“ACÁ EN LA 36 HAY FRATERNIDAD, ESTÁN EN LAS BUENAS, EN LAS MALAS Y EN LAS REGULARES. ESO NO SE PAGA CON NADA”
Juan Ricardo Faccio y Edward Keuylian en CX36, 30 de julio de 2020

Juan Ricardo Faccio, ex futbolista, entrenador uruguayo de fútbol y periodista compartió la mañana de la 36 para hablar -entre otros temas- del 90° aniversario del Mundial del ‘30, donde Uruguay fue campeón ganando la final contra Argentina en el Centenario. Como jugador profesional defendió 3 equipos de la Primera, representó al país como seleccionado juvenil 1955 y también como jugador universitario. Como entrenador dirigió a 6 equipos uruguayos, entre ellos Peñarol y Nacional, y 7 equipos en el exterior, mayoritariamente en México. También estuvo al frente de la Selección Uruguaya y de la Pre-olímpica, así como de la Selección de El Salvador. Como Periodista pasó por El Diario, Ultimas Noticias, Radio sport, Radio Sarandí, Canal 5, Canal 4, VTV y por supuesto en esta su radio, donde actualmente tiene un programa los jueves a las 19 horas, “Encuentros 36”. También incursionó en la cultura integrante del Taller de escritura Dramática del Teatro El Galpón, Autor de las obras de teatro "El tercer Tiempo", dirección de Jorge Denevi y "Obdulio, la franqueza tan temida", bajo la dirección de Marcelino Duffau. A continuación transcribimos esta nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/juan-ricardo-facio

Diego Martínez: Estamos recibiendo con muchísimo gusto a Juan Ricardo Faccio a quien le agradecemos que este por acá, y que viene acompañado con el doctor Edward Keuylian. Ambos conducen el programa ‘Encuentros 36’ aquí en Radio Centenario.
Bienvenidos, buenos días. ¿Cómo están?

Edward Keuylian: Muy bien. Buen día, muchas gracias por este encuentro en la mañana.

Juan Ricardo Faccio: Muchísimas gracias. Buen día queridísimos oyentes de Centenario.

DM: Bueno y vamos agarrar como excusa la presencia de Juan para hacer una especie de no digo homenaje, pero si repaso de lo que ha sido la trayectoria de una persona que no tenemos que decirlo nosotros que es por demás destacada a nivel del fútbol y también de la comunicación con apariciones permanente en televisión y muy requerido también por los medios por su sabiduría y por lo que ha hecho en el fútbol principalmente.
Juan, ¿cuándo arrancas en el tema de la comunicación después de toda la etapa del fútbol? ¿Cuándo te das cuenta que hay cosas para aportar también desde ese lugar?

JRF: Buenos días, queridísimos oyentes, nuevamente mis saludos sinceros y afectuosos a ustedes, la razón que estemos acá rodeados de amigos en 36.
El fútbol -como toda actividad en la vida, como la propia vida- tiene un comienzo y tiene un fin y yo entendí que estaba en un momento de que no podía responder a los compromisos familiares, que uno posterga a la familia con la actividad futbolística no tiene domingos yo ya lo había experimentado, como es sabido toda mi familia unida al fútbol profesional.
Mi padre Ricardo Faccio, capitán de Nacional uno de los grandes del 33 de aquella máquina uruguaya, después jugó en Italia en el Inter de Milán, en la Ambrosiana, fue también seleccionado italiano repetidas veces y se vino acá porque lo asustaron -no a él sino a mi mamá- la diplomacia uruguaya que se venía la guerra. Y la guerra se vino, mi papá estaba nacionalizado italiano había jugado –repito- varias veces en la selección y el diplomático, el canciller Berro le dijo que podía ser llamado, que tomara sus medidas. Y bueno papá pensando en la familia se vino.

DM: ¿Podía ser reclutado para el ejército italiano?

