“TODA LA ATENCIÓN ESTÁ CONCENTRADA EN EL ASESINATO DE GEORGE FLOYD, DERIVACIONES Y CONSECUENCIAS”

Por Julio Gorga, desde Estados Unidos

 

El autor -un uruguayo que reside en Nueva York, Estados Unidos, desde 1980- envió esta reflexión sobre lo que está pasado en Estados Unidos, vía correo electrónico a Radio Centenario, para compartirla con la audiencia de la Imprescindible, por lo que se leyó al aire el mismo viernes 5 de junio y que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/2020-06-05-lectura-carta-oyente-desde-ny

 

La vida tiene vueltas tan insólitas que lo trágico se puede confundir con lo inesperado. O constituir origen y/o consecuencia el uno del otro. Y claro que siempre está latente aquel asunto del “nunca digas nunca” o algo así.

Puedo imaginar el “¿qué?” de la dueña hispana del restaurante de comida mexicana “Nuevo Rodeo” en Minneapolis, al darse cuenta que tanto la víctima George Floyd como el victimario Derek Chauvin, habían sido empleados suyos  por muchos años -unos 17- como guardias de seguridad las noches de cada martes. Ella, de nombre Maya Santamaría, que vendió  el restaurante hace poco tiempo, dice que no puede asegurar que ambos hombres hubieran desarrollado amistad alguna, o hubieran manejado un trato diferente a las actividades de su trabajo, pero lo que aseguró es que ambos coincidieron como empleados en su restaurante aquellos días. Y asegura además que Chauvin, si bien era correcto con los clientes latinos, demostraba cierta inseguridad cuando aumentaba la concurrencia afroamericana, mientras que Floyd era “un amor de persona, carismático”, que se llevaba muy bien con todos y sin problemas con los clientes de habla hispana.

Y la señora Santamaría agrega que las protestas han sido duras en la ciudad -aunque justificadas- y que muchos establecimientos fueron vandalizados, incluyendo la emisora de radio hispana “La Raza”, pero que lo positivo que se puede sacar de todo esto, es que al menos Dereck Chauvin ya está preso y será juzgado para que la justicia sea servida y nunca más suceda tragedia similar.  Ella insiste que nunca se dio cuenta si ambos habían interactuado lo suficiente durante tantos años de trabajo en su establecimiento como para  acordarse uno del otro, pero que le parecía increíble que ambos fueran los protagonistas del hecho más trágico local, y a la vez de repercusión nacional y en el resto del mundo.

Y en tanto, Trump sigue en lo suyo.

No conforme con el despeje de una multitud pacífica a golpe de gases lacrimógenos, embestidas violentas hasta con patrulleros arrollando gente, y andanadas de pelotitas de goma y chumbo plástico a mansalva, solo para sacarse una foto con una Biblia en la mano en la iglesia episcopal del frente de su casa, aparentando un ambiente pacífico -artificialmente creado- en el cual “a salvo” y sin interferencias inoportunas, pudiera regodearse presumiendo con otra de sus compulsivas mentiras de que  “todo está en paz y no necesito refugiarme en búnker alguno”.

Lo del búnker se supo -con sorpresa- al inicio de las movilizaciones masivas, y ahí estuvo Donald refugiado  pocas horas con Melania y Barron, su hijo menor.

Pero cuando se dio cuenta de su apresuramiento y la imagen miedosa que mostraba -porque además ya se había filtrado a la prensa tal hecho- entonces, más tranquilo puesto que  no se vislumbraba forma de que La Casa Blanca fuera invadida, ideó toda la trama de la caminata hasta la iglesia y el posar con la Biblia para demostrar un ambiente sosegado bajo control.

Y cuando fue preguntado por alguna prensa acerca del episodio del búnker, como buen mentiroso, al inicio lo negó, y afirmó no haber nunca estado allí. Y luego, ante innegables evidencias, declaró que era cierto que había ido, pero solo a instancias de su personal de seguridad que sugirieron era una buena oportunidad para inspeccionar el lugar ("por si las moscas", claro).

Y parece que remedando siglos después a Julio Cesar, apenas “entró, inspeccionó y salió”.

