“VIVIMOS LA APOTEOSIS DEL CONSUMO Y LA PROLIFERACIÓN DE LOS DESEOS Y DE LOS PLACERES”
Entrevista a los profesores de Filosofía Luis Maseda y Arturo Garcé, 27 de noviembre de 2019

Los profesores de filosofía Luis Maseda y Arturo Garcé compartieron la mañana de la 36 para hablar en esta oportunidad de “el fin de la polis y la búsqueda de la libertad”. “Estas reflexiones las vamos a tratar de vincular con el presente, la filosofía tiene vínculos con la actualidad”, explicaron. Precisamente Maseda sostuvo que “en esta época donde -a diferencia de lo que planteaban los estoicos y lo que planteaban los epicúreos, que tenía que ver con la moderación y con mantenerse firme-, hoy día vivimos la apoteosis del consumo y la proliferación de los deseos y de los placeres, porque la sociedad postmoderna lo que busca es que cada vez se consuma más y que cada vez se agrande el mercado para hacer negocio con nosotros”. Transcribimos esta nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/profluismacedayantoniogarce

María de los Ángeles Balparda: Es costumbre, cuando vienen estos invitados, que los preceda una canción, que eligen ellos. Esta canción (No soy de aquí ni soy de allá) es impresionante.

Arturo Garcé: Cosas de Luis.

 

MAB: ‘Cosas’ del profesor Luis Maseda que está con el profesor Arturo Garcé, los dos Profesores de Filosofía que nos acompañan y ayudan a pensar siempre. Y hoy con un tema que es el fin de la polis y la búsqueda de la libertad.
Bienvenidos. ¿Cómo les va?

Arturo Garcé: Muchas gracias, como siempre agradecidos a ustedes, a la 36; y a la audiencia por escucharnos y permitirnos pensar en voz alta.

 

MAB: Y para muchos será volver a cuando iba al liceo y para otros será la primera vez que va a pensar sobre estas cosas.

Luis Maseda: Buenos días para todos. Muchas gracias también por la invitación.
Estas reflexiones también vamos a tratar de vincularlas con el presente, con el hoy, porque la filosofía no solamente alude al pasado lejano, remoto sino que tiene vínculos con la actualidad.

 
MAB: Creo que convendría primero que nada aunque parezca muy  básico, decir de qué hablamos cuando hablamos de ‘la polis’.

LM: Cuando hablamos de ‘la polis’ hablamos de la ciudad griega. Ciudades griegas en las cuales se había desarrollado -en el siglo VI, siglo V, antes de Cristo- un régimen que era sinónimo de libertad que era el régimen democrático. Las primeras leyes se remontan al año 600, después viene Solón allá por el 592 y otras figuras como Pericles donde hay una serie de leyes que reconocen derechos para los ciudadanos, entonces la polis griega fue en ese período que yo mencionaba entre el siglo VI y siglo V sinónimo de libertad. O sea que el ciudadano en la polis griega tenía una libertad tanto política como civil, como cívica.
Ahora bien ¿por qué el fin de la polis? Porque justamente este régimen democrático, este régimen de libertad, de autonomía de las ciudades griegas se termina a partir del siglo IV, con la llamada Liga de Corintos, que implica el fin de la libertad.
Porque las ciudades griegas pasan a estar subordinadas al rey de Macedonia, entonces no solo se pierde la democracia sino que se pierde también la libertad y por lo tanto hay que darle nuevo sentido al término libertad o buscar nuevas formas de libertad que se desmarcarán con respecto a estas libertades políticas y civiles que mencionábamos.

 

MAB: ¿De dónde veníamos ahí en cuanto a organización social?

LM: Qué pregunta hace Ángeles, es buena preguntando

AG: Como los programas de preguntas y repuestas, me repite la pregunta

 

MAB: Claro, es que ‘la polis’ es una forma de organización social, ¿qué había antes?

LM: Bueno antes de esa había digamos tribus, organizaciones tribales. Algunas hacían alianzas, algunas más poderosas subordinaban a otras, hasta que allá por el siglo VIII la gente vinculada al comercio, los marineros, los artesanos comienzan a organizarse, a tener un poco de protagonismo y esto va a dar lugar finalmente al surgimiento de la democracia en la civilización griega.
 
