HURGANDO EN LA MEMORIA DE LOS PROTAGONISTAS, CONSTRUYENDO NUESTRA HISTORIA RECIENTE
Entrevista al profesor Javier Correa Morales, 9 de enero de 2020

El profesor Javier Correa Morales, Magíster en ‘Historia y Memoria’, compartió “Mañanas de Radio” para conversar sobre su libro: “Lo hicimos ayer hoy y lo seguiremos haciendo. Autoritarismo civil militar en dictadura Durazno  1973-1980”; editado por Fin de Siglo y que ya va por su segunda Edición. Se trata de una investigación que comenzó para su Tesis y que luego siguió trabajando para editar el libro. Correa investiga cómo operó el autoritarismo civil y militar en Durazno entre 1973 y 1980, apelando a fuentes historiográficas, archivos de prensa y a testimonios de amigos, familiares y vecinos en general. Al mismo tiempo utiliza “aportes teóricos de la antropología y de la microhistoria”, que le permiten enfocarse en Durazno pero “con problemáticas que son de orden nacional”. Transcribimos la entrevista realizada por María de los Ángeles Balparda y Diego Martínez al profesor Javier Correa Morales, que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/profjaviercorreamoralesencx3609ene20

 

María de los Ángeles Balparda: Estamos recibiendo con mucho gusto al profesor Javier Correa Morales de departamento de Durazno, ahora está viviendo en Montevideo.
Nosotros llegamos a él a través de Martín Barrero -profesor también de Durazno que vive allá y que nos recomendó un libro, que nos lo hizo llegar además- y que nos pareció muy interesante para hablar de un tema que se aborda poco de esta manera. Es un profesor egresado del IPA obviamente -nos mandó un currículum muy importante que no lo mandó para hacerse cartel sino que se lo pedimos nosotros para presentarlo-; es Magíster en Historia y Memoria, esto de la Comisión Provincial Buenos Aires, Argentina. Es un hombre joven que se tomó el trabajo de estudiar el tema de la dictadura en Durazno.
El libro que nos trae es: “Lo hicimos ayer hoy y lo seguiremos haciendo. Autoritarismo civil militar en dictadura Durazno  1973-1980”.
Bienvenido, gracias por venir.

Javier Correa Morales: Gracias a ustedes por la invitación y a Martín que fue el nexo.

 

MAB: A Martín exactamente.
Javier, es muy interesante hacer un estudio de la dictadura en un departamento que siempre se lo pone como el carozo, se lo pone en el centro, es el Departamento de Bordaberry, se hablaba de la ‘gran estancia’ que era Durazno. Pero estábamos hablando antes de salir al aire  de cómo hablar del interior y esto de Montevideo – interior, que me parece que es bueno ponerlo de entrada para desarmar un poco las cabezas que van a estar escuchando esto.

JCM: Lo primero, que es interesante es que –por lo menos así entendí yo el enfoque del estudio- fue tratar un  problema que era cómo no sólo surgió una dictadura y un golpe de estado, sino por qué.
Esa pregunta tiene que ver con las demandas sociales hacia el régimen, sobre las políticas que llevó adelante la dictadura para mantenerse, ningún régimen político dura 12 años porque sí o sólo a través de la violencia, si bien es un  factor importante de legitimidad de poder sobre todo en el principio de las dictaduras, pero después ¿qué pasaba?
Y esa investigación se mete en  una serie de estudios cómo hacemos los que estudiamos ciertas carreras, que conocemos otros colegas, otras experiencias de estudios de las actitudes sociales ante los golpes de Estado, que van desde un arco que es sumamente variable que en una punta tiene las resistencias y en otra las colaboraciones. Pero dentro de esas dos puntas, hay un montón de actitudes o de escalas. Y lo más interesante que han mostrado muy bien otros historiadores, es que esas actitudes van cambiando a lo largo del tiempo, que no son fijas ni son monolíticas.
Esa era mi problema de investigación.
Lo que yo hice fue trasladar todas esas preguntas, cuestiones teóricas, y hasta metodológicas; y centrarlas en un lugar determinado. En vez de hablar de un espacio que puede ser nacional -pero que nunca son espacios nacionales porque siempre las ciudades capitales terminan atrayéndonos hacia ahí porque ahí está la documentación, por lo general ahí vivimos los que hacemos carreras académicas porque no hay desarrollo en otros lugares-, pero bueno a mí lo que me interesaba era ver ese fenómeno en un lugar donde crecí, donde es mi familia, en donde me sentí identificado, que es la ciudad de Durazno.

 

MAB: Y hablando, haciendo entrevistas, conversando con la gente del lugar, protagonistas de aquel tiempo a los que pudiste acceder.