Pero la caminata del disimulo le salió cara. Y es que generó de inmediato el repudio de una comunidad específica cristiana, seguido por igual reacción de otras corrientes. Y se llegó a calificar su comportamiento de “repugnante”, lo que hizo el padre James Martin, un prominente sacerdote y autor jesuita en un comunicado de NBC: “usar la Biblia como accesorio mientras habla de enviar al ejército, presumir de que su país es el más grande del mundo, y a diario burlarse públicamente de la gente, es más bien lo contrario de todo lo que Jesús defendió. Déjenme ser claro. Esto es repugnante. La Biblia no es un accesorio. Una iglesia no es una sesión de fotos. La religión no es una herramienta política. Y Dios no es un juguete”.

Por supuesto que la historia nos da muestras y demuestra que lo dicho por el padre Martin es lo que se supone debería siempre haber sido, pero que la porfiada realidad desmiente. Entre otras cosas, porque hay miles de casos en todo el mundo -pasados y presentes- que apoyan lo contrario. Trump mismo fue elegido con aporte clave de los evangelistas que dirigen a sus fanatizados -gente común obsesionada con obtener una supuesta "salvación" adornada de diezmos, a quienes han descerebrado para que obedezcan sin razonar  -lo que sería "triunfo de Satanás" y por lo tanto pecado mortal-  para votar por quien a los líderes les conviene, y así mantenerse en las cumbres placenteras del dinero, sin que no haya quien "haga olas" ni "alborote el avispero", Lo que les asegura su más que probable acuerdo no escrito, pero patente con Trump.

Pero no dejan de ser por ello contundentes las palabras del cura Martin.

Y por si faltara otra vuelta más a esta tuerca, el presidente de la Alianza Interreligiosa de Estados Unidos, el rabino Jack Moline -obvio que judío- consideró que ver a Trump frente a la Iglesia Episcopal de Saint John sosteniendo la Biblia tras ordenar una represión como respuesta a un reclamo por justicia racial, “solo subraya la completa falta de compasión del presidente por los negros estadounidenses y las consecuencias letales del racismo”.

Asimismo, a pesar del apoyo total de los líderes representados por el Presidente de la Iglesia Episcopal Michael Curry a lo ya expresado por la Obispo Marián Budde, ahora Trump acaba de decidir repetir la faena en la iglesia católica Juan XXIII. De lo cual saldrá otra vez  trasquilado, según predice la siguiente declaración del Arzobispo de Washington D.C, Wilton D. Gregory, que al ser cuestionadas posibles opiniones de otras figuras de la Iglesia Católica como el anterior pontífice Juan Pablo II, concluye: “Ciertamente no aprobaría el uso de gases lacrimógenos y otros elementos disuasorios destinados a silenciar, dispersar o amenazar a estas personas solo para tener la oportunidad de una fotografía frente a un lugar de oración y paz”.

Hasta el Papa Francisco se sitúa como punto de mira de los evangelistas, por discrepar totalmente con la conducta de Trump contra la parte más castigada de su pueblo. Y las respuestas de los "trumpistas" en los chat de las redes, causa no solo estupor sino algo de ridículo miedo. Ya que los comentarios van desde afirmar que Trump es el heraldo de Dios que los guía "en este valle de lágrimas" y los sacará del atolladero pecaminoso del socialismo comunista y demás, a que Francisco -el del Vaticano- es el mismísimo demonio encarnado.  Espeluznante leer esos chat. Y pensar que después se opina con horror de los que se inmolan haciendo explotar bombas ocultas en su cuerpo entremezclados en multitudes desprevenidas, o de quienes revientan aviones o trenes con pasajeros contra cualquier objetivo civil. Y es que el horror debe ser generado por todos esos comportamientos.

Pero las discrepancias no son solo las dichas.

Los gobernadores de Nueva York y de Illinois, rechazaron enviar tropas para reprimir las manifestaciones, lo cual hicieron negando la existencia de vandalismos condenables, sino afirmando que los manifestantes son en su mayoría personas jóvenes de raza blanca, que están hartas de los abusos contra las minorías, y que no pueden ser expuestos sus derechos de protesta porque haya infiltrados delincuentes en las marchas, los que deben ser controlados por las fuerzas policiales entrenadas para tales labores.

Otro detalle hasta hoy inimaginable, es ver a policías apostados ante las muchedumbres, cuando estas al grito de "no puedo respirar" hincan una rodilla en el suelo, y ellos también lo hacen dando muestras de respeto y desacuerdo con el crimen perpetrado por sus hasta hace unos días camaradas...

Finalmente hoy -aunque muy tarde- se  cambió el crimen de Chauvin a asesinato grado II (el anterior, grado III presumía el hecho sin voluntad de quitar la vida, y solo podía causar hasta 25 años de prisión). Y también -¡por fin!- se cumple con la segunda demanda de la protesta popular: los otros tres policías implicados, han sido detenidos y se les acusa de complicidad en el asesinato, que al cambiar de grado, implicaría extensas penas...

