“ESTO ES NEGLIGENCIA Y PESE A LAS PROMESAS, NADIE SE HACE RESPONSABLE”
Informe de Diego Martínez desde la casa derrumbada, 11 de noviembre de 2020,



 

Este miércoles 11 de noviembre, estuvimos nuevamente en la casa que se derrumbara el pasado jueves 6, en el Paso Molino, por las obras que se vienen llevando adelante para construir las vías para el tren que transportará los productos químicos de la segunda planta de UPM desde y hacia el puerto capitalino. Allí continúa la incertidumbre y el miedo entre los vecinos, porque la situación esta incambiada. A la casa afectada le hicieron, en una parte, un techo de chapas y tirantes pero el resto continúa en las mismas condiciones, a medio derrumbar. La diferencia, quizás, es que ahora no hay máquinas ni obreros y los vecinos han apuntalado las paredes para evitar que se caiga. Conversamos con Alejandro y Elizabeth –padre e hija dueños de la vivienda- quienes testimoniaron lo que están viviendo. Transcribimos la nota que usted puede volver a escuchar acá:
https://archive.org/details/2020-11-11-alejandro-y-elizabet-derrumbe-en-sayago-obras-de-upm-diego-desde-exteriores

Hernán Salina: Otro aspecto de UPM es la obra del tren al servicio de esa multinacional, que fue noticia aunque no muy difundida, el derrumbe de parte de una casa en el Paso Molino la semana pasada. A ese lugar volvió Diego Martínez que nos convoca para saber cómo ha seguido la situación en la zona, después de esos hechos que dejaron dos heridos –un niño y su mamá- en el derrumbe.

Diego Martínez: Si, estamos acá en Santa Lucía y la vía, donde estuvimos hace una semana, y la situación parece incambiada dado que la casa de al lado, donde trabaja esta gente, está igual: a medio derrumbar, a medio trabajar. Pero no hay más máquinas, no hay más obreros, la zona está como desolada.  
Nosotros estuvimos hablando con los dueños de la casa afectada, Alejandro y Elizabeth –padre e hija-, que nos contaron las peripecias que han debido pasar desde el derrumbe porque uno suponía, según lo que vimos el primer día, que la empresa de inmediato se haría cargo de todo lo necesario para que esta familia vuelva a la normalidad. Sin embargo, si bien los llevaron a un hotel por tres días y les repararon el lugar de trabajo al fondo de la casa, al que se le derrumbó el techo, con unos tirantes y unas chapas (ver imágenes). Pero el resto de las cosas –máquinas, muebles- dañados por la caída de los escombros del techo derrumbado, tampoco fueron repuestos.
Escuchamos esta nota:

 

DM: Elizabeth, Alejandro gracias por darnos estos minutos y recibirnos en su casa.
Lo primero es conocer su opinión sobre lo que ocurrió acá, ahora el techo esta repuesto pero todo lo que pasó no se puede tapar con unas chapas y unos parantes; evidentemente hay cosas que pasaron que tendrán que solucionarse de alguna manera.

Alejandro: Es la idea. Porque nosotros no nos merecemos esto que está pasando.
No nos merecemos el agobio, la presión, el patoterismo -porque te patotean pensando que con cuatro chapas y dos tirantes te van a solucionar la vida después de que casi te matan-; porque esto no fue un homicidio porque hubo alguien que frenó algo desde allá arriba, pero estamos vivos y hoy te la podemos contar.

 

DM: ¿Ustedes estaban trabajando?

Alejandro: Estábamos trabajando y procesando.
Vibraba toda la casa, se les avisó no sólo ese día. Cuando empezaron a picar…

Elizabeth: El 30 de octubre, antes de picar el 30 de octubre, apareció un muchacho se presentó como que era el encargado de la demolición y le dije: mirá que la pared lindera vibra, no tengo separación y me vas a tener que hacer separación porque si no se me va a caer todo y se me va a venir arriba y me dijo: “si, si señora”.
Sacó fotos, le dije; querés subir por acá. Mirá que toda la parte de arriba da al fondo de mi casa, nosotros trabajamos acá y esta todo el fondo y en el fondo a su vez están los dormitorios, y me dice: “si señora, tranquila”.
Unos días después, el 3 de noviembre, vinieron y empezaron a picar, a separar según ellos la casa y lo único que hicieron fue cortar el techo.

