“LO ÚNICO QUE SIRVE PARA DETENER LA EPIDEMIA ES LA CONCIENCIA DE LA GENTE”
Conversamos con el Dr. Álvaro Díaz Berenguer, 22 de febrero de 2021

En ‘Mañanas de Radio’ convocamos al Dr. Álvaro Díaz Berenguer para reflexionar sobre la denuncia que presentaron ante el Colegio Médico del Uruguay, contra el grupo autodenominado ‘Médicos por la verdad’ debido al daño que están causando en la población por la desinformación y los conceptos falsos que manejan. “No se puede salir a decir los disparates que se dicen” aseveró y explicó en detalle las razones de la denuncia, que implica un llamado a la responsabilidad y al cumplimiento de la Ética Médica. Además, el doctor Díaz explicó de qué se trata este virus, “es un virus nuevo que nadie tiene defensa contra él” dijo y señaló que “por eso nos agarra completamente indefensos”. De ahí la necesidad de “sacarle el miedo a la gente. Lo que hay que saber es que hay que conducirse sin miedo, tomando las medidas del tapa boca, del distanciamiento social y de la desinfección de las manos, a como dé lugar”, indicó. Respecto a las vacunas, llamó a inocularse y evacuó las dudas que fueron planteando los oyentes respecto a las mismas. Transcribimos esta nota que usted puede volver a escuchar aquí:
https://archive.org/details/2021-02-22-dc.-alvaro-diaz-berenger

 

Hernán Salina: Estamos recibiendo con mucho gusto, agradeciéndole que esté con nosotros, al doctor Álvaro Díaz Berenguer.
Doctor Díaz bienvenido a Radio Centenario, gracias por estar esta mañana.

Álvaro Díaz: Muchas gracias por la invitación.

 

HS: Déjeme hacer una muy rápida reseña para contarle también a la audiencia que estamos hablando con un Médico uruguayo, nacido en el año 1954, graduado como Médico en 1984 y como especialista en Medicina Interna en el ’88. Fue docente de Clínica Médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República hasta su jubilación como Profesor Agregado. También ha sido colaborador del semanario Brecha, ha tenido columnas de Medicina y Sociedad de la revista Archivos de Medicina Interna; y autor de varios libros como “La medicina desalmada”;  “El narcisismo en la medicina contemporánea” y “La medicina y el sufrimiento”. Por acá tengo también algún libro más reciente “El poder médico”; es coautor junto con su padre José Pedro Díaz del volumen “Medicina y Literatura”; integró la Comisión Honoraria de Seguridad del Paciente y Prevención del Error Médico, del Ministerio de Salud Pública y la Comisión de Bioética de ASSE.  Integró también la Comisión de Bioética de la Academia de Medicina.
¿Estamos por ahí con datos correctos doctor Díaz?

AD: Sí, a veces me asusta cuando escucho tanta alharaca…

 

HS: No, pero es importante por lo menos reseñar rápidamente la acumulación de trabajo en ese camino.
La idea era conversar con usted, como vamos haciendo desde distintos ángulos, para reflexionar respecto a una denuncia contra lo que se ha denominado ‘Médicos por la verdad’ en nuestro país.  Ese espacio incluso a nivel internacional se ha dedicado a enfrentar la versión mayoritaria desde los ámbitos científicos, respecto a la pandemia.
¿Por qué llegaron ustedes a esa denuncia, a tomar una iniciativa para enfrentar el accionar de este grupo?

