“POCAS PERSONAS CONCIENTES Y ORGANIZADAS PUEDEN GENERAR UN MOVIMIENTO”
Entrevista al candidato a Alcalde de UP para el Municipio B, 9 de julio de 2020

De cara a las elecciones Departamentales y Municipales del 27 de septiembre, en Radio Centenario recibimos en estudios al músico Miguel Argüello, candidato a Alcalde por Unidad Popular para el Municipio B. En la oportunidad comentó algunas de las propuestas locales de la UP, varias de las cuales surgen a raíz de la dura realidad que vivimos los montevideanos en general, como la necesidad de Residenciales municipales para poder dar las atención imprescindible a los adultos mayores, pero también brindarles calidad de vida y atender sus necesidades en esta etapa de la vida. “Así como tenemos Policlínicas y Guarderías en todos los barrios, tenemos que tener residenciales”, dijo. Además comentó las propuestas para el transporte público; el tema de la vivienda en un Municipio inundado de pensiones muchas en pésimas condiciones; de la realidad de los inmigrantes que se amontonan en barrios céntricos, y de la necesidad de crear una red de vecinos para “volver a algún tipo de mercado popular, de Subsistencias como existían antes, y tratar de fomentar la compra directa a los chacreros, los productores, sacarse los intermediarios que son los que le pagan poco al productor, y después el supermercado vende al precio que quiere”, indicó. Transcribimos la nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/miguel-arguello-candidato-munic.-b-cx-36-9-7

 

María de los Ángeles Balparda: Con Hernán Salina recibimos con mucho gusto a Miguel Argüello. La verdad que da mucha alegría recibirlo, ver como las épocas se van juntando unas con otras.
¿Cómo andás, Miguel? Bienvenido.

Miguel Argüello: Bien, personalmente. Pero sintiendo ese estado como de amenaza que hay en el ambiente, hay como un estado de parálisis que para la gente, los músicos -yo soy músico- y logré jubilarme con una jubilacioncita, pero el resto de los músicos los compadezco, pobres compañeros.

 

MAB: Si. Vos con una larga trayectoria como músico, has estado con mucha gente muy conocida; pero la gente conoce al que está cantando, pero no a todos los músicos que están ahí.

MA: Si, hace años con el Zucará y con Tacuruses, que es una delicia trabajar con ellos.
Son los que trabajan poco porque no se vendieron, los fueron sacando de los festivales porque no claudicaron, siguieron cantando para los trabajadores, para los pobres, para los más humildes. Y ahora viene la cuenta, ahora los que permanecieron… firmes.
Por otro lado me propusieron de candidato para Alcalde.

 

MAB: Al fin un músico candidato a Alcalde, candidato a Alcalde del Municipio B, que es una zona enorme y donde están todos los edificios del gobierno, el Palacio Legislativo incluido, está el BPS, la DGI, está el Puerto, la terminal de Tres Cruces.

MA: Los hospitales, hay de todo.
Y claro, cuando empezamos a tratar de diagnosticar, la primera impresión que tenés es esa, que no hay problemas.
Pero después tuvimos unas reuniones a las que fue Gonzalo Abella, Mery del Corral, y los compañeros de la Agrupación Cordón Norte que funciona en mi casa -el sueño del Comité en mi casa, antes de las elecciones pasadas empezamos, en septiembre por ahí- la organizamos y nos hemos estado reuniendo sin parar, tres compañeros, cuatro. Entonces dijimos sí que hay problemas para resolver, que no son los invisibles.

 

MAB: ¿Cuáles serían, cuáles te parecen los más importantes?

MA: El que a mí me parte más el alma, porque es más invisible, es la situación de los geriátricos. Cuando aparece la pandemia aparecieron los geriátricos que estaban invisibles, y ahí se vio que eran como más de 700 y que hay menos de 100 registrados.
Entonces yo encontré en Brecha un comunicado de la Institución Nacional de Derechos Humanos que fue de ahora de abril, que dice que ellos durante 6 años advirtieron la situación de los geriátricos.
Mirá lo que dice, textual, “en la mayoría de los casos analizados, se trata de hombres y mujeres internados, sin que medie su consentimiento”. Eso es terrible.

