“SÓLO LUCHANDO PODREMOS CAMBIAR ESTA REALIDAD”
Entrevista a Gustavo López, lunes 13 de julio de 2020.

 

Gustavo López, compartió la mañana de la 36 para hablar de las consecuencias sociales de la pandemia. 
“El elemento más saliente es que, aunque parezca una obviedad, estamos en presencia de una crisis de dimensiones muy importantes a escala planetaria del modo mismo de producción del capitalismo”.
En nuestro país da cuenta de un deterioro acelerado de las condiciones materiales de los trabajadores con 200 mil en seguro de paro, 100 mil despidos y 135 mil nuevos pobres del inicio de la pandemia hasta acá, con sectores intermedios que han perdido sus ingresos.
López señaló, “me tiene preocupo la actitud que ha tenido el movimiento social, no hay precedentes en la historia reciente del Uruguay de una central sindical o una dirección que sin ninguna resistencia firmó un acta de acuerdo con las patronales y el gobierno de rebaja salarial generalizada”.
A continuación transcribimos la entrevista que usted podrá volver a escuchar aquí: https://archive.org/details/gustavo-lopez_202007

 

 

María de los Ángeles Balparda: Los buenos días para nuestro invitado, para Gustavo López, compañero que nos acompaña hoy para analizar la situación que estamos viviendo que tiene muchos colores, mucha cosa para analizar.
Bienvenido Gustavo

Gustavo López: Buen día Ángeles, Hernán, audiencia, gracias por la invitación, siempre un gusto

 

MAB: Bueno, aquí estamos, seguimos navegando en esta situación diferente, este año que nos ha tocado con el coronavirus y todas sus derivaciones, pero que más que de la parte sanitaria nos queremos ocupar de las consecuencias sociales que tiene, y no es novedad para nadie pero cómo están pagando las consecuencias como siempre los trabajadores

GL: Sí, yo creo que hay un primer elemento, como el elemento más saliente acaso de la  realidad por la que atravesamos, aunque parezca una obviedad conviene insistir en él que es que estamos en presencia de una crisis de dimensiones muy importantes, crisis a escala planetaria del modo mismo de producción capitalista en donde la crisis sanitaria, la pandemia es una expresión más de ese fenómeno, que de alguna manera lo contiene pero que no lo explica a fondo. Es decir, lo que explica a fondo la situación por la que hoy atraviesa buena parte de la humanidad y particularmente nuestro país, es en última instancia el modo en que la humanidad decide repartir el pan y las cosas.
Y nuestro país, cualquier indicador de la realidad en términos económicos, da cuenta de un deterioro acelerado de las condiciones materiales de existencia de los sectores populares y particularmente de la clase trabajadora.
Tenemos 200 mil trabajadores en el seguro de paro 100 mil desempleados, 135 mil nuevos pobres de la pandemia hasta acá -dice un reciente estudio de la Universidad de la República- un sector intermedio de la economía compuesto por cuentapropistas changadores, gente que se ganaba la vida a diario que ha perdido abruptamente su ingreso, la totalidad de su ingreso. La multiplicación de mecanismos de sobrevivencia y asistencia social desde las institucionales hasta las ollas populares, en donde decenas de miles de hombres y mujeres de este pueblo van a buscar un plato de comida. Una afectación directa de los sectores intermedios también como el pequeño comercio, la gente que trabaja para el mercado interno. Lo poco que podía quedar en pie de procesos de industrialización de materia prima a nivel nacional, están fuertemente golpeados. Se anunciaba el envío al seguro de paro nada más y nada menos que en Paycueros de un número importante de trabajadores, casi la totalidad de la planilla, quedarían apenas algunas decenas de trabajadores administrativos. Se profundiza este proceso de desindustrialización y extranjerización de lo que queda de la industria nacional.
Los números en materia económica, hace poco lo confirmaba con mucha más probidad que yo Rocca aquí, son similares por lo menos a los de la crisis del 2002, y todos recordamos el impacto que tuvo esa crisis en la vida del país, la economía.
A mí me tiene preocupado en términos de análisis político la actitud que se viene teniendo desde el movimiento social respecto a esta crisis

 

MAB: Sí, Gustavo, en eso hubo negociaciones, hubo un período de negociaciones por los consejos de salarios y demás, participó el gobierno, participaron las cámaras empresariales, el Pit Cnt. Y una cosa que se decía después que termino esa etapa, es que, no sé si nunca, nunca, pero llamaba la atención lo conformes que habían salido todos

