del 2004, un día jueves, 3 días antes de las elecciones, España, fenomenal atentado en la estación de Antocha en pleno centro de Madrid, a unas pocas cuadras del Congreso de los Diputados, decenas de muertos, cientos de heridos, además de zonas populares, y un gobierno que quiere...

 

DM: ¿11M no era?

OB: El 11 de marzo.
Que quería inculpar a ETA y a la izquierda tolerante con ETA. No pasaron 30 minutos, era obvio, reivindicado por un grupo fundamentalista islámico. Fue tal el desastre del gobierno que provocó una indignación, claro, en un país de voto voluntario es más fácil el movimiento porque no es gente que cambie el voto, gente que está en su casa diciendo que no va y va.
Y fue tal el envión que el 6% del electorado que no iba a votar, fue a votar y cambió el resultado

 

DM: Se le atribuía a Aznar la participación en la guerra y por eso cambiaba todo el eje, la razón era justamente la política de Aznar y no grupos locales

OB: exacto.
No, pero además creo que lo peor de todo, eso fue importante, pero fue que intentó ocultar eso, y fue tan grosero...
Ahora, estoy hablando de qué ha ocurrido en España como hecho importante. No digo que acá nadie ponga una bomba, pero estoy diciendo que tiene que ocurrir, no sé si un tornado pero algo para que cambie el orden. La verdad si quieren como encuestador uno lo puede decir, como politólogo el resultado parece bastante obvio salvo que haya movimientos subterráneos de gran profundidad que son indetectables en este momento

 

MAB: ¿Y cómo llegan a este final de campaña las dos opciones? Digo las opciones para no dejarlo solo en Martínez y en Lacalle Pou pero, que también es un capítulo a ver, cómo llega uno y cómo llega el otro, que hay diferencias notorias sobre lo personal. Yo qué sé, ayer era notorio en los discursos incluso de cierre, Lacalle Pou sin decir pero le cobraba a Martínez que todo lo basa en lo personal.
Decía, acá yo no vengo, porque lo hacía en Las Piedras donde él empezó la carrera política y decía, no vengo a hacer acá una cuestión personal, habló de lo colectivo y...

OB: Bueno, a ver, ustedes saben, el público de la 36 que nos ha escuchado sabe que nosotros le damos mucha importancia a lo político, y quizás exageradamente le damos menos importancia a la parte marketing, publicidad de una campaña electoral. Bueno, lo que pasa que la campaña, hay errores de campaña según a qué se hable. Si lo que se habla es mire, el cartelito en lugar de celeste tendría que haber sido azul oscuro, a mí me parece que esas cosas no importan, para otros es fundamental.
Lo hemos dicho acá muchas veces, la discrepancia no es de cuánto se valora el marketing político en sí mismo como técnica sino que la diferencia es de concepción teórica de fondo de cómo se  produce el voto.
Nosotros insistimos, es nuestra concepción, que el voto no es un acto suelto e individual, en general dicen que tampoco en el mercado, cuando uno compra un champión que está en la góndola, también obedece a cosas profundas.
Pero acá el voto es la expresión puntual de una decisión política. Y la decisión política es algo que la gente va elaborando en largo tiempo, obviamente en un balotaje es diferente porque el 32% no nos olvidemos que no votó al Partido Nacional ni al Frente Amplio y por lo tanto su decisión política está más abierta.
Para empezar, bueno, hay gente que aunque no sea Partido Nacional ni Frente Amplio es más de derecha o es más de izquierda y de alguna manera tiene precondicionada la mitad de la decisión, la otra mitad. Por ejemplo, alguien de izquierda podrá dudar entre el voto en blanco y Daniel Martínez, alguien de derecha podrá dudar entre el voto en blanco y Lacalle Pou, pero no duda entre los dos, por lo tanto ya no es una decisión tan abierta, tan amplia.
Entonces, acá, si llamamos errores, bueno, yo no sé si son errores, porque generalmente son decisiones. Bueno, hay una que acá no lo vamos a repetir, hablamos varios años de eso, desemboca en el 39% del Frente Amplio el 27 de octubre, no es casualidad, llega a un estado determinado. Y luego, lo que tiene que ver con la campaña.
Antes que nada yo hago una pregunta que me la he hecho y creo que es la gran pregunta para después de las elecciones, para el año que viene, con calma, es el siguiente En general este es un gobierno que puede considerarse exitoso, el ciclo frenteamplista, que es lo que me está pasando estos días que me llaman del exterior a hacer una entrevista y la gente dice, no entendemos qué pasa.
Macri, en medio de la peor crisis económica y social de la Argentina saca el 41%, el Frente Amplio el 39 cuando económicamente no menos de las 3/4 partes de los uruguayos vive una vez y media mejor económicamente que hace 15 años. Después están todas las falencias que puede haber de empleos precarios, etc., pero respecto a 15 años no hay duda que hay un mejoramiento.
Un país además calmo, estable, sin gran conmoción en medio de una región que mires para donde mires se ven llamaradas. Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Brasil y ya el fuego nos impide seguir viendo para arriba.
¿Entonces por qué pierde? Bueno, yo creo que este es un tema muy importante de análisis porque la cosa, como sentí a alguien decir, lo que pasa que la gente es ingrata, la gente se olvida, no, las razones son profundas. Entonces quiere decir que hay un montón de elementos.
Muchos los hemos señalado acá a lo largo de estos años, que fueron generando una desilusión, un desencanto, y de alguna manera capaz que hay que considerar que al final no está tanto en juego.
Cuando una persona se beneficia de un período largo de 15 años de gobierno, evidentemente de otras cosas no importa si se beneficia él o no, que siente que no son buenas para el país. Y siente, por otro lado, que acá no hay nada dramático, que el país no va a cambiar en términos extraordinarios, que es lo que siente, yo no digo que sea así. Es más fácil el no preocuparse tanto, es decir, no es mucha gente la que dice si pierde el Frente Amplio me sucucho abajo de la tierra o me voy  a Tombuctú. No.
Entonces, eso hace más fácil el voto en Argentina, en cambio era dramática la visión que tenía cada uno de los bandos. Si vuelve el kirchnerismo esto es la selva, y los otros, si no sacamos a estos Argentina explota. Con la ventaja de que Argentina explota más o menos una vez cada 10 años, por lo tanto es un árbol del paisaje que explote. Pero en fin, los argentinos están acostumbrados.
Pero yo creo que esto es muy importante tenerlo en cuenta.
Y después sí, podemos enfocar la campaña pero repito mi concepción, cuando yo no creo que haya habido errores de campaña grandes de Daniel Martínez sino opciones políticas que no es lo mismo.