JCM: Sí, fue mi proceso de Maestría.
Este libro es fruto de la tesis de Maestría en Historia y Memoria que hice en la Universidad de La Plata y después se transformó en libro esa tesis.
El recorrido para mí fue larguísimo porque viviendo allá -nos fuimos en el 2005 a vivir allá- y la tesis la defendimos en el 2015. O sea que es mucho tiempo para una tesis porque no me dediqué solamente a esto. Pero en ese recorrido que nunca abandoné la tesis, empecé a buscar distintos elementos, distintas fuentes, que me llevaran a estudiar sobre algunos aspectos de la dictadura en esta localidad en particular que fue la que elegí.
Primero arranqué con entrevistas que para mí abrieron un mundo muy importante…

 

Diego Martínez: ¿A quiénes por ejemplo empezaste a entrevistar? ¿Dónde surge el interés inicial de desarrollarte en tu ciudad natal?

JCM: Mira, el interés nació ya en la plena formación del IPA, tuve dos profesores que nos insistían mucho en esta cuestión de cómo se construyen las Historias Nacionales pensadas en ciertos grupos sociales, en ciertos lugares geográficos, en las capitales:
-Ana Frega en Historia Nacional 2 y Carlos Demasi en Historia Nacional 3 y 4 lo tuve. Ellos insistían mucho, alentaban mucho, el tema que es complicado al vivir en un lugar ir a investigar a otro.
Entonces la idea siempre me surgió de ahí porque tenía argumentos teóricos además de los personales.

 

DM: ¿Ahí había contacto tuyos con el tema, o sea familiares, cosas que te hacían ya de adulto volver a Durazno?

JCM: Sí, sin duda porque mis padres son maestros y son de Durazno los dos, mi padre de pueblo de Durazno contra Cerro Largo, de La Paloma, y mi madre de la ciudad de Durazno; y a principio del ‘74 se fueron a vivir a Argentina con mi hermana mayor que había nacido en Colonia que era donde ellos trabajaban, en una escuela rural. Después vino otra hermana Natalia en el ‘76 y yo nací en el ’79. Vivimos hasta el ‘89 en Quilmes, Argentina, de ahí primero mi padre se fue a Durazno, consiguió un trabajo y a fines del ‘89 nos volvimos a Durazno, digamos, yo nunca había estado sí en las vacaciones, pero siempre era una cosa de volver.

 
DM: No viviste la dictadura uruguaya de alguna manera viviste en la Argentina.

JCM: Uno la vive porque en su familia, en los viajes, en las discusiones, en la explicación de por qué estábamos allá…

 
MAB: Eso te iba a decir, el por qué se fueron los padres.

JCM: Porque teníamos solo un hermano de mi padre y sus hijos, mis primos que vivían dentro de Buenos Aires pero bastante lejos, el resto de la familia que es bastante grande por el lado de los Morales, de mi madre, toda vivía en Uruguay en Durazno. Y nosotros íbamos en vacaciones. Para mí por lo menos, era el paraíso, el río Yí, los abuelos, los primos. Después terminé la Escuela e hice todo el Liceo en Durazno y siempre me sentí duraznense, revitalicé y revitalizo esta idea de donde uno nace.
Pero con respecto a tu pregunta, ahí en la formación también del IPA en los últimos años, en el último año de Historia Nacional 4; ya la Historia reciente estaba empezando a dejar de ser cuestionada como una disciplina histórica. Porque hay que recordar eso, durante mucho tiempo fue atacada por diversos lados. Y me formé en eso de la dictadura y me entró a parecer interesante eso de estudiar la Historia Reciente y cuando me salió o tuve la posibilidad de irme a La Plata, Argentina, ya recibido y a esa Maestría que era algo nuevo, se llamaba Historia y Memoria algo que en los manuales sobre todo en los más tradicionales, son enemigas de los manuales. Y bueno acá venía con esta idea de estudios interdisciplinarios, mezclar la Historia con la Antropología, me presenté para irnos para allá, tenía 25, 26 años, mi compañera Ivonne también había terminado su carrera en Comunicación y nos fuimos como una aventura a vivir a La Plata.
Pero ahí tuve distintos profesores que nos pedían distintos trabajos. Y yo tuve la suerte que uno de los primeros fue Alessandro Portelli, un italiano que se ha dedicado muchísimo a la Historia Oral, entonces nos pidió para aprobar la materia, hacer entrevistas de trabajo. Uno cuando arranca una Maestría nunca sabía que quiere estudiar y fue así que fui a Durazno en esas vacaciones, del año 2006 que empezaba, y para las entrevistas al principio uno recurre a los conocidos, porque yo no tenía grandes credenciales como para presentarme como investigador. No, era el hijo o el amigo de alguien que estaba intentando hacer un estudio.
Entonces uno siempre recurre a los conocidos.
Pero había otra cosa importante -yo arranqué la Maestría en julio del 2005- en ese período que aprendimos en distintas materias, que hay un grupo de relato tanto por decirlo así tanto en Argentina como en Alemania, en Italia y también en Uruguay, de personas que vivieron los periodos estos que podríamos llamar represivos, traumáticos, hay un montón de definiciones; y que suelen hablar las personas que tuvieron un cargo importante o que están acostumbrados, o que tienen en la actualidad un cargo en su asociación, en su grupo político, y que siempre esos discursos si bien son importantes tenían una estructura -hay un autor que le llaman cuadrada porque responden a la lógica en la que viven- y que lo interesante era buscar en otros otras voces.

