DE INDIOS Y LEYENDAS

Escribe: Profesor José Buslón, desde Salto

Reduzo es el indio del cuento "Coco verde y Sandía", de Joao Lópes Neto, que fiel a su amigo Costinha, lleva el recado a la Talapa Severo, que el Costa estaba en camino para casarse con ella y desatar así la jugada que tenía preparada su padre para casarla con el primo, al que le decían el azoriano, por su lugar de procedencia.
Este indio terminó de capataz de la estancia de los Costa, como una especie de premio por su fidelidad con el Costinha.
El que no tuvo la misma suerte fue Tío Pedro, apodado así en la estancia de José Villar.
Encargado de esconder un cargamento de joyas y monedas en la zona del ARAPEY, una vez realizado el trabajo, su patrón le hundió en sus ojos, unos alambres al rojo vivo que lo dejaron ciego para toda la zafra. Gateando llegó a la estancia y desde el primer día lo atendieron con afecto y compadecieron de él hasta los días de su muerte, muchísimos años después.
El tesoro habría sido escondido en la isla del Gato Negro, según contaba el indio, que por su condición no podía dar más detalles.
Otros esclavos a los que se les encargó igual misión, fueron muertos en el lugar y enterrados con el tesoro. Quizás sean esas las luces blancas que en las noches de cerrazón se ven cerca de estos entierros.
Negros e indios regaron con su sangre las tierras de nuestro campo producto de la ambición de aquellos que temían a ser robados, pero no a cometer estás salvajadas.