AD: Bueno lo primero que creo, es que hay que partir de si tenemos o no tenemos una amenaza a la salud importante, por la existencia de este virus. Mirando el pasado otras pandemias y mirando el mundo que nos rodea, uno tiene que aceptar la realidad de un virus que es altamente contagioso y con una proyección más grave de lo que es una simple gripe.
Entonces, arrancando de este punto y en la medida en que no hay tratamientos específicos, lo único que sirve para detener la epidemia es la conciencia de la gente. La conciencia de que el uso del tapabocas, del uso del distanciamiento social, de la limpieza de la superficie; y la “esperanza” –entre comillas- de una vacuna.
¿Por qué digo esto? Porque esa conciencia se genera a través de la divulgación del conocimiento; de alguna manera los portadores de ese conocimiento son científicos y son, en especial en este terreno, Médicos y sus sub especialidades, infectólogos, virólogos. Cuando este saber se proyecta hacia la sociedad, la sociedad toma medidas con lo cual se impide la pandemia; se frena como se ha hecho hasta acá en el Uruguay.
Ahora, sí hay una voz contraria que proviene también –supuestamente- de profesionales, la población queda en una situación de desconfianza y por tanto relativiza la importancia de estas medidas. Resultado: El virus se desboca.
Y he aquí el problema.
Cada uno puede pensar lo que quiera, pero cuando uno habla en nombre del saber, con el título que, de alguna manera, le respalda y que se lo dio la sociedad para que utilice ese saber adecuadamente; tiene la obligación de ser muy riguroso. Atenerse al conocimiento científico y al conjunto, porque no se opera sólo en esto, tanto la ciencia como los Médicos operamos en conjunto. Y no por casta, no. Es porque cada uno tiene una palabra, una razón, que tiene que ser de alguna manera, armonizada en conjunto.
No existe el saber en soledad. Yo no puedo salir a decir el virus no existe, así porque sí. Sobre todo cuando tengo detrás un título que fue habilitante para ejercer la profesión de Médico, en la cual tengo -por el Código de Ética- la obligación de estar al día en el conocimiento y de ser muy responsable en las cosas que digo, porque en eso le va, entre comillas, “realmente la vida” a la gente que nos rodea.
Entonces desde ese punto de vista y más allá de decir disparates -porque realmente son disparates-, más allá de los disparates que se dicen por gente que no sabe; los médicos, los profesionales, los que han salido de la Facultad de Medicina no tienen derecho además a desconocer a otros especialistas que saben mucho más que ellos. No se puede. Desde el punto de vista ético eso está penado, incluso por el Código de Ética, y de allí que nosotros, para frenar porque nuestro interés no es que le saquen el título a nadie, nuestro interés es que de alguna manera dejen de volcar disparates, que se queden atentos y pensando realmente, en lo que están haciendo.
Nuestro interés no es sacarle el título, no se trata de eso. Se trata de llamarlos al orden y si quieren conversar, conversamos; si quieren discutir, discutimos sobre fundamentos científicos, en la interna nos ponemos de acuerdo y después salimos.
Pero no se puede salir a decir los disparates que se dicen.
No se puede salir a decir que el dióxido de cloro, que es una sustancia tóxica puede prevenir en algo el Covid, cuando ya hubo un muerto en la Argentina -un niño- por darle esto; y hay un montón de gente con diarrea y vómitos, producidos por esta sustancia.
No se puede hacer eso. Y decirlo tan impunemente. Cuando no hay ningún trabajo científico que lo avale. Es brutal.
Esa y otras tantas no. Empiezo hablar y mi empiezo a apasionar porque el conocimiento, el saber, sólo se afirma en enorme cantidad de investigaciones que se van construyendo como ladrillos para llegar luego a una conclusión, y no se puede tirar una pared así porque sí y decir yo tengo la solución. No es así.

 

HS: Usted está hablando y yo estoy mirando mensajes que nos llegan a la Radio, casi diariamente, que no son los mayoritarios pero hay. Uno por ejemplo nos dice que dejemos “de aterrorizar a nuestra gente, a la audiencia”, que estamos diciendo “tremendas mentiras”. “No sigan abrazados a la línea oficial que aterroriza a la población, no ven que tienen a la población adormecida”. “Es un bicho que ataca las vías respiratorias y lo combatís con antiinflamatorios y vahos de eucaliptus, así nomás de sencillo, como nos enseñó la abuela”. “Terminen por favor con las mentiras”. Y desde ese mismo número que es alguien que es nos manda todo el posicionamiento de ‘Médicos por la verdad’; que “el tapabocas es una mentira, estamos volviendo a ingresar al organismo materiales que el que el organismo expira que son perjudiciales”.
Usted ya habrá leído todo este tipo de cosas.

AD: Es que la sarta de disparates es brutal. Incluso se habla de una “plandemia”, de una cosa ‘orquestada por grandes de cabezas millonarias y que dentro de la vacuna viene un chip electrónico para poder controlar nuestras mentes’. El grado de disparates es tan grande que dicho en la boca de un profesional, puede hacer a la gente pensar ‘bueno, si este hombre dice esto’…
Pone a todo el mundo en alerta y en desconcierto.
Porque como además el virus no se ve porque es ínfimo y porque como además la mayoría de los pacientes tienen un cuadro leve, no se le da la verdadera importancia.
El problema es que ya hay un montón de muertos y si esto se hubiera dejado a libertad de que el virus corriera libremente; tendríamos cantidades muy importantes de fallecidos. Y no importa solamente los fallecidos, pero la cantidad de enfermos que tendrían que estar internados en CTI, haría imposible la tarea médica con el respeto a todo el resto de la población, que tienen otras patologías.

 

HS: Claro, hay oyentes le cuento Doctor, que con mucho respeto nos escribe diariamente por ejemplo, recordándonos también dice que cuando damos los números y cada día nos recuerda -yo no he visto actualizado las estadísticas- pero dice “ayer murieron 23 uruguayos de cáncer”, por ejemplo.