JRF: Sí, y también estaba mi tío Roberto Porta, el hermano de mi madre, estaban los dos jugando en la selección en el Inter de Milán, en la cúspide yo tengo fotos de mi padre y constancia de aquel muchacho que se vino del Durazno natal ante el fallecimiento de su padre. Era el hermano mayor de siete hermanos, se vino a Montevideo siendo menor de edad y se fue trayendo a toda la familia. Y después yo lo veía a mi padre en fotos por razones deportivas nada más ahí cercano a Mussolini, en otra tengo una que papá jugando un partido en Berlín haciendo el saludo a don Führer que estaba ahí en la tribuna mirando el partido y yo digo: “¿papá no te asustaste?
-No porque me dijeron que él saludaba y se iba, entonces no tuve miedo.”
Papá jugando en los campos nada menos que del Arsenal en Londres, ese muchacho… Estoy muy orgulloso de mi papá. Él completó la Escuela Primaria acá en Montevideo porque no lo pudo hacer en su Durazno, en su queridísimo Durazno natal, y vaya el saludo presente siempre a todos los duraznenses de la familia Faccio. Incluso el intendente (Carmelo) Vidalín muchas veces cuando ha venido a Montevideo me ha buscado para saludarme personalmente, yo tengo una gran admiración por él porque sabiendo cómo actúo y cómo pienso me recuerda siempre a la familia Faccio.
Bueno después mi tío Roberto, somos sobrinos de Abdón Porte también lo que pasa que el Registro Civil de aquella época, en la que él puso la ‘a’, puso la ‘e’ a mi abuelo en Nacional. Era capaz el hermano de Abdón de cortar el pasto del Parque Central, pero no había partido que ni él ni mi abuela doña Máxima Pereira de Porta, se perdiera un partido de Nacional. Yo soy socio de Nacional desde el día que nací, es decir que ya tengo más de 80 años de socio de Nacional. Dirigí dos veces a Peñarol y la única condición que puse era que no me borraba de Nacional. Y también ahora me voy a poner como el señor (José) Mujica como te digo una cosa te digo la otra, también soy socio de Peñarol porque mi religión es la gratitud si estoy acá en la 36 en estos momentos rodeados de ustedes, de mis amigos, es porque le debo muchísimo a la 36.
En los momentos más difíciles de mi vida cuando fui detenido por razones políticas, primero que nunca había hecho nada por la patota, la patota de  Campos Hermida lo denuncio acá porque cuando salí de la tortura lo hice también a veces contra la oposición de mi propia familia, pero pasado el tiempo lo que me decían ‘no lo hagas que te van a matar’, pienso que eso me salvó. Y ya de pasó como la mayoría han fallecido de los que me acompañaron voy a mencionar a dos eminentes hombres de la colectividad blanca, del nacionalismo real de Uruguay, el escribano Francisco Storace Arrosa y recientemente fallecido Nicolás Storace Montes. Cuando yo decido hacer la denuncia -que todavía funcionaban los Tribunales civiles en el Juzgado de Cuarto Turno Penal en la calle 25 de Mayo y Misiones, cómo olvidarme de todo eso-. Estaban ellos en la esquina enterados de que yo iba a hacer esa actitud para solidarizar cómo olvidarme de ellos; y felizmente el abogado mío -amigo de toda la vida- el penalista famoso Víctor Della Valle yo creo que me quedo corto que digo que es mi amigo porque es mi hermano.
Él también arriesgando todo, un hombre totalmente apolítico me recomendó: ‘Yo te voy acompañar, pero me parece que lo que vos haces es una locura’. Y yo creo que eso me salvó la vida. Y después hombres de la política no precisamente no de izquierda y me sacaron del país y ahí se cambió mi vida.
Y lo voy a mencionar también porque lamentablemente están fallecidos el que era presidente de Fénix, en ese momento Consejero de Estado, Juan Carlos Bugallo que vino, yo tenía además unas afecciones pulmonares que todavía las tengo por todas las barbaridades que soporte de esa patota que comandaba Campos Hermida que quería que yo le dijera situaciones, primero que no las sabía, no las conocía, estaban empeñados. Yo había integrado una delegación estudiantil con la Federación de Estudiantes Universitarios, con la FEUU, que habíamos ido a jugar a Indonesia cuando el Comité Olímpico impidió que se presentara Indonesia por razones políticas. Ahí el emperador el señor Sukarno hizo un campeonato e invitó a Uruguay y lo representó mi querida FEUU. Y bueno yo era un jugador en ese momento de Primera, me invitaron y fui. Y después como le ganamos a los que no podían creer que pudieran perder en aquella época, los chinos nos invitaron para jugar a China a toda la delegación. La integraban muchos muchachos conocidos algunos lamentablemente desaparecidos, pero otros de carrera profesional muy buena. Y vamos a jugar a Pekín y era un frío bárbaro, hoy el día de hoy era, estaba calentito al lado de aquel y me pega una pelota en la cabeza en Shanghai que tira un córner el hoy odontólogo y me tira el córner me pega en la cabeza y hago el primer gol uruguayo en China. Y tengo fotos, lo repito porque todo eso me lo mostraba la patota de Campos Hermida se ve que allanaron la casa de alguien.

