El doctor Marcos Levaggi Santos, quien se encuentra representando a un grupo de personas o inversores damnificados por la situacion de ‘’Conexión Ganadera’’, manifestó a EL TELEGRAFO que no es tan optimista como advierte “en algunas opiniones que se han vertido en la prensa”, explicando que “si bien nadie tiene claro cuál es la situación patrimonial real”, el panorama a su juicio “es peor de lo que muchos advierten”.
Sostiene que “los rumores y corrida comenzaron mucho antes de lo que salió en la prensa, y la dirección de Conexión Ganadera estaba más bien ‘atajando penales’ e intentando sostener el esquema, más que destinando tiempo a preservar sus activos”.
Agregó que “esos semovientes que puedan estar en el patrimonio de Conexión Ganadera, no están mayoritariamente bajo su órbita de contralor; por tanto, no se sabe de su existencia real, de las pariciones, de la mortandad ni sanidad de los mismos. El productor ganadero entiende claramente a lo que me refiero”, enfatiza.
“Pero si a eso le agregamos que gran parte del ganado estaba a nombre de los propios inversores, y que los balances contables y las declaraciones de existencia no reflejan la realidad –como declaró el propio contador de la empresa y Carrasco en el streaming que se realizara oportunamente–, son elementos que a mi juicio, crean una tormenta perfecta y una situación realmente compleja”.
Consultado sobre cuál es la situación a su juicio, las expectativas y qué horizonte maneja con sus clientes, sostuvo que “por deformación, siempre intento ser menos optimista y plantear escenarios malos, para trabajar con mayor énfasis y estar siempre alerta en las posibiles hipótesis y escenarios que se suscitan, pues esto es muy dinámico.
Pero en este caso, ni siquiera es necesario exagerar el panorama para imaginarse esos escenarios”, dijo.
“El tema es realmente delicado, y la realidad se va a conocer –si es que se logra conocer a cabalidad– dentro de un tiempo. Existen muy buenas referencias del abogado Alfredo Ciavattone, designado interventor provisorio –al día de hoy–, y posiblemente futuro síndico del concurso”. Entiende que “menuda tarea tendrá, pues hay distintos tipos de contratos y distintas situaciones de cada uno de los inversores”.
Levaggi sostiene que es importante agregar que “tampoco se conoce, de momento, la composición de la masa activa concursal, y no descarto que sobre todo el activo, sea inferior a lo que se menciona por parte de la empresa o el contador, por la realidad que te mencionaba anteriormente”.
“Ahora bien, si analizamos los contratos, lo que dice –en algunos casos–, es que se vende ganado a los inversores, que, por lo tanto, son sus propietarios; esto sin dudas agrava la situación”.
Explicó que el ganado –en algunos contratos–, “se entregaba en administración a Conexión Ganadera, que a su vez les aseguraba un porcentaje fijo de rentabilidad. Lo cual ya de por si constituye un oximoron, esto es, una contradicción en sí misma, pues no pueden derivar rentas fijas de un negocio esencialmente variable. No obstante, al finalizar el plazo contractual el inversor podía retirar el capital o renovar el contrato”.
Levaggi precisó que “supongamos que esto, como lo creo, puede llegar a ser un negocio simulado, lo cual es una cuestión que se debe resolver judicialmente. Esto implica que para que veamos la realidad del negocio simulado, hay que tramitar un proceso ordinario de simulación, que corre por carriles diferentes al de la vía concursal, y no se llegaría según mi opinión a tiempo por lo que, eso complejiza la situación”.
El profesional sanducero explicó que se presenta una disyuntiva sobre “si los inversores son acreedores por una suma de dinero o propietarios de ganado. Por tanto, hay dos hipótesis”, sostiene. “Por ejemplo, si tal cual surge de la letra del contrato, los inversores son propietarios de ganado, lo que tienen que hacer es reclamar en el concurso que se les entregue el mismo pues no sería un activo de la masa concursal, esto es, de Conexión Ganadera”.
Pero ¿que pasa si se trata de un crédito, que sería la segunda hipótesis?. “Allí menuda tarea tendrá el síndico, pues deberá decidir si reconoce la calidad de acreedores a los inversores, en cuyo caso, no podría incluir el ganado de su propiedad,o bien, se generará esa disputa intraprocesal en el concurso”.
“Ahora bien, si les dispensa un tratamiento como acreedores –a los inversores–, como realmente lo eran, entonces es muy probable que otros impugnen la lista de acreedores, en particular aquellos cuyo ganado no está, pues ese reconocimiento implica necesariamente una disminución de posibilidades de recuperar algo más de lo que ya perdió”.