MAB: De Daniel Martínez, no del Frente Amplio

OB: A ver, ¿qué quiere decir Frente Amplio? Si uno me dice Partido Nacional, dice Lacalle Pou y dice el directorio del Partido Nacional, ¿qué diferencia hay?
Si uno dice Frente Amplio, dice, ¿qué? ¿Se refiere a la estructura de la calle Colonia, se refiere a los grupos parlamentarios, se refiere al gobierno, se refiere al candidato o se refiere a los líderes?
Bueno, para mí Frente Amplio es los que representan la voluntad de los ciudadanos frenteamplistas que son los grandes líderes políticos.
Yo creo que por ahí no ha habido errores del 27 de octubre al 21 de noviembre, todavía esperemos, quedan 3 días, sino opciones políticas de ambas partes.
La opción política de los líderes del Frente se expresó en algo que terminó sí presentado muy desprolijo que es la opción de nombrar al gabinete digamos, el gabinete pesado

MAB: Sí, Astori - Mujica

OB: Astori - Mujica - Bergara

MAB: A Bergara lo ponés ahí en el gabinete pesado...

OB: Sí, sí, porque para mí el sentido era este, acá hay un presidente de la República, segunda vez en la historia del Uruguay que un presidente de la República después de haber sido presidente va de ministro. Fue José Serrato, presidente en 1923 al 27 que va de ministro en el 43 - 45.
Y Danilo Astori, ex vice, segunda vez que un vice también, el anterior es el actual canciller, Nin Novoa, y conductor de la economía -para bien, para mal, para lo que le guste a cada uno- 15 años.
Y Bergara como el número 2 de ese equipo económico y el relevo, como macromensaje a la gente, que apuntaba a ese eslogan, "estabilidad y certeza", eso que dicen desde el exterior, Uruguay una isla o un rincón de estabilidad en un continente o en una región convulsionada, ese era el mensaje.
Eso que el Frente Amplio iba a empezar a ejecutar el viernes 1º de noviembre, tarda una semana. Y está mal hecho, porque en lugar de hacer ese nombramiento, esos 3 pesados y un cuarto, que el nombre se manejaba, que tenía que ser un gran referente de la educación pública para confrontar con la imagen del gran referente de la educación privada que era Pablo da Silveira, no existió esa figura.
Y además lo hace en dos pasos, el primer paso además con dos nombres muy valiosos, personas de mucho nivel, de mucho vuelo, que lo que provocaba era el mayor entusiasmo dentro de los votantes más duros del Frente Amplio. Es decir, desde el punto de vista que lo que se trataba acá que es conseguir votos dicho muy crudamente, no tenía sentido el nombramiento y la explicación del "ah, lo importante es la paridad de género".
Paridad de género que es muy importante desde el punto de vista de principios, que el Frente Amplio exhibe muchos logros en esa línea sin ninguna duda, pero que de los votos dudosos, no le da un voto. ¡No le da uno!
Entonces, ¿de qué se está hablando? Salvo que sea aquel cuento de Eduardo Galeano del jugador de fútbol tan partidario de la justicia que le cobran un penal a favor de su equipo que él consideraba injusto y lo pateó para afuera en aras de los principios. Todo el mundo tiene derecho a inmolarse.
Ahora, si el tema era que su equipo ganara, tenía que haber tirado adentro. Hay un juego entre la utilidad y los principios, bueno, acá no sé si los principios eran tan importantes que no importaban los votos.
Pero además el tema de fondo es que la otra estrategia, que es una concepción de Daniel Martínez, tenemos que aclarar, este no es un error, otra cosa si esto luego se traduce bien o mal en votos, pero la concepción de Martínez es muy sólida, miremos a partir de febrero, para empezar él arranca con una concepción de que el Frente Amplio es una marca desprestigiada, cosa que debía darse cuenta que un partido que saca el 39% puede estar golpeado pero no desprestigiado. Nadie saca, ese primer partido de un país y con 4 de cada 10 si está desprestigiado, pero él arrancó con esa visión.
Recordemos el arranque multicolor, aquel que uno no sabía si era un acto del Frente Amplio o de la diversidad ¿no?