AG: La leyenda ateniense vanidosa -yo soy ateniense de alma, mi patria espiritual Atenas en el siglo V antes de Cristo-, pero reconozco que tenía sus defectos y uno era, sostenía que el héroe Teseo había unido todas las aldeas en una sola comunidad y eso había sido Atenas. Porque lo que importaba eran los atenienses cosa que sigue en idiomas actuales en cantidad de países ahora. Es decir no existía Atenas, ahora existía la república de los atenienses, existían los atenienses; y varios países contemporáneos siguen lo mismo, Alemania no es Alemania es el país de los alemanes.

 

MAB: ¿Quiere decir que cuentan las personas?

AG: Claro. Cuentan las personas y no la entidad geográfica y Luis lo planteó muy bien, los griegos estaban orgullosos de su libertad. Ellos se reunían en las plazas, ellos se juntaban en asambleas, alguien se le adelantaba, se ponía una corona de laureles, se lavaba las manos de manera simbólica respondiendo al llamado del heraldo, quién quiere dar un buen consejo a la ciudad y era el que hablaba luego volvía de nuevo al montón y se adelantaba otro.
Filipo terminó con eso en el 338 antes de Cristo, sería nuestro septiembre, en la Batalla de Queronea terminó con Atenas y Tebas reunida, fue una batalla muy dura pero la decidió el ala izquierda de la caballería macedónica mandada por un mocoso de 17 años llamado Alejandro.

LM: Claro, porque Filipo fue el padre de Alejandro Magno.

 

MAB: Ahora esos atenienses en la plaza ¿eran todos iguales, había clases sociales para nombrarlo en esos términos?

AG: La democracia griega ha sido muy discutida, yo soy uno de los defensores, pero se la ataca porque era muy limitada. Eran los hombres, varones adultos y libres, así que se excluía esclavos, mujeres, niños y extranjeros que es lo que atacan los enemigos de la democracia griega.
Los defensores como yo y algún ignorante, decimos pero era directa nada impedía que me presentara allí en el tribunal y dijera mi opinión, es que le tenemos que hacer la guerra a fulano y si era de decretar la guerra era que yo agarrara mi escudo, mi lanza, provisiones para tres días y fuera al ejército.

 

MAB: Por eso yo preguntaba que había antes de organización social, porque comparada con lo que había antes era un avance.

LM: Era un régimen más justo.
Aristóteles dice que el régimen democrático es la libertad, porque los ciudadanos tenían la posibilidad de elegir y además de ser elegidos para los cargos y participaban -una cosa muy importante- en la elaboración de las leyes. O sea los ciudadanos discutían la elaboración de las leyes, finalmente las leyes se aprobaban y las leyes era ellos mismos porque provenían de sí mismos. Entonces la defensa de la ley era una cuestión fundamental, en todo momento las leyes se defendían e incluso se definía la superioridad de los griegos respecto a los persas y a otros pueblos por el hecho de que los griegos obedecían a la ley y no obedecían a un tirano. Eso era un diferencial digamos entre la civilización griega y otras civilizaciones.

 

MAB: El tema de si se tenían derechos o no se tenían, si existía la categoría de ciudadano, yo hago esas preguntas así porque me parece que pueden ayudar también al hoy y está bien decir que la humanidad siempre fue superándose a sí misma en estas cosas.

LM: Contestando a la primera pregunta yo creo que el régimen democrático con las limitaciones que marcaba Arturo era un régimen más justo que otro regímenes precedentes. Ni que hablar de la tiranía u otras formas políticas de otras civilizaciones, los griegos estaban orgullosos de su régimen. Hay una anécdota que está relatada en un diálogo famoso de Platón que es El Critón donde algunos amigos de Sócrates están esperando ser ejecutados, se acercan a él y le plantean la posibilidad de huir o sea de escapar a la muerte, allí Sócrates da diversos argumentos por los cuales él se niega a burlar la ley, entre otras cosas dice que él ha vivido más de 70 años de acuerdo con las leyes en este caso porque haya un fallo adverso él no va a ignorar a la ley.
Y hay una frase ahí que dice “mi condena fue injusta pero es legal”.
Es decir a mí me han  condenado injustamente pero ha sido de acuerdo con la ley, entonces yo como ciudadano, como hombre de Atenas, debo atenerme a la ley. O sea que eso era un deber irrenunciable, el respeto a la ley.
Y esto yo lo decía hoy, marca la superioridad de los griegos frente a otras formas, a otras civilizaciones y a otros Estados.
 
