“CREO QUE LA DERROTA DE DONALD TRUMP VA A TENER REPERCUSIÓN AQUÍ EN BRASIL”
Plínio de Arruda Sampaio Jr. Desde Brasil, 5 de noviembre de 2020.

“Estamos aquí, como dicen los americanos, en el patio trasero de los americanos”, dijo el economista y analista político Plinio Arruda Samapaio Jr en su contacto semanal con la audiencia de la 36 al comentar las consecuencias en Brasil del resultado de las elecciones estadounidenses. “Yo creo que la derrota de Donald Trump va a tener sí repercusión aquí en Brasil, sobre todo en dos aspectos. Primero, porque el gobierno brasilero es totalmente subordinado a la lógica de Trump. Entonces, si pierde Trump que es una especie de derecha contra el orden, toda la ultraderecha mundial va a salir avalada, entonces, yo creo que este es un primer punto. El segundo punto es que Biden tiene un programa con mayor preocupación por el medio ambiente, y este es un asunto importante en Brasil, porque cómo nos tocó una posición muy especializada en la Dirección Internacional del Trabajo, esto implica en la quema, en destruir el bosque amazónico. Entonces si viene Biden por ahí tendrán algunas dificultades mayores”, indicó. Transcribimos la nota que puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/2020-11-05-plinio-de-arruda-sampaio-jr-brasil

Diego Martínez: Estamos en contacto con Plínio de Arruda Sampaio Jr. a quien le agradecemos como siempre estos minutos que nos concede a nuestros oyentes y a nosotros.
Plínio, buen día, bienvenido.

Plínio de Arruda Sampaio Jr.: Buen día Diego, siempre un gusto hablar con ustedes de Radio Centenario.

 

DM: ¿Qué repercusión puede llegar a tener en la vida de los brasileños, en la política brasileña el resultado de las elecciones en Estados Unidos? Sobre todo pensando que Bolsonaro ha hecho campaña, no sé si con interés de Trump o no, pero ha hecho campaña a favor de Donald Trump en estos últimos días.

PASJ: Mira, Brasil es una semicolonia bien grande, importante en el esquema de la geopolítica de América del Sur, pero es una semicolonia. Entonces, el país está parado mirando lo que va a pasar en el imperio.
Bolsonaro se involucró de manera directa en la campaña y ayer dio una declaración que dijo que no va a reconocer al gobierno Biden hasta que Trump lo haga.
Yo creo que esto puede derrumbar al imperio, porque es tanta la importancia que tiene Bolsonaro y no le dan ni la más mínima pelota. Recuerdo que una vez vino Reagan a América del Sur, fue una gran emoción, cuando pisó Brasil dijo en español, estoy muy contento de llegar a Bolivia. Ahí un asesor le dijo, no, aquí es Brasil, no es Bolivia. Bueno, y ahí él dijo, no, perdón, Brasil.
O sea que estamos aquí, como dicen los americanos, en el patio trasero de los americanos.
Yo creo que la derrota de Trump va a tener sí repercusión aquí en Brasil, sobre todo en dos aspectos. Primero, porque el gobierno brasilero es totalmente subordinado a la lógica de Trump. Entonces, si pierde Trump que es una especie de derecha contra el orden, toda la ultraderecha mundial va a salir avalada, entonces, yo creo que este es un primer punto.
El segundo punto es que Biden tiene un programa con mayor preocupación por el medio ambiente, y este es un asunto importante en Brasil, porque cómo nos tocó una posición muy especializada en la Dirección Internacional del Trabajo, esto implica en la quema, en destruir la floresta amazónica.
Entonces si viene Biden por ahí tendrán algunas dificultades mayores.

 

DM: Un poco más de sensibilidad.

PASJ: Seguro.
Pero yo creo que la política de Estados Unidos con Brasil es una política de Estado más que una política de gobierno. Entonces aquí yo creo que en lo esencial no va a cambiar mucha cosa, salvo estos dos aspectos que no son menores y que tienen sí una relevancia grande para que aquí en Brasil se respire un poco mejor.
Por ejemplo, no creo que Biden dé luz verde para un golpe de Bolsonaro, sobre todo después que Bolsonaro dijo que no va a reconocer su gobierno hasta que Trump lo haga.
Entonces yo creo que sí, estamos aquí en la hinchada para que gane el menos peor.

