PERÚ: “EL SISTEMA SANITARIO COLAPSÓ PRÁCTICAMENTE A LAS DOS SEMANAS DE INICIADA LA PANDEMIA”
Contacto con Gustavo Espinoza desde Perú, 8 de julio de 2020.

“En el Perú, en las esferas del poder, existen dos segmentos más o menos bien definidos. Un segmento es la mafia y otro segmento es la clase política”, dijo el periodista Gustavo Espinoza desde Perú en CX36. En ese marco explicó su afirmación, desarrollando qué es la mafia y quiénes integran esa clase política. Recordó que “el gobierno de Kuczynski era un gobierno también sumamente reaccionario, muy ligado a los norteamericanos. Hizo crisis, cayó Kuczynski, asumió Vizcarra, un poco mejor en términos de decencia política pero igualmente ligado a los intereses del gran capital”. Y dijo que “la falta de unidad hace que la izquierda no tenga fuerza para presentar un modelo alternativo que sea capaz de derrotar a la mafia y a los peores conservadores”. Además habló de la situación de Perú ante la pandemia de coronavirus y destacó la presencia de una brigada de médicos cubanos que están “ayudando en forma decisiva al combate del Covid-19”. Transcribimos la nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/2020-07-08-gustavo-espinoza-peru

 

Diego Martínez: Estamos en contacto con el periodista y profesor peruano Gustavo Espinoza, presidente de la Asociación de Amigos de Mariátegui y director colegiado de Nuestra Bandera, ex congresista y ex secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú.
Lo recibimos con muchísimo gusto Gustavo Espinoza.
¿Cómo está? Buen día.

Gustavo Espinoza: Buenos días amigos de Radio Centenario en Montevideo, un gran placer estar con ustedes.

 

DM: El gusto es nuestro.
Queríamos conocer, primero que nada, las actividades que usted desarrolla, sobre todo para que la audiencia conozca quién es usted, qué actividades realiza más allá de lo que recién señalábamos dentro de esta presentación

GE: Bueno, la actividad nuestra ahora está en cierta manera limitada por la cuarentena y por los problemas derivados de la crisis sanitaria que afecta más gravemente a nuestro país que a ustedes y naturalmente como consecuencia de eso no hay espectáculos, no hay reuniones, no hay encuentros, se han suspendido las actividades en todos los órdenes.
Pero en todo caso nuestra tarea principal es promover y alentar la difusión del pensamiento y la obra de José Carlos Mariátegui, este marxista tan importante que produjo nuestro país en el siglo pasado y que nosotros consideramos que es el peruano más ilustre del siglo XX.
Además tenemos naturalmente una actividad constante de creación política, intelectual, literaria, artística, porque agrupamos un núcleo significativo de personalidades que trabaja en el mundo de la cultura del arte y la política

 

DM: Usted señalaba allí esta situación del Covid, Perú es uno de los países sudamericanos más afectados por la pandemia, está en el quinto lugar a nivel mundial. ¿Qué ha significado esto para los peruanos, sobre todo para los trabajadores peruanos desde el punto de vista del trabajo, desde el punto de vista del salario, desde el punto de vista de la realidad que viven allí?

GE: Bueno, nosotros en realidad tuvimos una situación de crisis total, de hecatombe podríamos decir, sobre todo a partir de 1990 cuando se impuso en nuestro país a rajatabla el modelo neoliberal.
Esto significó el desmantelamiento de la estructura productiva del Estado, digamos el enquistamiento del mercado libre como una suerte de dios esencial de la sociedad peruana, la absoluta libertad de empresa y los beneficios inmensos a todos los empresarios y a los llamados inversores de la vida nacional que eran empresas extranjeras o capitalistas peruanos de una oligarquía renacida que fuera de alguna manera marginada del poder en los años de Velasco Alvarado.
A partir de la imposición del modelo neoliberal y el desmantelamiento del Estado se generó una situación dramática. Actualmente, por ejemplo, el 72% de la Población Económicamente Activa (PEA) es informal. En realidad cuando se produjo el shock del año ‘92 en el Perú los trabajadores que laboraban en las empresas públicas o incluso en las empresas privadas sólo tuvieron dos alternativas, optaban por ser taxistas o vendedores ambulantes.
Entonces la inmensa mayoría se dedicó a ambas actividades lo que ha dado lugar a que efectivamente el 72% de la PEA sea población completamente informal. Lo que ha dado lugar en la perspectiva, en los años posteriores, a que no haya ningún orden económico y social más o menos definido, sino una absoluta anarquía que es la que impone la economía de mercado.
Como consecuencia de eso el Estado no ha tenido tampoco fuerza económica ni posibilidades reales para atender al desarrollo del país en años posteriores y mucho menos en la pandemia. Entonces, por ejemplo, no ha tenido una red hospitalaria, no ha tenido medicamentos, no ha tenido oxígeno, no ha tenido respiradores artificiales, no ha tenido prácticamente nada. El sistema sanitario colapsó prácticamente a las dos semanas de iniciada la pandemia y ya vamos 110 días de la misma, han muerto miles de personas en condiciones francamente deplorables, cosa que no ha ocurrido en otros países de América Latina como Uruguay, por ejemplo, que después de 3 gobiernos del Frente Amplio ustedes han logrado construir un sistema de salud mucho más eficiente que otros países de la región.
Entonces, nosotros afrontamos estas consecuencias del neoliberalismo a las cuales se suma también la política del gobierno peruano que no es un gobierno fascista, no es un gobierno ultra reaccionario, no es un gobierno del gran capital solamente, pero que es un gobierno típicamente burgués, vacilante, conciliador, oportunista que está buscando no salirse de los parámetros del neoliberalismo, no salirse de la Constitución del 93 que es una Constitución írrita impuesta por la dictadura y que naturalmente está buscando no romper para nada ni alejarse para nada de las recetas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial y de la política de acercamiento con los Estados Unidos.

