“HAY UN PROCESO DE PRODUCTIVIDAD QUE APUNTA A GANAR CUÁNTO MÁS SE PUEDA, PERO ESO ES TÓXICO Y ESOS TÓXICOS SON ACUMULATIVOS”
El espacio del demógrafo Guillermo Macció en la 36, 7 de julio de 2020

 
En Uruguay el caso más patético es la papa que compramos en la feria que es lisita, perfecta, y es transgénica, da enorme ganancia al productor, envenena la tierra y deja de tener el poder alimenticio que tenía.

“Esta pandemia que estamos sufriendo no es de generación espontánea es la culminación de un proceso de degradación biológica del sistema llamado planeta tierra”, afirmó el demógrafo Guillermo Macció, retomando su contacto con los oyentes de la 36 y destacó el cambio de forma de vida en todo el planeta. “Lo que estamos viviendo -para definirlo teóricamente y técnicamente- es que se rompió un equilibrio de sistemas que estaban aparentemente en armonía se rompe la armonía y estalla la pandemia con un vector maligno que en este caso es el coronavirus que produce estragos en prácticamente los que son los causantes de ese desequilibrio ambiental”, indicó. Destacó que “la papa que estamos consumiendo en el Uruguay es absolutamente transgénica, da enorme ganancia al productor, pero envenena la tierra y deja de tener el poder alimenticio que tenía”. Transcribimos esta nota que Usted puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/2020-07-07-guillermo-maccio

 

María de los Ángeles Balparda: Estamos muy contentos por reencontrarnos con el compañero Guillermo Macció.
Guillermo, buen día, bienvenido.

Guillermo Macció: Buenos días a todos ustedes, a los compañeros y a la audiencia en particular. ¿Cómo estás Ángeles?

 

MAB: Muy bien Macció y los oyentes que preguntan por vos siempre.

GM: Bueno gracias.

 

MAB: Con tanta cosa que hay para reflexionar, pero hay que arrancar por este momento que vive la humanidad, que vos nos decías hay un cambio de forma de vida en todo el planeta.

GM: Claro, justamente. Como hablamos con nuestra Directora yo preparé una serie de audiciones, que pueden ser tres o más pero me gustaría un poco tantear como está el ánimo de la audiencia para escuchar muchas cosas que tal vez no se saben. Que nos muestra la realidad que nunca nos han mostrado hasta ahora, porque esta pandemia que estamos sufriendo no es de generación espontánea es la culminación de un proceso de degradación biológica del sistema llamado planeta tierra.

 

Diego Martínez: Contanos un poco como preparaste esta serie de líneas que vas a tirar

GM: Lo primero que plantee es cómo afecta al planeta tierra y su entorno atmosférico. Y en segundo lugar cuales son, no todos pero algunos, de los factores principales que desde hace décadas o siglos se vienen arrastrando y que llega un punto que se produce un proceso de ruptura de los sistemas que estaban en equilibrio.
Lo que estamos viviendo -para definirlo teóricamente y técnicamente- es que se rompió un equilibrio de sistemas que estaban aparentemente en armonía se rompe la armonía y estalla la pandemia con un vector maligno que en este caso es el coronavirus que produce estragos en prácticamente los que son los causantes de ese desequilibrio ambiental.

 

DM: Bien. Esto lo hemos conversado contigo en otras oportunidades tanto que se a hecho con respecto al tema alimentos y bueno que ha generado

GM: Exactamente. Hay una cantidad de ítems que yo quería listar y poner en carpeta que son los por qué se produjo esto, qué está haciendo mal el hombre en el planeta, para generar esta situación que vivimos cuyo horizonte no aparece cercano.
Entonces el problema es múltiple, es esencialmente que el hombre mediante acciones perversas no intencionales -pero sí que obedecen a una misma ideología- rompe un equilibrio ecológico que era el que permitía la vida al ser humano en el planeta tierra. Es como si un alumno en una escuela se porta mal o en un liceo lo echan al patio. A la especie humana, la naturaleza la está matando, la echa al patio fuera de acá a un tipo como usted no lo quiero. Tan gráfico y tan grosero como lo estoy diciendo.
El hombre tiene que reencontrar, revisar hacer su autocrítica del comportamiento en relación con el medioambiente, las cosas que usa, las cosas que no debe usar, para recomponer una relación armónica hombre-naturaleza, que actualmente ha sido rota. Y mientras no se restablezca esa relación armónica, la pandemia o las pandemias continuarán. Por supuesto el precio que se paga es el de la vida humana, que es el agente maligno que está ocupando el planeta.

 

DM: ¿Hay que cambiar los hábitos?