AD: Claro, perfecto, es verdad. Mueren alrededor de 8.000 personas de cáncer al año. Es verdad. Claro que es verdad.
Ahora, si dejamos el virus libremente y se afectara al 50% de la población, morirían como 15.000 personas de Covid. Entonces, todo depende del grado de control que nosotros tengamos con la enfermedad. Pero además no es que se mueren de cáncer o de Covid; se mueren de cáncer y además se morirían de Covid otros.
Y ahí el problema.
Y que afecta en su mayoría a edades mayores, cierto, lo vemos en la estadística; pero cuidado, porque todo depende de la cantidad de población afectada porque también afecta a gente joven y también puede llegar a afectar a niños. Todo depende de la cantidad.
Estos son desde el punto de vista estadístico, cuando uno proyecta estos números, se da cuenta de la envergadura que puede tener. De ahí la importancia no de generar terror frente a esto, sino de generar la consciencia necesaria para no tener miedo, todo lo contrario. Es decir tenemos que hacer esto porque es la forma de controlar al virus, que se quede allí controlado.
Es una forma distinta de pensar, nosotros tenemos que pensar sin miedo.
El tema está que el confinamiento, el distanciamiento social -sobre todo en las etapas de la juventud y de la adolescencia- tiene enorme repercusión psicológica y esto es cierto. Y las medidas que se toman para el control de la epidemia hacen daño. El problema es que en los dos platillos de la balanza hay que ver qué es lo que ponemos.

 

HS: Lo que decíamos a este oyente que recordaba esos niveles de fallecimientos de cáncer que tiene nuestro país, es que estamos hablando de un virus con un alto nivel de contagio y si eso no se controla pueden llegar a colapsar los lugares de internación, por ejemplo.

AD: Exacto. Nosotros hemos tenido, por suerte, en el Uruguay una forma con que se ha llevado de tal manera que ha ido como un goteo permanente, que no ha colapsado los sistemas asistenciales. Ahora si todos estos pacientes que se fueron dando durante todo el año, hubieran ocurrido de golpe en el transcurso de 2 o 3 meses, hubiera sido nefasto. Porque hubiera colapsado el sistema sanitario, no hay posibilidad de atenderlos a todos juntos. Y la gente empieza así a morir en la casa, que fue lo que ocurrió en otros países.
Le cuento una cosa, uno a veces de las epidemias del pasado puede aprender. El  22 septiembre de 1918 llegó al Uruguay, al puerto de Montevideo un buque inglés que venía de Inglaterra, venía de Liverpool. Allí venían tripulantes enfermos. Durante el trayecto ya dejaron a varios muertos en el mar. Cuando llegaron a Montevideo bajaron los tripulantes.
Dos meses después en Montevideo, Peñarol salió campeón uruguayo porque Nacional no se pudo presentar al clásico porque todo su plantel estaba enfermo de gripe.
Le quiero decir con esto la velocidad de transmisión de una enfermedad viral como la gripe, esto es muy parecido; ya se vio hace 100 años. En aquel entonces -es muy difícil estimar las cifras con certeza- pero murieron en el mundo cerca de 50 millones de personas, el virus mato más gente que la Primera Guerra Mundial.  Se pueden recoger fotos en todos lados, donde se ven grandes galpones con gente acumulada una cama al lado de la otra, todas con tapabocas, y todos enfermos. En nuestro país se dejaron de velar a los muertos, se tomaron exactamente las mismas medidas que ahora cuando se vio realmente la importancia de la epidemia. Muy parecidas. Se suspendieron los teatros, se suspendieron las aglomeraciones, hubo lío porque los comercios empezaron a protestar; muy parecida la situación de aquel entonces a este. Salvo que en aquel entonces, las medidas fueron mucho más flojas, mucho menos contenedoras de la epidemia.
En este caso, esta es una epidemia por un virus respiratorio más contagioso aún que el de la gripe y más mortal que el de la gripe.
Entonces, viendo el pasado, y viendo lo que sucedió además, en otros países…

 

HS: Eso de más mortal que la gripe Doctor Díaz, ¿se ya contrastar con números en cuanto a muertes que han originado las distintas variantes de gripe que hemos tenido los últimos años?