MAB: Sí, sí, cómo no

OB: Y la idea sobre un papel propio de que él era un gran personaje que está más allá y por encima de los partidos políticos, es una concepción que cada tanto aparece en el Uruguay de figuras políticas y que podía crearse un gran "danielismo", esa palabra se vio en febrero.
La primera semana de julio, el día siguiente al 30 de junio que se le llamó el casting, que fue esa búsqueda, salgo a buscar un vicepresidente como si hubiera contratado una empresa de selección de personal  y poniendo avisos que elijo, sin la menor consulta a los dirigentes del Frente Amplio, o peor, consultando a Vázquez y diciendo no voy a hacer lo que me dice Vázquez, no voy a hacer lo que dice Mujica, no voy a hacer lo que dice Astori, eligiendo por las de él, con la idea de que él era el nuevo dueño del Frente Amplio salteándose algunos detalles. Uno que debe tener el 42% de una votación muy mala del Frente Amplio, 107 mil votos de un Frente que está arriba de los 900 mil, al final, con toda su caída, está cerca del millón. Quiere decir que los votos de Daniel Martínez, 1 cada 9.
Y esto lo llevó además a una concepción de que es persona contra persona. Que es lo que llevó a la réplica de Lacalle Pou que no es una ironía de campaña, es una diferencia de concepción.
Lacalle Pou sobre esto piensa de la misma manera que piensan los líderes del Frente Amplio y diría casi todo el sistema político, desde Unidad Popular hasta Cabildo Abierto, el concepto de que las cosas colectivas y los partidos son partidos. Algunos partidos serán personalistas porque tienen una persona que es el factor de atracción y otros mucho más colectivos, pero la idea es que todo es institucional.
Y esto lo llevó a una idea que incluso él osciló, ahí sí, entre levantar el proyecto, hemos obtenido esto, lo otro y lo otro y decir persona contra persona. Que el debate, la apertura del debate, el momento en que abre las piezas en el tablero, sea el relato de su vida, no es un error, es una concepción muy profunda, de que aquí el tema era la hoja de vida de Daniel Martínez contra la hoja de vida de un señor que se llama Luis que tiene de apellido Lacalle, vea lo que hizo cada uno en la vida y así elige.
Entonces, yo creo que esta fue una definición conceptual

 

MAB: Pero es una definición personal de Daniel Martínez

OB: Sí, sí

 

MAB: ¿Cómo le pasa al Frente Amplio que se impone esa visión? ¿No tiene herramientas? Yo entiendo el poder del candidato, porque si vos tenés líos con el candidato públicamente, es un gran problema en campaña. ¿Pero cómo le pasa, cómo puede llegar? Digo además el Frente Amplio que tiene partidos fundadores, partidos históricos de la izquierda, ¿cómo le pasa? ¿Cómo no puede controlar eso o llevarlo por otro camino? Parecía cuando trajeron a Astori y a Mujica, que bueno, ahora viene esta línea digamos...

OB: Bueno, era, era

 

DM: Se habló de intervención en la campaña

MAB: Pero después desaparecieron otra vez, y anoche reaparecieron

OB: Bueno, lo de anoche, obviamente...

 

MAB: Porque era el acto final

OB: Además no podían decir que no, es decir, usted me ninguneó, no voy a ir.
El tema es que el Frente Amplio no es la primera vez que hace esto, es decir, ya la elección de la vicepresidente, independientemente de sus cualidades que es otro tema, demostró que está lejos de aquel Frente Amplio que estaba 3 noches sin dormir buscando un consenso o el mayor acuerdo posible porque todo tenía que ser colectivo. Hay una cosa muy fuerte de Daniel Martínez, muy fuerte, el Frente Amplio hace un programa para bien o para mal que lo debatieron 6 mil, 8 mil, 10 mil personas en comités de base y redes sociales, que desemboca en más de mil personas en un Congreso con comisiones de veintitantos miembros, con horas de discusión buscando acuerdos y concesiones, síntesis, algunas aprobadas por gran mayoría, y mayoría no sólo que dijeran, ah, estos son los sectores más radicales del Frente. No, mayorías bastante grandes, y otras por unanimidad, el Frente Amplio tiene no sé si las 3/4 partes aprobadas por unanimidad con firmas de Asamblea Uruguay.
Y un buen día el candidato a Presidente dice, bueno, todo eso es una recomendación, es una sugerencia. Bueno... ¡es muy fuerte esto!