Otro reconocimiento importante, es que los mismos jefes de policía del país, han dejado en claro, que se trató de un asesinato que debe ser castigado con el máximo peso de la ley. Y le han solicitado a Trump, que cuando no tenga algo positivo que decir, mejor se calle la boca. Entre otras cosas, porque después son sus subalternos los que quedan expuestos a un creciente odio popular, y sus posibles consecuencias. Y porque la mayoría de los policías no son mala gente, y todos, lo demuestren o no, forman parte de un mismo pueblo. Por otro lado, hoy la madre del tristemente recordado Anthony Báez, que a sus 29 años de edad, fue asesinado en forma similar en el Bronx el 22 de diciembre de 1994, cuando al estar jugando al football en la calle, la pelota golpeo accidentalmente en un carro policial, y al protestar por la detención de su hermano luego del trivial hecho, el agente Francis Livoti lo asfixio con igual llave restrictiva. La madre de Báez, al enterarse que a consecuencia de los hechos actuales -sumados a decenas anteriores-  ha sido presentada para su votación en la legislatura del Estado de Nueva York, una ley que declara ilegal este tipo de manipulaciones y “llaves” que han quitado la vida a Floyd, a Báez y a tantos más en todo el país, y que siempre terminaron con la absolución de los perpetradores, y sólo a veces con una corta suspensión sin suspensión de sueldo, y luego de unas sesiones de reentrenamiento, el regreso a las calles para seguir con lo mismo, ha expresado que por fin algún consuelo -aunque tardío- reconoce tras un cuarto de siglo, que la muerte de su hijo se trató también de un asesinato. Y si, con repetidas tragedias, con mucha rabia y dolor, pero algo está cambiando en U.S.A.

Pero si algo más insólito estaba llamado a suceder, lo hemos visto ayer, miércoles 3 de junio.

Primero, el Jefe del Pentágono, Mark Esper, se distanció de Trump y dijo que no está de acuerdo con lo amenazado por el presidente, o sea, utilizar las fuerzas militares en activo para reprimir las manifestaciones populares.  Y como Esper fue uno de quienes posó junto a Trump en la famosa foto ante la Iglesia Saint Jones, admitió que fue un error, ya que siempre intenta evitar situaciones de contenido político, lo que una veces logra, "y otras, no". Luego, en el correr del día, se dijo que el gobierno había reaccionado con disgusto a las declaraciones del Jefe del Pentágono, y que parecía lo habían hecho refrenar su actitud, aceptando después de cierto zarandeo, dejar las tropas asentadas en Washington D.C. Ya veremos los siguientes acontecimientos.

Pero si hubo una noticia trascendente, de esas que demuestran sin dudas que la base política de Trump se va adelgazando, fueron las declaraciones del anterior Secretario de Defensa del gobierno de Trump, el respetado General de la Marina James Mattis, describiendo al presidente como "una amenaza para la Constitución". El general retirado comienza diciendo en una declaración enviada por email a los periodistas, que cuando "ingresó en las fuerzas militares unos 50 años atrás, hice un juramento de apoyar y defender la Constitución, y nunca siquiera en sueños imaginé que tropas que tomaron el mismo juramento pudieran ser ordenadas bajo ninguna circunstancia a violar los derechos constitucionales de nuestros conciudadanos, mucho menos a proporcionar una bizarra foto para beneficio político del electo comandante en jefe, con líderes militares de pie junto a él"    

El general Mattis a grandes rasgos declara que apoya a quienes protestan, y que Trump está tratando de enfrentar a los americanos entre sí. Mattis renunció a su cargo en diciembre del 2018, por discrepancias con las medidas de Trump en el conflicto con Siria. Pero luego, siempre se mantuvo en silencio acerca de la actuación de Trump como presidente. Hasta ahora, cuando rompiendo su mutismo, denuncia que el presidente está dividiendo a la nación, y acusándolo de ordenar a los militares a violar los derechos constitucionales de los ciudadanos americanos.