GL: Sí, yo digo, no hay precedente, por lo menos en la historia reciente de las relaciones laborales en Uruguay,  por lo menos en los últimos 50 años, tal vez más, no hay precedentes de una central sindical, una dirección de una central sindical, que sin ninguna resistencia y entre risas, jolgorios y abrazos firme un acta de acuerdo con las patronales y el gobierno que supone, para decir la verdad y el mayor rigor posible, una rebaja salarial generalizada.
Este año vencen los convenios de 152 grupos de actividad, estos son cientos de miles de trabajadores que tienen que renovar sus convenios salariales en el correr de este año.
El eje de la discusión de este acuerdo entre las cámaras empresariales, el Pit Cnt y el gobierno se sustentan en la siguiente premisa, el país está en crisis, el empleo está comprometido y por tanto los trabajadores deben rebajarse el salario para  mantener el empleo.
Aquí un primer elemento a analizar es, ¿se puede, en una sociedad capitalista, discutir salario y no discutir empleo? O sea, ¿qué es, en última instancia, el trabajo en la sociedad capitalista? Es la posibilidad que tiene el trabajador de vender su fuerza de trabajo a cambio de salario, no es otra cosa.
¿En qué sociedad el trabajo y el empleo podrían estar disociados? En la sociedad emancipada, donde el trabajo deje de ser el calvario cotidiano para sobrevivir y pase hacer una actividad creadora, libre del ser humano. Ahí capaz que podemos decir, el salario y el trabajo no tienen nada que ver, cuando alguien reciba, de acuerdo a su necesidad y aporte de acuerdo a su capacidad. Ahí capaz que podemos separar trabajo y salario.
Mientras eso no pase, y parece que la humanidad no está muy cerca de eso, es decir, las relaciones de trabajo son relaciones de explotación y por tanto trabajo y salario son un todo indivisible, no se puede discutir una cosa sin otra. Esto desde el punto de vista conceptual.
Ahora desde el punto de vista concreto, ¿cuál es el ejemplo que sustenta esta idea que si yo me bajo el salario mantengo el empleo? ¿Dónde pasó eso? Es decir, no pasa en ningún lado y mucho menos en economías primarizadas como la nuestra. Capaz que si usted me dice, no, mire, usted es empleado de la Mercedes Benz y bajó la venta de Mercedes Benz producto de la crisis pero este mercado se va a reactivar dentro de dos meses, entonces dentro de dos meses yo le prometo que le recupero el salario, yo igual sospecharía pero podría haber algún elemento que lo justificara.
Ahora, nosotros que pusimos soja, eucaliptus y servicios, ¿alguien puede pensar que si yo me bajo el salario la patronales...? Ahora, si alguien dice no, usted está exagerando, capaz que sí, que hay una serie de patrones que tienen una actitud de misericordia con los trabajadores y dice, bueno, yo voy a sacrificar mi rentabilidad para asegurarle el empleo.
Bueno, miren, terminó el viernes pasado la firma de este acta, al día siguiente el diario El País, que es insospechada cualquier relación con nosotros, publica una nota en donde se entrevista a Fernando Pereira -presidente del Pit Cnt- y a los dos presidentes de la Cámara de Industria y la Cámara de Comercio. Este triunvirato participó del principio en esta negociación.
Consultado Pereira dice, sacrificamos salarios en defensa del empleo, no nos gusta, es doloroso, pero así fue.
Reglón seguido les preguntan a Lestido y a Moura, presidente uno de la Cámara de Comercio y el otro de la Cámara de Industria, o sea no son ningún burguesito de medio pelo, son la flor innata de la clases dominantes, de la rosca, a eso hay que agregarle los bancos y la Asociación Rural y eso son la rosca.
Acababa de decir dos reglones más arriba Pereira, sacrificamos salarios en busca del empleo. Les preguntan a estos dos señores representantes de la clase dominante, ¿ustedes pueden garantizar empleo?
¿Qué contestan? Rotundamente, “No”.
En la misma nota, con la transparencia del burgués que no tiene nada para ocultar. Dice no, no, mire, yo no le voy asegurar nada el empleo porque además no voy a sacrificar mi rentabilidad.
¿Qué significa este acuerdo de rebaja salarial dicho de una sola vez? Transferir recursos de los bolsillos de los trabajadores a los bolsillos, a las cuentas bancarias del sector empresarial

 

MAB: Sí.
Fernando Pereira, hablando con el propio Pit Cnt que lo entrevista en su página web dice, “la pérdida salarial no es buena, hay una cláusula que evidentemente va a tener efectos negativos en el salario, pero al mismo tiempo colocamos una cláusula que señala que ni bien el Producto Bruto Interno (PBI) vuelva a crecer, los salarios tienen que crecer al mismo ritmo que crezca el PBI, tal como hoy lo aseguro el propio ministro Pablo Mieres”. O sea la garantía es el ministro Pablo Mieres

GL: Ahí se parte de dos cuestiones, hay que tener una ingenuidad propia de la más cándida infancia para imaginarse, para creer que los sectores empresariales, una vez recuperada la actividad económica, van a volver a los salarios anteriores.
Pero además si eso fuera así, no cambia nada, porque el salario sigue participando igual en el PBI, no hay ningún elemento de retribución de la riqueza en eso.
Vamos a explicarlo, ¿qué dice el acta que de acuerdo que va a determinar el modo que se negocien los salarios este año para estos 152 grupos de actividades? Dice lo siguiente: va a haber un ajuste salarial del 3% y uno del 4% para los salarios de infraconsumo, los más sumergidos que ganan menos de $18.000, esos recibirán un 4%.
¿Qué inflación tenemos? Un 11% reconocida oficialmente.
Es decir, si la inflación sube un 11 y a mí me ajustan un 3, ¿la diferencia dónde está? Es decir, yo pierdo objetivamente ese poder de compra, con la misma porción de mi salario compro menos mercancía, por tanto soy más pobre cada mes. Eso lo entiende y lo vive cotidianamente cualquiera.
Después el acuerdo dice, bueno, a mitad del 2021 le descontamos lo que hayamos perdido del PBI y ahí ajustamos de acuerdo a eso.
Yo no conozco pautas de negociación salarial tan perjudiciales para la vida concreta de los trabajadores, no hay, porque además es asumir directamente la rebaja salarial pretextando una promesa que las propias cámaras explícitamente dicen que no tienen ninguna garantía de poder cumplir, y que además parten de un supuesto terrible desde el punto de vista de los trabajadores, el supuesto de creer que de la crisis se sale entre todos y que todo el mundo es igualmente afectado por la crisis, y que entonces el dialogo y un movimiento sindical pro activo en el pacto social, en la colaboración...

