ESPAÑA: “LAS MEDIDAS QUE SE ESTÁN TOMANDO SON FUNDAMENTALMENTE DE PROTECCIÓN DEL CAPITAL”
Contacto con la Dra. Ángeles Maestro desde España, 18 de marzo de 2020.

 
El gobierno español recurre al ‘estado de alarma’ para hacer frente al coronavirus, “la protección, no es para los seres humanos sino del capital”.

En contacto telefónico con CX36 desde Madrid, la doctora Ángeles ‘Nines’ Maestro, militante comunista de Red Roja, se preguntó si era “tolerable que en una situación tan dramática como la que se está viviendo, el gasto público estuviera subordinado al pago de la deuda”. Al respecto  sostuvo que “es una situación que ya veremos cómo acaba, pero las medidas que se están tomando una vez más son fundamentalmente de protección, no de los seres humanos sino del capital”. Transcribimos esta nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/draangelesmaestroespana

 

Hernán Salina: Tenemos en línea a la doctora Ángeles Maestro, conocida como Nines Maestro, hemos hablado con ella en otras oportunidades, está en Madrid, en la capital española, militante de la izquierda española, ella es médica además, y queríamos sumar reflexiones en medio de lo que está viviendo el mundo en este momento.
Nines, buen día, bienvenida a Radio Centenario.

Ángeles Maestro: Muchas gracias, buen día para vosotros.

 

HS: Bueno, la idea era sumar reflexiones, que por ejemplo hacías recientemente en un artículo sobre cómo hay que enfocar lo que se está viviendo con esto del coronavirus.

AM: Claro, hay una reflexión primaria que yo quería compartir con vosotros y con las personas que nos escuchan y que se olvida mucho cuando hablamos de tema sanitario.
Es una reflexión que hace una de las grandes figuras de la medicina de todos los tiempos, un patólogo, si hay alguien por ahí que haya estudiado medicina, es Rudolf Virchow, es un gran patólogo, es uno de los que descubrió el funcionamiento celular. Y en el año 1848, el de las revueltas sociales, fue el año en el que se publicó el Manifiesto Comunista, a él le mandó el gobierno prusiano estudiar una epidemia de tifus en Silesia donde estaba muriendo gente en grandes cantidades.
Él estuvo allí, estuvo estudiando la situación y 3 meses después emitió un informe -Kulturkampf o Combate cultural- destacado en la historia de la medicina que decía que había que separar la Iglesia del Estado; que había que permitir que la gente de Silesia hablara su propia lengua, había que implementar formar cooperativas de producción y de distribución, había que garantizar a cada persona, a cada familia, una casa decente y una alimentación saludable.
Entonces, el gobierno prusiano le dijo: pero nosotros le habíamos pedido un informe técnico y un informe político.
Y respondió esa frase que yo quiero compartir que decía: "La medicina es una ciencia social y la política, no es más que medicina en gran escala".
Lo más importante para la vida de las personas son las condiciones sociales, laborales, económicas y también las sanitarias. La importancia que tiene todo (...) unas dimensiones enormes al lado de lo estrictamente médico.

 

HS: ¡Qué definición esa de la política como medicina a gran escala!

AM: Sí, es impresionante. A mí me parece, yo lo recuerdo mucho porque cuando ocurren situaciones como estas nos fijamos en el sistema sanitario -y es lógico, es muy importante- pero no estamos viendo todo el tema político. Por ejemplo, que sin irnos muy lejos de la sanidad supuso que hace 8 y 10 años por ejemplo en Madrid se cerraran dos mil camas -ni más ni menos que dos mil camas- en la sanidad pública, se perdieran 5 mil puestos de trabajo de la sanidad -es decir personal médico, de enfermería y auxiliar sanitario- y se recortara drásticamente, previa privatización, los servicios de limpieza de los hospitales, de los centros de salud, lo cual hizo que aquí -no sé en Uruguay cómo es- pero aquí hace tiempo ya que la primera causa de muerte hospitalaria son las infecciones contraídas dentro de los hospitales.
Y eso tiene que ver directamente con los recortes de plantilla en servicios de limpieza y vinculado directamente a las privatizaciones.

