“LA UNIDAD POPULAR ES EL EMBRIÓN DE LA IZQUIERDA QUE DEBE SER, DE LA PATRIA QUE TIENE QUE SER”
Entrevista al maestro Gonzalo Abella, 10 de septiembre de 2020

 

“La Unidad Popular no es la única izquierda, por favor, yo conozco gente maravillosa que no está con nosotros, pero la Unidad Popular es el embrión estructurado de la izquierda que debe ser y de la patria que tiene que ser”, dijo el maestro e historiador Gonzalo Abella en ‘Mañanas de Radio’. Recién llegado de una gira por el interior del país, Abella reflexionó sobre el intento de lavarse las manos de Tabaré Vázquez, en cuanto a su responsabilidad –y la de sus gobiernos- al ocultar desde el año 2006 las actas del Tribunal de Honor a Gilberto Vázquez. Además, dada la fecha especial, contextualizó la importancia del reglamento de Tierras de José Artigas, resumió el desarrollo político de nuestro país desde la creación de los partidos tradicionales, y habló sobre el papel de la Unidad Popular en la política uruguaya y particularmente en la campaña electoral hacia las municipales del 27 de septiembre. Transcribimos esta nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/gonzalo-abella

Diego Martínez: Recibimos en estudios, al maestro Gonzalo Abella.
Buen día. ¿Cómo estás?

Gonzalo Abella: Muy bien, muy reconfortado porque no hay nada más lindo que estar metido en un proyecto político de este tipo, y la campaña electoral está cobrando una dimensión interesante para nosotros.


DM: Hoy desde otro lugar además, ¿cómo se siente eso?

GA: Claro. Hacer recorridas sin la tensión de ser el vocero principal, aunque los medios del interior tienen la errónea idea de que yo soy un dirigente desde el punto de vista formal, porque es la lógica de los partidos burgueses es que si soy candidato a Presidente es porque soy ‘el más importante’, entonces me siguen consultando los medios de prensa, opacando injustamente a los compañeros locales. Pero bueno ellos se dan su lugar y están con un entusiasmo tremendo.


Hernán Salina: Antes de hablar de la gira en sí, Gonzalo, queríamos preguntarte de estos últimos episodios que ha instalado el tema Derechos Humanos, el tema de la impunidad en medio de la campaña electoral y del presupuesto. Y bueno comentábamos antes de conversar contigo, la reaparición de Tabaré Vázquez intentando justificar la actitud con todo este episodio de las actas de Gilberto Vázquez. ¿Qué valoración hacés? Nos  comentaste que estuviste mirando la comparecencia vía internet del ex Presidente.

GA: Yo llegué ayer, me hacía la composición de lugar que hoy íbamos a hablar del aniversario de la muerte de Saravia, y ante todo del aniversario del Reglamento de Tierras, un elemento medular para todo el destino de nuestra tierra, pero realmente te desborda la dinámica de los hechos, yo llegué muy cansado, pero estaban repitiendo las declaraciones del doctor Tabaré Vázquez, y uno se maravilla en la tele, lo que es un claro manejo de la manipulación. Porque la actitud reposada del ex Presidente, la serenidad de sus palabras de un hombre fogueado en estos temas, daba argumentos que no resisten la más mínima objeción. Por ejemplo fue muy interesante que él decía, ‘cómo no me va a interesar saber sobre un proceso en el que yo estaba involucrado y que eventualmente podía ser la víctima’. Ah pero es que no es lo mismo saber que comunicar, porque claro que todos queremos saber algo en lo que estamos involucrados, pero la opción de comunicar lo que se sabe o lo que se sospecha, eso es otra cosa, y ahí hay juego de palabras, te confunde ambos, entonces quedás inocente porque decís no, como yo no iba a saber.
Lo segundo que es lo gestual, qué interesante, es que sus brazos se separan abiertamente ante la cámara, teniendo de un lado las actas y del otro lo que aparentemente le llegó, entonces la sugerencia es yo lo separo porque son cosas separadas, pero lo gestual es interesantísimo, ahora tú analizás fríamente el texto y no tiene solidez ninguna, no prueba que él lo conocía, pero casi, casi nos reafirma en la convicción de que los conocía perfectamente. ¡Qué interesante!
Porque de todos modos uno siente en los televidentes que no están en este tema, que prefieren hacer zapping hasta que venga lo deportivo, cómo se cae en la ingenuidad que nosotros podríamos tener en otros planos donde no conocemos, porque nadie conoce todo de todo, pero lo de ayer, el show, mini show del doctor Tabaré Vázquez, yo creo que para quien, un observador externo, un observador que no esté metido, casi, casi paradójicamente prueba lo contrario de lo que él afirma.
 

DM: ¿Por qué el Frente Amplio como fuerza política no intenta marcar una política clara con respecto a este tema y siempre queda en la nebulosa, de que sí pero no se puede?
 
