“PARA NIETZSCHE LO FUNDAMENTAL ES LA VOLUNTAD DE PODER QUE SE EXPRESA EN AQUELLOS QUE DEFIENDEN LA VIDA”
Conversando de Filosofía con el profesor Luis Maseda, 31 de agosto de 2020

En una nueva entrega del ciclo sobre pensadores filosóficos que viene realizando habitualmente en ‘Mañanas de Radio’ el profesor de Filosofía Luis Maseda, se dedicó el espacio a lo que el docente tituló: “Nietzsche: el filósofo de la risa, el martillo y el eterno retorno”. Tras desarrollar las bases del pensamiento de Friedrich Nietzsche (1844-1900) y dar participación a los aportes y la opinión de la audiencia; Maseda resumió algunos aportes de Nietzsche. Mencionó el espíritu libertario, frente al orden social establecido y a las ideologías dominantes; la capacidad de cuestionarlo todo; el desprecio al conformismo y a la mediocridad; y la reivindicación de la vida y del mundo terrenal. Transcribimos a continuación esta nota que usted puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/prof-luis-maseda_202008

 

“Ani, Ani, Ani
solo te quiero
en el momento que estás conmigo

Ani, Ani, Ani
yo no te amo
y sin embargo, te necesito

No estoy enamorado de tí
porque no es amor lo que siento por vos
pero quisiera que estos momentos
no terminaran jamás

Ani, Ani, Ani
yo no te amo
y sin embargo, te necesito
tanto, tanto, tanto
que ya no puedo
que ya no puedo vivir sin tí

Ani, Ani, Ani
solo te quiero
en el momento que estás conmigo
Ani, Ani, Ani
yo no te amo
y sin embargo, te necesito
tanto, tanto, tanto
que ya no puedo
que ya no puedo vivir sin tí
vivir sin tí
vivir sin ti”

Diego Martínez: Con este tema musical, recibimos con mucho gusto al profesor Luis Maseda.
Bienvenido, buenos días. ¿Cómo estás?

Luis Maseda: Buenos días Diego, buenos días Ángeles, y buenos días a la audiencia.

DM: El tema se llama Ani, lo interpreta Leonardo Fabio y el tema que nos propones para esta charla de hoy es: “Nietzsche: El filósofo de la risa, el martillo y el eterno retorno”.
Muchos nos preguntamos por la relación entre esta canción con Nietzsche.

LM: En primer lugar esto es un vals, una melodía ligera, agradable, incluso algunos la tarareábamos acá, que nos invita a jugar, a distendernos y también a sonreír.
Suena como a cosa distendida, a sonrisa.
La risa es reivindicada por (Friedrich) Nietzsche (1844-1900).
Decía Nietzsche que no se mata con la cólera, sino con la risa. Es más poderosa la risa para destruir algo que el enojo, que la cólera. Entonces acá tenemos un primer punto de contacto, porque según Nietzsche, el libre de espíritu es alegre, ríe, canta, juega, es burlón, y ahí tenemos un primer punto de contacto.
En segundo lugar, esta no es una canción de amor, es una gran ironía acerca del amor, no es una canción romántica, porque incluso lo dice explícitamente la letra, “yo no te amo, pero te necesito”. En realidad habla de la necesidad que siente un hombre por una mujer, de la cual no dice nada, porque no sabemos si era linda, fea, alta, morena, rubia…
Nada, no dice una sola palabra sobre la mujer, sólo habla de él, de lo que le pasa a él. Entonces en segundo lugar, es una canción profundamente egoísta, porque habla de lo que él necesita, de lo que él siente, y de lo bien que se siente en determinados momentos. Este segundo aspecto, el aspecto del egoísmo, también es reivindicado por Nietzsche.
Nietzsche reivindica el egoísmo, dice que los hombres valientes deben ser egoístas. Es un filósofo que reivindica el egoísmo, en contra de la compasión, valor del que se declara enemigo confeso.
Y en tercer lugar, porque siempre en eso de lo trivial y de la cosa ligera, en la letra se dice algo que es bastante interesante: dice que cuando está con la mujer, quisiera que estos momentos no terminaran jamás. Y ahí se mete con un tema que es el tema de la eternidad. O sea quiere que ese placer que él siente, nunca se termine.
Y este tercer aspecto tiene que ver con una tesis central de Nietzsche que es que todo placer -dice Nietzsche- quiere la eternidad; y la eternidad en Nietzsche tiene un nombre, se llama, el ‘eterno retorno’. Es el filósofo del eterno retorno.
Nietzsche va a proclamar la tesis del eterno retorno de todas las cosas: todo pasa y todo vuelve. Esa es una vieja idea que viene de Oriente, pero que Nietzsche la va a recuperar y a afirmar con toda vehemencia.
Ya vamos a entrar a hablar de Nietzsche, de este personaje filosófico.


