VECINOS ESTAFADOS PIDEN NO SER DESALOJADOS HASTA QUE PASE EL INVIERNO Y LA PANDEMIA
Informe de Diego Martínez desde la pensión, 16 de junio de 2020


 

En una pensión de la calle Agraciada casi Marmarajá un numeroso grupo de familias fueron estafados y pronto serán desalojados. En realidad es una casa que tiene cuarenta habitaciones en malas condiciones edilicias y que está en una situación realmente muy irregular, en las que viven hacinadas familias enteras, y con un pedido de desalojo en la Justicia. Las familias, muchas extranjeras, pero también hay uruguayas –y con gente enferma incluso postrada, con muchos niños- tienen realidades diversas también a nivel laboral, lo que implica que si los desalojan muchos van a la calle directamente. Hasta el lugar se trasladó el móvil de la 36 con Diego Martínez que conversó con Polanco, Fausto y Roberto tres de los vecinos afectados. Transcribimos la nota que usted puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/2020-06-17-desalojo

Diego Martínez: ¿Cuántas familias son las que están acá y cuáles son las circunstancias que están viviendo hoy con este anuncio de desalojo?

Fausto: Realmente aquí entre familias hay más de 35. Tenemos, 6 niños, una persona postrada en cama que no puede levantarse, ancianos, y embarazadas. El tema que estamos acá es que la mayoría de los que entramos en esta pensión, normalmente, pensando que todo estaba bien. Cuando entramos acá, pagamos  y después nos dimos cuenta que la pensión estaba en desalojo.

 

DM: ¿Ustedes pagaron por adelantado un derecho a habitar digamos, como si fuera que le venden la habitación?

Polanco: Exacto, a nosotros nos vendieron la habitación, en su mayoría entre 15 mil y 17 mil pesos, y aparte de eso se nos cobraba lo que era una mensualidad para dar “servicios” al establecimiento, donde no se daba ninguno, que era por el agua, la luz, una seguridad, que no se daba nada de eso. Como te contaba él también que nosotros entramos aquí, no sabíamos nada de eso y ella en la pensión tenía ocupada 4 habitaciones, tenía sus 3 hijos y la habitación de ella, y poco a poco ella fue mudando a la familia, primero mudó a los 2 hijos, luego se fue la hija y luego se fue ella. Entonces nosotros como personas normales que somos, nos dimos cuenta que algo ocurría, y nos pusimos a investigar, cuando nos pusimos a investigar era que para el 11 del mes pasado teníamos un desalojo. Entonces nosotros a través de medios de prensa y haciendo llamados y eso, nos dieron hasta el 22 de este mes, pero qué sucede, lo que te quiero decir es que, ahora mismo estamos pasando por una situación muy mal que es el tema de la pandemia, aquí habemos muchas personas que no estamos trabajando, y que no podemos conseguir alquiler.

 

DM: Porque ustedes hablan de mucha cantidad de familia, qué es, una casa gigante que tiene muchas habitaciones.

Fausto: Si, 40 habitaciones.

 

DM: ¿Y en qué situación están las habitaciones?  

Fausto: Sí, de todo, como habemos personas que estamos bien establecidos, hay personas que no, porque no todos somos iguales. Yo tengo acá… recién estoy desde que llegué en enero, pero hay personas acá que tienen un año y más.

 

DM: ¿Y siempre pagando a esta persona, a esta señora?

Fausto: A esta señora, Sandra Casas es el nombre de ella, esa misma señora.

 

DM: ¿Ustedes qué es lo que están pidiendo?

Fausto: Lo que nosotros pedimos es un poquito de tiempo más para poder por lo menos esperar que pase el frío, el invierno, que pase lo que es la pandemia, porque no nos queremos quedar. Sabemos que este establecimiento no es de nosotros, y estamos de acuerdo que si tenemos que pagar para quedarnos aquí, vamos a pagar, pero no tenemos respuesta de lo que es el dueño del inmueble, alguien que venga a hablar con nosotros, nadie ha venido aquí, todo el que viene, simplemente se acerca a la puerta y deja un papel, más nada, nosotros no sabemos.

 

DM: ¿Nunca le vieron la cara al dueño?

Polanco: No, no sabemos quién es el dueño, en primer lugar nos dijeron que era un judío, luego la señora acá que es uruguaya, que tiene varios años acá, fue al Juzgado y allá parece que el inmueble es propiedad de una señora. Entonces no sabemos con quién, y queremos por lo menos, qué sé yo, hablar con él, porque como le dije, nosotros no nos queremos quedar, porque esto no es de nosotros acá.

 

DM: Ustedes podrían pasar el invierno y buscar además por parte de quienes estén a cargo de la solución un lugar alternativo.

Fausto: Porque sí es como te digo y como tú dices, reiterando que habemos personas, por ejemplo aquí hay pocas personas que están trabajando, y los que trabajan están en seguro de paro, y nos es difícil, aparte de que nos es difícil por el dinero, no encontramos habitaciones porque por el tema de la pandemia, no quieren ni que uno se acerque a los lugares.

 

DM: Ustedes en la mayoría son extranjeros, ¿cómo llegan acá a este lugar?

Fausto: Sí, aquí la mayoría somos inmigrantes, dominicanos, pero hay de varios países, hay cubanos, uruguayos, haitianos, tanto como dominicanos, y creo que hasta venezolanos hubo. Y sí, tú sabés que uno sale de su país buscando un sueño y uno llega a lugares que por otra persona que le dice a uno que puede conseguir uno y uno sale, y luego que uno está y que se da cuenta de qué es lo que sucede.

 

DM: ¿Sienten que el Uruguay que les pintaron, en realidad era otro?

Fausto: Si, si, muy diferente

 

DM: ¿Qué les decían?  

Fausto: O sea no nos quejamos de Uruguay.
Pero nos decían que había trabajo, que se conseguía la documentación muy fácil, porque nosotros el dominicano es así, el dominicano llega al lugar que pueda decir, tengo una residencia, tengo una nacionalidad, puedo ir a tal país, puedo ir a España, puedo ir a tal lugar, porque es muy difícil para un dominicano tú conseguir documentación para viajar a otros lugares.

 

DM: ¿No sé si alguno quiere decir algo más?

Fausto: Lo que queremos es que nos den un tiempo más aquí a ver como se puede solucionar esto, aunque sea hasta que pase el invierno, hasta que uno encuentre para donde ir, como le estaba explicando el joven aquí, nosotros no estamos interesados en quedarnos aquí, incluso si viene la persona, que nos de la cara, nosotros entramos en un acuerdo de pago, que se le sigue pagando mensual al que venga, eso es lo único que queremos.

 

DM: Y que alguien se acerque a conversar con ustedes, alguno de los dueños, alguien responsable.

Polanco: Si, para conversar con ellos, para quedar en un acuerdo.