 

HS: En el caso de Madrid particularmente, ahora hay otro gobierno pero tuvo unos años podemos decir de una especie de gobierno progresista o algo así, ¿no cambió nada en ese período, Nines?

AM: No, no cambió nada. Date cuenta que aquí en las manifestaciones decimos una frase que es muy popular que se dice: "PSOE - PP, la misma mierda es".
Es un buen resumen, porque efectivamente desde la transición que nosotros vivimos aquí después de la muerte de (Francisco) Franco -y que después se exportó a América Latina después de las dictaduras-, apareció un partido que no habíamos conocido en la clandestinidad, en la lucha contra la dictadura de Franco que es el Partido Socialista Obrero Español y que efectivamente cumple el papel de tener una sigla que la gente identifica con la izquierda y que en realidad es el sostenedor de las políticas del capital. Fue el PSOE y el PP, eso que la gente dice "la misma mierda es", los que aprobaron -siendo yo Diputada en el Congreso representando a Izquierda Unida- se aprobó una ley que permite la entrada, como ha sucedido, la entrada masiva de la sanidad privada, de la gestión por parte del capital, de empresas de capital riesgo de los servicios sanitarios públicos.
Y eso fue el PSOE.
Por eso nosotros insistimos mucho desde Red Roja y otras organizaciones, que efectivamente el PSOE no es un partido de izquierda, al contrario, es el soporte más importante, por ejemplo, de la monarquía, a pesar de que afortunadamente estos días está muy extendido por todo el mundo los casos de corrupción que vienen conociéndose desde que existen los borbones en España, que ya hace unos cuantos siglos.

 

HS: Claro.
¿Qué ha pasado? Vos venías haciendo un diagnóstico de lo que es el sistema de salud en España, lo que han hecho, que además es una fórmula utilizada a nivel de sistema neoliberal en el mundo, privatizar también la salud, reducir el servicio público.
¿Pero qué ha pasado ahora con la respuesta que ha tenido que dar el Estado español ante esta situación del coronavirus?

AM: Claro, ahora el escándalo es muy grande porque, bueno, para que se hagan las personas que nos escuchan una idea, todas esas políticas de recortes han supuesto un deterioro muy grande de una sanidad pública que en España era de una calidad más o menos decente.
Y han supuesto listas de espera, la sanidad privada se queda con los pacientes rentables, es decir con la gente joven que no tiene muchas patologías y destina a la sanidad pública todo lo que no es negocio.
Todo esto ha supuesto un aumento enorme de la cantidad de personas que han suscrito pólizas, o sea que han contratado servicios sanitarios privados. Por ejemplo en Madrid el 40% de la población -esa es una cifra histórica-tiene servicios sanitarios privados.
Claro, los que trabajamos en sanidad sabemos que en cualquier caso la calidad de la sanidad privada es peor que la pública pero la gente se angustia porque, si tú tienes sospecha de que puedes tener un cáncer y te dan una lista de espera de 6 meses para diagnóstico, la gente se desespera y busca otras salidas.
Entonces, lo que se ha visto ahora, en este momento, es que la sanidad privada en un principio no ha cumplido con la atención de personas con coronavirus.
Cuando escribí el artículo todavía no se habían aprobado las medidas sociales y económicas. Eso sucedió ayer, se ha aprobado una cifra importante pero para que se hagan las personas que nos escuchan una idea, son 200.000 millones de euros, una cantidad importante, sin ninguna duda, es el 20% del PBI del Estado español.
Pero de esa cantidad, fíjese usted, con la necesidad terrible que hay, han ido 100.000 millones, la mitad, a las empresas y a los bancos.
Es decir, están habiendo despidos masivos y además eso recae sobre una situación previa de precariedad laboral muy grande en España. Es decir, los contratos fijos indefinidos ya prácticamente no se hacen, sólo quedan los antiguos, las personas que trabajaban en grandes empresas públicas que fueron privatizadas como Telefónica o Repsol que han mantenido sus condiciones laborales pero que se están jubilando ya por edad y por prejubilaciones.
La gente joven está trabajando por cantidades inferiores al salario mínimo, con jornadas de trabajo enormes, de 12 horas por ejemplo, de las cuales solamente se contabilizan 8 por ejemplo. Y las 12 no se pagan o no se cotiza por ello, que eso es uno de los problemas graves que luego repercute en las enormes dificultades que tiene el sistema público de pensiones.
Y sobre todo, lo que yo quise centrar en el artículo que escribí, por eso lo llamé así, preguntaba en el título si era tolerable que en una situación tan dramática como la que se está viviendo, el gasto público estuviera subordinado al pago de la deuda. Yo no sé si en Uruguay, seguramente sí porque en el estado español han hecho lo mismo que en muchos países latinoamericanos. Es decir, los gobiernos endeudan al Estado, aquí fue el resultado de dar cientos de miles (...)