AD: Bueno, acá tenemos el problema que depende…
Dentro es lo que se llama gripe hay distintos virus. No se puede decir que todos tienen la misma de capacidad de agredir al organismo y ni la misma capacidad contagio; entonces depende de cuál de los distintos virus estamos hablando para compararlo con el Covid.
Se supo, por ejemplo en esta epidemia del ’18, se descubrió que era un virus como treinta años después. No se sabía lo que era. Se le atribuía a una bacteria que se encontraba en los pulmones de los individuos muertos que se llamaba “Haemophilus influenzae” , se le puso ese nombre justamente porque se encontraba en los pulmones de la gente; pero no morían por esa bacterias, esa era una complicación secundaria del virus. El virus se descubrió 30 años después en cadáveres que habían quedado en hielos eternos de Alaska. En esos cadáveres se descubrió y se pudo identificar el virus nuevamente en esto este siglo XX, a mediados del siglo XX; y se descubrió que era la variante H1N1.
Es decir que ese fue el virus con esa capacidad.
Hay distintas variantes -llamadas variantes antigénicas- acá vamos a entrar en un terreno complicado, pero voy a tratar de ver si me puedo explicar bien.
Se llama antígeno a aquello que es capaz de despertar en el organismo una respuesta inmunitaria, una respuesta fundamentalmente a través de anticuerpos. Se genera. Una vez que el individuo toma contacto, cualquiera de nosotros, con un agresor, ese agresor tiene algunas características que son identificadas por el organismo. Esas características se llaman antígenos.
El organismo responde formando soldados -vamos a decirlo en forma metafórica- que son los anticuerpos, que van a destruir a ese agresor. El organismo demora en generar esos soldados para que vayan a combatir el agresor. ¿Cuánto demora? Y alrededor de 15, 20 días a un mes.
Una vez que los formó, el organismo está siempre alerta y recordando la posibilidad de que venga ese agresor. Por tanto si yo tomo contacto de nuevo con el agresor, el organismo ya está preparado, ya lo conoce, y reacciona rápidamente; lo que hace que el cuadro clínico sea leve, no sea muy agresivo o ni siquiera sea un cuadro clínico porque destruye el germen antes que este actúe.
¿Se entiende esto?

 

HS: Si, claro.

AD: Sobre esta premisa ahora vamos a pensar lo que es una epidemia.
El virus de la gripe y muchos de los otros virus respiratorios, a lo largo de su transmisibilidad de un individuo a otro, van variando su composición antigénica. De tal forma que año a año gran parte de la población no reconoce al virus de nuevo, porque cambió, se vistió de otra manera.

 

HS: Claro, buscando sobrevivir.

AD: Él busca la forma de sobrevivir.
De esta forma la gripe todos los años puede volver a atacar pero lo hace a un porcentaje de la población bajo. La forma de evitarlo es la vacuna. Y ¿por qué hay que vacunarse todos los años? Justamente porque hay que ir preparando a los organismos frente a las variantes que el virus va teniendo.
De tanto en tanto, ocurre lo que se llama un “salto antigénico” de la gripe; esto es el cambio total del virus que no es reconocido por nadie.
Ese virus genera epidemias con mucha mayor afectación en porcentaje de la población y con mucha más severidad del cuadro clínico.
Es como si el virus de la gripe fuera nuevo, completamente nuevo, y nadie lo reconoce.
Con el Covid, con el SARS-CoV-2, pasa exactamente lo mismo.
Es un virus completamente nuevo, que nadie tiene recuerdos de él desde el punto de que vista inmunológico. Por tanto cuando aparece tiene la potencialidad de afectar a un número muy alto de la población. Y es esto lo que importa: el número de la población afectada. Que puede llegar al 50 o al 80%.
Desde este punto de vista, cuando uno analiza esto, la gravedad clínica -a su vez- va en concordancia con esta capacidad de afectación. Es decir cuánto más es capaz de afectar un virus, generalmente es más agresivo.
La mortalidad de este virus ya se conoce, anda alrededor del 1% en población general; es distinto cuando vamos a grupos etarios donde la afectación de aquellas personas mayores de edad, la mortalidad es muchísimo más alta pudiendo llegar al 10%. Y aquí la gravedad.
Por tanto este virus, en relación a los virus habituales de la gripe, a los habituales, a los que no generaron saltos antigénicos, es muchísimo más contagioso y agresivo. Y éste es el concepto que tenemos que tener: que es un virus nuevo que nadie tiene defensa contra él y por eso nos agarra completamente indefensos.

 

HS: Sin embargo también se demostró una capacidad rápida desde la ciencia, con todas las polémicas que puedan haber, una capacidad de desarrollo inédito de vacunas que normalmente lleva años desarrollar y probar se, se pudieron hacer en meses.

AD: Si, antes de responderle a eso, le digo otra cosa que se nos quedó en el tintero.
Lo otro importante es que cuando un virus se propaga -como se están propagando estos- les da también la posibilidad de ir mutando y adaptándose, porque es tanta la capacidad de replicarse que se va haciendo cada vez más fácil que se replique aquellas formas -una vez que muta- que es más contagiosa que la anterior. Entonces, a esto se suma -en lo que estamos analizando- la posibilidad de mutaciones de este virus como ya está pasando. Y esa es otra cosa importantísima para frenar la epidemia: cuanto más se frena, menos capacidad mutagénica va a tener.
En relación a las vacunas.
Las vacunas han tenido una capacidad para hacerse como nunca antes en la historia. ¿Pero qué ocurre? Ya se tenía mucha experiencia en hacer vacunas, es decir, no se estaba inventando la vacuna.
En Uruguay en 1918 hubo un intento de hacer una vacuna, que fue totalmente ineficaz, pero lo hubo; en aquel entonces se sabía muy poco, ahora se tienen herramientas de una tecnología muchísimo más avanzada.
Pero lo que ha pasado es que se han salteado pasos que antes se consideraban obligatorios y en ese sentido, creo que vale la pena realmente desarrollar una vacuna a enorme velocidad -como se hizo- para cortar esta epidemia que realmente es grave.
No para causar miedo, sino para que la gente tome conciencia de la medidas que hay que seguir.
Pareciera como que todo el mundo se va a morir. No, no se van a morir, se van a morir unos pocos. El problema es que la saturación del sistema asistencial va a hacer que se muera gente que no tiene nada que ver, pobre, porque no va a poder ser atendida.
Yo creo que hay sacarle el miedo a la gente, lo que hay que saber es que hay que conducirse sin miedo, tomando las medidas del tapa boca, del distanciamiento social y de la desinfección de las manos, a como dé lugar.