 

MAB: Es muy fuerte sí

OB: Ahora, lo que es notorio es que ese Frente Amplio que, recordemos que una de las causas formales, no sustantivas que eran otras, de la ruptura de la 99 del Partido por el Gobierno del Pueblo, y el Partido Demócrata Cristiano detrás de Hugo Batalla, era que el Frente no permitía a sus sectores actuar con libertad y era rígido y monolítico.
Ese Frente rígido y monolítico, que no permitía a un Diputado decir yo esta ley no la voto porque va contra mis convicciones, y usted tiene mandato imperativo, termina que un candidato presidencial le hace Antón Pirulero -como el juego aquel- a toda la estructura del Frente Amplio.
Esto es el diagnóstico de un cambio, y me parece que es de los tantos elementos del diagnóstico que explican la caída del Frente Amplio

 

MAB: Sí, hay un cambio del Frente Amplio a lo largo, vos estás hablando de algo que pasó en los 80, después de la dictadura

OB: En el 88 - 89

 

MAB: Exacto, hay un proceso que se da entonces en un sentido que bueno, que hoy es uno de los elementos que ayuda a explicar. Uno de los elementos...

OB: Sí, un proceso pero no fueron 30 años porque al revés, esa ruptura fortaleció la estructura del Frente Amplio, la centralidad de la decisión. Y yo diría que sí se notó en el 90 un Frente Amplio que empezó a dar libertad al intendente, dice, no, con el intendente la fuerza política no interviene y ya empieza a verse más a partir del 2005 con la Presidencia

 

MAB: Claro, pero eso es porque quien era el candidato, que fue el intendente y después fue el presidente, también ponía esas condiciones, amenazó con irse a la casa más de una vez

OB: Claro, no tanto para la Intendencia, él para la Intendencia siempre siguió la línea del cumplimiento formal, no de yo soy yo, sí para la Presidencia.
Pero no nos olvidemos lo siguiente que es un tema importante. El Frente Amplio tuvo hasta el 2004 la elección del candidato por consenso, que al final fueron dos, era el presidente del Frente y candidato, o una transición de lo uno a lo otro, Seregni y Vázquez con la excepción de Crottogini, pero bueno, fue lo que en ciencia política se dice un candidato vicario, es un candidato puesto porque el titular está proscripto, está fuera de la normalidad.
Mujica - Astori ya es la primera vez que se dirime en las urnas pero en la lógica muy políticamente fuerte de partido que era este representa más o menos a la mitad del Frente Amplio, este representa más o menos a la otra mitad, bueno, las urnas determinaron cuál era la mitad mayor. Con un supuesto, que estuvo a punto de no cumplirse, pero que la fórmula ya estaba, que casi se iba a dirimir el orden, que era Mujica - Astori o Astori - Mujica.
Si bien no era tan lineal, la gente lo veía así. Por lo tanto no era quién va a ser el candidato, mirá, hay un hombre en Punta de Rieles que parece que va a ser el candidato a presidente... ¡No! Eran Mujica y Astori, figuras con fenomenal trayectoria.
2014 se vuelve al consenso obvio, porque Constanza Moreira, como Danilo Astori en el 99, cumplía una función de desafiante, no de crear incertidumbre sobre la candidatura. No, acá hay un espacio que no dice amén, que tiene sus discrepancias, sobre todo el caso de Constanza Moreira que aparecía como una renovación trasgresora si se quiere, cuestionando muchos aspectos de Tabaré Vázquez en particular, y de la conducción del Frente.
Pero ahora fue un juego libre donde, uno, todas las candidaturas surgen como proyectos personales, incluyendo a Daniel Martínez cuya candidatura es previa a que el Partido Socialista se pronuncie. Y Carolina Cosse, si bien el nombre surge de Mujica y de Lucía Topolansky, ella se proclama cuando el MPP empieza a recibir a los candidatos a ver qué decisión toma.

 

DM: Y después termina yendo en otro espacio político diferente al de Mujica. O sea, tan personal era el proyecto que...

OB: Exacto, después de la Interna
Pero además, una cosa que yo quisiera repasar pero no creo que en Uruguay ni en los países de democracia de partidos como Uruguay, conozca yo algún antecedente.
La fracción dominante de un partido político, es un receptor de candidaturas ajenas y elige a cuál apoyar. Lo obvio es que es el que trata de imponer su candidatura y si no la impone, decide

 

MAB: ¿Por qué estás diciendo eso? ¿A qué te referís?