 

DM: Menos interesados en mostrar algo de la actualidad…

JCM: Claro. Y ahí la cercanía con Durazno a mí me permitió pedirle hablar a gente, que me contara sus experiencias. Ni ellos ni yo sabíamos que iba a terminar la tesis, que iba a salir un libro, nada de eso.
Gente que nunca había hablado a veces ni con su familia de lo que había pasado y a mí me interesaba en principio no los grandes relatos de por ejemplo, la gente del MLN que había pasado 13 años presa que se conocía, yo también las conocía, tenía llegada con ellos; pero eran casos relativamente conocidos, pero ahí a mí me interesaba ir por el otro lado, por un lado gente que no solía hablar y por otro gente que había tenido una experiencia distinta. Me interesaba ver esa relación entre haber estado preso y volver a la ciudad de donde fueron presos en plena dictadura.
Y ahí necesitaba -es horrible decirlo así- pero necesitaba para mi estudio gente que hubiese estado “poco tiempo presa”, que no haya vuelto cuando la dictadura terminaba o en marzo cuando ya había empezado el nuevo régimen.
Para mi sorpresa empecé primero un método muy artesanal, hablando con aquel estuvo preso, aquel estuvo preso, no hay todavía hoy listas oficiales por departamento o por edades.

 

MAB: ¿No hay eso?

JCM: No. Hay listas pero no son oficiales. En un libro -porque a veces la historia se reconstruye así- en un libro de dos ex presos que se llama “Vivir en libertad” de Phillips Trevi y Walter Tiscornia si no me equivoco; en la parte de atrás del libro hay una lista hecha por ellos de todos los presos. Desde el primero hasta el último que ellos habían relevado.
Entonces con mi padre, con algunos entrevistados, con otros conocidos de Durazno íbamos buscando apellidos de Durazno, como estaban los dos apellidos, es artesanal pero eso te va llevando de uno a otro, de otro a otro.
Era la manera que tuve y para mí sorpresa, en el período que va desde principios de mayo de 1972 después de la Declaración del Estado de Guerra Interna por el gobierno hasta noviembre de ese año, hubo más de 100 detenidos en la ciudad. Una ciudad en la que vivían menos de 30.000 personas, no todos eran de Durazno, no todos fueron procesados en setiembre por la Justicia Militar. Eso a la prensa no le interesaba, los titulares de la prensa eran cayeron 34 sediciosos, ponían los nombres, los apellidos, pero después si uno sigue esa lógica, a muchas de esas personas ni siquiera un Juez Militar le encontró mérito para procesarlos pero en la prensa no salía.
Es medio como hoy, la noticia fantástica ahí y después decir los dejaron libres porque al final no eran ni sediciosos ni peligrosos.

 
MAB: Pero ya habían quedado escrachados.

JCM: Ya habían quedado.

 

MAB: Siempre se consulta documentos cuando se hacen estas investigaciones, leo esta llamada que tiene el libro en página 8:
“En julio del 2006 me entrevisté con el Jefe de Policía de Durazno, le expliqué que estudiaba en La Plata y le conté sobre mi investigación. La entrevista fue sumamente cordial pero no pude acceder a ningún documento ya que -según dijo- no hay archivos de tantos años atrás en la Jefatura, algunos estaban en un sótano que se inundó otros los mandaron a Montevideo”.
Y hay una presentación del departamento, donde vos caracterizas desde el punto de vista político un departamento notoriamente blanco. Pero son interesantes los datos que das de qué pasó con los partidos allí. No solo que el Partido Nacional se mantiene sino que crece, el Partido Colorado baja notoriamente.
Contanos un poco de esos datos.