AG: Muy importante lo del Critón. Hay otra frase fenomenal de Sócrates que dice: las leyes “si parecen injustas una de dos, o hay que cambiarlas y si no, acatarlas”.
Ya está, si tenemos una humanidad convencida de eso, ya está. Mejor lo plantearon los griegos, un sofista a quien yo admiro a muerte, Protágoras de Abdera decía: el hombre empezó como un ser troglodita, fue progresando lentamente, adquiriendo técnicas, oficios, de todo, comunidades, vivir en comunidad y llegó a la perfección. “La comunidad regida por leyes”, creo que sigue siendo la gran fórmula, absolutamente, el Derecho como rector absolutamente de la vida humana.
Aristóteles va a decir lo mismo.
¡Qué cosa preciosa! Lo tengo fresco porque he estado escribiendo estos días sobre eso. Y precisamente Aristóteles dice, “la función del legislador es educar al pueblo”, fue el único que se le adelantó a José Pedro Varela.

 

MAB: Si no te gustan las leyes hay que cambiarlas.

LM: Hay que cambiarlas.
Ahora este modelo que se asienta en un régimen democrático se termina como marcaba Arturo hoy, a partir del desenlace de la Batalla de Queronea, donde las ciudades griegas son derrotadas por Filipo, rey de Macedonia.
Allí se genera un pacto, lo que se llamó la Liga de Corinto, y en ese pacto  hay una cláusula de no agresión entre las ciudades y si alguna de esas ciudades griegas, Tebas, Atenas y otras no respetaba ese acto sería combatida, atacada por el resto de las ciudades de acuerdo con el mandato del general en jefe, o sea de acuerdo con el mandato del rey de Macedonia. Y esto implica entonces el fin como entidad autónoma  de las ciudades griegas, porque pasaron a depender de la voluntad del rey de Macedonia, que era en definitiva el que tenía la última palabra.
Entonces esto implica el fin de la autonomía, el fin de la democracia, porque hay dominio político sobre las ciudades griegas y por lo tanto el derrumbe de la polis esa que hablábamos recién con Arturo.

 

MAB: Esa que iban a la plaza, etc.

LM: Exactamente, donde se ejercitaba este régimen democrático.
Entonces a partir de la Liga de Corinto las ciudades griegas comienzan a ser sujetas de un amo, que es el rey de Macedonia.
Esto implica que la libertad tal como venía siendo concebida hasta ese momento ya no existe más y por lo tanto las ciudades pierden su autonomía y el ciudadano pierde su libertad. Ante lo cual hay un nuevo desafío que es buscar nuevas formas de libertad en el marco de esta situación de derrumbe de la polis griega, ese marco de referencia, ese paradigma que tenía el griego que se viene abajo cuando los macedonios dominan todas las ciudades griegas.
Creo que salvo Esparta que estaba fuera de la Liga de Corinto, me parece.

AG: No sé, temo que no, no lo sé, yo creo que habían caído todos. Esparta ya no era la de antes, en el siglo IV había desaparecido prácticamente, desde que fue derrotada por los tebanos allá por el 360, Esparta ya no era lo de antes. Es más, Aristóteles dice “si alguien ve a Esparta ahora no podría creer lo que fue Esparta hace un siglo”. Mataron tanta gente que murió mucha gente de ellos también, era un desastre aquello.