OB: Bueno, que el MPP dio un paso de abstenerse de decidir cuál hacía.
Y Mujica se dedicó un año entero a tirar nombres, todavía no había llegado a la mesa el nombre cuando ya lo estaba descartando, e incluso entre nombre y nombre aparecía que él iba a ser candidato o no.
Me parece que hubo mucho juego y eso, de Mujica como de todos, yo creo que fue parte de una soberbia que exhibió el Frente Amplio que no tenía la idea de que tenía cosas grandes en juego. El Frente Amplio gobernaba porque era un mandato de Alá, de los dioses del Olimpo o era un hecho de la naturaleza, estaba en la Constitución de la República, no sé.
Incluso a mí me pasó en conversaciones personales con amigos, dirigentes del Frente Amplio, que hablando dicen, -Che, me parece que estamos mal ¿no? 3 minutos, uno estaba comiendo, llegaba la pizza, -Bueno, no, pero fijate que Fulano va a ir a tal Ministerio, Mengano a tal lado.
Es decir, ese miedo a perder no estaba internalizado, no estaba adentro. Adentro seguía con la obviedad de...

DM: De que ganaba con la heladera...

OB: No, ni siquiera, que no ganaba, que seguía. Poco menos que la elección era, mirá, hay que hacer un trámite administrativo...

MAB: Era una formalidad, sí

OB: En un lugar donde va a un montón de gente a hacer cosas que no importan. Es decir, no había una idea real que estaba jugándose el gobierno. No había una idea real.
Y además otra cosa, es notorio que el Frente Amplio tuvo algunas falencias conceptuales en estos 15 años de lo que era retener el gobierno y manejar el poder. Y se encontró con una campaña electoral donde hubo elementos de poder fáctico, empezando por las grandes comunicaciones de masa, que el Frente Amplio nunca las había tenido desde su etapa ascendente digamos, tan alineadas en su contra.

MAB: Bottinelli, acá hay un oyente, Américo que dice: "Buen día, saludos al invitado, recuerdo cuando todas las encuestas no daban como favorito a Jorge Batlle en las internas y después ganó la Presidencia; no recuerdo que se hubiera producido un hecho que incidiera" y manda saludos.

OB: No, la cosa es distinta. Primero, las encuestas en aquel momento eran básicamente dos: Cifra con Luis Eduardo González y Factum. Y en aquel momento, no recuerdo del colega, pero nuestra había  una encuesta por semana, y según el momento en que diga la frase es correcta o incorrecta y el contexto es diferente. Ocurre que fue el primer balotaje, veníamos de un siglo y tres cuartos donde un dicho común de un blanco era "que se me corte la mano antes de votar colorado" y "el diablo más grande -aparte de los comunistas y los tupamaros- son los Batlle". Y un buen día se encuentran, que fue el gran drama del Partido Nacional con su electorado, que estaba convencido que había que votar a Batlle- que en esa especie de gran triángulo del país que tiene como epicentro Durazno y va hacia toda la frontera nor-noreste de Brasil, la zona del basalto, que en general es la zona más conservadora; blanca, de gente de mediana edad para arriba, gente de más tirando a pueblo chico, que decían "jamás voy a votar a un Batlle". Y estaba entre dos terrores: Vázquez que representaba a comunistas y tupamaros; y el otro que representaba Batlle. Era como decir me dan a elegir entre dos círculos del infierno.
Ahí se hace el primer acuerdo, entre la primer y la segunda encuesta está el haber hecho el acuerdo entre el Partido Nacional y el Partido Colorado. Y el iniciar una campaña para convencer a los blancos que no era ningún demonio un Battle, que se lo pedía un Herrera -como era Luis Alberto Lacalle- y ahí se ve ascendiendo a (la fórmula) Batlle-Hierro y cuando llega la última encuesta, ya Batlle pasa a Vázquez y Vázquez estuvo todo el tiempo en el mismo nivel, en torno al 44% desde que arranca. Porque ya su espacio no tenía rechazos, era ese, que incluí lo que era el Frente Amplio más lo que era en aquel entonces la gran mayoría del Nuevo Espacio, detrás de Michelini.
Entonces, claro que ocurrieron hechos importantísimos en aquel momento, fue lograr convencer a los blancos de que podían votar a un colorado y a un Batlle. Pero no se fue de la última encuesta a la elección, fue de la primera a la segunda, de la segunda a la tercera y de la tercera a la cuarta. Y cuando uno traza una raya en las encuestas, entre la última encuesta y la votación fue absolutamente lineal el ascenso de Batlle y no eran otra cosa que blancos que se iban volcando a la definición en favor de Batlle.

 

MAB: Hay un mensaje de Patricia que dice: "Más allá de que voy anular tengo una tristeza como vieja frentista, la oportunidad que se tuvo en 15 años y se la rifaron, la verdad duele".
Y Nelson de Lagomar agradece por la entrevista y dice: "Creo que ésta derrota del Frente nos tiene que dar tristeza, mucha tristeza. El señor  Bottinelli lo debe saber, él que estuvo en los momentos más difíciles del Frente. Cuesta tanto que un partido de izquierda llegue al gobierno".
Y después pasamos el resto de los mensajes que son muchos.