GM: Hay que cambiar los hábitos, pero no solamente los hábitos, si no el modo de utilizar la naturaleza. Hay una cantidad de actitudes del hombre que parecen normales pero que son absolutamente anormales, destructivas del medioambiente, lo van progresivamente deteriorando. Como por ejemplo la tala de bosques para cambiar especie que es de valor industrial y romper el equilibrio de toda la vida, de toda la biología, que vive en torno a un sistema de bosque que está  en el planeta y está desapareciendo.
Lo mismo con el agua, lo mismo con la tierra, lo mismo con el cielo.
Si yo tengo 100 mil vuelos diarios ocupando la atmósfera, estoy contaminando la atmósfera desde arriba y yo no me entero. Y eso está ocurriendo en la actualidad.
Entonces mi propósito era, humildemente, exponer los daños que se le ocasionan  a la naturaleza en un espectro muy amplio, y ver cómo se corrige. Porque el que tiene que corregir su conducta es el hombre, la naturaleza -que es el supremo gobierno del planeta- no la va a cambiar. Y ahí está la falla.
En otras palabras para decirlo en términos académicos, nosotros hoy en la categoría de hombre para la Antropología, somos el hombre consumidor. Por supuesto hombre y mujer consumidores. Y ese tipo ese personaje que se viene desarrollando desde la revolución industrial y se ha acelerado estrepitosamente en las últimas décadas, tiene que ir siendo reemplazado más rápido que lento por el  hombre ecológico. Con un hombre y una mujer que actúen cuando usen la naturaleza en armonía con ella.
Los ejemplos son tan abundantes que da para muchas audiciones explicarlo. Yo tengo algunos para explicar que son los de mayor peso pero hay muchísimos otros que se me escapan.

 

MAB: ¿Cuáles son?
Porque es un cambio muy grande es el que tendríamos que estar viviendo.

GM: Hay cambios que el individuo no controla, que controlan las grandes potencias y que son también los principales contaminadores.
Es decir, el modo de consumo y producción capitalista es inviable desde aquí en adelante para el planeta tierra.
Doy un ejemplo, que son datos científicos irrefutables.
Ustedes saben, la audiencia sabe, ¿cuántas centrales nucleares hay en los Estados Unidos, que usan energía nuclear? Tendrán conocimiento cuando ha fallado una central nuclear en Rusia o en Japón la cantidad de muertos de daños y como queda anulado el entorno del territorio por décadas.
Bueno, en Estados Unidos hay 101 centrales nucleares para producir electricidad 101. Y en el planeta tierra están funcionando 196 centrales nucleares al día de hoy que por supuesto con los gases, los vapores, está contaminado permanentemente el aire.
Ese es un tema.
Por ejemplo la energía nuclear para uso doméstico sirve solamente para la guerra, la energía nuclear es solo compatible con el medioambiente para la guerra después para uso civil es absolutamente incompatible. Da la casualidad de que las 196 centrales nucleares que hay 101 -estoy leyendo un documento oficial- están en Estados Unidos todas activas salvo una y otras 26 que ya han sido desmanteladas. Y se dice como una cosa absolutamente normal.
Entonces eso es un disparate desde el punto de vista tecnológico y desde el punto de vista ecológico que no puede seguir existiendo mientras no se apaguen las centrales nucleares el problema seguirá vigente.
Expongo ese ejemplo porque es uno de los más llamativos.
Y hay volando en este momento en los cielos o alrededor del planeta, más de 50 mil aviones volando para múltiples destinos que están contaminando la capa donde mayor concentración de oxígeno hay.
Son con variables mayúsculas de las cuales nosotros ni siquiera tenemos conocimiento y mucho menos conciencia.
Bueno, después el otro, yendo más cerca nuestro porque una central nuclear está muy distante de nosotros y podemos decir “qué importa”; o los aviones en Uruguay no son una actividad muy importante pero en los Estados Unidos sí.
Otra acción del hombre sobre la naturaleza son los alimentos transgénicos que son alimentos genéticamente modificados, para que tengan una mayor productividad un mayor rinde un menor costo una mayor ganancia.
Lamentablemente ahí si nos toca en el Uruguay, porque en el Uruguay tenemos una planta neozelandesa a la salida de Montevideo en la ruta 1 en el kilómetro 39 que produce semillas transgénicas para que los cultivadores para trigo y para maíz usen semillas transgénicas. Esas semillas no son saludables, tienen poco valor nutritivo, pero son mucho más baratas.
En México se vive el drama que su alimento básico desde la cultura azteca hasta ahora es el maíz bueno, el maíz mexicano, por consecuencias de gobiernos corruptos ha sido reemplazado el maíz natural por el maíz transgénico, que como alimento es pésimo y no permite hacer ciertas comidas tradicionales que caracteriza la dieta mexicana.
Entonces son conductas empresariales que van haciendo daño por mucho tiempo y tienen efecto acumulativo.
El glifosato que es un fertilizante que se usa en gran escala, en Uruguay también, es tóxico;  entonces se va envenenando progresivamente la tierra, el productor no lo nota, a veces tiene más rinde a veces no; pero es un fabuloso negocio para el importador y el barraquero que venden el glifosato. Y no está prohibido pese que ha habido denuncias de movimientos ecologistas y de agricultores sobre los efectos dañinos, porque elimina todo lo que no se quiere producir.
Los grandes cultivos de flores que están en el mundo, cuando uno regala un ramo de flores de las que nosotros importamos de Ecuador estamos regalando un producto tóxico para quien lo recibe, porque la belleza de la flor, la perfección de la flor, el color, es producto de elementos tóxicos que modifican la planta original.
Entonces yo les digo a los uruguayos tengan cuidado qué flores compran y a quién se las regalan.

