“NOS PREOCUPA EL USO DEL APARATO REPRESIVO COMO FORMA DE TUTELAR EL DERECHO A LA PROPIEDAD DE ALGUIEN”
Contacto con el doctor Juan Ceretta, 13 de enero de 2020

Ante un nuevo caso de desalojo, es “una situación que se repite y nos preocupa, porque toda la normativa que tenemos en nuestro país de protección a los inquilinos que exige un juicio de desalojo, protección de niños y adultos mayores, se pasa por el costado cuando se recurre a la Fiscalía Penal para que se desaloje con la policía”, dijo en CX36 el doctor Juan Ceretta. Al respecto explicó que el Consultorio Jurídico de la Facultad de Derecho recibió la denuncia de un grupo de inmigrantes cubanos que habían arrendado habitaciones en una casa y al mes les llegó una notificación de desalojo, debido a que una persona había ingresado de manera irregular y había dado en alquiler las habitaciones. Si bien se pudo resolver la situación con la colaboración de Ong’s y un vecino, “nos preocupa el uso del aparato represivo del Estado como forma de tutelar el derecho a la propiedad de alguien”, sostuvo. Transcribimos la nota que Usted puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/20200113drjuancerettadesalojoinmigrantes

 

María de los Ángeles Balparda: El sábado vimos en Twitter algo que escribía el doctor Juan Ceretta, alertando sobre lo que podía pasar hoy lunes, a las 11 de la mañana. Pero ha habido algunos cambios, hay que conocer todo este proceso cómo es y por eso estamos en contacto el doctor Juan Ceretta.
Bienvenido, buen día.

Juan Ceretta: ¿Qué tal?
Buen día. ¿Cómo les va?


Diego Martínez: Muy bien.
Cuéntenos un poco, primero el caso en sí de estas personas con un desalojo ordenado, pero no por la Justicia, sino con la utilización de la policía

JC: Sí, justamente una situación que se viene repitiendo y que nos preocupa porque en definitiva toda la normativa que tenemos en nuestro país de protección a los inquilinos que exige un juicio desalojo -incluso en la etapa de lanzamiento- con posibilidad de pedir prorroga, protección de niños, adultos mayores, etcétera. Todo eso pasa por el costado cuando se recurre a la Fiscalía Penal para sacar a la gente con la policía.


DM: ¿Estamos hablando de niños que había en esa vivienda?

JC: No. E en este caso lo que ocurrió fue que nosotros recibimos un jueves en la atención de la Facultad, del Consultorio de la Facultad, a un grupo de inmigrantes cubanos que habían arrendado habitaciones en una casa y a las que les había llegado una notificación de la policía que se tenían que ir. Ahí fue que tomamos conocimiento de esta situación, aparentemente había una persona que había ingresado a la finca de manera irregular y había dado en alquiler las habitaciones.
Dentro del grupo de los que habían alquilado habitaciones, había un gran número de cubanos con hijos, que fue a quienes nosotros en principio patrocinamos, presentamos escritos en Fiscalía Penal planteando la situación de que ellos no eran usurpadores porque acá se hace una denuncia penal por usurpación, se usa ese mecanismo. Entonces, explicamos la situación y a su vez denunciamos a quien les había alquilado porque les habían pedido tres meses adelantados de alquiler y, hacia apenas u mes que estaban cuando se produce esta situación con Fiscalía. Eso era una situación de una desocupación ordenada por la Fiscalía, sin participación de juez, ni siquiera de juez penal, para el día 23 de diciembre. Y en ese caso presentamos escritos, hicimos una denuncia penal.
A pesar de todo eso, la Fiscalía pretendió ejecutar la desocupación del bien el 23 de diciembre, eso se logró evitar y en ese momento llegamos a un acuerdo con Fiscalía a que por lo menos tuvieran tiempo hasta el 13 de enero para desocupar la finca.
En el caso de las familias cubanas, se logró a través de la colaboración de una serie de Ong´s que se acercaron y ayudaron, así como también de un vecino que es propietario de una casa bastante grande que se ofreció a arrendar habitaciones sin exigir alquiler. Entre una cosa y otra, entre las soluciones que algunas Ong´s aportaron, más esta situación del vecino, se logró que todas las familias cubanas fueran realojadas antes del día de hoy. Y nos quedaban unas familias de uruguayos para las que no habíamos encontrado solución, en principio no eran patrocinados por nosotros, pero después ante esta situación de emergencia, nos acercamos para intentar ayudarlos. Y al día de hoy estas familias también lograron realojarse, en un caso un compañero de trabajo de uno de ellos les ofreció una solución, en otro caso consiguieron a través de vecinos, de amigos y compañeros, también otra solución, y así fue que hoy no tenemos a nadie, la finca ya está desocupada.
Pero en términos generales, lo que nos preocupa a nosotros es la utilización del aparato represivo del Estado para -en principio- combatir el delito como forma de tutelar el derecho a la propiedad de alguien, que nosotros no discutimos, pero sí pretendemos que el camino sea el camino legal, el camino del desalojo, el camino de los Jueces de Paz que son los Jueces competentes en los desalojos, y no este tipo de desocupaciones solamente ordenadas por policía y Fiscalía Penal