JCM: Lo que hablábamos al principio.
Uno cuando decide meterse en un lugar muy poco estudiado tiene que justificar de mil maneras por qué. Esa es una de las características. Yo no estoy en contra e inclusive hace bien a los lectores, pero es algo particular cuando uno se mete en un lugar.
Y Durazno desde 1946, desde esas elecciones en que triunfó un candidato del Partido Nacional no ha dejado de tener intendentes blancos desde 1946 hasta 2015, todo hace suponer que en el 2020 va ganar por cuarta vez, el mismo Intendente blanco, Carmelo Vidalín.
Yo traté de mirar esas cuestiones y en el ‘71 por ejemplo, en el año donde el FA se presenta a elecciones tenía dos ediles departamentales de los 31 y si no me equivoco 12 tenía el Partido Colorado y el restante el Partido blanco.
Esa diferencia fue menguando en las elecciones del ‘84, hubo un solo edil departamental del Frente Amplio, Jorge Menéndez -el ex Ministro de Defensa- él fue el único Edil del Frente Amplio del ‘84 al ’89.
Después esa relación de los Ediles blancos siempre se mantuvo en 19 o pasó a 20, la que cambió fue la de los colorados que actualmente en esta Legislatura Departamental -faltan las elecciones- tiene un edil del Partido Colorado, 20 si no me equivoco el Partido Nacional y el resto el Frente Amplio.
Ahora habrá que ver todo. Parece que va a ser distinto porque ahora hay otro partido.


MAB: Sí está Cabildo Abierto.

JCM: Cabildo Abierto que en Durazno tuvo una votación importante casi cercana a la del Partido Colorado. Pero ahí también hay cuestiones las elecciones de octubre en las mayorías ciudades del interior, no suelen ser iguales a las de mayo los resultados.

 

DM: Para entrar en el contenido del libro, en relación a la dictadura ¿qué ocurrió en Durazno? ¿Qué pasaba a nivel de organizaciones políticas, fue siempre igual, hubo cambios? ¿Qué lograste con tu estudio?

JCM: Después de estas entrevistas -que nunca dejé de hacer- fui encontrando, si bien a esa documentación policial no pude acceder hasta el día de hoy, si fue encontrando, también empujado por otras materias que tenía que aprobar; documentación en la prensa local y nacional, y en los archivos de la Intendencia. Sobre todo los de la Junta Departamental y los de la Junta de Vecinos.
En cuanto a lo represivo, el año ‘72 que es un año álgido, el MLN con sus planes de esa época, sobre todo el Plan Tatú había extendido su influencia en distintas zonas del interior y en Durazno igual que en Paso de los Toros o en Flores tenía gente reclutada ahí. No había habido acciones, enfrentamientos, salvo el 16 de mayo cuando agarran a los dirigentes más importantes que estaban en lo zona; pero antes eran actividades de propaganda.
A mi interesó igualmente ver quiénes eran esos -por lo menos simpatizantes del MLN- muchos eran estudiantes del viejo Preparatorios que hoy es quinto y sexto de Secundaria; estudiantes de Magisterio que había en Durazno como en todas las capitales departamentales había Magisterio; y bancarios. Esto es una cuestión de ir mirando perfiles y eso me llevó a la huelga bancaria privada del ‘69 que en todo el país fue muy grande -en Durazno no fue la excepción- y ahí le fui encontrando vínculos.
Cuando la represión se generaliza en el ‘72, Durazno como distintas zonas del país, empieza a tener muchos detenidos, varios -como queda demostrado después si uno sigue el hilo de la investigación no a través de la prensa- fueron dejados en libertad. El modelo era detenerlos, los llevaban a un cuartel detenido y por lo general esos detenidos a partir de mayo, en septiembre empezaron a ser juzgados por un Juez Militar y los que fueron condenados por ese Juez iban o a distintos cuarteles algunos y otros, los varones sobre todo, iban a estrenar el Penal de Libertad.
Pero la actividad después del ‘72 siguió, la militancia, y yo por esto que te decía de la necesidad de buscar documentación decía y bueno qué pasó en la dictadura más allá de este aspecto represivo, si bien es interesante y constituye algo fundamental; yo sentía y siento que hay una serie importante de colegas que ya se dedican a esto. Entonces qué pasó en otro nivel, el nivel político y ahí tratando de desenredar la madeja empecé a preguntarme qué pasa, sabemos que algunos de los Ministros renunciaban otros que no, que el Vicepresidente renunció después del golpe de Estado, las Juntas Departamentales en el mismo Decreto que se disolvió el Parlamento fueron disueltas y los Intendentes tanto el de Durazno -yo empecé por el de Durazno pero no me quedé solo en el departamento- a pesar del golpe de Estado, a pesar de la disolución de las Juntas Departamentales fue una propuesta de (Juan María) Bordaberry y sus asesores que siguieran en sus cargos.
Ahí en esta idea del consenso siempre hay una estrategia, en este caso aparentar continuidad.

 

DM: ¿Quién era el Intendente?

JCM: En ese momento en Durazno era Raúl Iturria, muy joven, fue electo en las elecciones de noviembre del ’71.
Y 18 de los 19 Intendentes que tenía el país decidieron seguir en su cargo, solo renunció como había hecho Sapelli, el Vicepresidente, Mario Amaral Intendente de Rocha que militaba justamente en el Movimiento Nacional de Rocha. Él tuvo esa postura de decir ante el golpe de Estado sin Junta Departamental renuncio.
Pero el resto siguió en sus cargos y algunos tuvieron carreras al frente de las Intendencias larguísimas, el de Montevideo por ejemplo, hasta el ‘83, Oscar Rachetti y algunos otros como el de Tacuarembó, Pedro Bernachín, estuvo hasta el ‘81 después pasó al Consejo de Estado, (Walter) Belvisi en Paysandú.