Alejandro: Es que separaron parte de la casa y tendría que haber separado toda la casa de la pared lindera. Al no separar toda la casa toda esa vibración y ese movimiento repercutió en mi casa y fue lo que pasó: el derrumbe y después todo esto.

 

DM: ¿Ellos cuando estaban queriendo separar es que se cae la pared del lado tuyo o ya estaban demoliendo?

Alejandro: Ya estaban demoliendo. Hacía dos días de estar demoliendo y separando la casa.
Nosotros les avisábamos que había vibraciones, movimientos, estábamos trabajando y se movía todo.
Entonces el día que tiraron la casa el jueves, que fue cuando que se nos cayó todo arriba, la negligencia fue hacerlo con nosotros trabajando al lado. Eso es increíble que pase.
Estar demoliendo una casa y que al lado haya gente trabajando, o tomando mate, viviendo…
No fue advertido, no nos dijeron que nos teníamos que ir por un día, no se hicieron cargo de eso, no nos informaron de nada; no se apuntalaron paredes, nada.
La pared la apuntalamos nosotros, la paramos de pecho nosotros y te la estoy contando.

 

DM: ¿Qué les dijeron cuando ustedes iban y decían miren que acá pasa algo raro?

Alejandro: Me decían; “quedate tranquilo, no pasa nada”.
El muchacho que vino de la máquina me dijo: “mirá que vamos a empezar a tirar la loza de la parte que da a la vía” y le dije: “Mirá que estoy trabajando acá yo”.
Y se reía, pensaba que yo lo estaba jodiendo.
“No estoy jodiendo, estoy acá trabajando”, pero se ve que no me escuchó.

 

DM: ¿Esto para ustedes no fue un accidente?

Alejandro: Accidente es cuando se te rompe el mangón de la hidráulica de la máquina y se te cae una pala arriba. Eso es un accidente.
Esto es negligencia. Esto es no saber. No se de dónde sacaron el título.

 

DM: Ese día yo estuve por acá y la sensación que daba era que ellos estaban muy nerviosos incluso (el asesor Andrés) Capretti del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, planteaba que esto no podía pasar, que se iba a investigar y que había una asunción de responsabilidad. ¿En qué consistió esa asunción de responsabilidad? ¿Qué les dieron a ustedes de tranquilos nosotros nos vamos a hacer cargo de esto?

Alejandro: En principio, hasta el día de hoy estamos en un Hotel, desde el jueves. Tengo a mi madre en una habitación de 4 por 4 metros  sin ver la luz del sol -porque mi madre esta postrada en una cama- camina dos pasos y se agita, es EPOC, tiene principio de Alzheimer, toma medicación. Les pido una silla de ruedas para poder bañar a mi madre o llevarla a comer con nosotros al comedor del Hotel y la silla de ruedas no apareció.
La tuvimos que bañar agarrada con las manos apoyadas en la pared, ni siquiera una silla me consiguieron para bañarla. Ni un día pasaron por el Hotel para ver cómo está la niña, a ver cómo esta mi suegra.
Las sicólogas sociales del Ministerio de Transporte y Obras Públicas no pasaron ni un día por el Hotel para ver cómo estaba mi madre. ¿Qué tenes de sicóloga social? ¿Para qué  estás? ¿Para las cámaras? Cuando están las cámaras vienen todos….
Pero ahora… con un palo y cuatro chapas no nos arreglás, no es así, es una falta de respeto.

 

Elizabeth: Y pretendieron que a las cinco de la tarde abandonáramos el Hotel.

Alejandro: Se piensan que yo chasqueo los dedos y tengo los bolsos prontos.
La casa vos la viste, la casa tengo dos gatos, olor a pichí de gato, la heladera toda podrida, todo lo que me sacaron en la pizzería está en el patio, lo tengo que arreglar.
¿Yo cómo puedo meter a mi madre y a una niña que todavía tiene riesgo?
Mi madre tiene que entrar dignamente en esta casa. Yo no voy a permitir que me patoteén. Esto es patoteo.

 

DM: ¿Les dieron fecha para irse del Hotel?

Elizabeth: Si el lunes a las cinco de la tarde.