GA: Hay que recordar un hecho muy importante, cuando Eduardo Rubio propuso la anulación lisa y llana de la Ley de caducidad quedó solo.
Los ‘radicales’ del Frente miraron para otro lado.
Entonces ahí hay algo mucho más turbio y que involucra a muchísima más gente de la que parece, porque no hubo una sola mano que se levantó para la anulación definitiva de la Ley de caducidad. Y ¿qué se argumentó? Bueno, pero ya el pueblo la plebiscitó, los Derechos Humanos no se plebiscitan, los crímenes de lesa humanidad no se plebiscitan, no pueden quedar a la merced de la propaganda sutil y manipulante que reciba la ciudadanía en un momento, para eso están las instituciones y para eso está el derecho que rige, o sea que es un argumento sin ningún valor, pero lo cierto es que todo comienza con el pacto del club naval, con los misterios, las ambigüedades, y las inseguridades que nos da ese pacto, donde el Frente Amplio aceptó en 1984, 1985 de alguna manera ser cómplice silencioso de una salida que protegía a los militares.
Pero yo quiero decir algo más: cuando se aceptó plebiscitar la ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado por primera vez, que no era lo que había que hacer por supuesto, yo creo que (José Germán) Araujo lo había dicho bien claro, esta Ley hay que enfrentarla en la calle porque es anticonstitucional.
Un poder del Estado violando la soberanía de los poderes le dice a otro poder lo que tiene que juzgar y lo que no puede, es dictatorial la ley, cualquier abogado o cualquier estudiante de abogacía me lo explica claramente, se aceptó el plebiscito. Y yo recuerdo, quizás ustedes eran muy jóvenes, pero yo recuerdo muy bien la propaganda que se hizo, unas muchachas en calzas verdes con cintas, con la música de la bamba, cantando, vote a la lista verde por la alegría, entonces la trivialización del hecho, ¿se quería ganar realmente ese plebiscito o se deseaba como lo insinuó de alguna manera (José) Korzeniak que era mejor que se perdiera? El propio (Líber) Seregni con esa dualidad que yo respeto mucho, de lealtad al Frente pero también de lealtad a la fuerza, tampoco fue entusiasta en ese plebiscito. Porque realmente si el Frente hubiera querido, hubiera hecho las cosas a lo Kirchner, que no se hizo por eso un revolucionario, simplemente olfateó que el imperialismo norteamericano estaba desclasificando documentos para que saltaran los verdugos, de los cuales ellos querían deshacerse porque ahora estaban por la democracia tutelada. La estrategia de Estados Unidos en ese momento, que no es la de ahora, en ese momento era que volviera una democracia con control, con una izquierda domesticada a la que se le podía manipular, y una derecha neoliberal que se alternaran democráticamente en el gobierno, y no había ningún problema en castigar a los torturadores directos, mientras se dejara exonerada la mano de los Estados Unidos.
Entonces el Frente Amplio no lo hizo, no porque le tuviera miedo a Estados Unidos, el Frente Amplio no lo hizo porque había acuerdos, y esos acuerdos se expresaron muy claramente en algunas expresiones de (José) Bayardi en su momento, mucho más claramente en lo que paradójicamente es lo más ambiguo, que son las declaraciones de (José) Mujica, y mucho más ostensiblemente cuando en el entierro de (Eleuterio Fernández) Huidobro, (Guido) Manini Ríos hizo la exaltación que hizo, ahí hay acuerdos muy claros.
En la entrevista Gilberto Vázquez del año 2006, que salió en ‘Todas las voces’ en Canal 4, hay una cosa muy interesante, se cita a un autor, se lo dice rapidito, así, no mis superiores, les gustaba mucho Jean Lartéguy.
¿Quién es Jean Lartéguy? El autor de “Los pretorianos” (1971), es un hombre que exalta la lógica militar. Entonces son mercenarios franceses contratados para luchar en Argelia contra el pueblo argelino, y la lógica del mercenario es, a veces me siento más identificado con el rebelde que está en frente mío, porque también asume las armas, que con el gordo burgués político me maneja. Eso es la tesis de Jean Lartéguy, una exaltación del mercenario como un hombre libre que hace una opción y que después contratado como profesional, tiene que torturar, tiene que matar y no debe pensar quién tiene razón, simplemente él está cumpliendo una función con honor. Y esa lógica de que mis camaradas de armas se sienten más cercanos del rival que me enfrenta con las armas en la mano, que el que se pasa hablando de derechos humanos, pero no pelea, es una lógica que evidentemente ganó a gente como Huidobro, y que realmente explica un montón de elementos de los cuales no tenemos la fehaciente convicción de los materiales, pero tenemos la absoluta lógica de lo que está pasando, el Frente Amplio negoció mucho más de lo que dijo.

 

HS: Llegan mensajes de los oyentes.
Nahir del Pinar dice: “Totalmente de acuerdo, eso es no cumplir con las obligaciones con el pueblo, saludos”.
Gonzalo, miraba en el diario El Observador que ha vuelto a subir el valor de la tierra cuando ayer empezaba la Expo Prado; y un día como hoy pero de 1815, Artigas daba a conocer ese Reglamento Provisorio de Tierras.