LM: O sea que a partir de este año 338, se da el fin de la polis griega.
Y la filosofía pasa a tener otro papel, porque pasa a jugar un papel de refugio espiritual, de búsqueda de la libertad interior, de nuevas formas de libertad que no era la libertad tal como se concebía en la etapa anterior.
Allí aparecen dos escuelas muy importantes que son los estoicos y los epicúreos. Epicuro funda la escuela de Jardín en el 306, en Atenas y Zenón -que era un  mercader nacido en Chipre- funda la escuela del Pórtico en el 301, en Atenas.
El período de vida de ambos abarca 45 años a partir de ese momento y en esos 45 años Atenas fue invadida 5 veces, pasó a tener guarniciones militares de los macedonios ocupando el puerto del Pireo, las colinas, toda la ciudad, fue finalmente totalmente dominada por los macedonios y por lo tanto fue un pedido bastante aciago, bastante triste para la historia de Atenas que había conocido el esplendor en el siglo V.
Allí decía yo, estos filósofos pasan a tener esa función de buscar alguna salida frente a esta situación de derrumbe de la ciudad y de pérdida de libertades.
Las salidas van a ser distintas. Los enfoques van a ser diferentes en cada una de estas escuelas. Ya la realidad no se podía transformar porque se vivía bajo una situación de opresión, -como decía Arturo las leyes ya no se podían reformar democráticamente porque se vivía bajo una opresión de parte de los macedonios- entonces lo que había que hacer era o transformar los deseos o de alguna manera hacerlos desaparecer digamos para poder ser feliz.
Lo que proponen los epicúreos, tiene mucho que ver con la canción que trajimos hoy porque  nos plantea la reducción al mínimo de los placeres. O sea tratar de ser feliz con lo mínimo, con una comida, con un vaso de agua o de vino, con un abrigo. Reducir al mínimo la búsqueda de los placeres.
Esa va a ser básicamente la salida que van a proponer los epicúreos.

 

MAB: Y aparecen los cigarros, todo lo que aparece en la canción, nombra algunos.

LM: Nombra algunos como el pan caliente, el vino, las mujeres, el mar mojándome los pies, todas esas cosas que son muy sencillas digamos, muy básicas; y que es la propuesta que van a plantear los epicúreos sobre la búsqueda del placer digamos, limitar al máximo los deseos y los placeres para parar a la gente.

AG: Justamente Séneca le reprochó a Epicuro que su placer era triste.
¿Qué era lo que debería hacer el hombre? Huir del dolor, que no hubiera dolor en el cuerpo y que hubiera paz en el alma, que no hubiera perturbación en el alma, nada más.
Por lo tanto, dice tranquilamente -y eso es de las cosas que me han molestado al estudiar la historia de la filosofía- como se ha mentido contra aquellos que son renovadores. Inmediatamente  dijeron que el placer de Epicuro era las tales francachelas, las comidas a la romana, que después serían a la romana, cuando Epicuro dice con toda claridad que no, que lo que quiere es un placer moderado -está escrito en su famosa y preciosísima carta a Meneceo-. “Cuando admitimos que el gozo es el fin primordial no nos referimos al gozo de los viciosos y al que se basa en el placer como creen algunos que desconocen o que no comparten nuestros puntos de vida o que nos interpretan mal -yo agregaría deliberadamente-, sino no sufrir en el cuerpo ni estar perturbados en el alma. Porque ni las bebidas, ni las juergas continuas ni tampoco los placeres de adolescentes y mujeres, ni lo del pescado y restantes manjares que presenta una mesa suntuosa, es lo que origina una vida gozosa; sino un sobrio razonamiento que por un lado investiga los motivos de toda elección y rechazo, y por otra parte descarta las suposiciones por culpa de las cuales se apodera de las almas una confusión de grandes proporciones”. No se puede pedir más, tranquilamente.

 

MAB: “Buen día, dice Héctor del Buceo, Esparta no integró la liga de Corinto”.
Vicente dice: “Buen día, muy bueno el planteo de los invitados, sacando conclusiones, hay muchas leyes que están hechas contra la libertad de los pueblos, herramienta útil para seguir con la explotación del hombre por el hombre”.
Y Cecilia manda un audio: “Buen día, un abrazo a los profesores, como siempre una maravilla tenerlos. Yo también estoy de acuerdo con lo que plantean de que digamos el gobierno ideal sería un gobierno comunitario y regido por leyes, yo pregunto a ver desde mi ignorancia, nuestros pueblos americanos, varias de las naciones americanas tanto del sur como indios norteamericanos, ¿no tenían un poco eso? De algo comunitario con leyes que decidían entre todos, con respecto a los ancianos, consideración a los niños, y también creo que un tema fundamental que no sé si los griegos lo tenían, el tema de la naturaleza, del ser humano como uno más dentro de la naturaleza, no sé si en ese aspecto era tan perfecto todo lo griego, me gustaría un poco que me respondieran para no quedarme con las dudas, un agradecimiento desde ya”.