 

HS: Estos últimos segundos se cortó.
Decías que a pesar de la ayuda, el tema de la deuda estabas diciendo

AM: Claro, la deuda en España, cuando la anterior crisis en los años 2010, 2011, pasó de suponer el 37% del PBI al 100%. Y ese "milagro" fue el resultado de haber dado a la banca privada y a las grandes empresas privadas cientos de miles de millones de euros.
Y es esa deuda por la que ahora en este momento en España se está pagando entre vencimientos de capital e intereses, la mitad de los presupuestos generales del Estado.
Es decir, hay una situación en la cual efectivamente nosotros decimos que la Unión Europea es la máxima representación de la oligarquía financiera y de la oligarquía del capital europeo que obliga a los gobiernos –que se dejan obligar porque representan los mismos intereses- vía pago de la deuda, a recortes enormes del gasto público y a privatizar lo poco que queda todavía en manos públicas.
Entonces, claro, por ejemplo para que se hagan una idea en el Estado español desahucian -es decir, echan a la gente de su casa- por no pagar el alquiler o la hipoteca a decenas de miles de personas, de familias al año. Mientras tanto se calcula que en manos de la banca hay 2 millones de viviendas vacías. Es todo una locura del capitalismo salvaje que ahora es el que se cae como una losa sobre la cabeza de millones de personas porque los despidos se hacen sin protección social, porque si se acaba el salario no se puede pagar la casa, no se puede pagar la luz, no se puede pagar el gas, no se puede pagar el agua, y esa situación es una situación explosiva que yo terminaba preguntando por qué sorprendentemente una de las medidas que ha tomado el gobierno, este gobierno "progresista" que tenemos en el estado de alarma es unificar todas las fuerzas represivas y militares.
Y ahora en los barrios obreros hay militares con metralleta por la calle, es decir, están previendo un estallido social y yo me preguntaba, era una pregunta pero yo decía, bueno, todas estas medidas qué tienen que ver con las fuerzas represivas y con el ejército es para dirigirlas contra el pueblo en el caso de un estallido social. Porque, claro, la situación puede ser muy, muy dramática.
A diferencia de la crisis anterior del año 2008, 2009, 2010 y 2011, fue rápida pero desde luego no tan rapidísima como está siendo en este momento en el que, cuando se toman medidas lógicas para parar el contagio de la epidemia realmente se para la actividad económica y la gente se queda sin salario y sin protección social.
Entonces, por eso es una situación que ya veremos cómo acaba, pero las medidas que se están tomando una vez más, claro, es un Estado capitalista, no tenemos que olvidarlo, y las medidas que se toman son fundamentalmente de protección, no de los seres humanos sino del capital.

 

DM: ¿Qué pasa con la gente, con los niveles de organización, los niveles de consciencia allí en España? Vos hablabas de cómo desde los gobiernos se busca tomar medidas, de cómo los gobiernos implementan avances respecto a los derechos de la gente en el sentido contrario obviamente, ¿qué pasa con la gente? ¿Hay un nivel de respuesta, hay una expectativa de que justamente estas cosas puedan distorsionar el statu quo?

AM: A ver, la situación es muy difícil porque en este momento estamos todas las personas en casa encerradas, confinadas, entonces, el nivel de organización es relativo.
Lo que sí que se está viendo es que además se han juntado cosas, yo no sé si en Uruguay les ha llegado la noticia del escándalo que está produciéndose en torno a la familia real…

 

HS: Sí, claro.