GA: Sí, es interesante porque una vez en el debate con (Ernesto) Talvi, Oscar Andrade dijo, “yo como Artigas, que los más infelices sean los más privilegiados”. Pero no era esa la frase, era, “se repartirán las tierras de tal manera que los más infelices sean los más privilegiados”, la segunda parte de la frase la puede decir Manini sin ningún problema, entonces, yo creo que hay además un hilo conductor sorprendente que une el Reglamento de Tierras de Artigas con la gesta de Aparicio (Saravia) de 1896 fundamentalmente ‘97, y es un sector social -porque si nosotros analizamos desde la lucha de clases en la sociedad colonial después en el Estado independiente, hay un sector muy interesante que son los hacendados cimarrones-; es decir, gente que tiene tierras, que el poder colonial les da tierras, pero que son despreciados por el Cabildo colonial de Montevideo que especulando y agregando latifundios, hostiliza al sector de los pequeños productores rurales. Que son pequeños para la escala de la época, los hacendados cimarrones, y que genera una inevitable alianza entre los más infelices, como decía Artigas, los más infelices que sean los más privilegiados, y ese sector de hacendados, que va a ser enemigo del sector de los latifundistas, que son los malos europeos y peores americanos, los que tienen que ser expropiados, según el Reglamento de Tierras. ¿Por qué digo hay un nexo? Porque en última instancia cuando viene la contra revolución agraria en que se quita el título de propiedad a los donatarios artiguistas, el Estado oriental, reconoce la ley colonial que había entregado tierras a estos hacendados cimarrones. Y ahí se genera todo una generación de estancieros, que son hostilizados por la Asociación Rural, son enemigos de la Asociación Rural del Uruguay, y que siempre se sienten más cerca de su peonada.
Sin desconocer las diferencias de clase, pero siempre se sienten más cerca de su peonada, que del poder, que poco a poco los grandes estancieros se van a vivir al Prado de Montevideo, comparten con sus colegas colorados en la Asociación Rural, y les molesta realmente estos estancieros más pequeños que muchas veces ya no tienen ni los títulos de propiedad, y que entonces pueden ser desalojados para expandir el latifundio. Por lo cual genera una alianza que se ve muy claramente en la época de Artigas, a quién se puede quitarle las tierras y a quién no, y una Memoria Rural que los Saravia preservan todavía, allá por 1900.
La historia de los Saravia es interesantísima, pero que dos hermanos de Aparicio, entran en la lógica de acumular tierras y después van a estar mucho más cerca de la Asociación Rural que de ese sentimiento de fraternidad rural que sintió honestamente Aparicio, un hombre que nunca quiso el poder, el quiso hacer ingobernable el campo a los efectos de que el gobierno de Montevideo tuviera que negociar y reconocer los derechos.


HS: Antes de ir a lo de Aparicio, de los cual hablaremos después, ¿cómo llega Artigas a jerarquizar, a dar a conocer ese documento? ¿Lo calificarías como central en el legado artiguista al Reglamento de Tierras?

GA: Central para Artigas, central para nosotros y central para el futuro.
Pero hay que entender una cosa, el gobierno colonial no quería que aquí hubiera latifundios, por la misma razón por la que Israel pone colonos en la frontera que ocupa. Es decir, si vos tenés un latifundio en una frontera disputada entre dos imperios, tenés que tener un Ejército ahí para defender, si vos a gente de tu confianza le das tierras, entonces el propio colono defiende las tierras, entonces si bien en otros lados se repartían grandes propiedades, la orden que tiene el Cabildo de Montevideo al servicio del gobernador de Buenos Aires que después pasa a ser Virrey, es que se entreguen tierras y el Cabildo de Montevideo, entre ellos no el abuelo pero si el padre de Artigas, empieza a acaparar tierras. Entonces esa política genera una hostilidad hacia los pequeños hacendados y los medianos hacendados del campo, que lógicamente se unen a todo el desafío a las leyes coloniales de los desposeídos, esto es un elemento muy importante, pero el tema agrario es antes de la revolución, es más, España preocupada por los latifundios, manda a un hombre, Félix de Azara, a repartir tierras y a fundar pueblos. Y el único que se entusiasma con Félix de Azara es el capitán José Artigas, o sea que el tema de la tierra, de repartir tierras, es un tema que estaba mucho antes, incluso en un trabajo de Pérez Castellano dice: Nuestros abuelos no querían estos enormes campos abusivos que han dejado a un montón de gente como marginal. Lo dice Pérez Castellano, entonces el tema es, 1810 o sea el mundo gaucho simplemente acá en Entre Ríos, en Corrientes, desobedece esas leyes, porque además los ganaderos, terratenientes, latifundistas, tienen un problema que no tenían los plantadores de cacao en Caracas. Y es que el cacao no camina, las vacas sí y no había alambrados.
Eso genera un mundo de libertad que es el mundo multicultural de los gauchos, y hasta 1810 ese mundo no hay forma de controlarlo, cuando los ricos de Buenos Aires dicen, tenemos que romper las cadenas, 1810, los paisanos dicen, rómpanlas ustedes hermanos, nosotros estamos a cada bando del gobernador, hacemos un contrabando, sacamos los cueros con los holandeses, el tema de la tierra no estaba planteado ya en ese momento, porque la tierra era tierra de nadie, más allá de quien dijera en Montevideo que era el dueño.


HS: ¿Por qué plantea Artigas un reglamento entonces?