AG: Planteó muchas preguntas, algunas difíciles de contestar, es verdad, pienso que comunidades primitivas eran más directas en el respeto a los derechos, en los esquimales había un respeto enorme a niños y a las mujeres. Es más, cuando alguien, un viejo sentía que ya no le servía a la comunidad, él se iba a morir solo. Entonces, porque claro, ya no le servía a la comunidad y perjudicaba a los demás. Era la ley de la vida, un cuento de Jack London, divino, La ley de la vida, precioso, el viejo que reflexiona defendiendo en una hoguera con todo un círculo de lobos, y va recordando todo lo que hizo, y comprende que ya está  y entonces el cuento termina tira el último palo de leña que tiene, lo tira al fuego, está indefenso de ahí en adelante.
Preciosas las preguntas que hizo, creo que Cecilia, y la saludo a Cecilia, tiene lindas inquietudes, sobre las que tiene que seguir reflexionando, no oiga a un ignorante como yo, tiene que pensar ella con otros, me gusta mucho su actitud.
Ellos reflexionaron sobre la naturaleza del hombre. Es más, la filosofía griega, pasó una cosa especial que lo dice ahora un autor contemporáneo -un libro del 2009 o del 2010- de un franco argentino, un argentino que tuvo ciertas dificultades con el régimen de Videla y compañía, y entonces prefirió irse a Francia, y desde entonces vive en Francia.
Y comentaba cómo la filosofía empezó planteando los problemas del hombre concreto, que pasaba, qué pasó, una segunda etapa la filosofía se abre hacia la especulación abstracta, superior, el universo, el más allá; pero -dice este hombre- perdió aquello tan lindo que tenía, que era justamente el pensar sobre el hombre otra vez. Y ahí le da la razón a la filosofía helenística, eso es lo que hizo la filosofía helenística.


MAB: Y no sé si se puede comparar esto de los pueblos originarios como que habrían incorporado algo que no tenían los griegos que es el tema de la naturaleza, el sentir o pensar que son parte de la naturaleza, a partir de ahí.

AG: Yo creo que sí, yo creo que eso es mucho más del jefe Seattle que lo dijo por una vez para siempre contra el jefe de los norteamericanos, jefes de los blancos, y tenía razón, somos parte de la naturaleza.


MAB: Había que aclarar sobre la filosofía de Epicuro, y el Jardín de Epicuro.

AG: Entonces Epicuro quiere vivir calma y tranquilidad, rechazar toda forma de competencia, no política, y el ansia de, cómo les diría, de cargos, de puestos, de importancia de todo eso, entonces refugiarse, hacer un valor de la amistad, y no de la política. Ahora eso quería decir encerrarse, en una comunidad de amigos a vivir sobriamente y de ahí donde la comunidad de Epicuro no era un jardín, era una huerta.
La palabra, me explicaron, la palabra latina hortus, tiene los dos sentidos, si yo lo traduzco por jardín, le doy una desviación sutil, era un lugar tranquilo, de tomar mates, flores, paseos de enamorados y cosas por el estilo. Pero no era eso, si yo lo traduzco por huerta, entonces veo que se vive con mucha sobriedad, que se comparte eso entre los amigos. La prueba -que contaba Luis- las espantosas cosas que vivió Atenas, en esos tiempos con la guerra de los sucesores de Alejandro, hubo una vez tal hambruna en Atenas, que -tengo que contar esto que es triste- padre e hijo estaban en una habitación, cayó un ratón muerto y se mataron a golpes padre e hijo a ver quién se comía el ratón. Y cuenta Plutarco, de pasada porque cuenta la vida de él que asediaba a Atenas, que la comunidad epicúrea sobrevivió con las habas que cultivaban en el jardín, con las habas. Entonces no era jardín, era huerta.
Ahora el problema de Epicuro era ¿qué destrozaba la vida de los hombres, amargaba la vida de los hombres? Cuatro cosas: el miedo a los dioses, el miedo a la muerte, lo difícil que era conseguir el placer, y la presencia del dolor.
Y contestan las cuatro cosas: primero los dioses no son de temer, no se preocupan de nosotros, tranquilamente.