 

Hernán Salina: Responsable

GL: Responsable en la colaboración de clase, va a resolver este problema.
Y estas pautas son pautas muy responsables pero para la rentabilidad empresarial, claramente, no para los intereses de los trabajadores

 

MAB: Claro, digo porque vos tenés como una cosa, me cuido porque una vez que dije esquizofrénica llamó gente y dijo no digas esquizofrénico porque es una enfermedad y ofendés gente. No sé qué palabra encontrar, o sé y no la quiero decir, porque por un lado te están diciendo que es la derecha, que Manini, que nos cortan todos los derechos, que retrocedemos y no sé cuánto. Pero por otro lado, sigo con Fernando Pereira, que además hay un juego explicitado porque hace poquito Fernando Pereira hablando con Bermúdez...

HS: Bermúdez, en esa misma conferencia cuando terminó, contó el diario El País que, cuando se apagaron las cámaras, Bermúdez se permitió bromear ante la prensa y decir “yo soy la izquierda” y señalando a Pereira decir “este es el de la derecha, y mañana este va a salir hablar como izquierda”

 

MAB: Ahí está, o sea esta explicitado.
Pero ellos plantean, a Fernando Pereira le preguntan si hubo espacio para el dialogo e intercambio para llegar a la firma del acta y dice que sí, desde el principio de la negociación y hasta acá. Incluso dice que eso lo promovió el movimiento sindical, pero que también contó con una actitud pro dialogo del gobierno. Por ejemplo, cuando los beneficios conquistados quedaban en riesgo, el movimiento sindical salió duro y el Ministerio de Trabajo respaldó la posición sindical

GL: Hay sobrada evidencia en declaraciones de prensa, cómo decirlo también de modo preciso, del entusiasmo que sintió Pereira cuando fue nombrado Pablo Mieres como ministro de Trabajo

 

MAB: ¿Te acordás?

GL: Pablo Mieres es el ministro de Trabajo producto de los acuerdos de la coalición de gobierno, tuvo un puñadito de votos más que la Unidad Popular, un fracaso estrepitoso desde el punto de vista de lo que venía siendo su crecimiento electoral, y sin embargo es ministro de Trabajo producto de esos acuerdos.
Desde el primer día Pereira saluda su nominación diciendo que es un hombre de dialogo, que viene de la misma tradición cristiana que él, en fin, un conjunto de otras cuestiones.
Al mismo tiempo que dicen que este es el gobierno de la restauración conservadora, no sé qué, no sé cuánto, cuando todo el mundo sabe que esto es un gobierno de la derecha, que hace lo que hace el gobierno de la derecha, gobierna a favor de la clase dominante sin mediación de ningún tipo y listo. Y en algunos casos además con cierta demagogia social que puede hasta superar hasta la del progresismo, si vemos en materia de algunas cuestiones que están pasando últimamente con las políticas sociales, la cuestión esta de levantar gente en la calle de noche, en fin, uno se da cuenta cómo la derecha puede tener una demagogia social, mientras no le afecte la estructura económica y sobre todo la distribución de la riqueza, pueden hacer estas cosas.
¿Pero qué dice Pereira además que es más grave? Dice, el movimiento sindical tiene que estar acostumbrado a dar malas noticias, yo aprendí esto con Juanjo Ramos.
Juanjo Ramos, si alguien de la audiencia no lo tiene muy presente, ex dirigente sindical, fallecido hace muchos años, fue protagonista de primer orden, de primerísimo orden, de salvar al gobierno de Jorge Batlle en la crisis del 2002, de salvarlo de caer. Protagonizó un paro patriótico en el Banco Galicia para evitar una corrida y luego lo reconoció. Es decir, le llamó “paro patriótico” salvar a los bancos, en momentos donde cundía la miseria, pero la miseria, cualquiera que haya vivido ese proceso sabe lo que pasó

 

MAB: ¿Cuántos años hace de eso, Gustavo?

GL: Fue en 2002 y estamos 2020, 18 años

 

MAB: El trabajador que hoy tenga 30 años no tiene por qué saberlo, tenía 12 cuando pasó eso...

GL: Acordado, me acuerdo que el diario “Clarín” de Argentina sacó una nota elogiando a Juanjo Ramos por aquel acuerdo que había hecho, acuerdo trasbambalinas, en secreto, para promover un paro que salvara al banco y que permitieran que se llevaran la plata. Es decir, que se llevaron los banqueros la plata y no la gente que naturalmente quedó adentro, sobre todo los sectores medios.
Bueno ese, para Fernando Pereira y lo cito textualmente, aparece como su profesor de sindicalismo, como el profesor de sindicalismo.
Entonces, ese es el sindicalismo responsable que nos quieren vender, ese es el modelo. Ese es el modelo que determina que estas conducciones sindicales, que fueron antes los legitimadores sociales de la política de gobierno del Frente Amplio, hoy son el articulador de la política del Frente Amplio en el movimiento social, esa es su preocupación evidente.
Y luego, hay que decirlo también, porque no sería honesto no decirlo, hay oposición sindical, en algunos casos creciendo, hay sectores que uno podría decir el clasismo en amplio ascenso, que es una cosa también donde se convive con tensiones de distintas corrientes, pero hay fenómenos nuevos e interesantes.
Ahora, parten de un error, a mi juicio, de fondo. Van con una moción alternativa a la mesa representativa, que resulta ampliamente derrotada, que ya se conocía de ante mano la correlación de fuerzas y con eso legitiman de alguna manera el espacio en minoría. Yo digo, ¿una minoría consecuente puede pensar que una propuesta de rebaja salarial se puede dirimir en una votación democrática? A mí me parece que no, en todo caso háganlo ustedes, porque yo puedo ser derrotado en una lucha, eso es parte de cualquier pelea