 

DM: Se mimetizaron con la nueva institucionalidad golpista digamos.

JCM: En ese momento ante la propuesta del golpe de Estado y a pesar del quiebre constitucional -lo que es llamativo a pesar que las dirigencias, por ejemplo dentro del Partido Nacional el wilsonismo o los sectores batllistas dentro del Partido Colorado se opusieron al golpe de Estado y sacaron sus Ministros por ejemplo- hubo Intendentes de esos sectores que aceptaron seguir en el cargo. Y algunos estuvieron muchísimo tiempo.
Ahí entra una lógica que para mí es muy interesante porque habla de los partidos políticos, del respaldo que necesita una dictadura para seguir asentándose que es el respaldo de los Intendentes de los 19 departamentos.
Porque además uno mirando en Durazno puede tener una muestra nacional si sigue; y por ejemplo los dos primeros expulsados de la dictadura, echados fueron el de Maldonado y el de Colonia, un pachequista y un herrerista.

 

DM: ¿O sea que los más conservadores fueron los primeros expulsados?

JCM: Sí, ya en septiembre del ’73 y no por motivos políticos, por motivos de denuncias tributarias, corrupción fueron apartados.
 

MAB: Trabajaste en Durazno con este tema pero evidentemente levantó al resto del interior también, Durazno y Colonia. Pero hay una parte en la que vos decís Soriano, esto no puede no saberse, ¿qué fue lo que pasó en Soriano con la Junta?

JCM: Lo de Durazno y Colonia ahora estoy haciendo un Doctorado y decidí extenderlo en el tiempo, mirar cosas que no había mirado y sumar otro departamento al de Durazno que conozco.
Pero mientras hacía el libro, no la tesis, después que estaba rearmando el libro, como esta idea del interior es todo uno -que yo no comparto- pero cómo está eso y tengo amigos en Soriano, me encuentro con un documento que por lo que sé, está también en el Museo de la Memoria, que es después de dar el golpe de Estado la Junta Departamental de Soriano que era presidida por un Edil blanco y wilsonista (que se llamaba Carlos Rüsch Peré), el Jefe de Policía le lleva la notificación, le dice no hay más Junta Departamental y el tipo va y organiza igual una sesión de la Junta Departamental el 28 de junio.
Obviamente es un  gesto simbólico pero así como muchos recordamos, tenemos en nuestras retinas por ver los videos de las actuaciones de los parlamentarios acá en el Palacio Legislativo, ahí hubo un grupo de Ediles de un departamento, que le reclamaban al Intendente que no siguiera en su cargo,  hacen toda una fundamentación contra el golpe de Estado, hay Ediles blancos, hay Ediles colorados, hay Ediles frenteamplistas, hay público en las barras, obviamente fue un gesto sumamente simbólico pero que me parece que es algo importante que pasó.
El Intendente que se llamaba Francisco Russo, siguió hasta el ‘76, murió en el ‘76 y ahí fue intervenida la Intendencia y puesto un militar después, como pasaba en distintos departamentos.

 

MAB: Un dato importante de la historia.

JCM: Sí, y les digo que el Acta se puede consultar está en la web de la Junta Departamental de Soriano.

 

DM: ¿Él participó como Intendente de esa sesión de la Junta?

JCM: No. Fue de los Ediles, la convocó el Presidente, que lo que hace es rechazar el golpe de Estado, yo esos datos los saco –además de que algunos amigos de allá que me contaron lo que había pasado- hay un libro de Mario Arregui, el maestro, sobre la historia del FA en Soriano y él cuenta ese dato. A mí me sirvió lo que cuenta el libro para ir a buscar el documento y me lo facilitaron además casi enseguida, gente de allá de Soriano.

 

DM: ¿En qué fecha fue precisamente esa sesión de la Junta?

JCM: El 28 de junio. Un  día después del golpe de Estado.
Yo me imagino hasta la situación, va en bicicleta a decirles ‘miren que hay un Decreto no corre más la Junta Departamental’. Eso pasó en los 19 departamentos y yo no sé si no pasó en otros lugares algo parecido. Tendría que tener conocidos en todos los departamentos para ver qué pasó, a mí como me surgió este dato mientras estaba armando el libro lo pongo en el inicio, porque la Junta Departamental es otra estrategia del gobierno para gobernar y legitimarse.
A la vez otra respuesta, porque yo con esto capaz que no fui claro, estrategias las dictaduras, de los gobiernos para gobernar hay siempre; y no siempre está mal buscar legitimidad.
Pero en los regimenes autoritarios por ejemplo  los actos patrios eran una cosa que el régimen decía, acá está la población apoyándonos. Ahora, ¿cuál es el problema? Por lo menos para mí, la gente que va al acto…
  

MAB: No son todos partidarios.
Y vos contas el caso de María Asís que fue pero no apoyaba al régimen.