 

DM: ¿Alguien le dice algo a Bolsonaro cuando hace estas declaraciones fuera de tono que realmente comprometen incluso las relaciones entre países? ¿Alguien le salta o en Brasil casi no se le da importancia a lo que diga Bolsonaro más allá del peso específico que tiene obviamente como presidente?

PASJ: Sí, en realidad, cuando él hace ese tipo de declaraciones deja su base de ultraderecha muy contenta, pero deja su base pragmática un poco preocupada. Entonces, todas las veces que se extrapola y la lesera sale mayor, un poquito más escandalosa  de lo normal, el vicepresidente que es un milíco, es el general Mourão, viene y hace un contrapunto.
Entonces, ayer él fue a la televisión para decir, no, las relaciones son relaciones de Estado, que tiene razón, y por lo tanto no importa mucho quién gane para nosotros.
Pero no es verdad, la verdad es que Bolsonaro tiene una relación de subordinación directa a Trump. Entonces, si pierde Trump para él es un golpe importante.

 

DM: ¿Pero qué repercusión puede tener en ese espíritu general que hay en varios dirigentes políticos? ¿Puede haber algún cambio en ese sentido en que haya otro tipo de respaldo a ese tipo de política por parte de Estados Unidos?

PASJ: Mira, Diego, yo creo que sí porque interpreto a Trump como una especie de derecha contra el orden, o sea contra el orden democrático. Es un ensayo de decir, mira, vamos para allá de la democracia.
Entonces, toda la gente que está en este programa, el caso de Bolsonaro, el caso del presidente colombiano, el caso de los golpistas en Bolivia, todos ellos tendrán dificultades con Biden, porque Biden está haciendo la apuesta de la solución de la crisis política norteamericana por dentro del orden. Entonces yo creo que no van a recibir muchas facilidades del Estado americano.
Como somos una colonia, sin la luz verde de los Estados Unidos, las extravagancias aquí tienen que ser moderadas. Entonces yo creo que sí hay una importancia, aunque ya que estamos en el tema, lo que se ve en Estados Unidos es una crisis institucional profunda, porque la discrepancia entre lo que hacen y lo que dicen los líderes y el sentimiento de frustración y resentimiento del pueblo, es creciente. Y la verdad es que Biden va a mantener todo más o menos como está.
Y la fuerza más allá de Trump es la fuerza de los resentidos, es la fuerza en realidad de trabajadores resentidos que quieren cambios y que en la ausencia de cambios por la izquierda, buscan los cambios por la derecha.

DM: Hay una especie de frase que dice "más vale malo conocido que bueno por conocer", en este caso parece lo contrario, lo malo ya lo conocemos, hay alguna expectativa de que lo otro no sean tan malo al menos.
¿Hay propuestas reales contra el orden que quieran estar participando de la disputa electoral el próximo 15 de noviembre?

PASJ: Mira, yo creo que para la izquierda socialista las elecciones van muy mal, porque la izquierda del orden donde está el PT y parte importante del PSOL representan más o menos unos 20 - 25% del electorado, y para ganar votos rebajan el programa.
Entonces se acomodan a la situación y cero a la opción de hacer una campaña digamos identitaria. Entonces el problema de la mujer, el problema del negro, del LGBT, lo que son problemas importantes que tienen que ser considerados pero no desvinculados del problema de la clase. Pero esto ellos lo desvinculan porque es la manera de ganar audiencia y no tener el veto del orden.
Entonces yo creo que desde el punto de vista cuantitativo no va a ser bueno, y desde el punto de vista cualitativo hay un rebajamiento muy grande del programa.
La izquierda contra el orden quedó muy aislada dentro del PSOL (Partido Socialismo y Libertad) y en el PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado).
Entonces, yo creo que estas elecciones no serán un buen momento para la izquierda, pero en verdad no esperaba otra cosa, porque la izquierda va bien cuando la gente está en la calle. Y cuando la gente no está en la calle no es terreno de la izquierda

 

DM: ¿Qué mirada hay que tener con respecto a este momento específico de las propuestas de la izquierda, de las propuestas populares, de las propuestas que van en pos de los derechos de los trabajadores, sobre todo vinculado a los resultados electorales?