DM: ¿Dónde lo ubicamos?

LM: Nietzsche vive en la segunda mitad del Siglo XIX.
Hay un autor, Enrique López Castellón, que dice una cosa que es muy cierta: a Nietzsche se lo ama o se lo odia, no hay término medio.
O uno lo ama y dice ‘Nietzsche era un genio total’, o uno lo desprecia, dice, ‘Nietzsche era un filósofo aristocrático, racista, anti popular’…


MAB: No hay indiferencia frente a Nietzsche

DM: No hay indiferencia.
Y José Pablo Feinmann dice: Nadie entra en Nietzsche y sale tal como entró. O sea después que vos lo lees, algo pasó dentro tuyo y no quedás igual que antes de haberlo leído; o sea te golpea, te mueve el piso.
Gianni Vattimo, lo considera un filósofo que está al servicio de la crítica de la modernidad. Y eso es cierto, porque el tema de la cultura europea del Siglo XIX es objeto de crítica muy fuerte por parte de Nietzsche; y lo coloca como referente de la posmodernidad, o sea lo adelante en el tiempo. Incluso Nietzsche en algunos de sus textos dice, ‘yo escribo para lo que va a pasar dentro de dos siglos’, no para ahora, sino para el futuro.

DM: Que un poco subestimando la capacidad de comprensión de sus contemporáneos.

LM: Claro, en “El Anticristo” -que es una de sus obras más importantes-, él dice: ‘Este libro es un libro para pocos o quizás para nadie. Sólo lo van a entender los que hayan entendido mi Zaratustra -que es una de las grandes obras de Nietzsche, tal vez la más conocida, “Así habló Zaratustra”-.
Y finalmente (Martin) Heidegger, que tiene un libro muy importante sobre Nietzsche, dice una cosa muy cierta: ‘es un pensador del que siempre se podrá objetar correctamente que al final se volvió loco”. Porque Nietzsche terminó loco, absolutamente loco, loco de remate.
Yo le voy a pedir a Ángeles que lea algunos aspectos de su biografía, que es breve:

MAB: “Friedrich Nietzsche nace el 15 de octubre de 1844 en Röcken. Prusia, en el seno de una familia de clérigos luteranos. En 1879, por motivos de salud, deja su cátedra de filología en la Universidad de Basilea (Suiza) y se convierte en un solitario viajero.
El 3 de enero de 1889, en Turín, enloquece. En esos días escribe veintisiete cartas y postales a amigos y personajes públicos en las que firma como Nietzsche- César, Nietzsche- Dioniso o El Crucificado. Poco después lo encuentran, en la habitación que alquilaba, bañado en lágrimas, dando saltos e improvisando al piano; murmuraba frases acerca de sí mismo como sucesor del Dios cristiano. Muere en Weimar el 25 de agosto de 1900 de demencia paralítica. Su obra filosófica atraviesa el siglo XX como una flecha ardiente y embriagadora que ha admitido las más diversas interpretaciones e influencias.”
Esto lo dice Ruben Ríos, en la solapa del libro: ‘Nietzsche y la vigencia del nihilismo’, Campos de Ideas, Madrid, 2004.
Y pregunto, ¿la producción intelectual fue hasta el último día de su vida?

