“EL TEMA MEDIOAMBIENTAL A LA CLASE POLÍTICA LO ASUSTA ENTONCES NADIE SE METE CON ÉL”
El espacio del demógrafo Guillermo Macció en CX36, 26 de mayo de 2020

“Toda una cantidad de producciones que hay en el Uruguay hoy con sentido de rendimientos altos es tremendamente agresivo, la maquinaria agrícola ya de por sí es agresiva porque tiene un poder de deterioro del suelo progresivamente, que se aplica en gran escala y la rotación es entre dos o tres espacios casualmente no autóctonas, porque son las que tienen mejor rinde o sea para pastura o sea para cultivo”, dijo el demógrafo Guillermo Macció en su encuentro semanal con la audiencia de la Imprescindible. “En todo el sur del Uruguay hay una degradación fenomenal de los suelos, por un uso excesivo y agresivo en materia de bienes que sirven para un concepto de productividad que es extraño a nosotros y a la naturaleza. Entonces, ahí hay un hombre que no es el hombre consumidor sino que es el hombre predador de la naturaleza, ese hombre cambia o las crisis ambientales como las que estamos padeciendo se van a volver a repetir, quizás con mayor intensidad y no hay ninguna acción salvo gente agrupada en torno a la Facultad de Ciencias o grupos ecologistas, pero que no tienen audiencia, porque la clase política tiene oídos sordos totalmente para este tema. El tema medioambiental a la clase política lo asusta entonces nadie se mete con él, genuinamente”, afirmó. Transcribimos la nota que puede escuchar aquí;
https://archive.org/details/2020-05-26-demografo-guillermo-maccio

 

María de los Ángeles Balparda: Ya está en línea con nosotros el demógrafo Guillermo Macció, a quien recibimos con mucho gusto.
Bienvenido, buen día.

Guillermo Macció: Buen día. Un gusto estar con ustedes, espero que la pandemia les permita tener un cautiverio razonable.

 

MAB: Hoy seguimos con estos temas a los que hay que poner cabeza, porque no es sólo lo médico, lo sanitario, sino que Macció nos plantea otra dimensión, un tema que está estrechamente vinculado.

GM: Si. Lo que tengo para comentar hoy es una pregunta básica, después que pase la pandemia, ¿cómo seguirá la historia del planeta? Luego de este sacudón sanitario que ocurre en el tiempo conocido por primera vez.
Entonces, ahí hay dos opciones, va a venir el descubrimiento naturalmente de una vacuna y nada cambiará con respecto a las relaciones entre el hombre y el medio ambiente, todo igual o quizás peor. Es decir, seguiremos con la concepción original del lucro, el aprovechamiento exagerado y brutal de los recursos naturales, el hombre seguirá siendo el hombre consumidor, feliz cuando pueda comprar cualquier cosa.
O la expectativa que hemos planteado algunos, del hombre ecológico que reestablezca un vínculo armonioso que sustituya al hombre consumidor por el hombre ecológico, que se relaciona  amistosamente con todo el espectro de la naturaleza, esas son las dos interrogantes que tenemos.
¿Tenemos señales que puede haber un cambio en la conducta del tratamiento medio ambiental que el hombre le da a su entorno?
Ese es el punto más importante, la lección de esta pandemia que por primera vez creo es universal, servirá para cambiar algunas conductas notablemente agresivas al medio ambiente o todo seguirá igual, ese es el punto.

 

MAB: El asunto Macció, por supuesto es que hay que esperar que pasa después, pero ya hay señales que no permiten ser muy optimistas. Estaba leyendo que el miércoles pasado, después de 50 años se reunió el Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata, por la bajante histórica del río Paraná, es un tema del que vos nos has hablado mucho y que no es solo por falta de lluvia. Pero ellos lo ven como algo natural y la preocupación que tienen es que la hidrovía es la salida del sector agroexportador, entonces como que ahí estaríamos en la misma de siempre.