OB: Yo quiero hacer este comentario, lo dije hace unos meses, mucho antes del 27 de octubre con dirigentes frentistas en una reunión social: "A ustedes les va a hacer bien perder", les dije. Y decían "no, cómo vas a decir eso".
Hay un momento en que hay un cúmulo de errores, de falencias, hasta de pérdidas de horizontes que es muy bueno el tener un período para reveer, el Frente Amplio, la izquierda uruguaya en general, para repensar las cosas.
Cuando uno ve que hace 30 años la gente se tiraba abajo de los autos para defender una idea y 30 años después se tira arriba de los autos para ver si va en un cargo, hay un cambio muy fuerte. Y esto ocurrió. Es la lógica.
Y eso permea.
Hay que decir una cosa: no hay gobierno en el mundo por más revolucionario que sea, que no tenga procesos de luchas personales, de burocratización, hasta de corruptelas. No hay.
El tema, es cómo se logra  zafar y limpiar y en qué momento.

 

MAB: Claro, cómo se reacciona frente a eso.

OB: El Frente Amplio exhibió un conjunto en su momento  y de virtudes, por algo obtuvo un 39%, no es poco. Fíjense que (Luis ALberto) Lacalle Herrera, el Partido Nacional todo, gana la elección en 1989 con el 38%, o sea menos que el Frente Amplio. (Julio María) Sanguinetti o el Partido Colorado, gana su segunda Presidencia con el 32%.
O sea, el 39% es muy elevado.
Pero claro, es un 39% casi en solitario, si miramos los espacios laterales del FA, que hoy ya no es el Partido Independiente -no sólo por el cambio que tuvo el Partido Independiente sino porque se vació del electorado de izquierda-; que es lo que hace que -mirándolo al revés- la votación del Frente Amplio llame la atención, porque se vio favorecido porque perdió competidores a su costado, que era ese Partido Independiente de una izquierda más moderada, mas socialdemócrata.
Pero todo el espacio de izquierda, de centro izquierda, en Uruguay ha tenido un retroceso, sumando todo lo sumable.
Este es un dato de la realidad  que más allá de la estructura electoral importa como concepción de cómo está segmentada la sociedad uruguaya.

 

MAB: Una oyente, María de La Floresta dice: "Buenos días,  menudo favor le están haciendo al partido nacional y aliados  trayendo hoy a Bottinelli con sus  comentarios contrarios al frente amplio. Llamarse a silencio en ocasiones es necesario".
El otro día leía que Bottinelli con sus análisis le hacía favores al Frente Amplio.  

OB: Bueno, todos consideran que le hago favor al otro.
Aclaremos que yo no estoy en una función política, yo estoy en una función que puede o no gustar pero que es útil a una sociedad, que es del que mira del otro lado del mostrador, de forma analítica, analizando y que digo mis juicios sin mirar a quién beneficia y a quién perjudica. En general, ya que el análisis se hace desde una concepción de izquierda, yo diría que recuerden cuando Lenin sostenía -estamos hablando de hace poco más de cien años- que "el arma" es la verdad.
Y también podemos citar a Gramsci ya más crítico, ya empezaba algunos elementos que luego se transformaron al stalinismo y escribía sobre que "nunca debe ocultarse la realidad". Digo desde un angulo de izquierda y también desde un ángulo de derecha, hay apelaciones a la verdad.
Yo no estoy en campaña electoral, pero diría que el que hoy  es líder electoral del Frente Amplio, el líder político, y seguramente si estos datos se dan, el líder de la oposición, que es José Mujica, hace dos días en la ciudad de Colonia, en una conferencia, dijo cómo va a ser en la oposición. Después dijo "si se pierde", pero... Todo su discurso era qué iba a pasar con el cambio de gobierno y el rol que va a ocupar.

 

MAB: La misma María agrega: "Lo que sucedió en el '99 fue el duelo por una semana del Frente Amplio por la muerte de militantes del Partido Colorado y el cambio de la bandera de Otorgués, histórica del FA, por la bandera de Uruguay como símbolo de unidad hacia todo el pueblo. Esos fueron a mi entender hechos que marcaron el balotaje".
Y lo escuchamos con mucha atención a Bottinelli porque además nos enteramos -no sabíamos- que son días de poco descanso, aunque ya no pueden presentar encuestas.