DM: ¿Y encontraron la foto?
JRF: Y dice: ‘Así que estabas con Mao’, porque nos invitaron, éramos una delegación uruguaya, era toda una novedad y nos invitaron en la universidad nos invitaron a unos lugares muy selectos. Estoy hablando del año 1963. Y cuando me hicieron -yo jugaba en ese momento en Bella Vista- y el entrenador era Aníbal Paz le fue a pedir yo me había quedado atrás del arco de Aníbal Paz y le dije mire Aníbal estoy en este problema en el entrenamiento yo venía a consultarlo cuando le terminé de decir, dice ándate de acá, ándate para el aeropuerto ya como vas a perder eso. Porque Aníbal Paz que le cambia la historia al arco del mundo, Aníbal Paz le cambia la historia al arco del mundo con los respetos a los grandes goleros uruguayos y del mundo que he conocido, no tienen nada que ver con lo que hizo Aníbal Paz. Por ejemplo algo que usted lo ve en las fotos, el primero que juega de manga corta, el primero que juega sin rodilleras en el mundo, el primer golero que juega en el mundo sin rodilleras que juega de manga corta, que saca con la mano que se tira a los pies, porque todos cuando se tiraban a los pies los goleros salían con los pies para adelante.  Él no, el canario con las manos y la cabeza, así le quedaron los dedos para los costados.
El primero que usó guantes me acuerdo que lo criticaban se burlaban en las prácticas (Bibiano) Zapirain, (Anibal) Ciocca, Luis Ernesto (Castro), le decían: “Canario, sos un maricón, ¿cómo vas a usar guantes?”. Pero él se protegía, los guantes, eran guantes comunes y yo me críe atrás del arco de Aníbal Paz y la garraba el canario, salía en un córner la agarraba con la mano y era un contragolpe de Nacional porque le colocaba la pelota a Luis Ernesto o Zapirain a donde a la altura del túnel del Parque Central las manos las fuerzas del canario Paz. Entonces yo veo que me van hablar de amor como dice el tango.

DM: ¿Cómo era en esa época que el padre de uno, más allá que obviamente tenía que ver con la vida profesional y hasta supongo el sustento de la familia, estuviera tan lejos? ¿Cómo fue también de alguna manera poniéndolo a usted en determinadas circunstancias?

JRF: Claro yo no era nacido, fue mi hermanita inolvidable Elena. Fue toda la familia aparte.

DM: ¿Fue a vivir allá?

JRF: Si claro mi viejo era hijos de italianos de Faccio, Juan como yo el padre y lo matan en un duelo criollo en Durazno y papá que era el mayor de siete hermanos por eso es que se viene a Montevideo a buscar la vida. Acá se pone a trabajar en una panadería y quien viene a esa panadería don Roque Santucci que era molinero y repartía la harina y el gallego inolvidable para nuestra familia el dueño de la panadería ahí en la Comercial le dice a Santucci: “Mira que acá hay un muchacho que lo veo jugar en los partidos”; y lo viene a ver Santucci y lo lleva a Nacional y sale de jugar de Durazno, de Wanderers de Durazno, en Nacional. Y va y alterna y enseguida es el centro half del famoso conjunto del ‘33 y ahí viene los italianos a ver jugadores uruguayos campeones del mundo y se enamoran de ese centro half de Nacional todo vitalidad toda fuerza y va a jugar. Y papá juega en la selección italiana como le dije, fue mi mamá que era recién casada, fue mi hermana y fue mi abuela, la madre de Roberto. Y al otro año Ricardo, bueno tengo una foto que esta con (Giuseppe) Meazza ya los dos veteranos cuando vino a jugar el Inter la final con Independiente de la Argentina y hay una foto de Meazza con papá y le pone ‘al mejor centro half que tuve en la vida, Ricardo Faccio’; me hace que es como el Scarone como Obdulio Varela.

DM: Claro tiene un estadio con su nombre incluso Giuseppe Meazza.
Pero vos tenés tu historia propia además de lo que contas de tu papá con orgullo.