GM: Sí en la misma de siempre.
Es decir, el negocio y la posesión de bienes materiales, cualesquiera sean ellos, es símbolo de felicidad y ese hombre posesivo, abarcador, depredador es el que está siendo cuestionado a mi juicio por la naturaleza y aparecen estas epidemias que sorprenden, que ahora ya no son epidemias son pandemias.
¿Eso será señal suficiente para que la conducta mayoritaria del hombre en esa relación con la naturaleza cambie?
Porque si no hay señales se vuelve a repetir el proceso y la naturaleza seguirá apretando las tuercas.
Entonces cómo se hace para erradicar, mitigar, la idea de que el consumo es la felicidad o que la felicidad es el consumo. Ese hombre no existió siempre, ese hombre se aparece en la segunda mitad del siglo XX, apenas llevamos 60, 70, 80 años del hombre consumidor en la esquela que se produce y seguimos impávidos a pesar de las señales, no solo las violentas -como esta pandemia- sino las parciales de sequía, inundaciones, escasez de agua, deterioro de la fauna, deterioro de los bosques. Entonces si esta señal no basta, tendrá que venir otra señal más poderosa para que el hombre entienda que es lo que está pasando, tenemos que machacare desde el punto de vista político y desde el punto de vista ideológico, que nosotros somos ocupantes de un planeta  que está regido por ciertos principios de conservación, de convivencia, que no estamos solos, que hay toda una vida animal y vegetal que nos rodea, que estamos deteriorando, son decenas de especies que se extinguen cada año y el hombre no reacciona, ¿qué quiere, quedarse solo en el planeta tierra?

 

MAB: Claro. Pasa también que como hace muchos años ya que se está alertando desde ciertos sectores, sobre estos peligros, de la forma de relación que tenemos con el medio ambiente y ese espíritu extractivita y liquidacionista del medio ambiente, que hay gente que lo toma como ‘y bueno siempre dijeron y acá estamos todavía’. Pero ahora estamos hablando de recursos finitos, el agua, la tierra.

GM: Sí, y el aire. Y la especie.
Todos los pasajeros del planeta tierra, salvo el hombre, están en peligro por la propia acción del hombre.
Cuando uno examina las especies extinguidas en los últimos 50 años resulta escandaloso, porque hemos atacado una de las características del planeta que es la biodiversidad. El hombre pretende quedarse solo en el planeta como única especie y las acciones conducen inexorablemente a ese proceso de extinción.
En el Uruguay es un caso patético la cantidad de mariposas que han desaparecido, de pájaros, incluso de hierbas naturales que ya cada vez son más difíciles de conseguir, porque lo transgénico y toda la modificación dela ingeniería para la producción de vegetales es tan agresiva, que no permite vecinos, es excluyente. La tecnología en materia de semillas de cultivo es excluyente, excluye los espacios y los territorios para ser ocupados por una cosa que da plata.

 

MAB: Vos decías que también hierbas están desapareciendo, ¿se puede nombrar alguna?

GM: Claro. Hay una cantidad de tréboles que ya no se encuentran, trepadoras prácticamente no existen más, las trepadoras que uno consigue por ahí son de casualidad que se han salvado, porque como la agresión hacia el bosque ha sido una de las más intensas, más predadoras, hay especies que no existen, que uno las tiene que conseguir como coleccionista. Después, las pasturas naturales, se le llama natural a un remanente porque la invasión de pasturas artificiales creadas en laboratorio para mayor rendimiento, para un ciclo más corto de reproducción, incluso nosotros tenemos una planta de transgénicos a la salida de Montevideo con capitales neozelandeses, que están explorando acá las pasturas artificiales.
Es decir que hay una acción contra todo lo que es natural.
El monte nativo como dijo un legislador en la Cámara de Senadores cuando se discutía la Ley Forestal: “total el monte nativo para qué lo vamos a cuidar si no sirve para nada”. Ese fue uno de los argumentos a favor de la maldita Ley Forestal que tenemos aprobada en 1986 y desde entonces el monte nativo ha recibido una paliza que lo tornó en prácticamente insostenible.