LM: No, claro.
Fijate que él escribe esas cartas firmadas como ‘Nietzsche César’ o ‘Nietzsche Dionisio’ o ‘El Crucificado’, estaba rematadamente loco, en 1889 como decías tú muy bien con 45 años. O sea que la producción es en esos años, fue profesor de Filología primero, creo que en la Universidad de Basilia; y después se dedica a la producción filosófica, en una obra que se llama ‘El origen de la tragedia’.
Ahora bien, Diego me decía que fue reivindicado en el Siglo XX, en realidad la sombra de Nietzsche se extiende sobre una gran cantidad de corrientes.
Dice José Pablo Feinmann en “La Filosofía y el Barro de la Historia”, dice que el poderío de Nietzsche es inabarcable, lo voy a leer, dice:
“El poderío que Nietzsche irradia tiene un espectro inabarcable: los anarquistas, los fascistas, los nacionalsocialistas, los poetas surrealistas, los existencialistas, Freud, la Escuela de Frankfurt, Deleuze, Foucault”, todos estos fueron tremendamente influidos por el pensamiento de Nietzsche. Freud en determinado momento dijo, no, no lo voy a leer más, no lo puedo leer más porque me está influenciando demasiado. O sea el poder de sus ideas, de sus planteos, la radicalidad de sus planteos, era tan impresionante que hasta el propio Freud -que era un grande, desde el punto de vista de la cultura- dijo no, tengo que parar con este tipo porque me está comiendo la cabeza.
Pero además de todos estos movimientos que yo enumeré, movimientos intelectuales, algunos políticos, los anarquistas, Severino Di Giovanni, un famoso anarquista argentino, que mataron, fusilaron, en Buenos Aires allá por la década del ‘20, tenía entre sus papeles, escritos y citas de Nietzsche. O sea que los anarquistas, la ultra izquierda digamos también lo reivindicaba porque claro, hay planteos que son contestatarios al orden social burgués, al orden social establecido.
Pero además, también es un referente para todos los adolescentes inconformistas en la sociedad desde Nietzsche hasta ahora porque es un gran dinamitero, es alguien que tira abajo todas las estructuras establecidas. Dice Feinman: “Y a ello hay que añadir a los adolescentes inquietos de todas las décadas que encuentran en él la antítesis del conformismo, del mundo burgués, la posibilidad de la rebelión individualista, propia de esa etapa de la vida.
El mismo título de la obra testimonia sin duda su genuina seducción: “Más allá del bien y del mal”.  Y se pregunta Feinmann, “¿quién no ha soñado alguna vez estar en ese lugar, más allá del bien y el mal?”
Entonces realmente estamos ante un pensador inmenso.
En esos jóvenes años que vivió, tuvo una preocupación temprana que establece él en otro de sus libros “La genealogía de la Moral”, que dice que a los 13 años ya le preocupaba el problema del origen del mal.
Y dice Nietzsche: ‘En qué condiciones se inventó el hombre esos juicios de valor que son las palabras bueno y malvado’. ¿Cómo es que apareció esto en la vida del hombre, en la vida de la humanidad? ¿Qué valor tienen lo bueno y lo malo en sí mismos?
Dice Nietzsche que en general lo que hacen los filósofos es atribuirle el origen del mal a Dios; pero Nietzsche justamente no viene al mundo a traspasarle los problemas a Dios, porque una de sus tesis fundamentales es que Dios ha muerto.
Entonces el origen del bien y del mal, no está. Se aparta de esta visión teológica, y entonces hay que encontrar el origen de lo bueno y de lo malo. Y dice que esto tiene que ver con una clase de moral, con un tipo de moral contra la que él se va a alzar, ¿cuál es esa moral? Es la moral de la compasión.


MAB: Él está en contra.

LM: Exactamente, él está en contra.
Y dice que esta moral de la compasión -que tiene su origen en el cristianismo, lo que hablábamos en otras charlas, del amor al prójimo, cómo hay que amar al semejante y todo lo demás-, es un síntoma de enfermedad. ‘Esta moral de la compasión ha enfermado a la cultura europea’, y lo que hay que hacer es salir de esa moral de la compasión.