 

MAB: Lógico

GL: Ahora, tengo que dar la pelea.
Claudicar sin pelear es desmoralizante, en esencia es desmoralizante, pero en cualquier plano. Si va a jugar la selección de la 36 contra el Barza, capaz que nos golean, pero vamos a jugar y vamos a jugar como jugamos. Y si nos golean, nos golean, pero capaz que machucamos a alguno.
Ahora, retirarse antes de entrar y sin librar que esto sea un avance, es a tal punto desmoralizante que genera en  los trabajadores lo que genera hoy, una suerte de descreimiento generalizado.
Luego hay movilizaciones de miles de jóvenes participando, etc., ahora, en la perspectiva, es lo que hay

 

MAB: Hay algunos mensajes que están saludando a Gustavo, Ale de Rampla

GL: Muchas gracias, un abrazo

 

MAB: Además mandó una especie de afiche por el día del padre a los Picapiedras, mal con los de Cerro, no los nombra pero mal con los de Cerro.
Pero dice, “Pobre gente durmiendo mal y con hipotermia, pienso en eso. Gustavo, el pueblo paga la rebaja, Copsa a la quiebra, otras empresas al abismo, mucha gente a la calle, esto no para, ya hay muchos despidos, la gente come salteado, hay hambruna. La actitud del gobierno, echar gente de los asentamientos y esposarla” -por lo que pasa hoy el informativo. “La Constitución no la cumple el gobierno, quiere vivienda popular –dice- yo cuidando coches en la Intendencia pagué $300 para trabajar por un permiso”. Bueno, es una situación que comparten lamentablemente muchos trabajadores.
Néstor de La Paz, “Buen día compas, un abrazo a Gustavo que la otra vez quedó confundido con mi opinión respecto al marxismo en América Latina. Error mío, no el marxismo, los malos marxistas, estos de los que están hablando con orgullo se declaran marxista. Le doy la razón porque en lo personal, cuando milité a nivel sindical practicaba y daba resultados porque no tranzábamos, ganábamos cosas”.
Dice que con el anarco-comunismo, que no es lo mismo y manda abrazo

GL: Un abrazo

 

MAB: Alejandro Mellado dice, “¡Arriba compas! Saludos al compañero Gustavo López, orgullo de la clase obrera. Tengo el gusto de compartir militancia con él en el movimiento barrial solidario y aprendo día a día de sus ideas clasistas”

GL: Un abrazo a Alejandro.
Con Alejandro nos toca cocinar tres veces por semana en la olla de Peñarol, él es el profesional de la cocina, yo soy un peón ahí, yo he aprendido mucho con él sobre todo

 

MAB: Y hay un mensaje, un audio que manda Gerardo…

Gerardo: Buen día. Primero que nada un abrazo y un saludo a todos los compañeros allí en la Radio, en especial un abrazo a Gustavo que como siempre da gusto escuchar.
Y bueno, decir que no se podía esperar otra cosa más que esto, una entrega de parte de una central de trabajadores que viene hace años claudicando a las necesidades de los trabajadores, siempre haciendo las cosas a favor de gobierno de turno, porque ahora ya no es solamente que está el Frente Amplio, si no este también.
Bueno, pero no podemos esperar otra cosa de estos dirigentes, escuché a Gabriel Molina, presidente de Sutel -yo trabajo en Antel, fui dirigente durante un montón de años- diciendo que la carta orgánica solamente abarca la telefonía fija. Ya ahí hay un desconocimiento total del papel que debe cumplir Antel, mienten y siguen mintiendo.
Y bueno del 2012 se sabía que estaba toda la entrega de lo que es la transmisión de data a las privada por parte de Antel, del gobierno frenteamplista y nunca hicieron nada, ni la central ni el sindicato.
Así que un abrazo y, como siempre, vamos a pagar la clase trabajadora la crisis del capitalismo, ahora es peor, con la anuencia de la central de trabajadores firmando esta clase de acuerdos.