 

MAB: Macció, esto que vos estás diciendo sobre el monte nativo precisamente, porque hay muchos que tienen una pose de conservación del medio ambiente muy particular, yo he visto gobiernos departamentales, concretamente Canelones, pero hay otros, que plantean vamos hacer una plantación de árboles autóctonos después de haber liquidado nuestros montes nativos, ¿qué valor tiene ese tipo de opción?

GM: Van a plantar monte nativo, pero no van a regenerar el monte nativo. Van a cultivar árboles nativos pero la formación del monte nativo es multiespecífica, comprende árboles, arbusto, trepadoras, todo un espectro que ha ido desapareciendo, para conseguir un monte nativo hay que recorrer territorios muy pequeños, muy seleccionados que aún sobreviven en el Uruguay. Pero el monte nativo no se regenera plantando árbol nativo, se regenera no cortando árbol nativo.

 

MAB: Claro, es un conjunto armónico.

GM: Es un conjunto armónico de interacción recíproca de plantas que se complementan unas con otras a la cual se le añade una fauna propia, que ya prácticamente no existe, uno puede encontrar de casualidad cardenales azules. A lo sumo se pone contento cuando ve cardenales de pecho rojo, porque también la fauna depende de ese monte nativo, hay una cantidad de especie, de aves que han ido desapareciendo, sea por la extinción del habita, sea por el negocio de exportación de aves exóticas, que el Uruguay lo hace.

 

MAB: O sea que, si pasan los años se vuelve a estar con un planteo de conservarla naturaleza, de cuidar el medio ambiente y demás, hay cosas que no vamos a poder recuperar, ese fue el ejemplo.

GM: No, seguramente no.
O para no ser tan pesimista clausurar grandes predios a toda acción humana o presencia humana para que hay una regeneración paulatina que no sabemos cuánto tiempo va a llevar, porque la invasión de las especies foráneas es tan intensa, me refiero particularmente al eucalipto, que la masa de procreación del monte de eucalipto supera con creces varias veces a la del monte nativo, si uno pone un eucalipto alrededor no crece nada, entonces habido una agresión.
Yo me recuerdo siempre los versos de Zorrilla de San Martín, “el Uruguay y el Plata vivían la salvaje primavera, la sonrisa de Dios cuando nacieron aún palpita en las aguas y en las selvas”.
Yo creo que la sonrisa de Dios se cambió por una tremenda mueca de Dios que rechaza lo que el hombre en Uruguay viene haciendo desde hace décadas. Es una agresión sistemática.
En los pequeños cursos de agua el sistema hídrico del Uruguay es un sistema muy complejo, por ejemplo, porque se nutren los ríos de los arroyos grandes y los arroyos grandes de los arroyos chicos y los arroyos chicos de las cañadas, es una red como de vasos capilares y hay cantidad de esos vasos capilares que han sido mutilados o han desaparecido por acción agresiva del hombre no conservacionista. Es decir hemos alterado vilmente en aras de nada el sistema hídrico del Uruguay y eso también nos afecta porque hay grandes sequías y grandes inundaciones, porque la red regular de crecimiento ha sido alterada, el sistema hídrico está profundamente alterado.

 
MAB: Vos decís a cambio de nada, pero hay alguno “que se benefició”, por lo menos su cuenta en el banco.

GM: Ah claro. Por supuesto.
Toda una cantidad de producciones que hay en el Uruguay hoy con sentido de rendimientos altos es tremendamente agresivo, la maquinaria agrícola ya de por sí es agresiva porque tiene un poder de deterioro del suelo progresivamente, que se aplica en gran escala y la rotación es entre dos o tres espacios casualmente no autóctonas, porque son las que tienen mejor rinde o sea para pastura o sea para cultivo. En todo el sur del Uruguay hay una degradación fenomenal de los suelos, por un uso excesivo y agresivo en materia de bienes que sirven para un concepto de productividad que es extraño a nosotros y a la naturaleza. Entonces, ahí hay un hombre que no es el hombre consumidor sino que es el hombre predador de la naturaleza, ese hombre cambia o las crisis ambientales como las que estamos padeciendo se van a volver a repetir, quizás con mayor intensidad y no hay ninguna acción salvo gente agrupada en torno a la Facultad de Ciencias o grupos ecologistas, pero que no tienen audiencia, porque la clase política tiene oídos sordos totalmente para este tema. El tema medioambiental a la clase política lo asusta entonces nadie se mete con él, genuinamente.