GA: Porque en la gesta de independencia hay una cosa que empieza a percibirse con claridad, la gesta de independencia, para decirlo en términos clásicos, no aspira a cambiar el modo de producción, no aspira a cambiar la formación socioeconómica. Es decir, cambian los nuevos dueños, pero no cambia la esclavitud, y dentro del proceso independentista, los pobres, los humildes, los desposeídos están pensados como carne de cañón.
Entonces el problema es que Artigas –así como también (Miguel) Hidalgo y (José María) Morelos en México, (Manuel) Rodríguez en Chile- se plantean: ‘bueno ya que todo se dinamiza, una revolución social en el seno de la gesta de la independencia, y ahí sí un cambio del modo de producción’. Ahora el modo de producción nuevo requiere legislación nueva, explícita, y en el sistema colonial, había una serie de latifundios nuevos, acaparados por 4 o 5 familias de Montevideo, esclavistas, conspiradoras contra Artigas. Entonces, Artigas se da cuenta de que hay que consolidar el tema de las tierras, y en 1815 pasan dos cosas: en primer lugar en junio el Congreso de Arroyo La China, donde por primera vez todas las Provincias se reúnen en un congreso único de la Liga Federal, y se resuelve tomar como reglamento máximo de toda la Liga en 1815 las Instrucciones del XIII de la Provincia Oriental. Y a partir de ahí todo ese tema de autogestión, de una democracia popular por abajo, inevitablemente le faltan dos cosas, el Reglamento de Tierras -que lo aplica Artigas ese año de 1815-, dos meses después, Andresito hace otro Reglamento de Tierras, mucho más colectivista de acuerdo a la cultura local del mundo agrario. Artigas es una reforma agraria mucho más de familia, no de colectivo, bajo un control del Estado que supervisa que se produzca. Y ese Reglamento es uno de los dos elementos o quizá el elemento fundamental que desplaza hacia la contra revolución a una serie de gente que se da cuenta que eso no se para, y que ahora es preferible una nueva invasión portuguesa antes que seguir con el artiguismo.
Es interesante porque el Reglamento de Tierras, Artigas va avanzando en su discurso en función de una política de alianzas que va quebrando con los poderosos en la medida que avanza con los sectores más populares, pero todavía en el Reglamento de Tierras dice que los más infelices sean los más privilegiados de tal manera los negros libres, los  de igual clase tienen derecho a. Era un avance colosal, la oligarquía lo percibe, y hay un dirigente artiguista, el Pardo Encarnación Benítez, en Soriano, que incumpliendo el reglamento, empieza a repartir tierras entre los esclavos prófugos y sus familias, y Artigas lo avala, el Cabildo de Montevideo se queja, le manda una carta a Purificación, diciendo, ‘están expropiando tierras que son de dignos ciudadanos patriotas, no malos europeos y peores americanos’. Y Artigas dice, creo que el Pardo Encarnación así Benítez le asiste toda la razón, recordad que él tiene armas, que es muy poderoso y que está al servicio de la república, y el Pardo sin enterarse cuál era la respuesta de Artigas, le manda un chasque, está en los documentos de Purificación, le dice Artigas, más vale que no sea usted que me está frenando, porque le espera una revolución peor que la que usted ha encabezado.
Entonces esa es la gente de Artigas, y realmente el Reglamento de tierras desencadena un montón de cosas, de orgullo, de esperanza, de creación, y es como una onda eléctrica que recorre todo el Río de la Plata, hay que pararlo, de alguna manera hay que pararlo.
Pero a mí me parece, de repente me sale el maestro, pero el año siguiente, Artigas decide en pleno conflicto con Buenos Aires, festejar las Fiestas Mayas, la Revolución de Mayo, esta es una revolución nuestra, dice Artigas, por el concepto de Patria Grande, y Larrañaga en el discurso inaugural de la biblioteca, con libros de Pérez Castellano, Larrañaga dice, venid todos aquí, desde el más culto europeo al más rústico africano, a pesar de que el reglamento es lo esencial.
Ese fragmento que casi no se publica, casi no se edita de Dámaso Antonio Larrañaga, fue la gota que desbordó el vaso, y el cabildo de Montevideo recibe con flores la invasión portuguesa, pero el eje económico y social es el Reglamento de Tierras, pero eso desencadena un montón de cosas de la lógica. En primer lugar el papel de los hacendados cimarrones, jugados con los humildes, porque sabe que el reglamento no los toca, los ampara. Y en segundo lugar, la memoria rural de un sector de hacendados, hostil a la Asociación Rural, hostil al Prado de Montevideo, hostil al poder. Y que se siente también, porque como no tenían defensa, cada vez que había una guerra civil, le decomisaban los güeyes, les decomisaban las carretas, les carneaban, en los ejércitos les carneaban, eran hacendados cimarrones, se protegía al latifundio, pero no al hacendado cimarrón.


HS: Rápidamente te resumo, Gonzalo, algunos mensajes que han llegado vía whatsapp al 099 326 381:
César de Pando dice: Un saludo al profesor Abella y a todo el equipo de La 36, pregunto, ¿el senador Manini está en conocimiento de las torturas o se hace el que no sabe? ¿Será para darle largas al asunto y salir invicto? Yo pienso que él sabe y sabe, saludos”.
Mauricio de La Unión dice: “Buenos días compas, saludos a Gonzalo que vuelve de una gira enorme, porque a veces no nos damos cuenta de la enorme militancia que tenemos en el interior del país, y con respecto a Vázquez, yo le diría, no aclares que oscurece, abrazo”.
Otro mensaje dice: “Y en esta denominada democracia nos tenemos que fumar a la figura de Manini Ríos, no solo por lo que dice, si no más que nada verlo que atrás de él tiene colgado un cuadro de nuestro prócer”.
Héctor del Buceo dice: “Buen día, los trabajos de Lucía Sala con otros historiadores sobre Artigas y su Reglamento, ¿son correctos o fueron parte de la ‘leyenda roja’?”.
Algún comentario que quieras decir sobre estos mensajes.