 

MAB: La familia los llevó y los guardó.

MA: Hay gente prisionera ahí, gente que si pudiera huiría o se suicidaría.
Yo he visto algunos.


MAB: Conocimos algún casos nosotros.

MA: Mantienen a la gente, imagínate.
Yo conocí uno en La Teja que me horrorizó, había una tía mía ahí sorda y ciega, y la sacamos de ahí porque era, te daba una sensación de gris, de sin futuro, que yo creo que es lo que pasa.
La gente que está ahí está como en un refugio porque tiene horario para comer, para levantarse… No tienen libertad, perdieron la libertad. Gente valiosa de repente la mayoría.
Entonces yo creo que ese es un problema ante el cual algo hay que hacer. Aparte de sacarlo a la luz, entonces la idea que tendríamos nosotros como utopía o no, es que exista un geriátrico municipal en el Municipio B.
En Melo existe un Residencial para la Tercera Edad.

 

MAB: ¿Vos sos de allá?

MA: Sí, que según me han dicho, es ejemplar. Es municipal, tienen piscina, enfermera 24 horas, hacen bailes, tienen profesor de Educación Física, es del pueblo, no es privado. Entonces,

 

MAB: ¿Depende de la Intendencia?

MA: De la Intendencia.
Y Gonzalo Abella nos dijo que en Fraile Muerto hay uno también que es fantástico, atendido por monjas. O sea que aquí siempre la excusa ha sido “qué hacemos con esa gente si empezamos a clausurar”.
La mayoría están en negro y el Estado se tiene que hacer cargo.
Tendría que haber en cada Municipio al menos un Residencial para Tercera Edad, para la gente que no puede, no tiene recursos, o que no quiere estar.
Además me contaba un señor que está ahí jubilado con poquito, que viven felices, que hacen baile, que juegan a las cartas, que tienen libertad para salir, no están prisioneros con llave. Yo me lo encontré en Aparicio Saravia, la principal, tomando sol, y le pregunté qué estaba haciendo y me dice:
-Estoy en un Residencial, salgo cuando quiero.
O sea que Montevideo, que se supone que es el centro cultural y humanista del Uruguay, no tiene -aparte del Piñeyro del Campo-. Por eso digo, en cada Municipio tendría que haber un geriátrico, como hay una Policlínica. Esa es la propuesta nuestra, que salió de los compañeros.
Y la soledad, y la falta de futuro que tiene la gente encerrada ahí. Eso es un crimen.
No puede existir tanta gente sin futuro, sin ilusión de futuro, tiene que haber algo que genere ilusión y deseos de vivir.

 

MAB: Me imagino que en la zona esta que abarca el municipio B, toda esa cantidad de edificios altos que hay en muchos de los barrios del municipio, debe haber mucha gente veterana, sola, que te enterás cuando se incendió el apartamento y lo encontraron muerto.

MA: Y eso no se puede dejar de pensar y tratar de ver qué hacer.
Lo mismo las pensiones, que son el síntoma de la falta de vivienda, de la carestía de las pensiones, 8, 10 mil pesos una pieza.

 

MAB: Y eso también en estas zonas es tema clave.

MA: Está lleno de pensiones. Entonces también por ese lado nosotros, vemos el relevamiento de la cantidad de casas y galpones desocupados que hay.

 

Hernán Salina: Cierto, y acá en el Centro, Cordón, todo eso, son muchos.

MA: Incluso baldíos, hasta algún baldío queda por ahí.
O sea como decía Eduardo Rubio en una reunión que hicimos en el comité nuestro de Cordón Norte, el problema es la Ley de propiedad privada, una lucha legal también que no le toques la propiedad, pero hay casas en sucesión que están ahí cerradas, y no pasa nada, le pondrán un poquito más de impuesto.
Después otra propuesta que también salió de Eduardo la otra vez y a nosotros nos pareció bien, es tener un abasto municipal. Volver a algún tipo de mercado popular, de Subsistencias como existían antes, y tratar de fomentar la compra directa a los chacreros, los productores, sacarse los intermediarios que son los que le pagan poco al productor, y después el supermercado vende al precio que quiere.
Es decir, hay ya organizaciones de subsistencia popular.