 

MAB: Seguro. Y todo el tema áreas protegidas, está en un momento difícil también.

GM: Pero al momento difícil estamos contribuyendo a que sea más difícil, más frecuente y más largo. Porque uno ve los montes nativos como están, en las condiciones que están hoy y los suelos sobre labrados que se van progresivamente esterilizando, cada vez con mayor necesidad de dosificación de fertilizante, es decir, estamos echando elementos activadores a la producción agrícola para tener un mejor rinde. Se busca el lucro a una escala y para un parámetro que no corresponde a la realidad uruguaya.
Antes se plantaban árboles en suelos pobres, ahora ya se habilitado a plantar árboles, me refiero a eucaliptos en suelos no tan pobres, de una categoría superior a la que se plantaba antes, o sea, estamos invadiendo el área productiva de alta calidad del territorio nacional, todo es afán de un lucro, de una presencia y de una intensidad de capital que no se aviene con las relaciones naturales, métale fertilizante, métale esto, métale lo otro y todo es para “intoxicar” el suelo con aras de una mayor rentabilidad, el lucro es lo que motiva la producción de esta forma, el que paga los platos rotos es el pueblo uruguayo, las aguas uruguayas y el bosque uruguayo.

 

MAB: Es muy cierto. Hay un mensaje de Adriana de Salinas: “Es un gusto escuchar a Macció con sus conocimientos” y agradece.
Y Alfredo dela zona de Cerrillos dice: “Saludos a todos, pregunta para Macció: ¿qué es peor el coronavirus o los 55 millones de personas que murieron en la Guerra Mundial?”

GM: Bueno, es una pregunta muy difícil de contestar, porque la Segunda Guerra Mundial fue una cuestión geopolítica y de pulsada tecnológica, los que fabrican armas de guerra, necesitan guerra para las armas o la amenaza de guerra.
Lo que pasa es que la guerra mundial fue un hecho provocado, organizado deliberadamente por los hombres que estaban armados y querían hacer una guerra para probar sus fuerzas, pero esto es más profundo para mí. Porque aunque la guerra afecta la naturaleza y afecta una cantidad de otras consecuencias más allá de la especie humana, lo que hay que entender es que el hombre no es el único habitante de la tierra, el hombre es un inquilino del planeta como muchos otros que los hay y que si el hombre se ha servido de ellos por su superioridad cerebral y su superioridad tecnológica, pero de tanto abusar de eso, esos recursos que son ictícolas, avícola, agricultura, etcétera. Se van deteriorando y el hombre no para, porque su vocación básica es consumir no convivir y entre consumo y convivencia hay un desequilibrio como el que estamos ahora.
La convivencia se ha puesto en tela de juicio, tenemos que estar todos encerrados, por qué, porque viene un agente externo que nos obliga, no somos impotentes, que nos obliga a aislarnos unos de otros y el planeta está como paralizado, todos encerrados con tapabocas y si la gente no lee eso, los gobernantes no leen eso, los científicos no lo entienden como un aviso estamos fritos.

  
Diego Martínez: Llegan más mensajes. “Buen día, la alegría de escuchar a Guillermo siempre. La única esperanza hacia el hombre ecológico puede venir de la gente que permanece en el campo y pueblos originarios que conviven amistosamente con la naturaleza, pero hace falta generar conciencia en las urbes para así presionar a los gobernantes, hay que cambiar la idea de la naturaleza dominada, controladita, del pasto cortito tipo campo de golf, permitir lo natural y magnífico que nos caracteriza la rica pradera. Un abrazo grande”, manda Cecilia.
Y Héctor del Buceo dice: “Buen día, que ironía, la reserva mejor cuidada es la M´Bopicuá, la mantiene Botnia en Fray Bentos”.