MAB: La realidad de las pensiones, parece como que hay un mundo enorme ahí atrás que uno conoce poco ahora, que en otra época fueron titulares y mucha gente hablaba y eran noticia.

JC: Sí, tenemos, por lo menos parece advertirse que ha florecido un negocio vinculado a las pensiones, vinculado a la ausencia de soluciones de vivienda sobre todo para los más humildes que está en un escalón por encima, diría, las pensiones habilitadas por la Intendencia. Y luego tenemos todo un sistema de pensiones irregulares, es generalmente donde terminan los migrantes porque en las pensiones regulares, en la inmensa mayoría no se permite niños.
Entonces toda aquella familia migrante que venga con hijos, no puede acceder al sistema de pensiones regulares y termina en pensiones que no están habilitadas y muchas veces víctimas de este tipo de acciones inescrupulosas. Pero es cierto que se advierte una porción de la ciudadanía que -por distintas razones de la vida- hoy su solución de vivienda sólo es posible a través del arrendamiento de una pieza, y eso es algo que se ve como en aumento creo yo que ante la ausencia de respuestas del Estado para soluciones habitacionales para gente más humilde.


MAB: Sin duda, es cada vez más clara.

JC: Sí y se genera a veces un mercado irregular que también se presta para estos tipos de abusos como el que veíamos en este caso y hemos visto en otros casos también.
Incluso en la conversación que tuvimos con estas familias uruguayas -porque ante la inminencia de la desocupación hoy porque la Fiscalía nos había dicho que incluso podían ir hoy con el grupo GEO si ellos no se habían ido, uno ve cómo en el derrotero de la vida a veces la gente, ellos lo decían: ‘bueno, pero de última buscamos una solución de un refugio del Mides’. Ellos se resisten a eso porque nos explicaban que es como bajar al último escalón, o sea el refugio del Mides es la antesala de la calle, y entonces, por lo menos arrendar una habitación aunque sea en una pensión irregular, desde el punto de vista social, es percibido como mantenerse todavía en el ámbito de lo admitido socialmente, de lo reconocido socialmente.

DM: De lo independiente digamos de no estar dependiendo del Estado totalmente.

JC: Claro, es la sensación que me quedó de la charla con ellos, es como que cuando uno pasa a la solución de refugio, ya es como llevarla a la chapa de paria.


DM: Sí, está en la calle aunque esté durmiendo bajo un techo.

JC: Claro, exactamente, es alguien que está en situación de calle, porque el refugio es para personas en situación de calle.

DM: Doctor Ceretta, como siempre le agradecemos estos minutos, y esperemos que en algún momento aparezca algo en la cabeza de los que toman las decisiones que permita que estas situaciones se visualicen antes, que no se llegue a esta instancia, que haya una planificación desde el punto de vista de la vivienda que permita que cada uno tenga un lugar donde dormir sin necesidad de pasar por esta situación.

JC: Gracias a ustedes. Y ojalá que sí, sobre todo teniendo en cuanta la cantidad de fincas abandonadas que hay hoy en Montevideo.