GL: Sí, algunos comentarios rápidos, primero el agradecimiento siempre tan activos los compañeros de la audiencia.
En relación a lo que decía Néstor y también Ale de Rampla, ¿cómo sale el capitalismo de las crisis en general? Sale por tres o cuatro mecanismos. El primero, destruyendo la fuerza productiva. Es decir, destruyendo trabajo.
El segundo, concentrando capital, de cada crisis salen más concentrados. Y en el medio, dejando, condenado a la miseria a decenas de miles o millones de personas si lo miramos a escala planetaria.
Esa es la forma. Cuando alguien dice, “la crisis no la deben pagar los trabajadores”. Bueno, en el capitalismo no hay forma que la crisis no la paguen los trabajadores. Para que la crisis no la paguen los trabajadores tiene que desaparecer esta forma de relación social. La podemos pagar más o menos, con acuerdos como este, la pagamos más.
Y esto ya no es un problema de definición teórica, es un problema de definición concreta, hoy los trabajadores del transporte, por ejemplo, entienden claramente quién está pagando la crisis, la están pagando con su salario.
Se podrá decir, bueno no, efectivamente aquí bajo el número de boletos, sí, eso es cuantificable, medible.
Ahora, siempre si ocurre el fenómeno contrario, si aumenta la venta de boletos, ¿alguna vez se le ocurrió a la patronal decir, miren, ahora ganamos más plata este año, entonces vamos a trasladar una parte de esta plata al salario o a las condiciones laborales?
No, no existe esa hipótesis. Lo que sí se comprueba es que se socializan las pérdidas y se privatizan las ganancias.
¿Qué debería, entonces, hacer el movimiento sindical en esta situación? Plantearse una ofensiva contra la riqueza, decir no, no, en esta situación de crisis, vamos contra la riqueza y vamos por un proceso real de distribución, e incluso en el marco del sistema en que vivimos, de distribución de la riqueza en favor de los sectores populares. Eso es lo que se tiene que plantear.
Al mismo tiempo que el control productivo de ciertas ramas fundamentales.
La pandemia ha demostrado cuatro o cinco cosas, la primera, en Uruguay y en el mundo, es el fracaso de la mercantilización de la salud. O sea, colapsan los sistemas sanitarios producto de cómo el sector privado avanzó en esas cuestiones, llegando a niveles absurdos.
Lo hemos visto acá muchas veces, el mundo produce 60 millones de automóviles al mes y no puede producir alcohol  en gel o tapabocas. El mercado, dicen que el mercado regula los precios, sí, cuando el comienzo de la pandemia acá, se puede buscar en internet, un litro de alcohol en gel valía $800 en Uruguay.
Miren cómo regula el mercado, lo regula desde la especulación, especulando con la salud de la gente.
Yo digo, una sociedad moralmente sana, quien especula con un remedio debería ser fusilable. Esa debería ser la categoría, es decir, en una sociedad moralmente sana, eso no sería admisible que alguien especule con un medicamento.
Bueno, esa es la situación.
¿Qué otra cosa demostró la pandemia con una claridad nítida? Que de persistir con esta forma de organizar la sociedad, la pandemia dejará seguramente una cantidad importante de muertes en el mundo, ahora, va a dejar mucho más pobres que muertos, muchísimo más pobres que muertos. Lo que está generando es la multiplicación.
¿Y qué hacen las clases dominantes, qué hacen las patronales cada uno en su escala? Aprovechan la coyuntura para redefinir la relación con el trabajo, para avanzar sobre el trabajo, sobre los derechos, para avanzar sobre las conquista de los trabajadores.
Y si no se le pone una resistencia seria a eso, van avanzar hasta donde puedan.
Es decir, en Brasil desmantelaron, desmantelaron la legislación laboral, pero la desmantelaron, está admitido por ley jornadas de trabajo superiores a las 14 horas. En el trabajo rural se puede pagar con especies, se eliminan licencias fundamentales vinculadas al estudio, a la salud, a la maternidad, etc.
Entonces, frenar esta ofensiva del capital contra el trabajo, requiere de un movimiento sindical dispuesto a asumir un rol de defender un proyecto de los trabajadores, un proyecto de sociedad de los trabajadores.
Una vez más lo decimos, lo hemos repetido mil veces, un movimiento sindical que se piense a sí mismo como portador de un proyecto de sociedad, no como un colaborador pasivo del capital.
Y cuando decimos el capital, ojo, nosotros comprendemos también que hay sectores intermedios de la economía, nosotros no estamos hablando del bolichero de la esquina, no estamos hablando de ese trabajador que puso su casa en garantía para comprarse un negocio y hoy no sabe qué hacer. Al revés, ese requiere ser asistido.
Ahora, ese también es golpeado porque el mercado interno, en la medida en que el trabajador pierde poder de compra, el primero que se ve afectado es el mercado interno, quien trabaja para el mercado interno. Porque además el trabajador, por regla general, con salarios con los que percibe la inmensa mayoría de los trabajadores uruguayos, no tiene capacidad de ahorro. Lo que hace, al día siguiente que cobró, devolvió al mercado lo que ganó.
Entonces, el que se ve afectado, también, que nadie diga no, bueno, lo que pasa que hay que proteger. Sí, ahora, la protección de esos sectores, de los sectores intermedios de la pequeña producción, pasa por un buen salario de los trabajadores. Pero preguntale al almacenero de la esquina de cualquier barrio, ¿qué precisa? Precisa que en el barrio haya trabajo, precisa que la gente cobre, y con eso ya está, porque ese es el ciclo económico, desde el punto de vista de cómo reactivar el mercado interno.
Otra gente me dirá, bueno, no, pero esto es un debate que se está dando en el movimiento sindical, pero el sector público queda afuera de este acuerdo, porque esto rige para el sector privado y entonces hay un movimiento sindical fuertemente influenciado por los sectores públicos y esto determina...
Bueno, miren, el sector público ya está pagando la crisis, la está pagando porque le reducen el 15% de la inversión presupuestal, esto empeora claramente. Y eso lo pagamos todos porque el trabajador tiene un salario directo que es el que se gana por trabajar, lo que se puede llamar salario indirecto que es el conjunto de bienes, servicios y demás que el Estado le ofrece.
Entonces, si a vos te aumentan las tarifas públicas, como aumentaron, baja la inversión en el sector público, empeora el conjunto de beneficios y servicios que uno recibe de la acción estatal. Por tanto empeora tus condiciones de vida.
Lo están pagando por ahí, lo están pagando con la no reposición de las vacantes, que viene del gobierno anterior.
Si uno analiza una buena parte de los artículos de la LUC, ciertamente unos cuantos muy regresivos, algunos terribles como los vinculados a las libertades sindicales que vienen a avasallar siglos de conquistas obreras. La inmensa mayoría del cuerpo de la LUC no hace otra cosa que convertir en ley decretos del Frente Amplio.
Y si uno va a las referidas, va a ver qué quiere decir eso, dice, promúlguese la ley, no sé qué, no sé cuánto, en acuerdo al acta, y uno va a qué quiere decir eso, bueno, eso es una ley del gobierno de Mujica, una ley del gobierno de Vázquez, decreto que transforma en ley o que profundizan, digamos, que le dan una vuelta de rosca más, la aprietan un poco más en función de sus intereses y sus propios acuerdos.
Y luego la sacan y la negocian como finalmente terminaron haciendo con las áreas protegidas, con esto, con lo otro, y el Frente Amplio termina votando el 51% de la ley. Ahora están anunciando, no sé si quieren juntar firmas, a mí me tienen que explicar contra qué hay que juntar firmas porque todavía no sé cuál fue la parte que votaron y cuál van a elegir para juntar firmas. Y además me tienen que explicar también con quién, porque si yo tengo que ser parte de un movimiento…