MAB: ¿Y cuál sería en lugar de la compasión?

LM: Él plantea la trasmutación de los valores. Y en vez del amor al prójimo, dice Nietzsche, hay que amar a lo que está lejos, no al prójimo, porque el prójimo es un ser mediocre, un ser decadente, un ser enfermo.


MAB: ¿Y lo que está lejos qué es?

LM: Lo que está lejos es lo que está por venir.
Por eso decíamos, Nietzsche dice: ‘yo no escribo para el presente, escribo para los siglos que van a venir en el futuro’. O sea que lo que hace Nietzsche es una ruptura total con la moral impuesta en su época.
Dice que los valores que predominan, los valores del cristianismo, también los valores de la democracia, del liberalismo, también los del socialismo; ‘reflejan la fatiga de vivir’. O sea tienen que ver con un agotamiento que refleja esa falta de voluntad de vivir, esa falta de impulso vital, su moral va a constar de un solo mandamiento.
¿Cuál es ese mandamiento que plantea Nietzsche?
Hacerse duro. Hay que endurecerse, ese es el único mandamiento de su moral.
Nada de amar al prójimo, nada de ser compasivo, nada de ser solidario, no, hay que ser duro.
Ser duro es resistirse a los impulsos benevolentes y compasivos hacia los demás, pero también ser duro con uno mismo, porque si uno quiere ser creador, tiene que destruir, y para destruir los valores establecidos, hay que ser duros, hay que endurecerse.
Entonces, ahora voy a ir con una pregunta, que me gustaría compartir para que el público, los oyentes participen, y es si en la vida, a partir de la experiencia vital que todos tenemos, hemos transcurrido nuestras vidas, tenemos trayectos más largos, más cortos: ¿En la vida uno debe endurecerse o uno debe ser blando, debe ser compasivo?
¿Hay que ser duro como dice Nietzsche? ¿Es sabia esta recomendación de endurecerse en la vida porque la vida requiere una respuesta firme, dura, una respuesta inflexible frente a lo establecido, frente a las injusticias, frente a todas las adversidades? ¿O por el contrario uno tiene que ser blando, tiene que ser comprensivo, compasivo?
Y llega a mi memoria -cuando estaba escribiendo esta pregunta, si uno debe ser duro, o si uno debe ser blando en la vida, aquella famosa frase que se le atribuye al Che de que hay que endurecerse sin perder la ternura-.
¿Es posible eso? Según Nietzsche no es posible.
Uno tiene que ser duro, pero no solo con los demás, tiene que ser duro con uno mismo, entonces ¿Hay que endurecerse o no hay que endurecerse o hay que ser blando? ¿Es posible endurecerse sin perder la ternura o eso es una contradicción?


MAB: Hay una pregunta acá: “Murió loco, pero ¿por qué lo veneraron los nazis y fascistas? ¿Por profesar la egolatría y el hedonismo? Gracias”, dicen Gerardo y Alicia.

LM: Estamos ante un pensador muy complejo, que tiene aristas geniales, aristas que nosotros podemos suscribir y aspectos que son muy contradictorios.
Era un gran loco.
Obviamente que en determinado momento los nacional-socialistas toman aspectos de sus pensamientos, él habla de la raza superior y habla de las razas inferiores. Y cuando alguien dice, ‘yo escribo para pocos’ no está pensando en las masas, en la humanidad, entonces sí fue reivindicado por los nacional-socialistas, pero -vuelvo a decir- también por los anarquistas y por los surrealistas y por Foucault y por Freud.
O sea es un pensador complejo, no es fácil.