LM: No intervienen en el mundo

AG: Ajenos ellos viven en sus intermundia, entre los mundos, ningún problema.

LM: Son imperturbables

AG: Pero, ¿qué tiene que ser un Dios? imperturbable y feliz. Para lo cual no hay que meterse en los asuntos humanos, se van a preocupar porque yo no conseguía un taxi de mañana y pensaba que iba a llegar tarde acá, y pasé un rato muy malo.


MAB: Ellos están en otra.

AG: Están en otra claro, sin ningún problema.
La muerte, la muerte no es nada para nosotros, un sistema basado en el atomismo, dice, lo que yo creo ahora, yo estoy lleno de átomos, un día me llegará mi hora, y mis átomos se disgregarán todos, yo desapareceré, y como decía Lucrecio -el poeta latino que describió el sistema de Epicuro, un libro precioso, poético- ningún problema porque si los átomos se volvieran a unir, ya sería otro, no sería yo mismo, sería otro conglomerado nada más. Como dice él, ‘cuando la muerte inmortal me haya robado mi vida mortal’, qué poeta.
¿Placer? placer es fácil de conseguir, acabamos de decir cómo se consigue.
Y el dolor, el dolor es fácil de evitar. Y acá donde entra Cicerón, que esa retórica de los latinos, no hay más remedio, la única vez que voy a citar una frase latina, porque es notable, la aliteración, cómo juega con los sentidos de la palabra, sigravis brevis, si longus levis. Si es intenso, es breve porque mata enseguida, si es atenuado, leve, uno se acostumbra, porque está, y ya no lo siente.
Y es verdad. Uno un dolorcito al final no lo siente, entonces ya está, ya no tenemos.

MAB: Acá nos manda Raúl un mensaje que dice: “Hoy en día, el mensaje es la búsqueda de placer y de sanaciones siempre, y el cuerpo es el campo de batalla de la bio-política”, y agradece por este espacio, la verdad que está muy interesante.
Vamos con los estoicos.

LM: Los estoicos dan  otra respuesta frente a este tema que tiene que ver con el ensanchamiento de las fronteras, porque la ciudad pasa a ser el mundo, y el hombre pasa a ser un habitante del cosmos, se vuelve cosmopolita, porque ya no importan las fronteras, digamos los países o las ciudades. Sino que el mundo es uno solo, está atravesado por una misma razón, y por una misma alma que lo impregna todo, y nosotros lo que debemos hacer es someternos a esa naturaleza digamos que está gobernada por un espíritu que la atraviesa.
¿Cómo podemos conectar esto con el presente? Porque esta es un poco, uno de los objeticos de la charla de hoy.
Hay un pensador actual que se llama Giles Lipovetsky, que dice que en este mundo, en la época en que vivimos está caracterizada por una poderosa e irresistible tendencia a la unificación del mundo. O sea que esto dice Lipovetsky, en Francia se denomina mundialización, y en otros lugares se denomina globalización.
Él le llama cultura mundo, que es la tendencia a la unificación, a una asfixia de las culturas locales, regionales, nacionales, y la implantación de una única cultura y trasnacional que lo engloba a todo.
Volviendo a la canción, la canción se llama, “No soy de aquí, ni soy de allá”, y de alguna forma recoge el espíritu ese de los estoicos de que el hombre es un habitante del mundo, no de un país, no de un Estado, sino del mundo, o sea que recoge ese espíritu o esa tendencia universal.
Ahora bien, esta cultura - mundo también tiende a la unificación, pero si por ese lado tenemos una cierta similitud con lo que plantean los estoicos, vamos a ver que hay una diferencia grande que tiene que ver con este último mensaje, en cuanto a qué pasa con los placeres y qué pasa con los deseos, en esta sociedad en la que vivimos. Le doy ahora la palabra a Arturo para complementar alguna idea de esta.