OB: Pero yo soy analista  político y el análisis sigue e incluso, sigue en charlas y conferencias y cosas de redes hasta el mismo domingo.
Y después viene el pos domingo, que tengo conferencias marcadas hasta el 5 o 6 de diciembre.
Pero bueno, acá hay algunas cosas que hay que señalar que son importantes.
Si bien yo insisto en las causas profundas de las cosas, también hay errores de campaña. El Frente Amplio como Frente y Daniel Martínez como candidato, no explotó las contradicciones fuertes que hay en la coalición.
En primer lugar pudo haber sido una fortaleza, lo que pasa es que no fue bien explotada, lo de presentar un equipo de gobierno. Pero, no desafió a Lacalle Pou a presentar el suyo. ¿Talvi va a estar o no en el gobierno? ¿Sanguinetti o alguien de él? ¿Manini qué fuerza tiene? ¿Va a ser un gobierno del Partido Nacional con apoyaturas?
Yo cito el caso de un dirigente, lo voy a nombrar porque en una nota me pusieron el nombre sin que yo lo nombrara, Adrián Peña, un hombre muy respetado, número dos de Ciudadanos, que dijo "espero que la coalición dure tres años". Lo cual está marcando una obviedad, que muchos piensan, que la coalición no debe durar cinco años. Pero eso es algo que muy importante que se hubiera discutido.
Además aparecen tres temas muy importantes: Uno, política exterior. La coalición ha tomado -no ha tomado porque se pusieron de acuerdo- venían todos con una postura, que un tema central de la política exterior es Venezuela y Venezuela es el símbolo delo peor que existe y hay que desterrarla. Pero, han aparecido contradicciones importantes en Bolivia, entre un Ernesto Talvi que coincide con el gobierno uruguayo, con el Frente Amplio y con otras fuerzas sociales y políticas, de considerar que hubo un golpe de Estado. Y la mayoría de la coalición que tuvo distintos pronunciamientos, no fue uno solo, pero que iban en un sentido muy diferente a considerar que hay un golpe de Estado, hasta algunos que dijeron que el golpe de Estado lo había dado Evo Morales.
Ese era un tema.
El segundo, el papel de las Fuerzas Armadas.
Lacalle Pou fue clarísimo en el debate con Martínez, en dar no la posición acordada en la coalición -que no hubo- sino la del Partido Nacional, que es las Fuerzas Armadas -del Ejército habló él- tienen que tener un papel protagónico en la lucha contra el narcotráfico. Manini Ríos sostiene que las Fuerzas Armadas pueden cumplir un papel incluso en la lucha contra el narcotráfico, en todo lo que sea externo: espacio aéreo, marítimo, fronteras, pero las Fuerzas Armadas, el Ejército, no es una fuerza policíaca. Y esa es una diferencia que no es de campaña, es de doctrina militar. Una doctrina militar que es abrumadoramente mayoritaria de décadas en el Ejército uruguayo, desde la gente más de derecha como los 'Tenientes de Artigas',  a los militares de izquierda. Todos sostenían la misma postura.
Y contraria a la postura norteamericana de transformar los ejércitos en lo que llaman Guardias Nacionales.
El tercer tema es el educativo.
Yo lo digo y espero que no moleste, porque a veces, el hecho de poner nombres cuando uno lo hace con mucho respeto ayuda; hay una persona que es uno de los grandes referentes educativos del Uruguay, fuera de toda duda que es Pablo da Silveira que -de ganar Lacalle Pou- va a ser Ministro de Educación y Cultura.
Pablo Da Silveira tiene una posición muy nítida, clara, de cuál es el modelo educativo que él quiere desde el punto de vista de la centralidad del Estado al punto de  vista del concepto de laicidad, en la forma que en Uruguay se le llama laicidad, otros le llaman laicismo. Y hay otra, de un hombre que fue de los grandes colaboradores, siendo muy joven -en un papel obviamente algo menor- de Germán Rama, de la reforma Rama, que más allá que haya creado problemas y discrepancia en la izquierda, lo que no hay duda que era una reforma de defensa de la Educación Pública desde el Estado; y esa persona es Robert Silva. Que además integró hasta que entró de candidato el CODICEN elegido por los docentes, e incluso en un momento se planta frente al Partido Nacional -cuando se dijo que hay que eliminar la representación de los sindicatos de la conducción de la enseñanza-, Silva les dijo  que no son los sindicatos, son los docentes que votando mediante listas, candidatos, eligen.
El Frente Amplio no lo aprovechó, de repente levantó algunos cucos en términos que caían mal, porque sonaba como que 'acá viene el terror', pero no los cuestionó para que definan qué es lo que van a hacer.

 

MAB: En varias áreas pasó eso.