MAB: Otro mensaje: “Buen día, muy interesante el abordaje sobre la compasión. Estaría bueno hablar algún día sobre las diferencias entre caridad, solidaridad y filantropía, qué implica cada una y desde dónde se ejerce”, dice el profesor José Buslón.
Y vamos a leer, nos pide el profesor Maseda:
“Ser duro
“Por qué eres tan duro? – le dijo una vez el carbón de cocina al diamante - ¿No somos parientes cercanos?” ¿Y por qué sois vosotros tan blandos? –os pregunto. ¿No sois hermanos míos? ¿Por qué sois tan blandos, tan dóciles, tan dispuestos a ceder? ¿Por qué razón hay tanta renuncia, tanta abdicación en  vuestro corazón? ¿Por qué es tan poco fatídica vuestra mirada? Pero si no queréis ser fatídicos e inexorables, ¿cómo vais a vencer conmigo? Y si vuestra dureza no quiere levantar chispas, y cortar y sajar, ¿cómo vais a poder crear conmigo un día? Porque los creadores son duros; y os ha de hacer felices el dejar vuestra huella sobre milenios, como si de cera blanda se tratara; os ha de hacer felices el escribir, como si fuera sobre bronce, sobre esa voluntad de milenios que es más dura y más noble que el bronce. Lo más noble radica sólo en lo que es totalmente duro. He aquí la nueva tabla que impongo a mis hermanos: ¡endureceos!”
Esto lo escribe Friedrich Nietzsche en “Así habló Zaratustra”.

LM: Exactamente.
Según Nietzsche el término ‘hombre’ viene del latín y significa mensura, el hombre es el que mide, o sea que el que establece qué es lo bueno, qué es lo malo, qué es lo justo, qué es lo injusto, es el hombre.
Y plantea un relativismo moral, porque si cambian los valores es porque cambian los sujetos, los valores no son independientes del hombre, sino que son los sujetos los que crean los valores y para crear valores nuevos -dice Nietzsche- hay que ser duros, porque uno tiene que destruir las viejas tablas, romper las viejas tablas de valores, como las del cristianismo por ejemplo, e instalar valores nuevos, valores que subviertan, que inviertan los valores vigentes.
Nietzsche va a reivindicar entre otras cosas el valor de la vida. Dice que aquellos que hablan de un mundo ‘más allá de este mundo’ -él habla de la ilusión de los trasmundos- son predicadores de la muerte, son incapaces de ser felices, de dar rienda suelta a sus impulsos en este mundo y por lo tanto nos plantean esa ilusión que es la de la vida futura.


DM: Vamos a ser felices después.

LM: Exactamente.
Cuando venía para acá, me venía acordando una charla hace muchos años allá por el año ‘85, recién había vuelto la democracia y yo andaba con todo el fervor revolucionario y de la necesidad de cambiar la sociedad; me acuerdo que tuve una charla con una amiga que era católica, practicante, muy creyente. Y entonces yo le hablaba de las injusticias que se daban en nuestra sociedad, las injusticias del sistema de cómo había que organizarse y tratar de luchar y de revertir esta sociedad en la que vivimos, y me acuerdo de una frase que ella me tiró ahí, en medio de esa charla, no fue una discusión, fue una charla, y me dijo: ¿Sabés lo que pasa? Lo que pasa que este mundo es un valle de lágrimas. Y nosotros vamos a ser felices, pero no en este mundo, en el mundo que nos espera después de la muerte.

MAB: Vinimos a sufrir.

LM: Exactamente.
Me quedó esa frase. Fíjense era el año ‘85 y era hija de un obrero de la construcción, no estaba hablando con una aristocrática.
Pero estaba convencida de que este mundo era un valle de lágrimas y que si había injusticias, si había explotación, si había imperialismo y todo lo demás, es así, es un valle de lágrimas. ¿Qué vamos a tratar de alterar? Porque en definitiva lo mejor no es lo que está acá, lo mejor es -como dice Nietzsche- la ilusión de los trasmundos.
Si esto me paso a mí en el Uruguay en 1985 después de recuperada la democracia, imagínense ustedes el poder que tenían estas prédicas, estas concepciones en Europa en 1850, en la segunda mitad del Siglo XIX, cuando el sistema capitalista se estaba expandiendo y cuando las instituciones más tradicionales tenían una fuerza que hoy día no tienen. Me refiero concretamente a la Iglesia o a las Iglesias, por ejemplo.
Entonces contra todo eso se alza Nietzsche, y dice que estos -que él le llama los predicadores de la muerte- están para envenenar la vida, son envenenadores de la vida.