GA: En primer lugar sobre la bandera de Artigas atrás de Manini y la bandera de Purificación que es la bandera de Cabildo Abierto, combinada con la otra naranja. Una de las características del fascismo como dictadura terrorista del capital financiero es la demagogia social, por algo Hitler decía que él era nacional socialista, entonces la demagogia social es un componente importante del fascismo, no es de extrañar que borrando la esencia Manini tenga esa lógica, la misma lógica simple del doctor Tabaré Vázquez, Artigas tenía espada, nosotros teníamos espada, por lo tanto nosotros somos los continuadores de Artigas, pero es así.
Ahora sobre los trabajos de Lucía Sala son de una profunda seriedad, yo voy a ser un atrevido, yo pienso que Lucía en ese Partido Comunista que estaba involucionando, pierde de vista algunos factores de la lucha de clases, sobre todo los componentes culturales de la lucha de clases. Pero el trabajo religioso que hizo de buscar documentos, de demostrar dónde se habían repartido las tierras, quiénes eran los donatarios artiguistas despojados después en el Estado Oriental, el papel del Pardo Encarnación Benítez, documentos de época que estaban casi olvidados, pero que existían, el trabajo de Lucía Sala fue importantísimo. Y sobre todo el trabajo que siguió haciendo en México, donde por ejemplo descubrió un libro de (Carlos María de) Alvear, enemigo acérrimo de Artigas y de (José de) San Martín; con una frase que dijo Alvear en Estados Unidos: Artigas fue el primero de entre nosotros que supo utilizar la brutal imbecilidad de las clases bajas, para oprimir a las superiores. Entonces no, Lucía es un hito muy importante, yo pienso que esclava del arimendismo que estaba involucionando en ese momento, no profundizó más, pero realmente importantísimo los datos que nos da Lucía, porque no podemos entender la contra revolución agraria que empieza con Salsipuedes, si no entendemos hasta dónde habían llegado los donatarios artiguistas, y hasta dónde sobrepasando al reglamento, en la zona de Soriano, Encarnación Benítez había repartido todo.


HS: Una última pregunta sobre este tema para ir a Aparicio Saravia que tiene vinculaciones, pero se puede decir que un proyecto artiguista, quien se defina continuador o identificado con un proyecto artiguista si no se mete con el tema de la tierra ¿no se está siendo artiguista?

GA: Vamos a hacerlo más simple. Quien votó la Ley de Riego, el partido que votó la Ley de Riego, es un enemigo de Artigas, de eso no hay ninguna duda, porque el tema de la tierra en la liberación nacional, en un proyecto social, en un proyecto socialista, con una profunda y respetuosa alianza con el que sí tiene tierras, pero las trabaja honestamente, contra los especuladores, contra los malos europeos y peores americanos, que son los que gobiernan.
Es decir, es la piedra angular del artiguismo, y es la piedra angular de la razón de ser de la Unidad Popular y de nuestra terquedad en la adversidad que nos hace ir a contiendas con un escarbadientes, con una inmensa felicidad, porque sabemos que somos los herederos de ese pasado, y que somos los sembradores del único futuro posible.


DM: Pasando a Aparicio, y corriendo el riesgo de ser demasiado esquemático en el planteo, pero ¿a dónde deberíamos ubicar a Aparicio Saravia para hacer una lectura correcta de la importancia que tuvo?

GA: Yo creo que desde un análisis de clase.
Hay dos factores para entender a Saravia, en primer lugar, la naturaleza de clase de los partidos tradicionales. En segundo lugar el papel contradictorio de los hacendados cimarrones.
Sobre lo primero, el Partido Nacional, tiene un nacimiento profundamente conservador, al igual que el Partido Colorado, sus líderes abandonan a Artigas en 1817, (Fructuoso) Rivera lo traiciona, (Manuel) Oribe se va con los porteños, pero no por una razón de vecindad, sino porque él estaba convencido de que la guerra de independencia tenía que ser ordenada, disciplinada y no esa cosa más de participación, de ver a los indios formar el escuadrón y aprontar los morenos el corazón; que eso no servía, que lo que servía era un ejército con esclavos. Además, Oribe fue un ferviente independentista, pero ambos abandonan a Artigas. O sea no nacen después de la independencia, toda la gente que forma los partidos tradicionales, estuvieron en el proyecto de Artigas, fueron independentistas en algún momento, y abandonaron a Artigas cuando el proyecto se radicalizó.
En segundo lugar, la dinámica de los dos partidos es distinta, ¿qué expresa el Partido Colorado al principio? El proeuropeísmo liberal, porque Rivera no era ideólogo, a Rivera lo usaron de carne de cañón, el verdadero ideólogo del Partido Colorado es Joaquín Suárez. Vale la pena ver en Agraciada y Suárez el monumento, vestido como un tribuno europeo, como un emperador europeo, con un bicornio bajo el brazo, y rodeado por un muro que protege al Montevideo europeo de la barbarie gaucha, hay un murito que lo protege.
Por otro lado, el Partido Nacional es el partido de los terratenientes, pero de terratenientes que junto con los terratenientes de Argentina, querían precios proteccionistas y no jugar al mercado europeo, sino poner sus propios precios, el Partido Blanco que empieza conservador, tiene algunos momentos de dignidad patria en el Siglo XIX, en primer lugar porque bajo la sombra del proteccionismo y de la simpatía con el Paraguay, está Leandro Gómez.
El Partido Colorado tiene una evolución totalmente distinta, profundamente antipatria en todo el siglo XIX, tiene un proyecto social de burguesía nacional, de capitalismo nacional, entre 1904, después que se desembaraza de la insurrección rural hasta 1930, y después retoma el sobrino, Luis Batlle Berres. Es interesante, Batlle y Ordóñez quiere un capitalismo nacional, pero es profundamente hostil a (Augusto César) Sandino, a Farabundo Martí, a Pancho Villa, porque la concepción batllista es plegarse al sistema, reconocer quién manda, pero tener cierta autonomía económica.