 

HS: Hay varias preguntas de los oyentes que nos llegan, porque además esto golpea -y hay que tener presente- al propio personal de Salud, y nos preguntaban ¿cómo estamos en porcentaje a nivel de médicos y personal de Salud de casos positivos?  ¿Y qué medidas se pueden tomar o se pueden impulsar desde la Facultad de Medicina?

AD: No le puedo decir números exactamente de la afectación del personal de Salud, porque no los tengo; lo que sí sé es de compañeros que han fallecido. Yo en este momento hace tiempo que no estoy en actividad, que no voy a las Puertas de Emergencia, que no estoy metido en los hospitales, como para saber cómo se están desarrollando los protocolos necesarios para la prevención; así que yo preferiría ese tema no tocarlo.

 

HS: Me están aclarando ahora que en realidad la pregunta iba por el lado de pronunciamientos que se han conocido, de personal de la Salud que no quiere vacunarse.

AD: Yo creo que en la forma en cómo se comunica, nosotros en nuestra cabeza somos personas –personal de Salud como cualquier otra persona- y tenemos la cabeza dividida en dos hemisferios uno racional y otro emocional; cuando ambos hemisferios contrastan siempre predomina el emocional.
Con esto voy a que cuando sale por televisión, por los medios de comunicación masiva, personal del gobierno diciendo ‘ante todo vamos a buscar la vacuna más segura’; la contracara en la lectura emocional no racional es: ‘por tanto las vacunas no son seguras’.

 

HS: Le uno a eso una pregunta que nos llega de un oyente, Alberto, que dice: “Quizás el Doctor nos pueda informar. Los primeros en vacunarse dijeron que serían los del personal sanitario, sin embargo si las primeras vacunas en llegar no son las Pfizer, el personal sanitario no será el primero en vacunarse. ¿Por qué la Pfizer será reservada primeramente para el personal sanitario y éste personal sanitario se prefiere que no se vacune con la vacuna china Sinovac?  ¿Hay algunas vacunas mejores o más seguras que otras? ¿Por qué se reserva para el personal sanitario las primeras de Pfizer y no se vacuna a este personal con las primeras que lleguen, sea la vacuna que sea, si aparentemente todas sirven?

AD: Eso tiene que ver con aspectos de la génesis de la inmunidad que sucede con los distintos tipos de vacuna. Algunas generan una respuesta mejor desde el punto de vista inmunitario y tienen un porcentaje mayor de eficacia en la prevención, que otras. De todas maneras son porcentajes y yo nos habría decir si realmente, hasta que no se vacune mucha gente en el mundo se puede realmente a firmar esos porcentajes. Pero lo cierto es que se pretende que aquellas personas que tienen mayor riesgo sanitario estén cubiertas con las vacunas con mayor porcentaje de eficacia demostrada hasta el momento.

 

HS: Claro, ahí estaría la Pfizer.

AD: Ahí estaría la Pfizer.
La Sinovac de todas maneras tiene un porcentaje de eficacia importante, pero un poco menor; por eso no sería para aquellas personas que están realmente en mayor riesgo.
Es opinable. Porque lo que es opinable también es la velocidad con la cual yo administro la vacuna independientemente de cuál sea. Pero en este sentido el GACH (Grupo Asesor Científico Honorario) ha estado trabajando y es gente demasiado respetable como para no creer en ellos.
Si a mí me dicen, yo vacunaría con la primera vacuna que tenga a la mano para parar -de antemano- la transmisibilidad y generar lo antes posible la inmunidad rebaño. Pero claro, hay poblaciones que mientras tanto, porque esto se va a demorar, está mucho más en riesgo que otras por su contacto, por su exposición; por eso es lógico que se pretenda la mayor seguridad para esos que tienen mayor riesgo. He ahí la diferencia.

 

HS: Una consulta de una trabajadora de un hospital público que dice: “Ya que usted comentó esto de que las vacunas contra el Covid se han saltado etapas, ¿considera que son seguras respecto a los efectos secundarios?”, dice. “Soy una de las que no me quiero vacunar porque mi hemisferio racional me dice que trabajo en el hospital Covid y hace un año que estoy en contacto directo con positivos y no me he contagiado”, dice.