 

DM: ¿Espinoza, cómo es el sistema de salud allí en Perú? ¿Es mixto, es privado, público, en dónde se atienden la mayoría de los trabajadores peruanos?

GE: Hay 3 regímenes de salud digamos, hay el privado, hay el estatal y hay el de la seguridad social. En realidad son 3 distintos que tienen sus propios escenarios.
Pero lo que ha ocurrido es que el neoliberalismo ha pretendido demostrarle a la gente que la salud debe atenderse en clínicas privadas porque son más eficientes, y para eso le han lanzado a la gente el discurso de que el Estado es un mal administrador y por lo tanto los hospitales del Estado no sirven. Y efectivamente, les ha quitado presupuesto a los hospitales del Estado, les ha cambiado el régimen laboral de los trabajadores de los hospitales del Estado, ha generado el abandono absoluto de la infraestructura hospitalaria, entonces, atenderse en un hospital del Estado es un desastre.
Y la seguridad social tampoco se da abasto porque lo que han hecho es cargar a la seguridad social prácticamente de un conjunto de segmentos que antes no estaban atendidos por la seguridad social.
Entonces, por ejemplo, la seguridad social tiene 3 aportes, el aporte de los trabajadores, el aporte del Estado y el aporte de los empresarios. Los empresarios no pagan nunca, el Estado tampoco paga y entonces se mantiene la seguridad social con el aporte de los trabajadores.
Pero a los trabajadores les adjudican además otros segmentos, por ejemplo se dice que determinados segmentos de los trabajadores no formales van a ser atendidos por la seguridad social. ¿Pero quién financia eso? Los trabajadores con su propio aporte.
De tal modo que los hospitales de la seguridad social están también colapsados.
En cambio las clínicas privadas son boyantes, tienen grandes edificios, tienen enormes instalaciones, tienen excelentes servicios médicos, pagan muy bien a sus trabajadores de la salud y están naturalmente en mucho mejores condiciones de atender cualquier dolencia. Pero al mismo tiempo de eso cobran sumas febriles por remuneraciones para los pacientes, no ven pacientes sino ven clientes.
Entonces, lo que un hospital del Estado es gratuito, un hospital privado cuesta tranquilamente 10 mil o 12 mil dólares una atención médica.
Esto se ha dado por ejemplo en el caso de los medicamentos, un medicamento, el paracetamol, por ejemplo, que en las boticas del Estado, en las oficiales cuesta 33 centavos de dólar, las clínicas privadas lo venden en 70 dólares, una pastilla. Esto es una cosa absolutamente inaudita, pero está tolerado porque es la libertad del mercado.
Y cuando el presidente de la República dijo, lo que vamos a hacer es intervenir las clínicas privadas, se alzó el vozarrón de los empresarios diciendo que eso atentaba contra la economía de mercado que es una injerencia socializante y chavista a través de la cual se quería derrotar la libre empresa y atentar contra la propiedad privada.
Entonces efectivamente el Estado tuvo que dar marcha atrás y a lo que finalmente se arribó fue a un acuerdo consentido entre el Estado y las clínicas privadas para la atención a los enfermos por el Covid-19.
Pero esto no ha funcionado porque las clínicas privadas simplemente se niegan a atender si es que no les pagan lo que ellos quieren cobrar, esa es la situación.

 

Hernán Salina: Espinoza, es una realidad similar a la que vemos en distintos países, incluso en el nuestro también en muchos de los puntos que usted describía. Pero en el caso de Perú es uno de los países donde en medio de este panorama tiene presencia solidaria de médicos cubanos también.