 

HS: Que se juntan para hacer compras al por mayor y después organizan la distribución.

MA: Si, se organizan como una cooperativa.

 

MAB: Hay mensajes de la audiencia:
Horacio dice: “Una policlínica, un geriátrico y yo le agregaría una sala velatoria municipal”.
“Buen día compañeros, saludos a la audiencia y al compañero y amigo Miguel, en este tiempo que lo conozco puedo definirlo como el compañero que combina la sabiduría en su formación, con la sencillez que despliega en su vida cotidiana, y en el trato cálido y sincero con la gente. Es una inmensa alegría contar con compañeros que reúnen las características de Miguel, un fuerte abrazo”, dice Fredy del Cordón.
Y Cecilia dice: “Buen día compañeros, un saludo afectuoso a Miguel, compañero imprescindible, sensible y activo. También teniendo varias plazas, sería importante un sistema de deportes para niños, jóvenes y adultos”, manda saludos.
Bueno, en esto de plantarse frente a los temas municipales, obliga a mirar al que tenés al lado.

MA: Y sí, pero yo creo que siempre, por lo general, los movimientos los inician unos pocos.
Pocas personas concientes y organizadas pueden generar un movimiento.
Por ejemplo a mí me encantaría que se genera un movimiento en pro de como decían los compañeros, un geriátrico para el Municipio B, o una sala velatoria. Es decir empezar a mover, yo esto seguro que se consigue apoyo de personas y hasta de instituciones para ver cómo hacerlo. Te van a decir no porque no hay recursos. Pero cómo no, siempre hay recursos, hay recursos de instituciones, uno pone una cosa, otro pone otra, médicos voluntarios, enfermeras voluntarias, atender a la gente más frágil. Eso es una cuestión que si no la resolvemos nosotros, no vamos a esperar que venga de arriba, porque hay mucha plata que gira en ese negocio.

 

MAB: Además los recursos que dicen que no hay, de repente no hay para esto, pero se gasta mucha plata en otras cosas.

MA: Y otra cuestión que a mí me parece central es democratizar el barrio.

 

MAB: ¿En qué sentido?

MA: En el sentido de que no hay conciencia solidaria y organizada en los barrios.
Hubo en una época, en el ’90, cuando el Frente Amplio entró en la Intendencia que había muchas comisiones de vecinos, apareció el Concejo Vecinal.
Yo participé en el primer Concejo Vecinal del Cordón, de la Zona 2. Y en 4 años el barrio se transformó.
Yo volví del exterior en el ‘90, parecía Vietnam, todo oscuro, los árboles, las calles desechas, se hizo un diagnóstico fantástico de todo Montevideo y a los 4 años el barrio estaba transformado. Teníamos la Policlínica ‘Luisa Tiraparé’ de la Mujer -todo diagnóstico y solicitud de los vecinos- Biblioteca Morosoli, Guardería Despertares, la Casa del Vecinos, la Plaza Seregni -si no fuera por las Comisiones de Vecinos, ahí iban a meter unas torres de apartamentos- o sea que revitalizar y democratizar el barrio, que la gente participe.
Ahora, ¿cuál fue el problema del Concejo Vecinal?
Que desapareció porque para la gente común el Concejo Vecinal no existe, no es referencia, nunca tuvo autonomía financiera, fue la lucha que tuvimos para que el Concejo tuviera su plata. Entonces ahí sí convocás a los vecinos, vecino tenemos 2 millones de pesos, que es lo que le deben pagar al Alcalde en 2 años, ¿qué hacemos con este dinero? Ahí la gente participa, porque hay algo concreto. Pero no, lo plantean como un órgano consultor, de control, un adorno. Porque a la hora de la verdad no decide.
Entonces para democratizar realmente la primera lucha es que los Concejos Vecinales sean realmente una especie de cabildo de cada zona, donde los vecinos si tienen un problema saben que van a ahí, y ahí es donde les van a resolver cuestiones. Pero ahora no es nada.