MAB: Él en relación a los que hemos hablado acá, Platón, Sócrates, ¿él qué decía de eso? ¿Cómo se relacionaba con esas ideas?

LM: Y mal.
A Sócrates lo defenestró, porque Sócrates estaba enfermo, que era un enfermo, en realidad se quería morir.
Y a Platón lo hace responsable de un extravío, digamos, que tiene que ver justamente con esto de reivindicar un mundo más allá de este mundo. Porque Platón planteaba el mundo de las ideas, como el verdadero mundo, la valoración de los suprasensible.
Entonces -volviendo a una de las ideas fuerza de Nietzsche que es la idea de que Dios ha muerto- esa frase Dios ha muerto significa fundamentalmente la supresión del mundo suprasensible, porque si Dios ha muerto entonces ese mundo, ese ultramundo, ese mundo que está más allá del mundo, no existe.
Y la filosofía de Nietzsche es una reacción contra toda la metafísica occidental que se sustenta -según su visión- en esta concepción de lo suprasensible como lo más importante.


MAB: ¿Por qué cuando se habla de Nietzsche siempre se habla del nihilismo. ¿Qué es el nihilismo?

LM: La nihilización quiere decir la nadificación, o sea el nihilismo tiene que ver con convertir en nada.
Entonces en realidad lo que dice Nietzsche es que hay que nihilizar esa realidad suprasensible que las grandes concepciones ideológicas nos quieren, de alguna manera colocar. Por ejemplo el cristianismo reivindica, como decíamos recién, el mundo de Dios, la vida eterna más allá de este mundo; pero también hay otras concepciones por ejemplo la concepción de progreso, que también dice Nietzsche, es algo que viene a cumplir el mismo papel, o sea se remplaza a Dios por otros valores como el valor de progreso o el socialismo incluso. Es un pensador hostil a la idea de socialismo o la idea de civilización o de ciencia como un paradigma. Todas estas nociones también deben ser eliminadas porque son sucedáneos de la idea de Dios.
Entonces, la nihilización tiene que ver con la abolición de lo suprasensible y de otras ideas como la idea de progreso, que no son lo mismo pero que viene a cumplir la misma función, esa función de embaucar de alguna manera a las masas en aras de un futuro irrealizable, según la visión de Nietzsche.


MAB: Los oyentes muy activos están ya en este momento.
“Quien se mete con el mal y lo pretende alentar y justificar, puede dañarse el alma y luego su psiquis”, dice Gordano.
Hay un mensaje que viene en audio desde Paysandú: “Hola, voy a contestar la pregunta, soy Nelson de Paysandú. Unos amigos mapuches, de origen de esa etnia, siempre me hablaban de que uno tiene que luchar por el equilibrio. Yo creo que a la pregunta del compañero, no puede haber otra respuesta, uno tiene que comprometerse a luchar por un equilibrio entre ser duro y tierno, porque decidirse por uno solo de los factores, equivale a no aceptar ninguno”.
Hay otro audio que manda Rina: “Buenos días estimado profesor, desde los años que tengo, que son muchos, yo creo que para endurecerse va a depender de la situación, no podemos por ejemplo juzgar a un niño igual que a un adulto. Así que yo creo, modestamente, que uno para juzgar y para endurecerse tiene que saber a quién tiene delante y qué fue lo que provocó esa situación que hay delante de los ojos de uno. Creo como el Che, que a veces cuando hay niños, hay miserias, y cosas muy graves como el hambre que tiene la humanidad, uno debe de tener un poco de ternura, gracias, y como siempre, impecable”.
Víctor dice: “Buen día, Nietzsche lo que hace es despreciar el dolor, a la humildad, a la amabilidad, a la bondad, al amor comprometido, a la objetividad. Él dice que eso es de esclavos, desprecia la moral en el hombre en forma genérica, admirador de Wagner, escuchen la dureza de su música, yo la he escuchado y es tenebrosa. Hitler tenía admiración por Wagner”, dice Víctor, que manda saludos.
Otro dice: “Según la propuesta de Macció, se cumple la frase del Che, pues la dureza es la fortaleza del ego, ternura no es misericordia, sino trato no agresivo con sí mismo, autodestrucción o muerte del ego para su fortalecimiento, abordado por Gandhi y Buda. La muerte del ego 3D dice, la mente según los nósticos en busca del ser superior, el contacto personal con el todo en uso del libre albedrío según el zoroastrismo, un ejemplo: valor se le dice al dinero, sobre ese se construyen los demás, por tanto las deudas financieras, valor básico de la solidaridad o similares, solo se cancelan entre vivos, la muerte las salda. Vivo por eso todo lo demás es más allá”, dice Yamandú de Sayago.