GE: Bueno, esa ha sido una lucha, lo que ocurre es que el Perú y Cuba tienen lazos históricos de amistad de muchísimos años. No hay que olvidar que en la batalla de Junín y Ayacucho en los años del combate por la independencia en 1824 hubo cubanos que combatieron al lado del ejército peruano contra el poderío español. Y que en 1865 en la lucha por la independencia de Cuba hubo peruanos que combatieron al ejército de los mambíses.
Entonces, hay una relación histórica que se refrendó en 1970 cuando el terremoto del 31 de mayo, el propio Fidel Castro dio sangre en la Plaza de la Revolución para que 200 mil cubanos sumaran su sangre también para que llegara al Perú para atender a las víctimas de ese terremoto. Y esto se ha mantenido.
Incluso al margen de cuál sea el gobierno concreto, se ha mantenido no obstante provocaciones y rupturas. En el año 62 el gobierno peruano rompió relaciones con Cuba y volvió a romperlas en 1980 por la llamada crisis del Mariel, pero siempre se han restablecido, reanudado y existe acá un sentimiento muy grande de amistad y de solidaridad con Cuba.
Entonces, cuando se ha producido esta pandemia, ha habido una presión fuerte desde abajo que hemos alentado con gran empeño para que efectivamente se pida la ayuda de médicos cubanos que vinieron también en el año 2007 cuando el terremoto de Pisco.
Y se logró efectivamente un acuerdo a raíz del cual hay en este momento un destacamento de 87 médicos que están en 5 regiones del país. Están en Moquegua, en Ayacucho, en Áncash, en Arequipa y en Lima. Están atendiendo de manera constante y sistemática ayudando en forma decisiva al combate del Covid-19.

 

DM: Le queremos preguntar también sobre esta situación política que se está viviendo en Perú con un enfrentamiento entre el presidente y el Congreso, eso por decirlo de manera general, usted nos podrá explicar bien qué alcance tiene esto. El presidente en las últimas horas ha dicho que se someterá a un referéndum.
¿Quién es el presidente, cómo podría describirlo desde el punto de vista político y sobre todo cuál es la situación que se está viviendo en Perú desde el punto de vista político actualmente?

GE: Bueno, en realidad ahí se podría decir que en el Perú existe, en las esferas del poder digamos, dos segmentos más o menos bien definidos. Un segmento es la mafia y otro segmento es la clase política.
La mafia es una mafia como fue la mafia de Al Capone en los años 20 del siglo pasado en Estados Unidos. Es un segmento absolutamente corrompido que ha envilecido la vida nacional y que ha usufructuado los bienes del Estado a su regalado gusto. Esa mafia se impuso en el poder y se desplazó por todos los estamentos y toda la estructura del poder en el gobierno de Fujimori, a través de los servicios de Inteligencia corrompiendo a la cúpula militar, a las estructuras del Estado y a los distintos estamentos de la sociedad. La mafia tiene una fuerza increíble y es capaz de todo, tiene el control del Poder Judicial, del Ministerio público, de las Universidades, de las instituciones oficiales, del aparato del Estado en gran medida y esto naturalmente perjudica y hace un daño inmenso a la vida de los peruanos.
Frente a esta mafia el movimiento popular luchó, luchó por el derrocamiento de la dictadura de Fujimori pero no tuvo fuerza para transformar o para cambiar la realidad nacional.
Como consecuencia de eso lo que se llama la clase política, que no es la mafia necesariamente, logró imponerse a través de gobiernos que fueron, un buen gobierno que fue el gobierno de Paniagua y gobiernos también corruptos como fueron los gobiernos de Toledo, de García y hasta el de Humala que terminó corrompiéndose y envileciéndose después de haber levantado ciertas banderas de corte nacionalista y patriótico.
Ahora, este gobierno es un gobierno que tiene una sola bandera en ese plano que es la lucha contra la mafia, y entonces está combatiendo a la mafia y tratando de arrinconar a la mafia para quitarle los resortes del poder.
En ese sentido eso es bueno, pero lo está haciendo desde el punto de vista de los intereses de clase de la burguesía, no lo está haciendo desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores sino de la clase dominante. Está buscando un gobierno burgués "decente", más decente o menos indecente que los gobiernos de las mafias tradicionales.
Entonces, este gobierno que es el gobierno de Vizcarra, está enfrentado a la mafia y la mafia está representada entre otras cosas por el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) y por el fujimorismo. Por la camarilla alanista del APRA y el fujimorismo, que son las fuerzas más reaccionarias, más anticomunistas y que sistemáticamente hacen una campaña de lucha contra el movimiento obrero, contra los trabajadores, a los cuales responsabilizan de la crisis. Dicen que la crisis es producto de la indolencia de los peruanos, que los peruanos no quieren trabajar, que los peruanos son ociosos, que los peruanos no tienen iniciativa, que los peruanos son indisciplinados, etc.
Entonces, el gobierno trata de levantar el espíritu de los peruanos para luchar contra la mafia. Ese es el tema, por eso es que hubo la elección del 2016 donde Keiko Fujimori fue derrotada por un pelo, porque se movilizó todo el país, todo el pueblo contra la mafia y logró vencerla prácticamente con las justas, como se dice acá.
Pero el gobierno de Kuczynski era un gobierno también sumamente reaccionario, muy ligado a los norteamericanos. Hizo crisis, cayó Kuczynski, asumió Vizcarra, un poco mejor en términos de decencia política pero igualmente ligado a los intereses del gran capital.
Entonces, por ahí no hay salida, la salida es por el movimiento popular. El problema es que uno de los grandes trabajos de la mafia estuvo orientado a quebrar al movimiento popular, a escindirlo, a dividirlo.
Entonces, utilizando afanes electorales, espíritus de caudillo, sentido de grupo, sectarismo, han logrado dividir al movimiento popular prácticamente en 5 vertientes, en las recientes elecciones del 2016 hubo 5 candidatos de izquierda. Y ahora que ha habido las elecciones parlamentarias en enero del 2019, también hubo 5 listas de izquierda, como consecuencia de lo cual la izquierda prácticamente ha sido borrada del escenario político desde hace 25 años, no tiene ninguna representación. La última representación política de la izquierda se tuvo cuando el Congreso se cerró en 1992, después de esa fecha prácticamente no ha habido nada sino algunas expresiones de algunos parlamentarios de los partidos tradicionales que han tenido ciertas posiciones progresistas, pero no ha habido una representación real de la izquierda más o menos seria.
En el Congreso anterior, del 2011 al 2016, hubo alguna representación de izquierda pequeña pero existe, y ahora también en el Congreso disuelto del 30 de setiembre del año pasado, también una representación de 10 parlamentarios de izquierda pero sobre un total de 130, o sea, sin ninguna posibilidad de decisión.
Y la falta de unidad hace que la izquierda no tenga fuerza para presentar un modelo alternativo que sea capaz de derrotar a la mafia y a los peores conservadores.