JRF: Claro, a mi sabes no me molesta. Me duele cuando oigo o veo en la televisión, hasta he leído gente que se atribuye mis imágenes, visiones que con el permiso de la audiencia ni puta idea tienen de lo que están hablando repiten. Yo a veces veo gente con abdómenes prominentes y con como diría el ‘Pulpa’ Etchemendi con caderas para andar haciendo bailando en el querido barrio Palermo y resulta que hablan de fútbol y en una intentan con una apropiación, son unos caraduras y como lo digo yo sigo siendo el chiquilín de Jacinto Vera.
Yo me críe en el Parque Central el que no conoce los vestuarios… Son las universidades del fútbol, cuando el otro día invitado por la 36 que paso en Maracaná después de Maracaná cada uno se reintegró a la semana a su club, Nacional tenía cinco jugadores Aníbal, Rodolfo, el Cato Tejera, Gambetta y el recién integrado Julio Pérez. Y esto lo quiero repetir una vez más entonces en el Parque estaban los compañeros esperándolos, los entrenadores, los funcionarios del Parque Central, Nacional estaba adelantado 50 años en eso a través del parque. El Parque Central cuando le hacen los lockers eran de cedro, tenían la Clínica del Parque Central con el doctor Zeoli a la cabeza Juan Gandulia, Domínguez los masajistas. Me podré olvidar que ómnibus me tome para venir acá, pero no me olvido de esa gente de Nacional, tenía un equipier y eso lo aprendí yo y lo llevé a los lugares que se pudo como México por ejemplo lo llevé.
Nacional tenía un equipier en el vestuario, que en un cesto de alambre tenía jabones y tenía toallas porque si alguno se había olvidado, no le alcanzaba estaba adelantado le estoy hablando del Nacional del quinquenio, es una de las razones porque Nacional era campeón. Y después estaba en la entrada en la Intendencia el equipier que tenía todos los zapatos de fútbol, los championes… la gran siete.
En Nacional ya tenía en esa época onda corta, todos esos nombres raros que hay ahora, y yo me quedaba atrás del arco de Aníbal Paz, porque yo nací a fines del 26, el 8 de diciembre del 36 tenía 10 años, aparte el canario Paz si se nos hacía tarde me llevaba en el auto a casa para que yo no llegara tarde a la escuela. Y tú la viste doctor siempre me dejaba una moneda de 10 centésimos aquella conocida la del puma y mi madre me guardo una de ellas porque el canario cuando me quedaba tanto tiempo con él me dejaba de propina porque yo le ayudaba a guardar la pelota. A otra cosa que le aprendí en Nacional había 20 pelotas, 20 pelotas en el año 40 le estoy hablando del año 43, 44 cuando yo ya trabajaba en el parque y no había bolsas con balones con pelotas como decimos nosotros era un baúl de mimbre, un canasto de mimbre hasta que no estaba la vigésima recogida no nos movíamos ni los utileros, ni los goleros Tony Álvarez los suplentes eternos Espósito, Guruceaga que se la vuelve este botija que atajaba también en Peñarol, trajeron a Peñalba Nacional un cuadro dañino en ese aspecto. Le traían de centro football Atilio, Marín, a mi tío Roberto le trajeron todos los centrales izquierdos habidos y por haber que había Ballesteros argentino, José García argentino, todos los centrales izquierdos y quien jugaba siempre, jugaba Roberto Porta. Roberto Porta con 15 años jugaba en el primero de Nacional eso porque no lo repara Nacional es un cuadro extremo tiene gente muy linda muy buena y tiene también tiene gente de narices respingadas aristócratas de cuarta como la aristocracia uruguaya de cuarta acá la aristocracia. Bueno en Nacional abundan esos y no son a veces reconocido y ojo hay un cuadro grande como todo de Abdón Porte que es mi tío abuelo en la sede hay otro de Roberto y otro de Ricardo así que no hablo por ellos hablo por una cantidad de jugadores de Nacional que no han sido reconocidos como es debido. Ahora le cuento cuando fui a Peñarol, debuté en Peñarol así sea utilero, masajista, jugador, entrenador es socio de Peñarol cuando le pagan el sueldo va con la tarjeta de socio. No me borré nunca más porque si digo que mi religión es la gratitud, cómo me voy a borrar de Peñarol de socio que a los 32 años llegué, con 32 años de socio de Nacional y no me dijo nadie bórrate. Inolvidable Güelfi, Cataldi nadie me dijo bórrate.

DM: Bueno hay mensajes de la audiencia: “En el mundial del ‘70 hubo algún dinero para los dirigentes uruguayos que no protestaron que los mandaron a jugar a Guadalajara”, pregunta Miguel. Una anécdota que seguramente él se acuerda.

JRF: Yo estuve en ese mundial. Miguel creo.

DM: ¿Qué no fue por dinero?

JRF: No, fueron presionados, fueron realmente; además el problema para todos los uruguayos que estábamos allá, que nos encontrábamos sin boleto de entrada para el partido, para canjearlo trasladarte de Guadalajara a México es muy lejos, en avión ni soñarlo, es decir fue una decisión de la FIFA que no pudo. Un hermano de la vida de Liverpool más honesto, diáfano como acá como el doctor Keuylian que tengo acá al lado, el abogado Larrea era uno de los delegados de Uruguay incapaz de subir a un ómnibus de Cutcsa y no pagar boleto. Un fenómeno. Nos llevaron de pesado y ahí empezamos a perder el campeonato Uruguay era un cuadrazo y se lastimó Pedro Rocha en el primer partido, era un cuadrazo Uruguay, Anchetta lo que jugó, Mazurkiewicz…

DM: El profesor Alción Cheroni le manda un gran saludo a Juan.  

JRF: Me está nombrando a un amigo de toda la vida, era el golero en el IAVA. Y ese señor que no se presenta como  decano de la Facultad de Humanidades se pone la piel de gallina acordándome de él. Estamos hablando de hace 60 y pico de años y él fue un eminente profesor, ya le digo si llegó a ser el decano de Humanidades. A Alción Cheroni y su familia tan encantadora, un gran abrazo. Y era el golero a veces le hacían goles bobos también.