DM: O sea que en realidad de los casi 200 años del Partido Colorado, se salvan 35.

GA: Se salvan 35, gobernó casi siempre y las dictaduras fueron de él.
Y hay que recordar que el propio Luis Batlle apoyó a Estados Unidos en la guerra de Corea, hay que recordar eso.
Pero bueno, las cosas buenas del Partido Colorado fueron del Siglo XX, y las cosas buenas del Partido Nacional fueron del Siglo XIX. Parece lógico que los Saravia cimarrones, no Basilio, no Josélo, los que estaban con la Asociación Rural, los Saravia cimarrones bajo la evocación de a quien ellos veneraban que era Leandro Gómez, tuvieran como un paraguas institucional al Partido Nacional. Pero la primera acción de Saravia, la primera acción revolucionaria de Saravia es en Brasil, junto con su hermano mayor Gumersindo, se va a pelear por la revolución que había sido traicionada, de los farrapos, una revolución que había sido traicionada por Garibaldi, y por Bento Gonçalves. Y ahora los Saravia, dos de los Saravia, van a pelear, Gumersindo va como General del Ejército Revolucionario, por esa doble nacionalidad que tenían, y Aparicio después de la muerte de Gumersindo, es nombrado General de la Revolución.
Derrotada la Revolución por los Picapau, por la gente del imperio, se abre paso combatiendo, vive entre los indios, vive en un quilombo de los negros, y rompe el cerco hasta llegar a Cerro Largo.
Yo entendí ahora a los indios y a los negros, dice Saravia. Y lo que él propone en cuanto llega es, cumplir con un discurso que tenía el Partido Nacional, el campo vive mal, el problema es que el Partido Nacional usaba la memoria de Leandro Gómez, pero en realidad lo que querían era: muchachos, la riqueza viene del campo, la ciudad está embelleciéndose y al campo no llega nada, los terratenientes queremos parte de la torta.
Entonces hablamos de la familia rural, como habla Manini de la familia militar, pero demagógicamente, el problema es que Aparicio se lo toma en serio, va a Montevideo y el Directorio le dice, no.
No tenemos plata para eso que tú querés, el plan de Aparicio no era tomar el poder, era ser ingobernable en los caminos para que el ganado no llegara a Montevideo, y que el gobierno de Montevideo tuviera que negociar con la gente humilde del campo y reconocer los derechos, porque los llevaban para el ejército, no les pagaban, la plata se la quedaban los oficiales, violaban a las mujeres, no tenía voz el campo, y los hacendados cimarrones tampoco, les decomisaban todo lo que querían, Aparicio va a proponer eso, hacer ingobernable el campo hasta que el gobierno de Montevideo negocie. Y el Directorio dice, no tenemos plata para eso, entonces Aparicio tira el título de propiedad de su estancia y dice, yo prefiero hijos pobres, pero con patria, usen mi propiedad y véndanla, y le dicen que no, es lo que va a preparar en 1896, el primer alzamiento, y el Partido Nacional lo delata ante rumores de un levantamiento en Cerro Largo, el Partido Nacional dice que no tiene nada que ver con aquellos que se levanten, los delata, y después lo manda a Justino Muniz, viejo caudillo blanco a que lo mate, entonces Aparicio Saravia comete un error gravísimo, él todavía cree ingenuamente que muchos estancieros ricos lo van a apoyar, porque son de campo, y cree ingenuamente que Montevideo es absolutamente hostil, no tiene la menor idea de lo que es la lucha de clases en Montevideo, por lo tanto no se preocupa de hacer ninguna alianza con el proletariado que por ser además de origen inmigrante, no tenía la menor idea, un obrero combativo de un sindicato, un tipógrafo de 1910 sabía mucho más lo que pasaba en Madrid que lo que pasaba en Cerro Largo.
Entonces lo que no logra Aparicio con ese alzamiento social, es la alianza obrero campesina, es decir, son los asalariados del campo que lo quieren, y después la traición de los grandes terratenientes, en un momento dice, yo no sé qué está pasando, pero si esto sigue bien, me gusta para apretarle la cincha a los platudos, empieza a descubrir el concepto de clase de su propio movimiento, en 1897 además logra una adhesión extraordinaria contra todo el Partido Nacional. El coronel (Luis) Lamas, convoca a la paisanada, mientras Aparicio viene del norte de Brasil, él desembarca por Puerto Sauce, lo que es hoy Juan Lacaze, y le dice a los paisanos, el gobierno tiene armas de repetición, pero nosotros conocemos más el terreno, sabemos cómo hostigarlo, cómo desaparecer. Es decir, está dando un manual de guerra irregular moderna, y así logra la victoria de Tres Árboles.
1897 termina con un tratado, le dan a Aparicio jefaturas, dice, se las ofrecemos al Partido Nacional y Aparicio, no, el directorio soy yo, no esos blancos marca borrada que están en el directorio, entonces, término bien ganadero, entonces, le dan las jefaturas, y él dice, con esto yo puedo negociar, hasta que llega Batlle y dice, no, esto no es así, no podemos dividir el país en dos, al país hay que modernizarlo. Y es el Partido Colorado históricamente el partido de la modernidad y el Partido Blanco es el partido del atraso. Entonces llama otra vez a Justino Muniz y le dice, a ese brasilerito de frontera como decía Justino Muniz, yo le voy a dar una lección, pero Batlle se da cuenta, y eso es lo interesante, de que caudillo por caudillo, la gente pobre está con Aparicio, entonces cambia su estrategia de guerra, y pone a Vázquez, un estratega militar profundo conocedor de la guerra, y lo que hace Vázquez durante dos o tres meses es estudiar la estrategia de Aparicio, dice, yo tengo que ponerme adentro de Aparicio para prever sus acciones, y lo logra, en Paso del Parque del Daymán, le da la tal sorpresa, porque Vázquez además utiliza dos elementos, el telégrafo y el ferrocarril, una derrota aplastante. Lo que pasa que hay tanto pobrerío rural que a los dos meses ya Aparicio tiene un ejército nuevo de hombres y de mujeres de la frontera, humildes, hay un relato de Juana de Ibarbourou maravilloso que cuando pasan por Melo los blancos, dice, yo me los imaginaba en mi imaginación infantil como ángeles, casi con alas blancas, vi tanta gente horrible, dice, en harapos, que me desilusionaron los blancos, dice Juana de Ibarbourou.
Ese es el ejército de Aparicio. Y en Masoller, él les dice, tenemos que pasar por Masoller, hay muros de piedra de la época de los indios, ocúpenlas las avanzadillas, se remolonearon, las ocuparon los colorados con ametralladoras, cae herido Aparicio, y dice, a mí tírenme en una zanja, pero aguanten que tenemos a todo el pobrerío con nosotros, lo llevan a Brasil, muere el 10, pero ya el 5 el Partido Nacional está firmando la rendición incondicional, les vino bárbaro la herida a Aparicio, está firmando en Montevideo.