AD: Eso es porque ha tomado adecuadamente todas las medidas necesarias para evitarlo y eso es lo más importante. La mejor vacuna es tomar todas estas medidas que estamos hablando.
Ahora, de todas maneras, la posibilidad de reacciones adversas es bajísima, en el Uruguay -si es que llegan a producirse- están de alrededor de una en cien mil, o por el entorno. Es decir, son cifras similares a las de otras vacunas.
Yo creo que riesgo / beneficio. Es tanto o mayor el riesgo de enfermarse si tiene una complicación grave por el Covid, que una complicación por la vacuna.  De ahí la vacunación.

 

HS: Claro, porque se hablaba de que por ejemplo estas con esa nueva modalidad del ARN mensajero como se decía, se manejaba que podía llegar a modificaciones genéticas, llegar al genoma, ¿esto se ha ido desmintiendo?

AD: Eso asusta. Pero no.
Creo que se genera en toda cosa nueva, temor. Y es lógico. Todo lo nuevo atemoriza sobre todo con la alta tecnología que uno no llega a comprender. Ahora, uno usa el celular sin preocuparse realmente si puede dar complicaciones, ve de cerca el televisor sin preocuparse si da complicaciones, utiliza enorme cantidad nuevas tecnologías sin preocuparse, incluso alimentos porque hay una cantidad enorme de alimentos que consumimos, que son producidos artificialmente.

 

HS: ¿Cuáles serían los riesgos importantes?

AD: Son sobre todo las personas alérgicas.
El fenómeno alérgico es una reacción, también inmunitaria, inmediata, que sucede por determinado antígeno que está en la vacuna. Pero para eso suelen ser personas que ya han tenido antecedentes importantes de alergias. Cuidado, no siempre es posible identificarlos, de allí la importancia de vacunar y estar atento a la posibilidad de reacción con el antídoto para el fenómeno alérgico al costado que consiste en determinar sustancia. Tampoco es que la reacción alérgica se produce y no tiene tratamiento; no, tiene tratamiento inmediato.
De todas maneras es posible que haya reacciones alérgicas pero en porcentajes bajísimos; seguramente es mucho más riesgoso agarrarse la enfermedad que la posibilidad de tener una reacción alérgica por estas vacunas.
Lo que creo que además fue otro error fue esto del consentimiento informado. Todas las vacunas tienen fenómenos, de alguna manera, posibles colaterales que son indeseables. Todas.

 

HS: Y podríamos decir muchos de los medicamentos, por no decir todos.

 

AD: Exactamente. Todos los medicamentos lo tienen, la aspirina lo tiene; por tanto lo importantes informar adecuadamente.
Pero yo no es que esté en contra de la información, todo lo contrario; lo que no me parece adecuado es que la gente tenga que firmar como un contrato para decir ‘si estoy enterado de la enorme cantidad de riesgos que tiene esto’, porque tendría que ser al revés, ‘estoy enterado de la baja posibilidad que me suceda algo.
No recalcar la posibilidad de que le pase algo, porque es bajísimo eso, entonces se condiciona que la gente no se vacune, y es pero que la gente no se vacune. Entonces esta idea del consentimiento informado me parece catastrófica, la verdad sea dicha.
Yo me voy a vacunar a como dé lugar y cuanto antes mejor. Y con cualquiera de todas las vacunas, no me importa.

 

HAS: Y por ejemplo, si hablamos de la vacuna de la gripe por ejemplo, para compararlo con otras; que hay debates incluso de Médicos que algunos recomiendan darse la vacuna de la gripe -la versión de cada año- y otros que no. ¿En eso es distinto el criterio?

AD: Mire, una vez yo calculé la cantidad de fallecidos por gripe en una epidemia que tomara el 20% de la población –es un trabajo que hice hace años- y calculé que podrían morir por gripe unas 300 personas. Además de eso, el impacto que tiene desde el punto de vista social y económico es enorme, por ausentismo laboral, por morbilidad de otras patologías que pueden generar. Es decir, ¿vale la pena vacunar contra la gripe? Si, vale la pena.
Vale la pena porque si uno se pone a pensar en el número de algunos cánceres, es igual. Es como si uno vacunando impidiera la muerte por un determinado cáncer. Creo que es similar a las muertes anuales por cáncer de mama, no recuerdo ahora la cifra.
Con esto quiero decir que vacunar es una forma de evitar una enfermedad potencialmente mortal. Esa es la idea.

 

HS: 600 fallecen al año por cáncer de mama en Uruguay, estoy mirando rápidamente, datos de la OPS.

AD: Bueno, para que vea, estamos en el orden. La mortalidad más o menos por gripe, depende también del grupo etario, porque no es lo mismo en las personas ancianas que en la gente joven, pero debe andar por ahí. Porque  si uno toma exclusivamente la gripe es una cosa, pero si uno toma las descompensaciones de enfermedades crónicas producidas por la gripe, es otra cosa. Y ahí se va a un número seguramente similar a los 600.