 

MAB: Todavía no se sabe, esta todo así

GL: Y además con quién, ¿con Fernando Pereira y los que votan la rebaja salarial, los que firman la rebaja salarial? Pero yo no sé, ni sé qué posición va a tener finalmente la Unidad Popular en su conjunto, yo digo, está bravo para convencerme de que ese sea el camino de enfrentar la política de este gobierno. O será que me quieren distraer dos o tres años más mientras acumulan fuerzas para que el progresismo se recomponga

 

HS: Seguimos con Gustavo López, vamos a hablar algo también de la campaña de las municipales más adelante, que por supuesto no está todavía en el candelero más intenso a esa altura, promediando julio. Pero en esta realidad política general que veníamos hablando, la aprobación de la Ley de Urgente Consideración, Gustavo, que vos mencionabas, ¿qué enseñanzas te parece que deja?
Fue bastante rápido el proceso sin mucho obstáculo, la discusión parlamentaria empezó en el Senado, algún cambio, algún ajuste de redacción en Diputados, ya promulgada del Frente Amplio, con un discurso cuestionando aspectos pero votando más de la mitad. Incluso en lo general en Diputados se dio, que a nivel de lo que podría plantearse como oposición saliendo del Frente Amplio, el partido PERI que lidera César Vega, también la votó en general.
¿Qué evaluación, qué deja todo ese proceso? Una ley, como vos decías, con aspectos muy importantes

GL: Sí, las leyes, este mecanismo de ley de urgente consideración existe en el Uruguay desde el año 66 producto de la Reforma Naranja, aquella reforma constitucional que terminó con el colegiado y amplió las potestades del Poder Ejecutivo y del presidencialismo.
Casi todos los gobiernos han utilizado mecanismos de ley de urgente consideración a efectos de saltearse el debate parlamentario y colocar la esencia de su programa de gobierno.
En esta oportunidad es cierto que esta ley estuvo viciada de procedimientos democráticos, es decir, se pretendió que 400 artículos se discutieran a velocidad de la luz en tiempo record.
Era de prever que la ley iba a ser aprobada. Era de prever, en función de la propia dinámica que ha asumido el gobierno en materia de comunicación, que iban a modificar un conjunto de aspectos en el marco de la negociación interna de la coalición y de la coalición con el Frente Amplio, esto lo reconoce Alejandro Sánchez, que el Frente Amplio había influenciado mucho en la modificación de algunos aspectos de la LUC.
Y la ley finalmente fue aprobada, como era de prever y en los plazos y tiempos eran de prever, sin grandes debates parlamentarios de ninguna naturaleza y con algunas movilizaciones de importancia de los sectores populares

 

HS: Que no lograron torcer cosas, digamos…

GL: Que por sus propias características no generan condiciones para torcer el rumbo de estas cuestiones.
La LUC queda, como se sabe, la ley ómnibus, ahí va todo junto y ahora hay que ver cuál es la aplicación concreta.
A mí me preocupan dos aspectos centrales, uno el vinculado al cuadro represivo en donde efectivamente ahí se avanza en materia de inflación punitiva, en materia de resolver los problemas de la violencia social exclusivamente a partir de la represión, se introducen un conjunto de aspectos que estaban contenidos en la reforma que impulsaba el senador Larrañaga, hoy ministro del Interior, que fueron rechazadas por la ciudadanía y por la ventana se meten ahí.
Y el otro aspecto el que tiene que ver con las libertades sindicales, el derecho a huelga, el derecho a ocupación, piquetes, etc., etc.
Además esto también me parece que hay que decirlo, pasa casi sin resistencia o apenas una resistencia, pero intentar regimentar la acción sindical, la dictadura lo tuvo que hacer a la fuerza, y ahora esto sale del debate democrático y no pasa nada.
Es decir, si algo merece hoy una acción contundente del conjunto del movimiento obrero y de los sectores populares, es defender el conjunto de cuestiones que uno  integra en el derecho de huelga, que no es simplemente el derecho consagrado a hacer paro.
Yo digo, si alguien quiere militar sindicalmente y no hace un piquete, que piense otra cosa, porque lo que más veces hace alguien es pararse en una esquina a repartir un volante, en la puerta de una fábrica, en un semáforo, arriba de un ómnibus, o el movimiento estudiantil. Incluso más allá de las propias relaciones laborales, ¿qué hace un vecino de Camino Maldonado cuando precisa que le pongan un semáforo y ya se murieron media docena en esa esquina? Y va y quema cuatro cubiertas y viene la televisión  y exige el semáforo.
¿Y qué hacen los vecinos de la Interbalnearia cuando en el verano se les complica porque le cortan la luz y el agua  y no sé qué? Van y aplauden en la ruta y enlentecen el tránsito.
O sea, eso está integrado lógicamente a la práctica social, sindical, hay que defenderlo. Porque además la acción sindical, propiamente la acción sindical, cuando uno para una fábrica, ¿qué para? Para la producción.
Y cuando para la puerta, por ejemplo, los trabajadores de Acodike se paran en la puerta de la planta de la Tablada, están parando la circulación de la mercancía, es para asegurar que la reivindicación sea así, sino no habría…