JCM: María Asís lo cuenta en su biografía, es una colega, Profesora de Inglés, amiga de mi familia que cuenta que en el ‘73 ella vivía en Montevideo, tenía dos hermanos presos por vínculos con el MLN, ella tenía cercanía con el PCR y decide ir a Durazno antes incluso del golpe de Estado, el 19 de junio.
Va con su familia al desfile patrio y ahí es detenida.

 

MAB: La llevan presa de ahí.

JCM: Y también hay muchos relatos y hay algunos informes de Policía, yo no pude acceder pero algunos colegas macanudos, cada vez que encontraban algo de Durazno me lo volanteaban por eso yo quería mirarlos, y en los actos también había gente que pasaba un mensaje, entonces uno ve la foto y lo que decían los diarios que apoyaban al régimen era que la gente apoyaba al gobierno bla, bla…
Con el caso de los Intendentes hay una estrategia de ‘sigan gobernando’ y una respuesta favorable de gente que sabía lo que hacía, más allá que eso no quiero decir que estuviesen de acuerdo con toda la política del régimen.

 

DM: Pero usufructuaron también de un lugar bien remunerado.

JCM: Todos tenían un argumento. Por ejemplo uno muy común era decir fuimos votados y nos vamos a mantener en el cargo porque fuimos electos obviándose que la Constitución dice, por ejemplo, que un Intendente debe gobernar controlado por una Junta Departamental.

 
MAB: Claro, hay un sistema.

JCM: Pero el argumento fue ese y muchos, porque hay varios que están vivos dicen “a mí me eligieron y mi cargo iba hasta el 76”.
A Iturria lo cesan, él dice que renuncia pero lo que sale oficialmente es que lo cesan en el ‘76 cuando sacan a Bordaberry. Y ahí, en septiembre del ‘76 intervienen todas las Intendencias, hay Intendentes militares o no, sin embargo hay 8 Intendentes que estaban en el cargo en 1972 que aún con la Intendencia intervenida, aún con otro Presidente -en este caso fue un tiempito Demicheli y después Aparicio Méndez- siguen en su cargo.
Son ocho Intendentes. O sea que la argumentación de ‘fui electo hasta el ‘76’ que uno puede cuestionar por un montón de lados, digamos que te la doy por buena, pero ya después no había ninguna argumentación.
Y lo último que digo, otra de las estrategias buscando legitimidad es a nivel parlamentario crear un Consejo de Estado integrado y designado por el Presidente, que se instala en diciembre del ‘73 que suprimía a la Cámara de Diputados y a la Cámara de Senadores, al Consejo de Estado; y a nivel departamental se crearon Juntas de Vecinos en los 19 departamentos que fueron instaladas en agosto de 1973 y que funcionaron hasta enero del ’85.
Los integrantes de las Juntas de Vecinos eran 7 en los departamentos del interior, 9 en Montevideo y eran elegidos -los Ediles eran votados en las elecciones, a estos los elegía el Intendente, a quienes debían controlarlo- por el Intendente, el Jefe de Policía y eran autorizados por el Presidente de la República.

 

MAB: Maravilloso.
Leo esta cita de lo que dijo el Presidente de la Junta:
“Esperaba que las bancas estuviesen repletas, para reprochar a quien había tomado la inaudita resolución. Lamentablemente ha sido difícil conseguir quórum, hoy nos encontramos con que hemos sido despojados de los cargos para los cuales nos eligió la ciudadanía, pero algunos compañeros no lo entienden así y se quedaron en su casa, parecen con formarse con la situación que viven”.
Esto fue dicho el 28 de junio del ‘73 en sesión de la Junta Departamental de Soriano, Sesión Extraordinaria lo dijo el presidente de la Junta.
Hay un mensaje de German que dice: ‘Hola compañeros, para el profesor un comentario sobre su publicación en Durazno del pasado reciente. Hay un trabajo en Facultad de Humanidades de la Dirección de Inteligencia -la ex Dirección de Investigación e Inteligencia- dan acceso llenando un formulario y te copian en pendrive, saludos’.

JCM: Muchas gracias a Germán. Sí, eso es un convenio que tiene la Universidad con el Ministerio del Interior en el Centro de Estudios Interdisciplinario Uruguayo. Uno puede acceder a distintas carpetas, pero eso es información de Inteligencia policial no es el archivo; es lo que la DNI le ha pasado a la Facultad de Humanidades de determinadas cuestiones en determinados períodos.

 
MAB: Vos querés de otra cosa, evidentemente.