DM: Nos quedan muy poquitos minutos, Gonzalo, pero queremos unir todos estos relatos, sobre el desarrollo de nuestro país con la actual campaña electoral que se está desarrollando y dónde posicionar a la Unidad Popular en este momento político.

GA: En “La leyenda patria”, Zorrilla de San Martín, la mejor obra de Zorrilla de San Martín, dice, pisas tierras de héroes, ay de quien la profane. Y realmente un pueblo es su historia también, yo estoy convencido que no hay pueblos mejores que otros, hay circunstancias, hay momentos en que la gente se enamora de un proyecto político, y la gente aflora lo mejor de sí, y hay momentos en que un proyecto político se echa a perder, y entonces de la gente aparece lo peor, pero como dice José Martí, siempre queda un puñado de seres humanos que asumen sobre sus hombros, él dice, el decoro de todo un pueblo.
Y realmente los pueblos tienen esa historia, el propio José Martí alguna vez se sintió avergonzado de ser cubano, porque decía, toda América, toda nuestra América es independiente, y Cuba sigue siendo esclava de España. La independencia de Cuba fue en el Siglo XX.
Entonces nosotros pensamos que tenemos que nutrirnos de las mejores raíces de nuestra historia, y las mejores raíces de nuestra historia, no tienen que ver solo con el artiguismo, son el 50% es artiguismo, con todo lo que hay de heroísmo charrúa, de heroísmo africano, de heroísmo gaucho, de heroísmo incluso de intelectuales que se pusieron al servicio de la causa popular como Bartolomé Hidalgo que era un hombre de ciudad, pero que incluso evocó el lenguaje gauchesco en gran parte de su poesía, estamos de ese lado, somos sus herederos, y cuando todo parece derrumbarse en la frivolidad, en la corrupción, en la mentira, cuando uno recorre el país, y delante, en cada ruta cuando vas llegando a la ciudad, ves esos candidatos de la oposición y del oficialismo con sus dentaduras perfectas, con una amplísima sonrisa, prometiéndonos las maravillas que va a hacer como gobernante, es decir, cuando vos te das cuenta toda la hipocresía que hay atrás, que nuestro pueblo la siente cuando dice la gente, estoy harto de la política, es decir, ¿qué hay que hacer? ¿Fruncir la nariz? o decirle a la gente no, hay un rescoldo acá de memoria y de dignidad, aunque seamos poquitos en un momento, pocos pero bien montados como decía Castillo.
Y realmente la Unidad Popular no es la única izquierda, por favor, yo conozco gente maravillosa que no está con nosotros, pero la Unidad Popular es el embrión estructurado de la izquierda que debe ser y de la patria que tiene que ser.
En ese sentido, uno siente un enorme orgullo, ahora yo te digo la verdad, los viejos estamos en esto por inercia, porque toda la vida lo hicimos, pero a mí me maravilla en la Unidad Popular, el relevo joven, y ojo los podremos contar quizá 100 jóvenes, y no estoy diciendo los que nos votan, estoy diciendo los que están en la militancia activa, y yo pensaba, yo comparaba, decía, en mi generación ir a una manifestación, era época del pachecato, podías ligar un tiro, es verdad, pero pensábamos que la revolución era cosa de 5 años. Los muchachos que hoy entran a la Unidad Popular, son maravillosos porque vos los ves en todo el país, no están soñando con un futuro inmediato, están convencidos de que tienen que estar ahí, y en algunos pueblos chicos, entrar a la Unidad Popular, en vez de buscar un trabajo, es buscarse un problema, porque a mí me decía un compañero de un pueblo pequeño, dice, en la capital departamental votá lo que quieras, pero acá un voto de la Unidad Popular que salga en un circuito de acá lo miran con lupa, y si es un joven que se despida de trabajar en la farmacia, que se despida de trabajar vendiendo nafta, y mucho más que se despida de trabajar en la construcción, porque es de la Unidad Popular, entonces esos jóvenes que se juegan y que va a haber que protegerlos incluso de una quemazón demasiado masiva, a mí me emociona y pienso que realmente la siembra de nuestro pueblo da su cosecha, sigue dando muchos criollos el tiempo.