 

DM: ¿Y a nivel social en qué situación se encuentra Perú desde el punto de vista de la organización de los trabajadores, desde el punto de vista de la combatividad de los sectores populares?

GE: Bueno, en realidad yo diría que en Perú existe un gran potencial revolucionario, hay una gran voluntad de trabajo, de acción y de lucha pero está dormido, está de alguna manera adormecido, adormilado diríamos por la falta de vanguardia, por la falta de dirección política, por la falta de iniciativa y por la falta de unidad.
El rato que esa unidad surja como consecuencia de la propia experiencia del movimiento popular, esto se va a desbordar con una fuerza muy rápida y efectivamente vamos a avanzar y en muy poco tiempo vamos a dar pasos gigantescos, porque la base social existe.
Ahora hay luchas episódicas, luchas coyunturales, luchas diversificadas, pero luchas. Y además, aparte de luchas, posiciones, planteamientos, propuestas, iniciativas, que surgen de un lado y de otro. Lo que no hay es concierto de voluntades, lo que no hay es trabajo conjunto, lo que no hay es espíritu unitario capaz de concentrar esa fuerza y convertirla en una herramienta de combate transformador.
Ese es el espíritu que anima a la gente más avanzada en este país, pero naturalmente las posibilidades en este contexto de la pandemia y de la crisis, son limitadas.
Tendremos elecciones nacionales en 2021, por lo menos así está previsto, vamos a ver a dónde se marcha, hay que tratar de insistir en la necesidad de crear una sola corriente unitaria, una sola corriente popular.
Hay que buscar la unidad de las fuerzas más amplias para derrotar a la mafia pero mejorando el escenario político y arrinconando también a los sectores conservadores para dar lugar a un gobierno decente.
Barrante decía que en el Perú, un gobierno decente es un gobierno revolucionario. Y en realidad lo que necesitamos es eso, un gobierno que reúna dos requisitos, decencia y eficacia. Si logramos un gobierno que tenga estos dos elementos podremos dar un gran salto cualitativo que va a permitir transformar la vida nacional.

 

DM: Profesor Gustavo Espinosa, le agradecemos este primer contacto, para nosotros realmente es muy importante poder tener una comunicación directa con Perú, conocer más de la realidad de ese país latinoamericano que ha tenido además una raíz tan profunda en estas tierras. Así que le mandamos un fuerte abrazo y vamos a seguir el contacto obviamente, periódicamente vamos a tratar de conocer un poco más de lo que está ocurriendo en su país.

GE: Muchas gracias a ustedes y siempre a su disposición, encantado. Un gran saludo al pueblo uruguayo.