DM: Bueno se debe estar acordando también Alción de esto.
Hoy hace fecha de la final del Primer Mundial que gana Uruguay y organizado además acá en nuestro país, el de 1930 fue sin lugar a dudas uno de los hechos más relevante que tiene la historia del fútbol mundial. Gana Uruguay además y hoy se está cumpliendo fecha de esa, no le digamos gesta porque en ese momento Uruguay era una potencia a nivel del fútbol, había ganado las Olimpíadas –en 1924 y 1928- que eran los dos torneos que se habían disputado. Y Nacional -como recién recordaba- era un equipo importante a nivel mundial con la gira de 1925 que generó mucha repercusión también. Era un Uruguay especial, en el que se podía construir un estadio en tan poco tiempo y que generaba esa obra gigantesca que sigue siendo hasta hoy unos de los estadios emblemáticos para el fútbol. 

JRF: Trataremos de ser breves.
Esos dos campeonatos olímpicos que ganó Uruguay el ‘24 y el ‘28, después fueron reconocidos como campeonatos del mundo, pero en ese momento en el ‘29 se funda la FIFA Federación Internacional del Fútbol Amateur. Entonces ni lerdos ni perezosos se adueñaron del fútbol que era y sigue siendo el deporte más importante del mundo, y llevaron a la práctica en ese año ‘29 con la fundación de la FIFA, el primer, fundar el primer campeonato del Mundo, ¿y por qué tienen lugar en Uruguay?
Por muchas razones, pero la primera de ella por el carácter de Uruguay de campeón olímpico en dos oportunidades consecutivas. La del ‘24 fue la más grande de todas las conquistas celestes, porque fueron de acá, patrocinado por la generosidad del doctor Atilio Narancio, al cual conocí de niño en Nacional, era especialista de niños, Pediatra además, así que si lo habré conocido; y van a jugar con el descreimiento de casi todo el pueblo uruguayo, y embarcan, todo esto es de memoria, porque usted también me saca la pregunta de abajo de la manga. Bueno, y sale a despedirlo en el puertito de Montevideo, un remolcador del Cerro con banderas uruguayas, esto lo sé de escucharlo, no me lo dijeron a mí, pero de escucharlo en tantas reuniones, con (Andrés) Mazzali, con (José) Nasazzi, sobre todo en la casa del Flaco García, Eduardo García, y su señora Martina, Potota, que son mis padrinos de casamiento, ahí había reuniones, ellos no tenían hijos, Dios no quiso darle hijos, pero les dio sobrinos, y entenados como yo, entonces ahí de primera mano que iba José Nasazzi, Andrade, yo el hombre que más admiré fue Leandro Andrade, y si hay tiempo, es un fenómeno. Bueno, entonces

 

DM: Murió pobre, en un geriátrico a los 55 años, una figura de la talla de él…

JRF: Lo que pasa es que yo me siento amigo de Andrade.
Andrade trabajaba en la UTE es un decir, estaba en una oficina que la UTE tenía ahí en la calle Mercedes, y si nosotros con mi papá veníamos al Centro -yo era muy pegado a mi padre- yo le decía yo: ‘vamos a ver a Andrade’.
Él no hacía nada, estaba de pierna cruzada, vestido impecable como siempre, usaba unas botas que en aquella época eran las de Gardel, que tenían botoncitos a los costados, impecable, impecable la gomina, le estiraba el cabello, un hombre que para mí era enorme, mediría como 5 metros, pero no bajaba el 1.80 largo, papá era de 1.80 y era más bajo que Leandro, Leandro vivió la vida, todo lo que se dice que pasó en París es verdad. ¿Pero por qué dice cómo le pasó todo eso? Porque Uruguay, cuando llega a París, en las Olimpíadas se juega antes el torneo futbolístico, antes del inicio de la Olimpíada, entonces como lo gana Uruguay, el Comité Olímpico no tiene otra alternativa, además muy generosamente de que se quede la delegación uruguaya en París. Y ahí entonces que pasan tantas aventuras, tantas anécdotas, porque estaban indolentes, paseando por el Bois de Boulogne, pasando por donde se les antojare, y eran mimados, y Andrade con su pinta, con su con su garbo, con su calidad, con su música, con su baile. Es verdad, eclipsó la noche parisina, estaban libres, no les estoy hablando de un día, ni de dos, fueron semanas, y ahí sucede algo que ha pasado desapercibido o creo yo, en el mundo, saben ustedes que cada vez que hay un campeonato y están dando la vuelta olímpica, la vuelta olímpica es una creación uruguaya, porque Uruguay, como sale campeón antes que empiece la olimpíada, se queda como lo dije anteriormente, se queda invitado y el tiempo lo tiene, y cuando van a la última competencia, están esperando que termine para que se den los premios, ahí Nasazzi viendo como estaba sucediendo el comportamiento del público, la gente que saludaba alborozado y ceremoniosamente a los ganadores, les dice a los jugadores -esto lo sé de primera mano, de la boca del terrible, no me lo dijo a mí, pero yo lo estaba escuchando, lo afirmo- y les dice: “Muchachos, miren, fíjense, las damas están dando las flores que traen, saludan alborozados los hombres, los sombreros están alrededor de la cancha, de la pista, así que vayamos a saludar”. Y ahí, y al frente Nasazzi, Nasazzi era el José Artigas, no exagero, del deporte, aparte de la pinta, la pinta, unos ojos celestes, yo vivía a la vuelta de la casa de Nasazzi, él vivía a la vuelta, él vivía en Requena entre Enrique Martínez Gallinal, y Ricardo Faccio y Roberto Porta vivían en Gallinal y Joaquín Requena, así que si habré visto, el terrible salía cerca del mediodía, si había solcito, solecito, debo decir, es diminutivo, si había solecito, salía, y la señora, una francesa que enamorada de él, se le vino y le cambió la vida al terrible, eso lo voy a contar otro día. Y salía en un perezoso, le servía mate y con el termo se detenía el barrio Jacinto Vera, era frente a donde está el Liceo 26, era todo campo, la única que salía a bulevar era justo Joaquín Requena, y ahí salía el terrible en pijama y con la señora francesa atrás, dándole el mate, y se detenía el barrio.