AM: Bueno, eso ha caído en un momento de desesperación de la gente y todo lo que tiene que ver con la familia real, veremos pero está suponiendo que gente que no se ocupaba del tema de la monarquía esté relacionándolo directamente con las condiciones de pobreza.
O sea, digamos, el robo, el saqueo por parte de la monarquía está relacionándose con las condiciones de vida de la gente.
Esta misma noche, por ejemplo, el rey va a hablar a la Nación dice ignorando las nacionalidades históricas de Cataluña, del País Vasco y Galicia, hablando de "Nación española" en el más puro estilo franquista, va a dirigirse al país para hablar del virus.
Y hay convocada una cacerolada que está corriendo mucho por las redes porque eso es lo único que podemos hacer, desde los balcones hacer una cacerolada. Se han hecho aplausos por la noche al personal sanitario, pero esta noche la convocatoria es no un aplauso sino una cacerolada contra la monarquía.
Y veremos, veremos, la situación anterior no era buena, no era de un alto grado de organización ni de consciencia, yo creo que como en todos los lugares, pero aquí yo creo que incluso o cada uno quizás veamos con más pena lo que tenemos cerca, todo lo que ha sido el soborno y la venta de las grandes centrales sindicales a la patronal y a los gobiernos, ha supuesto un debilitamiento enorme del movimiento obrero. De tal manera que la ideología del individualismo, la ideología del salvase quien pueda ha prevalecido. No digo yo que sea total ni mucho menos porque hay sectores y estamos en la pelea, pero la verdad y la realidad es que en el Estado español el nivel de consciencia y de organización es muy bajo.
No en todos los sitios igual, por ejemplo, en Cataluña con toda la pelea que han llevado, Cataluña creo que es uno de los lugares donde el nivel de organización y de consciencia es más alto, pero en el resto del Estado, ya veremos, ya veremos qué supone todo esto.
Porque, a ver, yo quiero recordar, yo soy comunista y mi manera de pensar está estructurada en torno al marxismo, pero quería recordar una frase de Lenin que es muy importante porque en los momentos de crisis son saltos cualitativos. Antes las cosas se van acumulando y no pasa nada pero de repente la situación estalla. Lo del cambio de la acumulación cuantitativa al salto cualitativo, y una crisis es eso.
Entonces, efectivamente en situaciones de crisis cambia, de repente cambia la percepción de la realidad para mucha gente y sucede eso que se producen situaciones pre-revolucionarias en las cuales la gente deja de tolerar ser gobernada de la misma manera que antes y los gobiernos se dan cuenta de que no pueden seguir haciendo lo mismo que hasta entonces.
Efectivamente eso requiere una respuesta consciente y organizada que hoy por hoy no está.
Pero yo no quiero dejar de resaltar eso, que los cambios son muy rápidos en circunstancias de crisis, las cosas a diario parece que suceden unas detrás de otras sin que cambie y de repente una situación como esta desencadena elementos de consciencia, de necesidad de organización, aparecen como verdades cosas que antes se despreciaban. En fin, yo pienso que hay que estar muy atento aquí y en todo el mundo, porque efectivamente el coronavirus no sabemos si como cada vez parece que hay más indicios, se fabricó por parte de Estados Unidos. Lo que pasa es que haya sido como haya sido lo que es verdad es que la situación de crisis de salud pública es mundial y las respuestas probablemente tengamos que coordinarlas a nivel mundial también.

 

HS: Nines, muchísimas gracias por estos elementos que ayudan a reflexionar más hondo de lo cotidiano, de toda la invasión que tenemos en torno a este tema. Y bueno, vamos a seguir muy de cerca en contacto también contigo para seguir reflexionando en medio de todo esto.
Muchísimas gracias desde Montevideo.