JCM: Exactamente. Esa la tengo, la he revisado y es de acceso público si uno hace el pedido como hay un montón de documentación de acceso pública. Pienso en la PROJUMI -el archivo de la Justicia Militar- donde también funcionarios del Poder Judicial, coordinados por Elba Rama, hicieron un trabajo monumental de digitalización de los expedientes de la Justicia Militar y eso cualquier persona hace un pedido sobre aquella persona que haya estado procesada por la Justicia Militar y puede acceder a esa documentación, confirmando un compromiso de reserva como son en estas cuestiones la documentación que trata temas personales.
Pero haber, hay. En este caso ORPAD, fue un grupo de funcionarios judiciales que trabajó en eso y se llama AFPROJUMI.

 

MAB: Otro mensaje viene de Ángel de Paso Carrasco y dice: ‘Muchas felicidades y felicitaciones, soy duraznense, participé en la construcción de la cooperativa de COVINUVI, viviendas por ayuda mutua en plena dictadura, ‘72 familias que lograron actuar en ese tiempo difícil, con la contra de muchas autoridades de ese tiempo. Gracias por este tema. Justamente Bernachín era bancario del UBUR y como Intendente lo dejaron hasta que nombraron al mayor Bonfrisco, casualmente duraznense y a Iturria, en Durazno lo sustituyeron por Barrios, general montevideano’.
Hay un mensaje en audio: “Soy Nelson de Paysandú, el caso de Belvisi en Paysandú terminó la dictadura y cuando las primeras elecciones después de la dictadura ganó la Intendencia, participó como candidato a Intendente y la ganó, así que lo de Belvisi me parece medio único en Uruguay. Saludos”.
El otro mensaje dice: “Un saludo grande a Javier de sus alumnos de Tacuarembó que lo estamos escuchando. ¿Podría comentar algo de la continuidad post dictadura de estos acólitos? Por ejemplo aquí en Tacuarembó Bernachín, fue uno de los padres políticos del sector herrerista post dictadura, en el 2004 la Junta le hizo homenaje y todo”.
A lo que dice Nelson de Paysandú de Belvisi.

JCM: Es un caso sumamente interesante.
Vuelvo a decir algo que dije al principio, si uno sale de las cuestiones hasta personales Belvisi como Iturria como Bernachín eran personas de partidos políticos que integraban el partido y lo siguieron integrando durante todo este tiempo.
Bernachín creo que murió, Belvisi vive aún igual que Iturria.
El caso de Belvisi él no fue electo Intendente en el ‘71 pero la Intendencia de Paysandú -los sanduceros se acordarán- tuvo unos casos muy graves de denuncias en la Junta Departamental igual que en la de Montevideo y hay hasta torturas a funcionarios municipales.
El Intendente electo de Paysandú era coloradode las listas batllistas y si yo no me equivoco el apellido era Garrasino, renuncia y ahí asume Belvisi. En el ‘73 con el golpe de Estado sigue, en el ‘81 -después de los cambios de Presidente, de las intervenciones- cuando asume el primer militar como presidente Gregorio Álvarez, en septiembre él hace un cambio y pasa a un montón, a una serie, de Intendentes departamentales al Consejo de Estado y dice, ‘bueno ahora el Consejo de Estado va a tener una representación nacional. Belvisi es uno, el de Rivera, Gutiérrez es otro, Bernachín es otro, González de Canelones si no me equivoco es otro. Y Belvisi después vuelve a Paysandú en el 83, está en el 81 en el Consejo de Estado, como Intendente interventor después de las elecciones internas donde a él le fue muy bien, tuvo muchos votos y ahí hay una  pelea que es sumamente interesante. Yo lo estoy estudiando para el Doctorado. Porque Belvisi pertenecía en ese contexto, en 1983, a los sectores pachequistas y hay una pelea muy grande con los sectores sanguinetistas, pero terminan acordando y Belvisi es candidato a Intendente por los dos sectores del Partido Colorado como candidato independiente a Intendente.
Entonces gana el lema Partido Colorado, el candidato más votado fue un blanco, Zanoiani, el forjador de Jorge Larrañaga pero como la ley de lemas ganó el Partido Colorado y como a Belvisi lo podían votar los que votaban a Sanguinetti-Tarigo y Pacheco - Pirán ganó dentro del Partido Colorado.
Después Belvisi fue Senador, miembro de la CARU, son trayectorias.
Iturria se presentó a las elecciones del ‘84, perdió por muy pocos votos contra otro blanco Hugo Apolo, pero en el ‘89 Iturria fue electo por un montón de votos, después renunció, fue Ministro.

 

MAB: Si habrá que estudiar en serio la historia reciente.

JCM: Es lo que les decía de las puntas, una las puede ir tirando y agarra un casolocal pero son casos que tienen conexiones.