 

HS: Así se consiguieron los derechos laborales

GL: Y claro, sino no habría efectividad alguna de las medidas

 

HS: La ley de 8 horas, no fue en una cena con los patrones

GL: Pero desde luego, ni ninguno de esos derechos fue una concesión graciosa de las patronales. Por eso me llama la atención, por eso resulta casi que ridícula esta idea que sostiene Fernando Pereira que dice, bueno no, pro si se recuperan entonces acá firmamos una cláusula que dice que nos van a devolver el pedacito de PBI que perdimos.
Si así fuera, no pasa nada, porque en realidad mientras no se afecte de fondo la propiedad. Decíamos hoy qué cosas demostró la pandemia, bueno, en Uruguay, por ejemplo, la pandemia demostró que si nosotros fuéramos capaces de controlar la producción de alimentos en un país como el nuestro, los trabajadores, el Estado planificadamente, no habría necesidad de una sola olla popular ni que nadie se acostara con la panza vacía ni que nadie se muriera en la calle. Porque los que mueren en la calle no mueren de frío, porque si murieran de frío los noruegos estarían todos muertos. No mueren de frío, mueren de pobreza, de falta de condiciones para abrigarse, mueren de falta de asistencia general, eso es lo que determina la muerte. A veces hasta por ligereza del lenguaje decimos murió de frío. Sí, capaz que es el diagnóstico médico que dice hipotermia, ahora, fueron las condiciones sociales que determinaron esa muerte, porque nadie que tenga un abrigo, una cama, una estufa, una panza llena, se va a morir de frío.
Bueno, en Uruguay, sólo controlando la producción de alimentos esenciales, nadie moriría de frío. Esas son las cosas que me parece que la izquierda, el campo popular, tiene que discutir.
Y que no nos alineen de nuevo atrás de la agenda del progresismo, a mí me parece que no se puede seguir toda la vida atrás de la agenda de los demás. Incluso cuando esa agenda tenga elementos justos nosotros tenemos que definir nuestra propia agenda, porque si no lo que hacemos es un calendario de movilizaciones. Entonces, nos movilizamos el 8 de marzo, el 27 de junio, el otro, el otro, cosas que son muy justas, muy nobles, pero no tenemos nunca una agenda propia de cómo intervenir en esa realidad. Intervenir en la propia realidad concreta del movimiento de los trabajadores.
Contaba esa experiencia de la olla, por ejemplo, repartimos 200 y pico de platos de comida por vuelta, no vamos a resolver el problema de nadie, en un momento hasta habrá que cuestionarse si eso está bien, ahora, es la reacción que encontramos para estar juntos, para enfrentar esto juntos, esa es la verdad.
Yo les puedo decir que en la cola de esas personas, ninguno me preguntó nunca por la LUC, ninguno. ¿Cuáles son los problemas que están ahí planteados? Los del trabajo, del empleo, lo de la seguridad, lo de la salud, la educación.
¿Que la LUC lo empeora? ¡Sin duda! Ahora, ¿es a partir de qué cosa que nosotros nos nucleamos? Yo tengo la impresión, esto es un elemento para problematizar, medio crítico, con nuestra propia práctica, a veces conmigo mismo, que a veces militar entre militantes no tiene mucha gracia. Que nos hacemos una visión de la vida, cuando militamos entre militantes, que cuando vamos a la realidad concreta nos damos cuenta que es mucho más amplia la cosa, que hay preocupaciones diferentes, que lo discuten las direcciones sindicales a veces no tienen nada que ver con lo que discute la gente común y corriente, y que la gente común y corriente está resignada, está golpeada, está subjetivamente limitada, está diezmada materialmente, está debilitada culturalmente. Pero que también tiene ganas de luchar cuando se organiza, cuando se confía en ellos, cuando se juntan

 

MAB: Por eso hay que estar en la calle.
Bueno acá Mauro el chofer le manda un fuerte abrazo a Gustavo y a todos.
Hay otro que es Horacio que se está comunicando…

Horacio: Buenos días, compañeros. En principio un saludo para el compañerazo Gustavo López, clarito como siempre.
Y sí, la traición que brinda hacia los trabajadores el Pit Cnt es inminente, fue como un ministerio en el gobierno del “fraudeamplio” y sigue siéndolo, ahora traicionando a todos los trabajadores con una rebaja salarial.
Una rebaja salarial que puede comprobar cualquier trabajador que diga yo cobro tanto, a ver cuántos kilos de carne compro con esto hoy, cuántos kilos de azúcar, cuántos kilos de yerba compro hoy con este dinero, y se va a dar cuenta mes a mes que compra menos kilos.
Abrazos para todos.