 

MAB: Además hoy como vecino del barrio, cualquiera de nosotros si hay algo que pasa en el barrio, querés avisar o proponer, ¿a dónde voy? Porque te dicen que vayas al Comunal y ahí tenés que iniciar un expediente.

MA: Claro, o quiero proponer, tengo esta idea, o tengo esta queja…
Entonces para mí eso a mediano y largo plazo es crucial para fortalecer, por ejemplo como hablábamos con Gonzalo Abella el otro día y con los compañeros, la defensa civil, este país no está preparado para desastres, no hay organización en los barrios, suponete que ahora hay que cerrar el barrio porque aparece la pandemia, no hay organización. Se espera todo de las cuestiones del Estado, pero el barrio no se organiza.

 

MAB: Que el barrio es el que sabe.

MA: Y en el barrio es donde se sabe dónde están los médicos, dónde viven los médicos, todos esos recursos tienen que estar disponibles y en conocimiento para ser utilizados.
Un día hay un desastre y no hay energía eléctrica por un mes y no hay agua, porque a esta altura yo ya espero que pase cualquier cosa…  Entonces para mí es estratégico que exista un sistema de bomberos voluntarios como existe en otra parte, que en el barrio haya gente que sepa manejar incendio.

 

MAB: Vos estás hablando de organizar al pueblo a nivel de la zona donde vive, que era la idea original.

MA: Y claro, esa era la idea original.

 

HS: Yo me quedé con ganas -tenemos más para hablar de propuestas- pero de conocer un poco más al músico, tu trayectoria, venís del interior, sos de los tantos que les tocó venir a la capital -como cantaba Estramín-. ¿Cómo fue ese comienzo en la música y tu acercamiento a lo político Miguel?

MA: Mirá en realidad yo me crié en el campo hasta los 7 años. Después fuimos a Melo en el año ‘59, era gurí chico de 7 años; hice el liceo, estudié ahí Magisterio. Pero empecé de músico a los 16 años, en el ‘68, tocando en el club de los negros de Melo. Y la primera sorpresa fue ver blancos y negros bailando abrazados.

 

MAB: Eso contalo porque mucha gente no sabe que había club de negros.

MA: Pero claro porque los clubes de blancos tenían prohibido la entrada de negros hasta no hace mucho. Es decir, estaba en los estatutos, gente de color no. El club Unión, el Centro Obrero, los más finos, y Casa Italia que era un tercero pero que tampoco podían entrar.
Entonces la comunidad negra organizó su propio club, que al principio era exclusivo solo para negros, luego se abrió. Entonces yo tuve esa casualidad, que después con el tiempo la asimilé de haber visto por primera vez la reunión que en la vereda, viejos, negros, blancos, charlando abrazados, niños de todos los colores ahí entre los bailarines, entonces, y luego la experiencia horrible de estar tocando en un lugar y encontrarme con un vecino que se había recibido de médico, era negro, lo invité a entrar al club, a la Casa Italia porque estábamos tocando.
Y cuando fuimos a entrar el portero le dice: -Caballero no puede entrar.
-¿Por qué?
-Porque es de color.
Imaginate yo con 16 ,17 años el dilema que me creó. Me indignó.
Y él me puso la mano en el hombro y me dijo: -No te preocupes estoy acostumbrado.
O sea que viví los dos polos.

 

MAB: ¿Eso en los 70 o 60?

MA: Y yo empecé en el ‘68, era en esa época.

 

MAB: Fines de los ‘60.
Es bueno conocer esto porque si vos vas a votar a un Alcalde, vos tenés que conocerlo y dijiste, saliste del campo a Melo. ¿Después de Melo?