 

DM: ¿Cómo era Jacinto Vera en esa época?

JRF: La sucursal del cielo, los adoquines de Jacinto Vera.

 

DM: Siguen hoy, hoy siguen estando en gran parte del barrio.

JRF: En muchos lugares está, pero la piqueta fatal del progreso le puso ese bitumen.

EK: El club Yale también juega ahí.

JRF: Sí, pero el club Yale es colado, vino después, llegó en el 48. Los clubes de Jacinto Vera, era el Sol de Jacinto Vera.

AK: Te nombré al Yale porque vos le tenés un cariño particularísimo.

JRF: Si, cómo no, no sabíamos lo que era el básquetbol. Habían puesto los tableros.
 El Yale está hecho en uno de esos terrenos típico Jacinto Vera en la época de los higos, entrábamos, saltábamos unos tejidos a buscar higos, flores, granadas de la fruta, con el Rata Núñez, los Reilo, toda esa barra, los García, me estoy acordando, todos amigos, pero no me quiero irme del terrible.
El terrible don José Nasazzi, se detenía el barrio, el Nasazzi le cambia la historia al fútbol, la ley del offside tiene un nombre y apellido, antes para que hubiera offside, eran 2 que tenían que estar habilitados y obviamente el golero, entonces a Uruguay no le hacían un gol, y cuándo se cambia la ley del offside, en 1925, porque en el ‘24 para hacerle un gol a Uruguay Andrés Mazali en el arco, y Nasazzi ahí pechando culito, como decimos en el fútbol, no nos llegaban nunca a Uruguay, sino fíjense cómo salen los resultados, y después jugaba –y no tengo ningún papel que me lo diga, me lo se de memoria-  jugaba Andrade, Vidal, que soy muy amigo de su hijo, el Pocho Vidal, que lo tenemos que invitar, me atrevo a decirle, acaba de escribir un libro el hijo del olímpico Vidal, el Pocho Vidal, que jugó en Nacional y en Fénix, y Guerra, y después  Scarone, Petrone, y Romano, ese es el cuadro uruguayo.
La del ‘28, y después ustedes querían, estamos hablando del 30, el 30 hubo un jugador uruguayo que jugó todos los partidos, todos los partidos de los 3 campeones, que se llama Pedro Sea, el tipo más sencillo, más humilde, pero genuinamente, hay los que se hacen los sencillos y los humildes, doctor vio, no él, no, hablo de Sea. Y otro hombre que no es reconocido, nada simpático, era el que me dio menos bola de todos los olímpicos a mí en Nacional, pero tengo una admiración por él, porque hincha de Nacional como este señor que voy a mencionar, que podrá haber hinchas de Nacional como él, Ricardo Faccio, Miguel Restucia, estoy hablando de Néstor Castro, el Manco Castro. ¿Sabe lo que hizo el Manco Castro este Mundial que estamos hablando? En el ‘30 del estadio, hizo el primer gol del estadio el Manco Castro. ¿Sabe quién hizo el último gol del Mundial del 30? El Manco Castro, tocado por la…

 

DM: Divino Manco…

JRF: No solo divino, lo más generoso que podía haber. Entraba a un boliche de aquella época, sirva la vuelta a todos los que estaban, alguno no lo conocía, y siempre a mí, al botija, servile la chiquita, ¿sabe lo que era la chiquita? me la había inventado él, no había las cola de ahora, era la granadina cortada con soda, y yo me lo tenía que tomar porque la mandaba el Manco, generoso, los bolsillos abiertos, un fenómeno, y ya le digo, los dos goles de eso, y el Manco, tres tenía el manco.

 

DM: Bueno, queda claro.
Guillermo Chifflet, desde Granada: “Pregunta al señor Faccio, si conoció y o vio al tío abuelo de su padre, que era Ulises Chifflet, jugaba en Nacional como half izquierdo”.