GM: Sí, es una ironía, porque es como un parque en un desastre que se está cometiendo en gran escala. Hoy tiene pájaros simplemente porque la ruta de los pájaros migratorios los eucaliptos interrumpieron y la mayoría de nuestros pájaros son migratorios, vienen de la Patagonia y van a los llanos de Venezuela, ahora tuvieron que desviar el camino, en el monte de eucalipto no se puede pernoctar porque no hay abrigo, no es penetrable y no hay que comer, entonces ahora no vemos pájaros en el cielo uruguayo. Si uno va por el Litoral del Uruguay hacia el norte no ve pájaros, simplemente eso, los pájaros se fueron del territorio uruguayo porque no tienen en donde pernoctar ni en donde alimentarse, no hay nada que comer alrededor de un monte de eucaliptos y esa observación que yo la he verificado muchas veces viajando por el Litoral, es una señal clarísima de que hicimos una alteración perniciosa para la fauna.

   
DM: Bien. Hay un mensaje más que manda Horacio en audio: “Buenos días compañeros, como siempre es un gusto escuchar a Guillermo Macció, uno aprende mucho con él. Con lo que decía Macció de la tierra, que le echan agrotóxicos y la desarman, estaba recordando, tengo un conocido allá de mi zona, del departamento de Soriano, le arrendó su campo, muy bien se lo arrendó a unos argentinos, él se vino a Montevideo, alquiló apartamento, todo bien, bárbaro, genial, cuando se lo dejaron de arrendar fue y el campo estaba blanco. Dice me lo dejaron blanco, le plantaron soja y soja y dale que es tarde, la tierra hoy no le sirve para nada y en eso hoy también tenemos que tener en cuenta y se tendría que legislar. Abrazo”.

GM: Gracias. Es muy claro el ejemplo, es categórico y lamentable. Porque el gobierno cualquiera sea el partido, le da la espalda a la realidad medio ambiental, nadie se quiere meter con ella, porque hay que parar muchas irregularidades gravísimas, severas y prolongadas en el tiempo.  El Uruguay es un país de libre arrendamiento para extranjeros y no hay ningún control de lo que se planta y de lo que no se planta; la zona franca de Nueva Helvecia, que son 6 o 7 hectáreas y es el principal centro de cultivo de marihuana.
Ese es el orgullo que tenemos en el Uruguay. Una zona franca dedicada a producir droga exclusivamente, entonces hay un manejo de la tierra que no tiene la menor piedad con el uso de un recurso natural no renovable como es la tierra arable cultivable, pero eso es una característica general, no hay una política de tierras sensata, proteccionista, que la cuide, nuestro suelo no está cuidado, uno hace cualquier cosa con él, por eso los desastres que se encuentran.

 

MAB: Claro. Macció, tenemos que ir cerrando, pero obviamente que vamos a seguir en estos días.

GM: Sí, yo creo que tenemos que batallar en esto, hay que darle y darle hasta crear una conciencia colectiva. Hasta que la gente del pueblo, que vive en las urbes la ciudadanía en Montevideo específicamente, no empiece a comprender la gravedad dela situación, en el riesgo que está expuesto Uruguay en materia medio ambiental.
Tenemos una riqueza hídrica fabulosa que la maltratamos, en consecuencia, nosotros tenemos el deber como ciudadanos de defender la tierra que heredamos, que ya está muy contaminada y que está en manos de gente sin escrúpulos, hay que entender que hay productores que buscan el lucro sin importarle la base natural, la tierra es una máquina de producir y nada más.

 

MAB: Macció, muchas gracias como siempre.

GM: Gracias a la radio y a la audiencia.