MA: Después, en el ‘76 me vine a trabajar de Maestro a Montevideo, y seguí con la música.
En la crisis del ‘82, ‘83 me fui a España, del ‘83 al ‘90, y ahí fue que pude ir a tocar con Aníbal Sampayo. Fui a grabar en Suecia.

 

MAB: ¿Y después volviste a Uruguay?

MA: Si volví en el 90.

 

HS: ¿Y por qué la opción por ser Maestro?

MA: En realidad era la única opción que tenías en el interior. Porque era la Utu o Magisterio. Entonces, ni se me pasó la idea de estudiar otra cosa.
Y se puede decir que no tenía vocación. Me acuerdo de la primera Práctica que es a los 2 o 3 meses cuando te tiran a los leones, para que vayas a dar una clase. Fue tan horrible lo que yo hice que casi abandoné.

 

HS: ¿Dónde fue Miguel?

MA: En Melo. Una práctica en una escuela, un tema te sale, fue horrible…
Y sin embargo empecé a estudiar, seguí estudiando y me empezó a gustar, y después me encantó. Entonces yo no creo que existan las vocaciones, yo creo que estamos preparados para cualquier vocación según cómo te la presenten, carpintero, mecánico, marino.

 

HS: El hombre originariamente, el ser humano era así, los primeros niveles de desarrollo de las comunidades, después los fueron compartimentando.

MA: Seguro, entonces después me encantó trabajar en la escuela, y hubo un momento que yo estaba estudiando música en el Conservatorio Universitario y no podía hacer bien el Conservatorio porque la Escuela me absorbía cada vez más y tuve que elegir.
Y elegí la música. Me costó, pero no me arrepentí, a mitad de año lloraban los gurises. Era quinto año, les expliqué por qué me tenía que ir, que tenía que resolver eso.

 

HS: ¿Eso ya era acá en Montevideo?

MA: Sí, en Rincón del Cerro. Era en una escuela que está cerca ahí por donde vive (José) Mujica.

 

HS: ¿En qué época era eso?

MA: ‘76, mi primer año…

 

HS: Ya en medio de la dictadura

MA: Pero fue fantástico porque la Directora que parecía de la Alemania nazi, con dos lentes, se hacía un moño; tuvo la habilidad de darse cuenta que un Maestro primerizo no puede estar en un sexto año y juntó los dos sextos con otra maestra, Blanca Pretuso, de Rocha.
Eran 60 gurises en un salón, y nos repartimos las materias, a ella le gustaba matemáticas, lenguaje, y yo historia, geografía y ciencia. Medio horario cada uno, y pudimos profundizar. Y yo pude hacer prácticamente todo lo que estudié en Magisterio de la escuela nueva y de la libertad de los gurises. Al poco tiempo trabajaban en equipo, de a 5 o 6, ya tenían los rincones, preparaban unas clases fantásticas los gurises. Yo les prestaba el hectógrafo, te acordás aquello para sacar copias…

 

HS: Aquello que era como una gelatina.

MA: Si, cola de pescado.
Se lo llevaban a la casa para prepara la evaluación, porque hacían la evaluación, la crítica. Hicieron una constitución de la clase. Imaginate 60 gurises.
Pero ¿qué pasa? Un maestro solo no puede cubrir tanto.


HS: Ahora cuando se habla tanto de cambios en la enseñanza.

MA: Además es la preparación para el liceo.
Dos maestros podíamos. Y dimos educación sexual con permiso de la Directora y los padres, en el ‘76, todo, todo lo que te puedas imaginar, y los padres encantados.
En plena dictadura, fijate la paradoja, una escuela perdida ahí en una zona de granjas, dábamos educación sexual. Era el ‘76 y aprobado por la directora, María Angélica Alti.