 

MAB: Bueno, está muy clarita la fórmula para saber cómo te está yendo, es para qué te alcanza.
Incluso hay mucho juego con la información, el tema de la carne de hace pocos días, cuando se habló de una rebaja de la carne, nosotros leímos acá una declaración de los empresarios que decían que en este país no iba a comer carne buena el que no quisiera nada más, porque se iba a bajar el 40%. En la carnicería el otro día preguntamos porque tengo por ahí, hasta le saqué fotos, $459 el kilo de costillas. Bueno, todos los precios, y dije: ¿Pero cómo, no bajaba el 40%? No, señora, qué va a bajar el 40%, bajaba un corte que era lomo o algo así, una carne que compran los que tienen mucha plata, pero no el que cocina con la olla. Era ese corte y uno a elección del carnicero, “no bajada nada la carne quédese tranquila”

GL: A veces hay que llevar las cosas a medio al ras del suelo para facilitar la comprensión masiva.
Uruguay tiene 3 millones y medio de personas, un poquito más, y 14 millones de cabezas de ganado, es decir que hay tres vacas y media, cuatro por cada uno, y no podemos comer carne, por menos de $250 no hay un corte de carne que alguien pueda poner en una mesa.
Entonces, ahí es cuando nosotros decimos que hay cierta distracción en el debate político que no se centra en la cuestión concreta. Una industria frigorífica extranjerizada, trabajadores destrozados, que por suerte están ahora reconfigurando una herramienta sindical para la lucha y nosotros saludamos ese proceso

 

MAB: Sí, sí

GL: Ahora, la industria frigorífica, la industria madre de este país, Uruguay es y seguirá siendo por muchísimo tiempo, un país ganadero, agroexportador, etc., ¿puede seguir estando en manos de los monopolio de capitales extranjeros que controlan la faena, que fijan el precio del mercado interno, que determinan a qué precio llega el corte a la olla de los trabajadores? ¿O debe empezarse un proceso de discusión sobre la nacionalización?

 

MAB: O si no esperar a que haya campaña electoral, van a aparecer los muros pintados que digan “¡Frigorífico Nacional ya!”

GL: Entonces, es decir, esta idea de que bajaba la carne, nadie se va a quedar sin comer carne en el Uruguay, ahora comenzó la reactivación económica porque el INE dice que del 15% de desocupación  ahora hay menos gente porque hay menos gente que busca empleo.
Eso no tiene nada que ver con la realidad concreta de las penurias que pasa la gente para vivir, el fenómeno del mercado de alquileres, la ausencia de vivienda digna, un conjunto de temas que hacen a la preocupación cotidiana por pensar un país diferente, un país donde en el centro de la preocupación esté la clase trabajadora

 

HS: Ahora, vos Gustavo dejabas planteado antes de la pausa un elemento interesante para la reflexión política, vos decías, construir la propia agenda en el caso de la Unidad Popular. Bueno, hace un tiempo sacó un documento de propuestas ante la crisis, cuando se planteaba lo de la LUC y la propia situación esta del coronavirus y las medidas que anunciaba el gobierno, Unidad Popular definió una serie de propuestas, en medio de una situación que no permitía tanto el encuentro directo con la gente discutiendo esas cosas, por el encierro voluntario que se daba, la cuarentena voluntaria, ese tipo de cosas. Después cayó la LUC, ya en plena discusión era difícil eludir ese punto también como agenda, el calendario electoral y Unidad Popular entendió que por supuesto tenía que participar en las municipales, salir a dar la cara como fuerza política tras el golpe de haber perdido la representación parlamentaria, el corrimiento.
Bueno, ahora empieza a moverse poco a poco todo ese tema, en ese plano casi no hemos hablado ya llegando al final de lo de la campaña. El jueves se hizo la presentación de alcaldes a nivel de Montevideo. Y uno piensa, eso que vos decías de no discutir tanto o no quedarse encerrados entre militantes, uno escuchando a los candidatos a alcaldes hablaban de los temas concretos de la gente también. Incluso más allá del alumbrado o del transporte, estaban presentes todas las realidades cotidianas básicas de la gente,  están en la campaña de la UP o en la discusión de propuestas para eso

GL: Sí, yo creo que el programa, las 17 medidas que fueron elaboradas en el marco de un proceso de talleres programáticos con la participación de gente muy involucrada directamente con cada uno de los temas, en muchos casos técnicos con mucho tiempo de trabajo en la materia. Creo que es un programa que sintetiza las necesidades populares y que piensa Montevideo desde el punto de vista de los trabajadores. Creo que este es el programa de izquierda en Montevideo, de eso no hay ninguna duda.
Y por tanto, además, creo que es un programa que, por su propia formulación, es una invitación a debatir, es una invitación a pensar Montevideo desde otro punto de vista. El programa de la municipalización del transporte, el problema de las policlínicas municipales, el problema de cómo pensar la relación con el Montevideo rural, el problema de la descentralización en serio, la creación de casas de poder popular que plantea nuestro programa. O sea, un conjunto de elementos que a mi juicio son muy importantes.
Ahora, la campaña tiene sentido para nosotros precisamente si salimos a disputar con otras ideas, si salimos a ver a la gente, a discutir con la gente, si rompemos este encierro voluntario que nos impuso las condiciones sanitarias y avanzamos en una ofensiva de debate real, concreto con las necesidades de la gente. Partiendo de los problemas concretos de la gente y pensando con la gente.
Entonces, yo fui parte de alguna manera de la elaboración de este material que sintetiza las medidas de la Unidad Popular en materia de programa municipal, y creo que es un material útil, útil para el debate político de esta etapa

 

HS: Bueno, tenemos que cerrar ya, quedan temas pendientes que seguiremos conversando, el invierno va a dar mucho para hablar en materia de todos estos problemas centrales que estuvimos conversando.
Gracias, Gustavo, por estar esta mañana

GL: Gracias a ustedes, como siempre, gracias a la audiencia, y sobre todo el tema con que comenzamos el dialogo de la mañana de hoy, vinculado a las condiciones de vida de los trabajadores, a esta imposición de rebaja salarial, el llamado de siempre a no pasar esto desde la resignación sino a pensar que esto puede ser transformado por la acción militante y a juntarse en los ámbitos que se pueda para militar, para luchar, para enfrentar estas condiciones.
Sólo luchando podremos cambiar esta realidad. Gracias.