PASJ: Mira, yo creo que los resultados electorales son muy tramposos, porque la institucionalidad es hecha como una trampa. Entonces, agarremos el caso chileno, las calles arrancaron una convención constitucional contra todo y contra todos. Contra Piñera pero también contra los partidos de la concertación que no querían cambiar nada.
Bueno, ahora vienen las elecciones, pero la ley electoral es muy favorable a los partidos convencionales. Es muy posible que las calles estén con una fuerza muy grande pero es que esto no se exprese a nivel de la súper estructura.
Entonces, yo no creo que haya una relación mecánica entre cómo uno está organizado en la calle y la capacidad de traducir esto en votos.
De cualquier manera para nosotros el caso chileno es muy emblemático, cuando uno está muy fuerte en las calles, aún la gente que no está representada, aún los partidos tradicionales tienen que responder de alguna manera a lo que pasa en la calle.
En una crisis institucional de la magnitud que estamos viviendo en el mundo y aquí en Brasil, más adelantado, más profundizado, yo creo que la política se movió para las calles. Quien controla las calles, controla la política, esto en Brasil es clarísimo.
Cuando Bolsonaro no logró movilizar gente para dar el golpe, bueno, tuvo que retroceder, tuvo que ir para atrás.
Cuando las hinchadas salieron a las calles, aunque de manera tímida, y dijeron "no señor, usted no va a dar el golpe", esto frenó el golpe.
Entonces, yo creo que para nosotros lo fundamental es la calle, si estamos bien con las calles podemos ir al Parlamento y haremos un buen papel dentro de lo posible en el Parlamento. Pero si vamos al Parlamento sin calle, el Parlamento es una cooptación, quedamos con votos pero quedamos sin discurso y sin organización popular. Yo creo que esto cada vez más se hace manifiesto porque la crisis institucional de la democracia liberal es mundial.

 

DM: ¿Cómo se hace para que eso que vos ponés bien claro el ejemplo de Chile se alimente de consciencia y no simplemente de un estado de ebullición momentáneo? ¿Que no sea solamente un grito sino que sea profundo, que pueda generar cambios a nivel de lo que es la consciencia de la población y que pida realmente derechos que hoy no están dados?

PASJ: Yo creo que lo que planteas es bien el drama, el reto que está puesto para el movimiento social en Chile, que (...) a todos nosotros pero para agarrar la cosa chilena. Yo creo que si no hay un programa político claro que unifique el partido de las calles para darle un nombre y si no hay una organización, no digo una pero un sistema de organización que articule todas las organizaciones, también la clase queda muy vulnerable. Porque estos ímpetus de rabia, de rebelión, ellos no duran para siempre y no se traducen en fuerza política organizada, creadora.
Entonces, yo creo que es esto lo que está pasando pero yo creo que esto se va a generar en el propio calor de la lucha. La verdad es que hay una esquizofrenia total entre la súper estructura política y las calles. Ya no hay conversación entre estos dos mundos.
Entonces, el mundo de las calles tiene que dar saltos de calidad en la consciencia y en la organización, sobre el riesgo de que toda esta energía explote en el aire, hagan mucho (...) pero no cambie nada.

 

DM: Plínio, no sé si te queda algún tema para comentarnos pero de todas maneras creo que hemos andado por varios elementos hoy de la política, tanto en Brasil como en Latinoamérica que nos interesa mucho también tener tu mirada con respecto al resto de las realidades

PASJ: No, bueno, nuestra charla siempre puede continuar porque siempre hay mucho para conversar. Pero yo creo que por esta semana ya está bien y retomamos el jueves que viene.

 

DM: Un fuerte abrazo, muchísimas gracias como siempre un gusto conversar contigo, Plínio.

PASJ: El gusto es mío, Diego, siempre una honra poder hablar en Radio Centenario. Hasta la semana que viene.