 

MAB: Si alguien sabe de alguna de estas maestras que está nombrando, que nos cuente.
“Un fuerte abrazo para Miguel, un gran compañero, gran amigo y gran vecino, Miguel sabe muchísimo, y lo más importante, es muy generoso con lo que sabe”, dice Lucía desde La Comercial.
Y acá agregan: “Es fundamental lo que dice Miguel, es participación de la gente en el barrio. Estos últimos años eso se limitó al proyecto participativo, es decir, te pongo un semáforo, te hago una placita. Actualmente el otro problema es la movilidad de los vecinos, la gente va y viene, alquila, no puede pagar, se va, pero hay que lograr volver a conocer a los vecinos, retomar las veredas como antes y los encuentros”.

MA: Y si, y hay que dar el ejemplo.
Por suerte hay más espacios públicos ahora, hay más plazas lindas en la zona. Yo más o menos les digo lo que con los compañeros vimos como problemática: la cultura, el deporte popular, las plazas de deporte.
Ahora dicen que van a utilizar a los presos para reconstruir las plazas, no sé qué oí, parte del gobierno.

 

HS: En este Municipio se concentra mucho la presencia de inmigrantes Miguel, que han venido muchos a la Ciudad Vieja. ¿Que es un desafío también a nivel del barrio?

MA: Sí, justamente.
Gonzalo Abella el otro día nos hablaba justamente de eso, que él conoce a un grupo de cubanos que tiene unas propuestas culturales fantásticas, y que por supuesto es parte de apreciar lo que nos enseña esa gente. Y más viniendo de Cuba, habrá los que están de acuerdo con la revolución o no, pero el aprendizaje de que han vivido de otra manera, además de sus comidas, su cultura.
Decía Gonzalo que ya se nota un poco de xenofobia, y que cuando venga la crisis, apriete mismo, la culpa se la van a echar a ellos. Es la fácil. Entonces también, la propuesta era de generar un espacio permanente en el barrio porque si viene la crisis de repente no llega tanto la ola, pero de repente hay que echar mano a la ollas populares, comedores, etc. Entonces tener un grupo permanente que esté atento a las cuestiones de esa posibilidad la gente en la calle, de estar preparados también, ir previendo que puede ser mucho peor lo que viene.

 

MAB: Hay muchos y están integrados ya, algunos en las escuelas, hay muchos niños que son hijos de inmigrantes.

MA: Y hay organizaciones también que los reciben.

 

HS: A nivel cultural ya en las fiestas de fin de año de las escuelas se ve la influencia o que los maestros los tienen en cuenta.
Ahí se resumen dos caminos que van encontrando a la gente como así vos contabas de Melo, de los blancos y negros que se juntaban en torno a una actividad cultural.
A veces con los inmigrantes pasa eso también, primero los gurises se juntan mucho más fáciles en las escuelas, y a partir de las actividades culturales y todo eso.
Pero también trabajar en los valores solidarios del que viene de afuera, así como los uruguayos se siguen yendo, tender la mano también a ellos.

MA: Claro porque el uruguayo promedio, o mejor dicho, hay una parte de los uruguayos que no saben lo que es vivir en otro país. Pero una buena parte sí, desde la década del ‘60 que se fueron oleadas para Australia, Venezuela, México.
En este país nos hemos estado yendo cada 20 años, entonces a la gente le cuesta, a la que está acá, entender que el que viene es igual que el pariente que se fue a buscar la vida, falta esa capacidad de recibir, de ser hospitalario, de recibir como compañero.
A mí me quedó una frase de un médico cubano ahora hace poco cuando iba la Brigada para Andorra, en el aeropuerto de Barajas los aplaudían los taxistas y le preguntaron por qué iban, y entonces la definición de solidaridad tan sintética del médico para mí fue como una especie de mantra. Él dijo: “Ser solidario no es dar lo que te sobra, sino compartir lo que se tiene”.
Aquí tenemos el concepto de que si regalás algo que no vas a usar, sos solidario. Pero va mucho más allá, es compartir cuando hay poco, es la enseñanza de Jesús, de repartir, de cortar los panes, de Juan el Bautista. Es de honda tradición la hospitalidad y la ayuda mutua, la compasión, y ser solidarios.
Pero esa definición de los cubanos, marca todo también toda una mentalidad diferente.

 

MAB: Sin duda. Y hay que ir por ahí, eso está claro.