OB: Dejemos de lado el área económica que es más difícil la discusión, empezando porque la gran mayoría entendemos poco de economía y se habla mucho entre expertos, pero Educación, Política Exterior y Doctrina Militar son temas que yo como analista no se para dónde va a ir el gobierno, si se impone un línea sobre otra o si terminan negociando en un tema va una línea y en otro tema otra línea -que es muy común que se haga- y el gobierno termina navegando en contradicciones.   
Yo definí esta coalición, primero como una coalición electoral y no de gobierno, no sólo porque no hubo foto -y no estoy hablando de un tema menor, de marketing- y las fotos indican cosas, y si no se pueden sentar para una foto, todos firmando el documento de  gobierno y poco menos que lo mandan por correo; da una señal endeble.
Lo que es claro es que se sacaron la foto en un acto, y eso ratifica que es una coalición electoral.
Segundo, nadie confirma cuánto va a durar. Si es una coalición por un año, por tres o por cinco, tema no menor. Y el documento que tiene muchas cosas -que ahí hubo un error muy grande de (Mario) Bergara que dijo no trataron este tema ni este otro y estaban en el documento- salvo algunos enunciados que son claros, en otros no. Para mi uno de los más claros en materia educativa es una frase que nunca í a nadie levantarla como crítica o como defensa, que dice que va -lo que digo no es textual y probablemente me equivoque- pero va a haber un papel central del Ministerio de Educación y Cultura en la política educativa. Esto cambia todo el modelo uruguayo que existe desde 1934.
Precisamente cuando Sanguinetti pretende hacer una reforma educativa o dos reformas educativas, cuando es reelegido en 1994, para la reforma en materia universitaria que fue crear un marco para el desarrollo de las universidades privadas, puso a un ex Rector de la Universidad de la República, Samuel Lichtensztejn. Pero para impulsar la reforma en la educación general -Primaria, Secundaria, UTU- lo puso a Germán Rama en el CODICEN no en el Ministerio.
Y esta es una definición trascendente. Pero luego lo demás es muy genérico y no es una hoja de ruta, que permita decir que queda claro lo que dice la coalición, queda claro que el Partido Nacional dice talcosa pero no la coalición.
Ayer vi que sale un economista y anteayer otro, hablando  de medidas que están en el Programa del Partido Nacional y no en el documento de la coalición.

 

DM: Cuando perdió Tabaré Vázquez en el '99 todo el mundo sabía que sería el candidato a la próxima elección. ¿Se espera lo mismo con Daniel Martínez?

OB: Aprovecho para decir algo de un comentario que vino de un oyente.
El Frente Amplio en 1999 no perdió por ningún error, vamos alas cosas profundas, llegó al techo que podría llegar una opción de izquierda o centro izquierda en el Uruguay, que en ese momento no iba más allá del 45%. Este es un tema de fondo. Como cuando decían que el voto verde perdió porque no se supo comunicar el mensaje, el Uruguay de 1989 no era un Uruguay que estuviera  a favor de eliminar o derogar la Ley de Caducidad  mayoritariamente. El Uruguay fue cambiando y el Uruguay del '99 no fue el Uruguay de 2004.

 

MAB: Ese concepto que lo dijiste al principio y lo reiterás ahora, es lo que tiene que quedar. No es por cosas menores o superficiales que se gana o que se pierde, hay cosas más profundas.

OB: Los grandes resultados electorales responden a grandes corrientes de hechos, de pensamientos, de tiempos políticos. Yo insisto con una concepción mía: es probable que mucha gente no entienda demasiado, porque la gente se confunde con los programas, es verdad, sobre todo si son intelectuales. Ahora, el hombre común no se confunde y si el hombre común vira, que está pasando en los niveles más populares, más bajos de todos, por algo es y hay que estudiar por qué lo hace. No lo hace por ser desagradecido ni porque no le importa, sino porque hay razones más profundas que hay que explorarlas y cuesta porque cuánto más abajo socialmente se va, es gente que le cuesta más expresar  a través de palabras lo que piensa y lo que siente. Ahora, es profundo lo que siente. No crean que porque no sabe expresarlo en palabras no piensa. No, piensa muy profundo.
Sobre la pregunta concreta. Creo que a diferencia de Vázquez o de (Líber) Seregni que fueron procesos de construcción de liderazgo o de conducción -Seregni fue más un guía, un referente-.
Daniel Martínez no construyó un liderazgo.  
Creo que uno de los temas cuando se contrapone persona contra persona, como se da entre Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou, que guste a unos y disguste a otros, Lacalle Pou es líder de una fuerza política. Él es el líder de la mayoría del Partido Nacional y hay  siete Senadores y veintidós Diputados que fueron elegidos en listas, en las que el nombre de Lacalle Pou no está como candidato presidencial de todos, sino como la persona que se elige como cabeza de lista al Senado frente a otras cabezas de listas como (Jorge) Larrañaga o (Juan) Sartori. No hay ninguna lista en que haya estado el nombre de Daniel Martínez, y no era el presidente del Frente Amplio como lo fue Tabaré Vázquez. Da la impresión que Daniel Martínez de ganar obviamente será el Presidente de la República, pero de perder la elección tiene un horizonte personal para la  continuidad política un poco complicado. No tiene soportes propios y hay muchos enojos que responden a diferencias políticas importantes.

 

MAB: Bottinelli, muchas gracias por haber venido. Estaremos conversando con otro panorama más adelante.
OB: Gracias a Ustedes. Hasta pronto.