AM: Muchas gracias y un abrazo muy grande para todas las personas que nos escuchan, en especial para vosotros. Hasta luego

 

 

(*) Compartimos la nota publicada en Red Roja el 12 de marzo de 2020:

 

ANTE UNA EMERGENCIA DE SALUD PÚBLICA COMO LA DEL CORONAVIRUS: EXPROPIAR LA SANIDAD PRIVADA Y DEVOLVERLA A MANOS PÚBLICAS

Por Ángeles Maestro
 
Algún día sabremos si la irrupción del Coronavirus constituye o no un eslabón de la guerra comercial de EE.UU. contra China, aunque podemos tener la seguridad de que si no lo es, no es por problemas éticos al respecto. A quienes lanzaron las bombas Hiroshima y Nagasaki, perpetraron a lo largo del planeta todo tipo de golpes de Estado, guerras y asesinatos selectivos o provocaron directamente epidemias como la del Dengue Hemorrágico en Cuba no les tiembla el pulso por razones humanitarias cuando se trata de conseguir objetivos político/económicos.
Por otro lado, es evidente que el Coronavirus ha servido de desencadenante de la eclosión de una gran crisis económica que hace tiempo se viene gestando. Lo más grave, y no hace falta ser un lince para verlo venir, es que el virus coronado servirá de chivo expiatorio de los nuevos recortes y privatizaciones, incremento de impuestos indirectos y de beneficios fiscales para el capital y, sobre todo, nuevos rescates de bancos con dinero público.
Sin embargo, hoy quiero centrarme en la situación desesperada en la que se encuentra la sanidad pública madrileña – a la que seguirán otros territorios – como consecuencia de la actual epidemia.
La situación es de desbordamiento total: no hay recursos sanitarios suficientes para atender a tantas personas que los requieren al mismo tiempo. Eso quiere decir que una cantidad importante de pacientes está muriendo, y no lo haría si los recursos fueran suficientes.
Ahora, como en todas las crisis, se ponen de manifiesto situaciones escandalosas que permanecían larvadas o semi-ocultas.
Merece la pena recordar que la suma de los recortes y de la puesta en marcha de los hospitales de financiación pública y gestión, y negocio privado, supusieron para la sanidad pública madrileña el cierre de alrededor 2000 camas y la pérdida de 5.000 trabajadoras y trabajadores sanitarios. La sangría económica que ocasionan estas empresas parásitas – en su mayoría sociedades de capital/riesgo – para una sanidad pública ya enormemente deficitaria en condiciones normales es tal, que se calcula -que cuando venza su contrato se habrán embolsado seis veces la inversión realizada.
Hoy sabemos que este deterioro, planificado desde las Consejerías de Sanidad, de la sanidad pública está aumentando espectacularmente las cifras de negocio de las aseguradoras privadas. Las enormes listas de espera para tratamientos y, mucho más grave, para diagnóstico, que ocasionan miles de muertes perfectamente evitables, son su particular gallina de los huevos de oro. Las cifras son asombrosas. En Madrid el 40% de la población tiene seguro privado, con un gran crecimiento en los últimos años, insisto, engendrado desde la administración sanitaria a su servicio.

Y ante una situación tan dramática como la actual, la sanidad privada tiene la desvergüenza de declarar que no se hará cargo de los casos de Coronavirus de sus asegurados. Las Consejerías y el Ministerio de Sanidad han callado miserablemente, constituyéndose en cómplices directos del crimen cotidiano. Los hospitales de financiación pública y negocio privado, que atienden áreas sanitarias, no han dicho nada hasta ahora, pero es bien sabido que antes del Coronavirus se producía en ellos de forma sistemática una selección de pacientes. A través del call center, propiedad también de una empresa privada, se hacen las derivaciones: no rentables para la pública, rentables para la privada.
Ahora cuando la angustia se extiende, es hora de preguntarse, ¿cuántas personas no hubieran muerto si la ingente cantidad de recursos económicos, de instalaciones y de personal que está al servicio del lucro privado, estuviera planificado y gestionado por una administración sanitaria encargada de responder a las necesidades sociales? ¿Es tolerable que ante una situación tan dramática como la actual se anteponga, en sentido estricto, el negocio privado a la vida de la gente?
El escarnio de la apropiación privada de los recursos públicos se manifiesta como absolutamente inaceptable cuando las necesidades perentorias del pueblo se estrellan contra los muros del capital.
Hoy ante una incuestionable emergencia de Salud Pública, que no ha hecho más que iniciarse, no cabe otra solución que exigir al Ministerio de Sanidad y a las Consejerías la incautación y expropiación de todos los recursos sanitarios que están en manos privadas, de forma que la administración cumpla con su obligación de planificar y ponerlos en su totalidad al servicio de la población.