Alejandro: Yo no me voy a ir del Hotel porque yo tengo que arreglar mi casa. No es así nomás.
Te pedí una silla de ruedas porque no quiero meter a mi madre caminando y que vea el desastre que es la casa…. Es una falta de respeto

Elizabeth: Nos dicen que la obra ya estaba cumplida, que estás todo pronto… y vos ves.

Alejandro: Y que el lugar de mi trabajo ya estaba pronto.
Nos iban a intimidar, que iban a sacar la seguridad, y les dije que la saquen, que saquen todo, que yo me arreglo después.
Ahora estamos con abogados porque me tuve que apresurar para hacer todo porque me querían patotear, porque me querían sacar del hotel y meterme en mi casa de nuevo porque a ellos se les antojaba.
No es así, no se trata de eso la vida.

 

DM: ¿Ahora no hay obra?

Alejandro: No. Pararon todo.
Porque es obvio que pararon todo. El abogado les pidió la habilitación de Bomberos para que yo pueda entrar acá y no existe la habilitación.
Tiene que venir un técnico especializado que sepa, no tener un casquito blanco y nada más, tiene que venir una persona a hacerse cargo de que esta casa no va a tener movimiento, la niña tiene pesadillas.
¡No puede ser esto!

 

DM: ¿Alguien de la empresa tiene contacto con ustedes?

Alejandro: Hasta el lunes tuve contacto con relaciones humanas de la empresa, pero ese señor Walter Rodríguez, al principio una disposición bárbara pero después me quiso patotear porque nos teníamos que venir para acá. Cuando a él se le antoje.
No es así, yo tengo una familia a cargo.

 

DM: ¿Qué ha pasado con el tema del trabajo de ustedes?

Alejandro: Yo estoy sin trabajar desde el jueves, todos los pedidos de la semana no los cobré, los perdí, la inversión la perdí, el trabajo de esta semana que está entrando también la voy a perder hasta que el abogado me diga: ‘podes entrar a tu casa’.

Elizabeth: Nosotros tenemos que venir y limpiar, acomodar, desinfectar todo.

Alejandro: Mi madre es una persona de riesgo, es EPOC.

Elizabeth: Además para trabajar nosotros tenemos que tener una desinfección mínima, porque nosotros no estamos reglamentados porque estamos expropiados también, nos tenemos que ir.

Alejandro: Yo que voy a reglamentar un lugar e invertir plata en un lugar, donde en dos meses me van a tirar todo abajo, qué me voy a poner a invertir yo.

 

DM: Con respecto al futuro de esta casa, ¿está dentro de los lugares que van a demoler?

Alejandro: Sí, esta casa y la casa de al lado que le corresponde a mi prima están para demoler, pero primero me tienen que pagar y terminar con todos los trámites respectivos.

 

DM: ¿Todavía no terminaron de expropiar esta casa?

Alejandro: No señor. Esta casa sigue siendo mía y de mis hermanos. ¿No podían venir a la casa y taponar la puerta como hicieron, las ventanas taponeadas con bloques, taponeas esta casa, la de enfrente y después vas a ver como la dejaron?
Yo tengo que arrancar de cero otra vez. Por ahora sin respuesta económica de la empresa y tengo que a seguir laburando.

 

DM: ¿Cuál es la empresa que hizo eso?

Alejandro: Consorcio Constructor Ferrocarril Central, esa es la empresa que vino y que tiró la casa.
Yo lo que quiero es que esto no le pase a más nadie, porque pudieron haber dos muertos mínimos y ahí estaríamos hablando de otra cosa.
Yo no quiero que le pase esto a más nadie por eso hay que difundir este tipo de cosas, porque esto es una tomada de pelo muy grande al pueblo.
Y lo que me da pena es que seamos tan cornudos, el pueblo es tan cornudo que todavía se cree que va a pasar el tren de pasajeros…
¡Y esto es todo para UPM!
El primero hombre que vino acá que me dijo que me iban a tasar la casa, que había expropiación, ese señor me dijo que iban a hacer tres vías, una para el tren de pasajeros y dos vías para el tren de UPM. Pero sabe una cosa: son dos vías. Hasta Peñarol son dos vías y después es una vía sola.
Le están mintiendo a la gente, le están mintiendo al pueblo y se tapa todo con plata.  

Elizabeth: Además que te hacen sentir que tu vida, tus cosas, no valen nada porque somos nosotros los que no tenemos donde dormir.