AG: Falta mucho todavía, pero pienso, volvería un poquito atrás, a los estoicos, el valor de ellos fue ir a la virtud como su fuente de resistencia. Hay acá un texto de Marco Aurelio, que justamente dice eso, venga lo que venga, el sabio aguanta, y efectivamente el estoicismo le dio como una línea de conducta a la gente como para resistir lo que venía.
En la época romana, en el primer siglo -horroroso primer siglo romano que vino después de Augusto, con monstruos como Calígula, Tiberio, Nerón, qué yo no sé quién era peor de ellos, la verdad que creo que Tiberio a mí gusto era el peor de todos, pero es un gusto personal, un disgusto personal, era un monstruo- ¿quiénes eran los opositores? los estoicos. Tuvieron el coraje de enfrentar al poder, mostrar que aquello era injusto, y murieron cantidad de estoicos por haber enfrentado al poder imperial.
Entonces tiene razón Marco Aurelio, en ese precioso texto que lo tengo marcado por acá, son 4 líneas: "Ser semejante al promontorio contra el cual rompen incesantemente las olas. Él queda inmóvil y alrededor de él se reprime el hervor del oleaje”.
Es decir, al final las que ceden son las olas y el promontorio queda en pie.
En general como un ejemplo, el griego pensaba que la vida era muy dura, pero que valía la pena vivirla.
¿Qué enseñanza dejan los estoicos? Esa. Yo creo que fundamentalmente eso.
Se comparta o no una cosa, creo de gran pureza, y es su absoluta sujeción a Dios, el caso de Epíteto, el último gran estoico, el penúltimo gran estoico en realidad, el último fue Marco Aurelio, era como el soldado frente a un general. Cuando el general daba la orden, el soldado obedecía, mas cuando veía que su vida se terminaba, era que el general decía, retirada, y había que irse. Y lo dice varias veces.
Una verdadera filosofía militante, porque de ahí vino la filosofía militans de los romanos era ser como un solado, y quedó de ahí militancia, militante y todo eso vino de ahí. Qué notable origen de la palabra.

 

MAB: Y qué importancia tiene todo esto conversarlo hoy, estamos ya terminando, pero es importante conocer estas cosas, porque no es algo que lo van a encontrar cuando prendan el televisor, no se va a tropezar con esto.

AG: Lo que acaba de citar Luis con Lipovetsky, y yo a veces me reía cuando le mostraba a Luis, mi edición de Epicuro, yo recorté una cosa de un diario, del 28 de febrero de 2010, lo anoté, estuve bien, anoté la fecha. Y entonces un ensayista y poeta que escribía, decía, “el gran Epicuro, quien escribió sobre todo y de todo bien, y que debería ser lectura obligada en los tan mal programados programas de filosofía de nuestros liceos y preparatorios, recomendaba con palabras sabias, vivir equidistantes de la euforia y de la nostalgia, en un punto intermedio que podríamos llamar equilibrio, palabra que el diccionario define en una de sus acepciones como, "ecuanimidad, mesura, sensatez en los actos y en los juicios". El paso del tiempo nos da lecciones sobre cómo conseguir ecuanimidad, mesura y sensatez en nuestros actos y juicios, aunque a la vida le cueste toda la vida aprenderlo”.
Precioso, qué actualidad.

 

MAB: Tenemos que terminar acá porque además ustedes tienen que irse, me parece que ayuda, y hay que dedicarle tiempo a estas cosas. Les agradecemos mucho a los dos.

AG: Les agradecemos mucho a ustedes, y les agradezco mucho a los que escribieron.

LM: Gracias por los mensajes, sobre todo el último, muy interesante, en esta época donde a diferencia de lo que planteaban los estoicos y lo que planteaban los epicúreos, que tenía que ver con la moderación y con lo que decía Arturo de mantenerse firme. Hoy día vivimos la apoteosis del consumo, como dice Lipovetsky, y la proliferación de los deseos y de los placeres, porque la sociedad postmoderna lo que busca es que cada vez se consuma más y que cada vez se agrande el mercado para hacer negocio con nosotros.

 

MAB: Muchas gracias a los profesores Luis Maseda y Arturo Garcé

AG: Muchas gracias a ustedes y a la audiencia.

LM: Gracias.