 

HS: Lo más recomendable es que las personas con cuadros de alergia hagan consultas directas a un Médico, entonces.

AD: Sabe que el problema está en que no es posible detectar nunca el fenómeno de alergia con antelación.

 

HS: Pero lo que ya han tenido episodios de alergias.

AD: Pero tiene que ser episodios de alergia importantes; es  decir tomó un antibiótico y se brotó todo de pies a cabeza y le bajó la presión arterial, se inflamó, etc. con esa persona, ojo.

 

HS: ¿Reacciones sólo a medicamentos o a otras cosas como alimentos, picaduras, etc.?

AD: Exacto.
El fenómeno alérgico muchas veces es impredecible. Es muy difícil a veces saber cuándo una persona va a ser una reacción anafiláctica de tal grado que ponga en riesgo su vida. Eso ocurre con un alimento, con una picadura, con un antibiótico, hay gente que toma una aspirina y corre riesgo de morir. Esas cosas son impredecibles, pero no por eso vamos a dejar de vacunar, cuando la vacuna eso lo va a generar en un porcentaje bajísimo.
Hay que pensar en términos de frecuencia en estas cosas. Y la seguridad de la vacuna está además asentada por las posibilidades de tratamiento inmediato del fenómeno que puedan determinar, en este caso la reacción alérgica.
Hay otras complicaciones tardías de las vacunas, muchas más. Por ejemplo la vacuna de la gripe tiene posibilidad de terminar un (síndrome de) Guillain-Barré. ¿En qué porcentaje? En menos de uno en cien mil.

 

HS: ¿Qué es eso Doctor?

AD: Es una enfermedad neurológica, son enfermedades neurológicas que desde el punto de vista inmunitario también es hasta difícil -por su bajísima frecuencia- realmente decir que fue producida por la vacuna. Pero suele -en determinados casos- puede haber implicancias de ese tipo; pero son tan, tan extremadamente raras, que cuando uno compara la ventaja de evitar la enfermedad, no tiene dudas.
Nadie duda de vacunarse contra el tétano o contra la difteria. No se duda y también tienen riesgos.
Hay, junto con las vacunas, determinadas cosas que se ponen además de los componentes del agente, que son cosas adjuntas que se utilizan para despertar todavía más la inmunidad, que son a veces los responsables de estas cuestiones pero que son necesarias para realmente que la vacuna sea eficaz. Pero eso provoca reacciones a rarísima distancia.

 

HS: ¿Siempre en la balanza es mucho mayor el efecto positivo de la vacunación?

AD: Pero pensemos cómo cambió la evolución de la humanidad con las vacunas. Yo le preguntaría a la población: ¿quién vio una difteria ahora?, no existe. ¿Quién vio un tétano? No existe. Bueno, la famosa viruela prácticamente está desaparecida.
¿Alguien puede dudar de la eficacia de estas cosas?
Cambiaron la evolución de la humanidad las vacunas. Fueron realmente el mayor impacto sanitario, junto con las medidas de saneamiento y las medidas de higiene ambiental en las casas y demás. Las vacunas son el otro enorme progreso sanitario de la humanidad.
Entonces ¿de qué estamos hablando?
Claro, cuando yo me presento -yo individuo- tengo un pequeño riesgo, por ahora estoy sano, ay tengo que enfrentar una vacuna, qué me pasará. No, por las dudas no me vacuno. ¡No! El problema es el bicho que tenés circulando en la sociedad en el momento actual, no es la vacuna.

 

HS: ¿Puede ser válido -por ejemplo el personal de Salud- que le ha tocado estar en contacto con casos y que se sienta como que ya ha adquirido inmunidad, que no sea necesario vacunarse?

AD: Para eso lo que hay que hacer es determinar si existen en su sangre los anticuerpos correspondientes.

 

HS: ¿Habría que hacerse esos los test serológicos?

AD: Si uno tiene un test serológico que demuestra tener un anticuerpo adecuado contra el Sars-Cov-2, en ese caso la vacunación no es necesaria.  Pero, lo otro que tampoco se sabe -porque estamos aprendiendo mucho durante esta epidemia- es la duración de estos anticuerpos. ¿Cuánto tiempo duran? Porque se sabe que con el correr del tiempo se va perdiendo la memoria inmunológica, el recuerdo de la gente con la que se tuvo contacto.
Y eso hace que se pueda volver a infectar con el correr del tiempo. Esto en realidad todavía no se sabe con precisión, no se sabe con precisión cuánto demora la inmunidad después de una enfermedad; ni cuánto demora después de las vacunas.
Se presupone por ahora, determinados tiempos, pero todo esto requiere ahora el transcurso del tiempo para que de ahí surja la verdad. Es necesario esperar para poder tener noción precisa de cuánto tiempo dura.
Por ejemplo, algunas vacunas precisan dos dosis porque la primera genera los anticuerpos que realmente se van, entonces la segunda, ahí sí, la respuesta inmunitaria es mayor y perduran muchísimo más tiempo.