JRF: Cómo no voy a conocer a Chifflet.
Chifflet era uno de los amigos de papá, porque cuando venían los partidos bravos, con los respeto a Marcelino Pérez, que era un jugador bárbaro, elegante y amigo del terrible, la línea media de Nacional era Arsenio Fernández, Faccio y Chifflet, papá le decía el Ñato a Chifflet. Además, cuando papá se fue a jubilar y Chifflet se enteró, Chifflet era un alto funcionario de la caja de jubilación, un tipazo, y la hija de Chifflet y yo fuimos compañeros en el IAVA, qué casualidad, que después la vida nos separó, nos dejamos de ver.
Pero Chifflet un fenómeno, y mi viejo, es de los 9 contra 11 Chifflet, Chifflet cuando a Nacional le echan al terrible, y a Labraga, porque la agresión a Tfeléfono Rodríguez, y pasó Chiflet a jugar de half derecho, y el golero era el Flaco García, mi padrino, eso yo no era nacido, ojo, pero lo escuché tantas veces y lo leí tantas veces, esas son las páginas gloriosas de Nacional, pero me falta cuando hoy hablé de los que me sacaron de acá del país, eran 2 consejeros de Estado, uno era, que ya lo mencioné, el inolvidable, el gordo Bugallo, y el otro era el señor Bañulo, el de Nacional, el de la zapatería, el de Nacional, que eran Consejeros de Estado. Y se hicieron responsables de que yo nunca había andado en ninguna guerrilla tupamara, ni todas esas acciones que respeto mucho, pero que yo no intervine.
En ese momento Nacional éramos campeones de la Liga Mayor, entonces yo estaba en el candelero, como está ahora el técnico de Peñarol con todo derecho saliendo el botija, Forlán, con todo derecho, es una figuraza.
Bueno, y entonces precisaba, ya habían llevado a una cantidad de inocentes, y me llevaron a mí. Y eso fueron los que me sacaron del país, ¿sabe a dónde fui a dirigir? al Salvador, cuando lo homenajeo cada vez que lo recuerdo, El Salvador, miren muchachos, oyentes, cabe en Tacuarembó, tiene 21 mil kilómetros, ¿sabe cuántas personas viven en El Salvador? Siete millones de personas, si será grande el salvadoreño..

 

DM: “Un abrazo a Juan Faccio y a Nelson Díaz, 9 años en Centenario no fueron en vano, fui de la mano de Faccio, no lo olvidaré nunca”, manda Ricardo Revello. Mensajes que siguen llegando.

JRF: Pero falta un saludo a un gran relator: a Fernando Martínez Casella, un gran relator que compartí con él tardes inolvidables, y con Ricardo Revello, unos tipazos, acá hay fraternidad, querido amigo, acá cuando digo acá, es en la 36, acá están en las buenas, en las malas, en las regulares, eso no se paga con nada.
Las veces que privado estuve de libertad siempre el apoyo de la 36, a veces fui en cana bien llevado, pero otras veces mal, pero igual la 36 nunca hizo distingo.

 

DM: En la pausa decías, justo coincidía que vivías a la vuelta a la casa del Mariscal, entonces, claro, las historias te vinieron a la vida.

JRF: Tú recién mencionaste a una bellísima persona, un gran jugador, Chifflet, tú sabes que cuando Nacional jugando 9 contra 11, papá, yo le digo a mamá. ¿Y cómo papá no estuvo en los 9? Cuando era un chiquilín, nosotros estábamos en Italia, pero si hubiera estado tu papá lo hubieran echado también con ese juez chorro que…

 

DM: Una historia de esas, no sé si vale la pena profundizar mucho, pero la historia esa es interesante, el juez ese después no pudo arbitrar por todo lo que pasó…

JRF: Pero te voy a decir, de la esquina, mirá de Juan Paullier y hoy se llama Gustavo Gallinal, pero era Sipio Grande en esa época, después de los 9 jugadores de Nacional de esa gesta, que te digo los que jugaron, te digo los nueve, pero de esos 9, 3 salieron de la esquina de mi casa, de Jacinto Vera salieron a jugar ese partido. Ricardo estaba en Italia, Roberto estaba en Independiente, quiere decir que los descarto, pero de esa esquina salieron porque eran del barrio, suerte que me acordé antes que termine el programa, Aníbal Ciocca, la clase personal y futbolística más grande que conocí, Cabrerita, Juan Ramón Cabrera, un fenómeno, y Enrique Fernández. A ese sí, con ese nadie se lo llevaba por delante, no quiero mencionar rivales famosos, pero que desafiaban a pelear, pero con el Vasco Enríquez, nadie quiso nada, en esa esquina salieron 3 de los 9 contra 11, de Jacinto Vera

 

DM: Queremos hablar un poquito del programa que está hoy a las 7 de la tarde, ¿qué se puede encontrar la gente allí?