MA: Es nuestra línea, de la izquierda, desde Artigas ni hablar, repartiendo tierra para los más miserables. Y ahora vienen con un falso Artigas acá tratando de capitalizar, porque dicen que el Ejército nació en la Batalla de Las Piedras. Mentira.
El Ejército nació después con la invasión a Paraguay, yo me acuerdo el dato la Batalla de Las Piedras por ejemplo que eran mil combatientes y 750 eran vecinos armados. Eran 250 soldados y algún oficial. Entonces esa mentira tampoco hay que dejarla pasar.

 

MAB: La verdad que me parece que pinta muy bien el carácter que tendría esta Alcaldía si consigue el apoyo de los vecinos que opta por un perfil social, cultural, integrador de verdad de los vecinos y de jerarquizar al barrio, el espacio donde uno vive.

MA: Si, hay que ser realista, sabemos que no vamos a ser Alcalde, pero posiblemente estemos en el Concejo Vecinal con otros compañeros. Y ese es un órgano que con inteligencia y con respeto se puede, se le puede dar una fuerza para impulsar cosas.

 

MAB: Para los vecinos que quieran sumarse, que quieran dar una mano, hay trabajo para hacer, sobre todo de difusión de cuál es la propuesta, juntarse en una casa, invitarlo un día para que vaya a conversar, lo que sea. Pero ¿cómo hace, cómo se contacta con ustedes?

MA: Nosotros la Agrupación está en Ferrer Serra 2012 entre Defensa y Constitución, y ahí los sábados siempre nos seguimos reuniendo 3, 4 compañeros; a las 4 de la tarde. Ahí están Fredy González, está Lucía Bermúdez, Julio Basilio, otras dos compañeras que no han venido.

 

MAB: Vamos con un audio por acá que manda Horacio:
“Buenos días compañeros, en primer lugar las felicitaciones para el invitado del día de hoy, y si me permiten tirar otra idea que también es para todos los municipios. A los abuelos jubilados, se puede ponerlos a cuidar los espacios públicos, ellos se van a sentir útiles por un lado haciendo cosas, y el nieto cuando vaya a esa plaza, a ese espacio público dice, yo también la tengo que cuidar porque acá a esta plaza la cuidan y la arregla mi abuelo. Matás varios pájaros de un tiro, abrazo para todos, gracias”.
Poner a los abuelos a cuidar espacios públicos si quieren, pero se entiende la idea, que la gente se meta en el cuidado de las cosas.

MA: Claro, restituir a la gente mayor a la calle, al contacto con el barrio.
Pero, me quedaban unos temas que no me quería olvidar.
Una compañera decía, que además que es de propuesta general, que es quitar la estatua de Rivera de ahí de Tres Cruces, y ponerla por donde quieran ahí.
También saber que van a haber dos puertos en el municipio B, el de UPM2 y el de Buquebus, que ya están hablando.
Después me faltaba lo del transporte público. Un problema general que es abaratar el boleto caro, que sea gratuito para los niños a toda hora, no solo en horarios escolar y en las vacaciones. También Eduardo hablaba de electrificar, de ómnibus eléctricos o tranvías, y de  túneles.
Y Gonzalo Abella tiene la propuesta de que Tres Cruces no puede ser la terminal para todo el país porque es un caos, que a él le parece que seria fantástico que por ejemplo Tres Cruces atendiera al Este, y se hiciera una estación para el Oeste en lo que era la Estación Central de Afe.
También el reclamo de parar las privatizaciones. Que también eso es una cuestión común para todo el departamento.
Y lo que hablábamos de prepararse para la crisis, incluso para conseguir recursos de repente para comedores y eso, recursos del Estado o de donde sea, la cuestión de los inmigrantes, gente en la calle, creo que más o menos cubrí lo que con los compañeros estuvimos tratando.
Y una cosita más, porque dicen que no se pueden hacer las cosas, me imagino el geriátrico, pero en Estados Unidos hay un supermercado cooperativo, escuché no sé si en esta radio, que tiene 17 mil socios. Y cada uno trabaja 3 horas por mes, es el que más vende, el más barato y el de mayor calidad.
Es decir, 17 mil tipos, podés trabajar 3 horas al mes, o sea que también el cooperativismo tiene una potencialidad que te la ocultan, pero si hay gente dispuesta, se puede llevar a cabo un geriátrico pongamos aunque sea pequeño, con socios, si nadie lo quiere hacer, y vuelvo a la idea, pero no me quería olvidar de esto. En el imperio, dicen que es el que vende más, el que vende mayor calidad y más barato, y es cooperativo.