En sus precisas palabras dijo: "He estado observando los acontecimientos desplegados esta semana con enojo, horrorizado". Y continuó: "Las palabras IGUAL JUSTICIA BAJO LA LEY, están talladas al frente de la Suprema Corte de los Estados Unidos. Esto es lo que precisamente quienes protestan están correctamente demandando. Es una saludable y unificadora demanda, tras la que todos nosotros debemos ser capaces de ubicarnos y seguir. Nosotros no debemos dejarnos distraer por un reducido número de infractores de la ley. Las protestas son llevadas a cabo por decenas de miles de personas conscientes que están insistiendo que estemos a la altura de nuestros valores, nuestros valores como personas y nuestros valores como nación. Nosotros debemos rechazar y hacer rendir cuentas a aquellos en el cargo que se burlan de nuestra Constitución. Donald Trump es el primer presidente en mi vida, que compruebo no trata de unir al pueblo americano, y que ni siquiera pretende intentarlo. Nosotros estamos observando las consecuencias de tres años  sin un liderazgo maduro. Nosotros nos podemos unir prescindiendo de él, sacando las fortalezas de nuestra sociedad civil. No será fácil, teniendo en cuenta lo que estos pasados pocos días han mostrado, pero se lo debemos a nuestros conciudadanos, a generaciones pasadas que se desangraron para defender nuestra compromiso, y para nuestros niños".  Y Mattis finalizó haciendo un contraste entre los principios de unidad norteamericanos con la ideología Nazi. "Las instrucciones dadas por los departamentos militares a nuestras tropas antes de la invasión a Normandía, recordaba a los soldados que el slogan Nazi para destruirnos era 'divide y conquistarás'. Y nuestra respuesta americana era 'la unión hace la fuerza'. Nosotros debemos convocar la unidad para superar esta crisis, confiando que somos mejores que nuestra política". En otras declaraciones -y para no hacer esto más extenso- resumiré con lo que dijo Mattis cuando renunció como Secretario de Defensa, y expresó que por el bien del país permanecería en silencio, "pero no eternamente", y que hablaría cuando fuera pertinente. Y además afirmó que como militar nunca se prestaría a posar en fotografías propagandísticas con políticos -criticando así a quienes han aparecido con Trump en las actuales circunstancias.

Las conclusiones de lo anterior están escritas en las estrellas.

La primera. Se acabó Trump. Solo una catástrofe o una artimaña de última hora podrían darle un poco de vida (por ejemplo, el "caballito de batalla" que hasta hoy siempre ha resultado, como una guerra clásica declarada, o un ataque directo del exterior). Aún con los millones de "deplorables" que lo votarían, de otro modo, se acabaron sus chances. Y no fue la pandemia, aunque contribuyó. Fue el asesinato de un afroamericano por ensañamiento criminal de un mal disimulado supremacista blanco, y la insistente e inquebrantable voluntad popular a todos los niveles, harta de este tipo de injusticias, que decidió que:"¡no va más!"  Parecido a lo dicho por su hijito: "Papá cambió al mundo". Y como agregado, tal vez se obtenga -daño colateral al revés- que la estatua del general confederado Robert E. Lee, que desde hace décadas es símbolo de culto de los "supremacistas blancos" y el Ku Kux Klan y triste afrenta para la comunidad afroamericana, que ya ha provocado varias tragedias en confrontaciones -la última hace un par de años cuando había exigencias de removerla por ser un insulto al recuerdo de lo esclavos negros- ahora por fin sea por fin removida de su pedestal.   

Y la segunda, que suena como que en tiendas republicanas el crédito de Trump se agotó, tanto, que hasta las esperanzas de conservar la mayoría del senado día a día se diluyen. Como la imposibilidad de recuperar la Cámara de Representantes. Por lo cual, tal vez. Algún estratega de esos que siempre hay, pensó y propuso: "Vamos general, es su momento, el Partido lo necesita. Si no agarra usted, a los socialistas ni la cúpula demócrata los contiene".

Y ya está. Habrá que ver para donde se mueve la rueda de la historia. Por ahora, entre otros hallazgos, se comprobó que la tan criticada -y sujeto de mofa- llamada "sensación térmica" es una verdad absoluta que no captan sólo los muy cortos de mente. Simplemente hay que ver cómo la pandemia, sus efectos, su prevención, inseguridades y posibles consecuencias, por lo menos aquí en USA, donde está el epicentro mundial cuantitativo, ha pasado a un segundo, tercer, o tal vez nulo plano. Toda la atención está concentrada en el asesinato de George Floyd, su entorno, derivaciones y pertinentes consecuencias. O sea, iguales temores, misma incertidumbre que nos ha sensibilizado y apropiado de todos nuestros momentos, dudas y prevenciones, pero diferente fuente para esta nueva tendencia o  "sensación térmica".