 

HS: Estuviste en Lavalleja ayer.

GA: Sí y charlando con los compañeros y visitando gente que se ha acercado a nosotros, están haciendo un trabajo formidable los compañeros, yo no creí, Rubio me había dicho, mirá que hay un trabajo bárbaro, y yo lo tenía percibido a Lavalleja como un lugar flojo, por suerte me equivoqué, hay lugares flojos, tenemos lugares flojazos, pero tenemos lugares formidables. Ahora yo puedo tener una visión más de conjunto porque es el quinto departamento que visito, y realmente en Lavalleja se está trabajando muy bien el tema programático, toman el mismo tema que han tomado en Treinta y Tres, de que fortalecer al pueblo es asesorarlo también en lo que tiene que ver con cuál es el rol de un alcalde, cuál es el rol de un intendente, cuál es el rol, qué tiene que hacer un edil, y qué derechos tiene el pueblo para que no le hagan la calesita, vaya a tal lugar por el problema de la basura, no, no, hacer un digesto para que el pueblo se apodere de la gestión ciudadana, es una cosa fantástica, lo vi en Treinta y Tres y lo vi ayer en Lavalleja, pero además está el programa.

 

HS: Mas mensajes por si querés hacer algún comentario.
Edison dice: “Lo que Abella describe en una parte de su entrevista, es la diferencia entre las colonias y coronas españolas e inglesa y portuguesa, por extensión de esta última, es obvio que terminó triunfando la visión anglosajona que apostó a que los grandes latifundistas defenderían con mucho más saña las tierras que les adjudicaban aún si estas se hallaban en las fronteras de las colonias, saludos”.
Víctor dice: “Una pregunta de historia para Abella, una respuesta breve, cuando Artigas se fue de joven a la campaña lo reconocemos por el Sauce, sin embargo he leído que Artigas se fue a los campos de familiares en Soriano, gracias, saludos”, y agrega, “creo que sin una visión de conjunto, nadie podrá salvarse, tenemos bien claro que a nadie le puede faltar lo necesario, esto de Sauce, Soriano”.

GA: El problema es que el gran amor de Artigas, Isabel, vivía en Soriano, vivía en realidad en Villa Soriano, que muere, él vuelve de un viaje y ella está muerta, el verdadero amor, pero no es que tuviera tierras ahí, las tierras están en Casupá, las tierras de los Artigas, están en Sauce, aunque la estancia de Sauce la compraron los Artigas ya habiendo nacido José. Ahora con relación a la política de los ingleses, el problema es que Inglaterra quería el latifundio. Pero como elemento retardatario, si vos analizas la política agrícola de las grandes potencias, en ninguna de ellas hay latifundio, porque el latifundio es un elemento retardatario hasta para el propio capitalismo, para el desarrollo del capitalismo en el campo, eso lo estudió Lenin en 1900, el desarrollo del capitalismo en el campo, entonces los países desarrollados, una de las formas de frenar la competencia es preservar y defender el latifundio en los países que todavía no han logrado su nivel de desarrollo, y en eso Inglaterra tuvo una extraordinaria lucidez, la alianza de Inglaterra con los grandes latifundistas no es solo por una razón económica, es por una razón profundamente política, el latifundio va a ser un enemigo de todo elemento de progreso incluso industrial nacional, por eso Batlle estaba preocupado también por el latifundio.

 

HS: Gonzalo, muchas gracias, por este tiempo.

GA: Un abrazo.