 

MAB: Buenísimo.
En estos últimos minutos entremos a lo de la música.
Lo mencionamos al principio el hecho de la experiencia como músico de haber estado con Aníbal Sampayo, ¿cómo fue ese encuentro, esa etapa, cómo lo viviste a él?

MA: Fantástico.
Eso fue en el ‘83, que yo me había ido con un grupo chileno, Pachamanca, nunca había pensado irme del país, pero cuando viene la crisis que no tenés salida, ellos tenían su proyecto y empezamos a tocar después con otros uruguayos, el ‘Bruja’ Perdomo y Marcelo Beotr, en los actos del Frente Amplio en Madrid.
De repente iba Lágrima Ríos, con Lágrima también toqué varios años; Lágrima iba a cantar, iba Osiris (Rodríguez Castillo) a veces. Y entonces nosotros tocábamos en los actos que hacía el FA para beneficio, y nos propusieron ir a grabar con Aníbal y acompañarlo cuando volvió en el ’84.
Ahí fue que lo conocí, nos fuimos para Suecia en octubre, nos hacía levantar a las 9 de la mañana para ensayar.

 

HS: Que eso en los músicos no se estila mucho.

MA: ¡Imaginate!
A las 4 de la tarde ya estaba oscuro en Suecia… ¡Qué horrible vivir ahí!
Y fuimos al comedor que tenía el 26 de Marzo, a la imprenta, que estaban sacando Liberación, estaba empezando a salir Liberación; y la guardería que tenían ahí.
Después en el ‘90 que volví empecé a tocar en La Tasca del Búho, con Jorge Burgos también, queridísimo hermanos que murió el año pasado.
Burgos era de grupo Universo y era Director de Cultura en Cerro Largo que cambió allá la situación.
Y algo más de Aníbal, porque todavía no podía entrar al país, hablo de antes de las elecciones del ’84. Entonces él vino a cantar en Argentina y vinimos y tocamos en el Obras Sanitarias, en otro teatro antiguo muy lindo en San Martín creo que era.
El Obras Sanitarias estaba tapado de gente, de aquí fueron Washington (Carrasco) y Cristina (Fernández) y no me acuerdo quién más.
Y luego vinimos por la costa.

 

HS: Por litoral argentino, digamos.
MA: Sí, Colón, en cantidad de lugares tocamos del otro lado.
Me acuerdo frente a Salto, en Concordia, imaginate en noviembre del ‘84, antes de las elecciones, pasó una murga de Salto y una comparsa.
La emoción era tremenda, hay que imaginarse, hay que recordar aquel momento que estaba terminando una dictadura, y lo que me acuerdo es que estaba terminando el show de Sampayo con un candombe, que debía ser el Reglamento de Tierras y entonces sube la comparsa de los negros de Salto y había blancos también, pero suben a otra velocidad mucho más rápido. Entonces nosotros los músicos nos miramos medios desconcertados, pero Aníbal era tan baqueano, nos hizo una señita con la mano, se levantó y se pone a aplaudir a los negros, y ahí nos retiramos, ese fue el final del show… ¡Divino!
Y después mucha tristeza cuando se enfermó, cuando falleció el hijo de él… pobre Aníbal

 

MAB: Años muy duros, pero ha dejado una huella impresionante, que además va creciendo, uno lo ve con los años mayor reconocimiento.
Muchas gracias por habernos acompañado.

MA: A ustedes, gracias.