EK: Bueno, ‘Encuentros 36’ es el espacio que sale los jueves a las 19 horas como todos los jueves por CX36, en esta emisora tan amiga de Juan Ricardo Faccio, y conmigo, siempre compartimos ese programa junto a profesionales, a deportistas, con los comentarios de Juan, y hoy vamos a hacer un recuerdo a Carlos Gardel, porque habíamos pasado por distintos temas que nos impidieron recordarlo en el ‘85 aniversario este año, en el mes de junio, que es un clásico ya siempre tener presente a Carlos Gardel. Entonces hoy vamos a contar con un homenaje muy emotivo en las 19 horas en ese Encuentro 36.

 

DM: Sí, además me pone a Gardel y me pone una época también de la que estuvimos hablando, imágenes de ese Uruguay, de Buenos Aires, de París también, todas imágenes que confluyen de determinada época del Uruguay y de la cultura y del deporte también

EK: Va a ser muy emotivo.

JRF: Pero dejamos colgando objetivos ineludibles, cuando hablábamos del Estadio Centenario, en el Estadio Centenario, el famoso estadio de Roma cabe en la cancha del Centenario, si se habrá hecho con grandeza, con convicción, pero cuando hablamos de jugadores, no puedo dejar de mencionar, primero hablaste del Ñato Chifflet se habló, un apellido de lo más respetable.
No nos olvidemos del Yuyo Chiflet, el diputado Guillermo Chiflet, que hace poco falleció, haberlo conocido, haberlo tratado, un hincha de Rampla, tan respetuoso, lo acompañé a él, a su familia, hasta sus últimos momentos, porque fue una de las personas más dulces, si existe Dios, si existe el cielo, lo estaban esperando, lo estaban esperando, no con alfombra roja, con alfombra roja y verde por hincha de Rampla. Cada vez que oigo ese apellido, uno no puede dejar de mencionar a Chifflet, y además en el fútbol, y le roba otro minuto, esta noche te desquitás, doctor, cuando regresan de Maracaná Uruguay, estaba todo el mundo esperando, y en el Parque Central los compañeros a esos 5 campeones que hable, y papá y el mono, tenían, hablaban poco y se entendían no mucho, total, entonces estaban abrazados los 2, no sé lo que cuchicheaban, papá era mucho más grade que el Mono, y en un momento yo me acerco a ellos, y el Mono le dice a papá, con aquella trompa que tenía rematada con gran bigote, le dice, Ricardo, el que ganó el campeonato fue ese, y yo mire a donde el Mono señalaba con su trompa, era Julio Pérez, entonces, Julio Pérez fue la persona más sana, más buena, más digna que pudo haber, no en el fútbol, en la tierra. Y entonces papá le dice, ¿sí? Sí, dice Ricardo, éramos en un momento 21 locos corriendo atrás de él. Lo tenías adelante, atrás, al costado, la verdad, ese campeonato lo ganó Julio Pérez, entonces cuando hablamos de Maracaná no puedo dejar de... La verdad es que le dimos trabajo a los oyentes.

 

DM: Sí, mucho.
“Gracias don Juan Ricardo Faccio, lo conozco de comentarista de Martínez Casella, hoy lo escuchamos”, manda Horacio.
“Buen día, compas, estaba hablando el hijo mayor, salud, salud, Peñarol, Peñarol”, Néstor de la Paz manda.
“Enorme invitado don Faccio, siempre con la dignidad de su figura en el fútbol, en todas sus actividades y hoy como duraznense más identificado con él, gracias siempre a la 36, con queridos entrevistados”, manda Ángel de Paso Carrasco.
“Acabo de romper la camisa, no quepo dentro del orgullo, mi padre nos contaba lo mismo y lo bien que jugaba el padre del señor Faccio”, manda Chifflet nuevamente desde Granada.

JRF: Hay otra cosa, tengo que mencionar a un jugador que en honor a este muchacho que habló de Peñarol, el que ha roto, no quiero desmerecer a nadie de Peñarol pero recuerdo a Fernando Morena. Fernando como persona es mejor que como jugador, tiene la memoria que tiene que tener un tipo bien, por eso a Fernando lo quiero, como un hermano menor, Fernando es todo.

 

DM: Muy bien. Bueno, César de Pando suma otro saludo, dice: “Qué nivel el entrevistado, muy humilde, y cuando de historia sabe saludos para él y todo el personal de la 36 imprescindible, abrazo para todos”.
Le pedimos disculpas al doctor, pero ya tiene la promesa de Faccio de que hoy lo va a dejar meter todas a él, Edward Keuyllian y Juan Ricardo Faccio, gracias por haber estado con nosotros esta mañana y hoy a las 7 de la tarde entonces préndanse a 1250 para escuchar el programa.

EK: Ha sido un gusto para Juan, para mí, pienso que reproducimos el mismo, los mismos verbos de que ha sido increíble y un orgullo, y la trayectoria de este programa que hace usted en las mañanas aquí en la 36, en esta hermosa emisora, entonces bueno ha sido un gusto para Juan Ricardo Faccio y para mí, haber participado en este espacio.

(Foto: ovacion.com.uy)