“Las moscas en la plaza pública.
“-Aunque no lo apreciemos, el mundo gira en torno a los que inventan nuevos valores; pero la gente y la fama gira en torno a los comediantes. ¡Así marcha el mundo!
-El comediante tiene espíritu, pero también tiene poca conciencia de ese espíritu.
-Siempre cree en aquello que induce mejor a los demás en creer; a creer en él, por supuesto.
-¡Refúgiate en tu soledad! Ya has vivido mucho tiempo entre gente mediocre y miserable. ¡Huye de su venganza invisible! No alces tu brazo contra ellos. Son legión y tu destino no es el de convertirte en matamoscas. Esa gente mediocre y miserable es muy numerosa”. Estos son todos pensamientos de Nietzsche en “Así habló Zaratustra”

LM: Exactamente.
Nos queda poco tiempo, pero cuánta sabiduría hay en alguna de esas palabras, de que el mundo gira, el mundo, la gente y la fama la tienen los comediantes, pensemos en nuestra realidad política, en nuestro entorno inmediato, cuántos comediantes hay en la vuelta y cuánta fama tienen.


MAB: Ahora hay muchos sí, muy televisados.

LM: Muy mediatizados.
Tendríamos que hablar algún aspecto vinculado a la filosofía política de Nietzsche, volviendo a los mensajes de los oyentes que yo agradezco muchísimo porque es la sal de este charla.
Les comentaba a ustedes, ¿se puede discrepar con Nietzsche? porque como dice Heidegger, de Nietzsche se puede decir correctamente que terminó loco, entonces uno puede decir yo discrepo, porque este hombre terminó absolutamente loco, el loco de Turín le decían.


MAB: Marta de Solymar dice que deduce que “Nietzsche era un gran amador, aparte de la locura, su muerte se debió a la sífilis”.

LM: Está discutido, digamos.
Karl Jaspers que fue filósofo y además era médico, no aclara acerca de qué tipo de locura tuvo Nietzsche ni tampoco de qué murió. No hay una versión sobre eso, porque claro la locura reviste formas muy variadas.
Ideas políticas de Nietzsche.
Nietzsche habla de que hay hombres superiores y hombres inferiores, habla del hombre gregario que es aquel que se refugia en el Estado, él dice que el Estado se hizo para los cobardes, entonces por ese lado también podemos conectarlo con las ideas del anarquismo, la destrucción del Estado.
Dice Nietzsche en el “Ocaso de los ídolos”, el hombre libertado -o sea el hombre libre, el espíritu libre- pisotea el despreciable bienestar con el que sueñan mercachifles, cristianos, vacas, mujeres, ingleses y demás demócratas. El hombre libre es un guerrero, él reivindica la guerra, reivindica la lucha y el combate.
Como pensador político, es anti liberal, anti democrático y es un furibundo enemigo de la plebe y de la expresión política que es el socialismo. Eso es así. Está escrito, no se puede cambiar por más que uno sea entusiasta de Nietzsche.
Y reivindica algo muy importante -y vuelvo a la canción, al individualismo- que es la voluntad de poder. Para Nietzsche lo fundamental es la voluntad de poder que se expresa en aquellos que defienden la vida, la voluntad de vivir es la voluntad de poder, la voluntad de dominio sobre los demás. Él dice que solo hay voluntad donde hay vida, negar la voluntad de poder, es negar la vida, y es una manifestación de la vida que crece, la vida no puede detenerse, la vida que crece tiende a dominar, y la voluntad de poder es la voluntad que expresa la vida, no es la voluntad meramente de vivir, no.
La vida tiene que ver con la voluntad de poder, que es la voluntad de dominio sobre los demás.
Lo que dice José Pablo Feinmann sobre Nietzsche es algo muy interesante, porque él lo vincula también con el capitalismo, con Descartes en el Siglo XVII el sujeto pasa a ocupar un lugar central, y eso tiene que ver ‘con la subjetividad capitalista’, dice Feinmann.
Con la voluntad de poder de Nietzsche, de la que estamos hablando, esa subjetividad capitalista se consolida, o sea que tiene que ver con la consolidación de esta voluntad capitalista. Y dice Feinmann que Nietzsche es el filósofo de la unidad alemana y de la expansión alemana, del reclamo de un espacio vital, porque la unificación alemana llegó más tarde, por 1870. Entonces esa demorada unidad, le impidió llegar a tiempo al reparto imperialista del mundo. Por eso Alemania no tenía colonias, porque llegó tarde a la repartija, entonces hay que ubicar algunas de estas ideas de Nietzsche en el marco de esa cuestión de la unidad alemana y de la inserción de Alemania en el sistema capitalista mundial.