 

MAB: Tan inocentes que parecen las flores.

GM: Pero las flores contienen veneno, porque han mejorado en calidad, a veces en apariencia. Pero no es un alimento natural sino un alimento modificado en base a componentes químicos tóxicos.
Entonces lo mismo está pasando con el agua, yo estoy harto de ver en el Uruguay que un señor que estuvo arando el campo, echando glifosato a la tierra y todo lo demás, y después va a lavar el tractor y la maquinaria agrícola al arroyo que le queda más cerca. Y nosotros tenemos una y Dirección de Hidrografía que en esa materia no hace absolutamente nada. Es decir, el mismo productor que produce alimentos así después va -por ignorancia y por pereza- contamina el agua del arroyo y de la cañada.
Entonces hay una cantidad de conductas del hombre, que son nefastas para la naturaleza y lo peor de todo es que tienen efecto acumulativo. El veneno que se vuelca no se disuelve, la tierra no lo absorbe, si no que se va incrementando depositado en la tierra hasta que la tierra se convierte en un elemento venenoso.

 

MAB: ¿Habrá cosas de estas revertibles pero otras no?

GM: Claro, hay que crear una conciencia y una relación amistosa.
El productor que araba con reja y con bueyes no existe más, fue sustituido por suerte por el tractor, pero el tractor destroza más la tierra y al mismo tiempo arroja el veneno y el fertilizante, se llama fertilizante pero es un producto tóxico que queda en la tierra y que se va acumulando zafra tras zafra durante décadas; hasta que al final -el caso más patético es la papa- la papa que nosotros compramos en la feria es lisita, perfecta, parece una pelota de goma. La papa tiene una piel corrugada y el perfil de la piel de la papa tiene hundimientos e irregularidades. La papa que estamos consumiendo en el Uruguay es absolutamente transgénica, da enorme ganancia al productor, pero envenena la tierra y deja de tener el poder alimenticio que finalmente tiene.

 

MAB: Las mandarinas sin semillas.

GM: Todo lo que se presenta como una ventaja, en realidad es una trampa que se le hace a la naturaleza y al cliente. Porque las mandarinas sin semilla es una mandarina genéticamente modificada.
Entonces hay que hacer una guerra de consumidores ya que el gobierno no la hace, el gobierno puede prohibir y creo que está prohibido parcialmente el glifosato; pero pasa que desde la Dirección de Ganadería, Agricultura y Pesca no controla la importación ni el negocio del agrotóxico.
Yo lo veo en mi vecindario rural, todo lo que se manipula, los productores de papa hacen enormes fortunas, pero la papa que parece más linda es la más tóxica.

 

DM: Además la mandarina sin semilla -como cualquier otro fruto- no puede ser fecundado por ejemplo por las abejas, hubo una matanza tremenda en Salto por ejemplo de abejas porque se fumigaba para que las abejas no fueran a las zonas de las plantaciones de mandarinas justamente para que no generaran semilla.

GM: Exactamente. Y además el ganado que consumen esas pasturas está comiendo una pequeña dosis de veneno acumulativa, que tiene efecto en la carne y en la leche que la gente consume.
Entonces, hay un proceso, una concepción de productividad en el origen, que no tiene otro principio que el del beneficio capitalista de extrema, ganar cuánto más se pueda, se paga mejor porque tiene mejor aspecto, pero eso es tóxico y esos tóxicos son acumulativos. Imagínense a todos los productores del mundo al mismo tiempo haciendo la misma tarea de intoxicación, genera un estado enfermizo de la tierra y de la atmósfera, que luego se manifiesta porque se genera un vector, que mata al ser humano.

 

MAB: Macció tendríamos hoy que ir dejando por acá pero ya queda anunciado un ciclo con esta temática.

GM: Queda anunciado un ciclo, porque si hay espacio yo tengo información numérica para que se vea que no son cosas chiquitas sino que son dimensiones mundiales, planetarias. Lo que estamos haciendo se hace en todo el planeta, desde Rusia hasta Estados Unidos, desde Italia hasta Noruega, hay muy pocos. Por suertes tenemos amigos que hacen huerta orgánica, pero el mundo tendría que hacer huerta orgánica y desparecer los mercados de alto lucro en todas las fases alimenticias. Porque la raíz del problema está ahí. Y se llega a un punto de saturación donde aparece un virus como el que apareció ahora, que hace lo que está haciendo de no cortar esta cadena seguirá la historia indefinidamente.

 

MAB: Te mandamos un abrazo grande.

GM: La semana que viene seguimos. Un abrazo y un saludo a la audiencia con todo afecto.