 

HS: Bien, doctor Díaz Berenguer, estamos en los minutos finales, leo rápido algunos mensajes para algún comentario final.
Nos escribe desde Colombia Camilo, que si no me equivoco es un Médico uruguayo que se comunica habitualmente, dice: “Saludos muy especiales y mis respetos para el doctor. Excelente forma de explicar el tema de la pandemias y a los que no creen muchas veces son personas que sólo repiten la información que le llega sin validar fuentes y eso lleva al error y más aún cuando son colegas del gremio de la Salud. Hay un principio -si leo bien como lo escribió él- de no maleficencia en la Salud que nos invita a no hacer daño de forma intencional. Y replicar información no verificada es hacer daño de forma intencional”:
Otra amiga la audiencia, Cecilia, le pregunta: ¿Qué pasaría si la vacuna pierde la cadena de frío? Ya que hay una de ellas Pfizer que se ha dicho que necesita muchos grados bajo 0”.

AD: Si, pierde la eficacia.
La cadena de frío en muchísimas vacunas o en casi todas, es algo que se respeta al máximo. Las heladeras tienen hasta un control memoria de las temperaturas que ha tenido, tienen incluso baterías por si hay apagones, etc. Es decir la cadena de frío es regla de oro en casi todas las vacunas, y  hay mucha experiencia en el Uruguay en eso.

 

HS: Nos preguntan y es interesante, hablamos menos de esto, por el tratamiento con plasma de pacientes con inmunidad Covid. ¿Qué puede decirse de eso?

AD: Bueno, es una opción de tratamiento. Es darle el anticuerpo. Siempre y cuando se de en determinados plazos puede ser útil.

 

HS: Bien, podemos este de abusar de su amabilidad para conversar en otros momentos porque quedan muchas preguntas de la audiencia que tenemos la responsabilidad de guardar y combinar con Usted para conversarlo.

AD: Si, yo creo que lo más importante es informar adecuadamente a la población, porque creo que lo que se ha dicho -que era dar consejos, normas- y no se ha explicado el por qué. Y a la gente, a nosotros -y me incluyo- no me gusta que me lleven a los ponchazos.
Yo quiero que me expliquen el por qué de las cosas.

 

HS: Eso en todo debería ser.

AD: En todo, debería ser en todo. Es la forma de relacionarse entre los seres humanos, es la forma -entre comillas- de “democracia participativa”, porque importa en esto más que nunca, que la población sea el sujeto fundamental de la acción.
Somos nosotros, cada uno en su casa, cuando va al almacén o va al supermercado, la forma de conducirse para evitar la epidemia.
No hay otra. Somos nosotros los responsables.

 

HS: Está el tema del tapabocas, que se lo que se cuestiona también desde esos grupos llamados negacionistas

AD: Hay un trabajo muy sencillito. Hay dos formas hacer diagnóstico de la existencia del virus. A través del hisopado y a través del cultivo en células del virus. Son las dos formas fundamentales, el cultivo células demora mucho.
Pero si un enfermo con Covid usted lo hace toser a través un tapabocas y frente al tapabocas le pone las células de cultivo para el desarrollo del virus, sucede qué con el uso de tapabocas -sobre todo con el N95- no se cultiva absolutamente ningún virus.
En cambio con tapabocas de mala calidad o sin tapabocas, el cultivo se desarrolla en enorme cantidad de virus.
¿A qué voy con esto? A que la forma de evitar la salida del virus de una persona a otra, es a través del tapabocas.
No se hizo en sentido contrario, pero basta esto para demostrar que si yo tengo el virus y me pongo un tapaboca, no puedo contagiar a otro, si el tapaboca es eficaz y lo coloco correctamente.
Lo que se hizo además fue encontrar en las superficie internas del tapabocas los virus, como diciendo realmente el individuo había expulsado el virus pero quedó atrapado en el tapabocas y no fue más allá del tapabocas.
Y esto existe como demostración eficaz, en el sentido del paciente enfermo hacia el exterior. No se ha hecho que yo recuerde por ahora, debe haber, -hay 80.000 trabajos sobre Covid en lo que va del año se imagina que es imposible asimilar todas- en el sentido contrario, cuánto inhalo yo de partículas a través del tapabocas,  eso no está dicho todavía. Pero si se sabe que disminuye la posibilidad de que el individuo se contagie.

 

HS: Muy bien, doctor Álvaro Díaz Berenguer muchísimas gracias por la amabilidad de este tiempo y a cuenta de de comprometerlo al aire de poder conversar una mañana de los próximos días. Muy amable. Hasta pronto.

AD: Buenísimo y a las órdenes. Lo único que les pido es que me digan sobre qué vamos a hablar para que yo saque información científica adecuada a eso que vamos hablar, para poder aportar la última información disponible.
Gracias a ustedes.