MAB: ¿Quién sostiene a Nietzsche? ¿Qué es lo que ha hecho que Nietzsche hoy estemos hablando de él?

LM: Yo voy a mencionar algunos aportes.
Primero yo creo que hay en Nietzsche un espíritu libertario, frente al orden social establecido y a las ideologías dominantes. Eso es así, es un aspecto a rescatar.
El segundo aspecto, es la capacidad de cuestionarlo todo, Nietzsche cuestionaba todo.
Un tercer aspecto es el desprecio al conformismo y a la mediocridad, él hablaba de los hombres mansos. En nuestras sociedades postmodernas el hombre manso es la mayoría.


MAB: El que acepta.

LM: Claro, el que está conforme, el que se adapta, el que hace el molde.
Bueno la filosofía de Nietzsche es un grito contra eso, y me parece un aspecto importante.
Luego la búsqueda de un conocimiento profundo, hay aspectos que no pudimos abordar, pero Nietzsche dice en determinado momento: ‘quiero no saber tantas cosas’. A veces el conocimiento traza límites a la sabiduría, y hemos hablado acá en otras charlas sobre este bombardeo de información incesante, esto que en todo momento nos acribillan con informaciones, con imágenes, y no nos dejan pensar.


MAB: Pero él iba a lo más sustancial, hablaba de no poder vivir con el caos, el no aceptar el caos, el no aceptar la incertidumbre, no sé si viviera ahora no sé qué haría, pero como que había cosas que tenían que quedar sin que te dijeran qué eran.

LM: Exactamente. La búsqueda de un pensamiento original.


MAB: ¿Eso no va contra la ciencia?

LM: Va contra la sacralización de la ciencia. El ver la ciencia como un saber absoluto, entonces él plantea un conocimiento profundo.
Y por último, a mí me parece que también hay una reivindicación de la vida y del mundo terrenal, que me parece un aspecto rescatable del pensamiento de Nietzsche. Porque, la frase “Dios ha muerto”, tiene como sentido profundo, la supresión de lo suprasensible, la recuperación del sentido de la vida.


MAB: Dice Chifflet desde España: “Buen día, son pocas las cosas en las que coincido con Nietzsche. Que los ingleses ya eran y serán piratas, coincido, el resto solo lo que hace Nietzsche es elevar instintos muy agresivos”.
“Mi respuesta -dice Raúl del Cerrito-, mente fría, corazón caliente”.
“Si algo es poco científico, es usar muestras para generalizar, la vida, y en especial la psiquis humana son demasiadas complejas y diversas”, dice Gerardo.
Muchas gracias profesor Luis Maseda.

LM: Muchas gracias a ustedes por la invitación.