 

MAB: Una parte que es central del libro es la publicidad que salía allá en Durazno y tenía características increíbles, donde había muchos personajes que mandaban cartas de lectores supuestamente, que me parece que la más emblemática es “Doña Jupita”.
Pero vos hablas de esto porque decías que encontrás el anticomunismo como una cuestión característica de la cultura también en aquellos momentos.

JCM: Claro, porque uno se puede preguntar cómo fue posible un golpe de Estado y sobre todo una dictadura tan larga con esas características y uno puede creer bueno los militares vinieron, Bordaberry, etc.
Pero si uno estudia -y no es descubrir nada nuevo- todo régimen autoritario tiene un sustento atrás y acá a través de la prensa y tomando como base los trabajos de otros colegas que trabajaron en los años ’60 -Marianela Broqueta, Gabriel Bouquet y María Elena Shultz- uno puede ver como en el Uruguay había una parte interesante de la sociedad que demandaba medidas disciplinarias, medidas autoritarias, donde el anticomunismo era un estandarte de unión pero que no tenía mucho que ver con el Partido Comunista del Uruguay.

 

MAB: Los malos eran los comunistas.

JCM: Exactamente.
Y eso uno puede ver, incluso yo muestro en el libro como proyectos que en el ‘62 por ejemplo fracasaron como la ‘fe democrática’, la vestimenta, en la dictadura sin oposición política, sin el parlamento, sin medios de prensa se convierten en Decretos de Ley pero que eran proyectos que ya existían, no son nuevos.
Y por eso el título que es una frase de una persona que fue presidente de la Junta de Vecinos de Durazno que juega con tres momentos: “lo hicimos ayer, hoy y lo seguiremos haciendo”. A mí me parecía que representaba bien que la dictadura no es solo el presente, hay que mirar de dónde viene y -algo que es una tarea pendiente- ver que pasó después de la dictadura que es lo que decían los estudiantes de Tacuarembó que no sé quiénes eran, les retribuyo el saludo.

 

MAB: Sí y además que no dejen de comunicarse.

JCM: Yo soy docente de una tecnicatura que da la Facultad de Humanidades de Paysandú, así que algunos de los que sufren nuestra materia Historia Local deben estar escuchando.

 

MAB: Un día de estos vas a tener que venir para hablar de los temas de Tacuarembó.

JCM: No sé mucho de los temas de Tacuarembó.


MAB: Pero es claro que vos podes bajar muchos temas a tierra ahí en Tacuarembó también.
Pero vos hablas de que no era solo porque los militares por la fuerza impusieron, hablas de una ideología que había en la gente, también en mucha gente y señalas el caso de la ORPAD -la Organización de Padres Demócratas- digo para poner un ejemplo, que fue uno de los grupos estudiados por una de tus profesoras, por Broqueta y aparece  una “verdadera cruzada en defensa de la nacionalidad” y qué papel jugaba ese tipo de organizaciones como la de los padres demócratas.

JCM: Esa ORPAD era una organización de padres de liceales que se autodenominaban, así como decíamos el anticomunismo tenía poco que ver con el sentido comunista, el uso del ‘demócrata’ era una apropiación que ellos decían ser democrático porque eran  anticomunistas.
Fue un grupo de presión que surgió a principios de la década del ‘60, que tuvo altibajos, muy fogoneado por la prensa y por algunos sectores políticos, por cierta prensa tanto de circulación nacional como departamental, que solían hacer demandas y ver que la educación era un caos y que los responsables de ese caos eran los profesores -que les decían comunistas-, los alumnos que eran comunistas, y los padres. Pero esa visión fatalista de la realidad y esperanzadora del pasado hispanista, católico era mucho… Pero uno cuando lee los documentos -por lo menos a mí- le da cierta gracia decir ORPAD es como cavernícola.
Ahora, si uno los estudia en el correr del tiempo y deja de lado esas sensaciones que le vienen que a veces son genuinas o no y ven que van dejando sedimentos, nunca se termina, no empezaron ahí, no vienen de la nada y tampoco terminaron lamentablemente y mágicamente.

 

MAB: Exacto.
Nos quedamos sin tiempo, pero vamos a ver si podemos hacer otra venida tuya para hablar, el libro está en las librerías se puede comprar, está editado por Fin de Siglo, es la Segunda Edición, ustedes van a ver además que tiene una tapa muy llamativa.

JCM: Yo no soy artista pero es una tapa contundente. El libro si está a la venta en las librerías, salió el año pasado, por suerte la Primera Edición se vendió rápido, yo les decía que por suerte tengo una familia grande y todos fueron obligados a comprar tres o cuatro ejemplares y así agotamos la Primera Edición.

 

MAB: Si lo van buscar se llama “Lo hicimos hoy ayer y lo seguiremos haciendo”, es de Javier Correa Morales, que fue nuestro invitado al que agradecemos mucho y lo vamos a ver otra vez, si acepta.

JCM: Bueno, muchas gracias a ustedes por la invitación.