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Sionismo, genocidio y su política de Hasbará (*)

Foto: Jan Junis en el Sur de Gaza , 2 de febrero 2024

El régimen israelí y su política que suelen denominar de “diplomacia pública” basado en la estrategia de Hasbará (esclarecimiento en hebreo) tiene como objetivo fundamental el lavar la imagen de un régimen genocida, usurpador y belicista como es el israelí.

La entidad nacionalsionista, administrado por sexta vez por el criminal de guerra y que ostenta el cargo de primer ministro, Benjamín Netanyahu, sobre todo a partir de la agresión contra la Franja de Gaza y Cisjordania del año 2008-2009 denominada Operación Plomo Fundido comenzó a delinear una estrategia de contención frente a la ya consolidada imagen genocida del ente nacionalsionista. Netanyahu, junto a los dirigentes de su partido, unido a diversas entidades ultranacionalistas, militares, ortodoxas y colonialistas, intensificaron con apoyo estadounidense un trabajo de revisión de los procesos políticos y militares que se llevaban a cabo contra Palestina. Para ello se creó un órgano de Relaciones Públicas, una oficina de carácter centralizado dependiente del gabinete del primer ministro israelí.

Lavado de Imagen del genocidio

Esta delegación, denominada Dirección General de Información Nacional tiene la función de coordinar lo que en hebrero se denomina la Hasbará o “explicación, esclarecimiento o dar luz sobre algo” destinada a efectuar un trabajo de propaganda de las supuestas “bondades” que ofrece al mundo y a la región la entidad sionista y cuya narrativa central se ejecuta en torno al eje de sostener que: el nacionalsionismo no ejecuta una política colonial y criminal, sino que se defienden de un mundo que los quiere volver a aniquilar. La crónica apelación al holocausto que sirve de muletilla permanente, para victimizarse una y otra vez. Una propaganda que trata de mezclar el sionismo con el judaísmo, de tal forma que cualquier crítica a la política sionista se considere como antisemita o antijudío.

En un trabajo presentado hace ya ocho años señalé que, la puesta en marcha de la Dirección Nacional de Informaciones Israelí y su política de Hasbará, con presupuesto secreto (pero que se estima en al menos 500 millones de dóalres) ha significado, por ejemplo, la creación de entidades que comenzaron a operar en todas las regiones del mundo, con especial énfasis en África y América Latina. Esto, porque el lobby judío en Estados Unidos, Francia e Inglaterra tiene tal poder y manejan medios de comunicación tan evidentes, que determinaron el enfocarse y destinar esfuerzos a aquellos gobiernos y sociedades de países donde ese lobby judío es menos fuerte y requiere forzar a los políticos de esos países y sus medios de comunicación a difundir el mensaje sionista, apelando en ello, en muchas ocasiones al chantaje, la compra de medios de comunicación y la corrupción de políticos y funcionarios de gobierno. 

Para ello, el destinar esos cientos de millones de dólares al año, con  apoyo de gobiernos de países como Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Argentina, entre otros y las principales cadenas noticiosas del mundo occidental – gran parte de ellas en manos sionistas – para que ese lavado de imagen sea replicado por judíos – fundamentalmente – y no judíos que suelen ser invitados, con todos los gastos pagados por algunas semanas, a los territorios palestinos ocupados que los sionistas denominan Israel. Estudiantes, grupos parlamentarios, líderes religiosos, principalmente evangélicos, personajes públicos con influencia en sus países, periodistas, académicos, funcionarios de gobierno en temas específicos: acuíferos, tecnología militar, tecnología de espionaje, entre otras.

Lo mencionado, persigue no sólo presentar a Israel como una especie de luz en la oscuridad, la mayor democracia de Asia occidental, como suelen vender su sociedad de etnocracia y fundamentalismo, sino también utilizar técnicas de adoctrinamiento estilo goebbelianas, mediante lo que llaman acciones de liderazgo que consiste, según su programa de construcción de relatos hegemónicos del sionismo en:

Brindar relatos de primera mano de lo que según el nacionalsionismo ocurre en la región y en específico con el pueblo palestino. Todo esto bajo una óptica de supremacismo judío, una visión de mundo racista y de incitación al genocidio.

Entrega de baterías de información, recursos y herramientas, que permitan capacitar y adoctrinar a esos futuros fanáticos pro-sionistas de tal manera que ejerzan una labor de activismo proisraelí en los campus universitarios de los países de los cuales provienen. En los centros laborales, medios de comunicación e instituciones gubernamentales donde están enquistados. La idea más relevante es combatir lo que narrativa falsaria sionista denomina el antisemitismo y la propaganda antisraelí.

Facilitar el desarrollo de habilidades como personajes influyentes en redes sociales con el relato determinado desde los organismos y departamentos especiales de manipulación y desinformación, que dependen directamente de la oficina del primer ministro del régimen israelí y del propio ejército ocupante israelí.

Uno de esos programas en el denominado Hasbara Fellowship  con objetivos publicitados como una especie de curso de formación continua a través de una detallada programación de actividades y elementos formativos. La idea es crear a activistas que sean capaces de defender a toda costa a un régimen cuestionado y cuya imagen internacional es calificado como genocida, usurpador, belicista y racista.

Recorrer aquellos puntos más críticos de los territorios palestinos ocupados, considerados estratégicos. Ello implica un tour por las fronteras con Siria, El Líbano, la bloqueada Franja de Gaza, ciudades Cisjordanas – incluyendo en ello Al Quds (Jerusalén) donde suelen reunirse con los colonos más extremistas, virulentos y fanáticos del sionismo, entre ellos rabinos que suelen tener un discurso de odio y exterminio contra los palestinos y los pueblos árabes en general.

Capacitación teórica y práctica en técnicas de oratoria, creación y gestión de contenido en redes sociales y otras formas efectivas de derrotar lo que este programa sionista denomina “las campañas antiisraelíes”

Visitas a organizaciones ligadas a la sociedad israelí, universidades, centros académicos, como también a empresas de tecnología, industria militar a lo que se une el encuentro con parlamentarios y miembros del poder judicial del ente infanticida israelí.

Llevar a adelante la creación y puesta en práctica de planes de impacto estratégico; comunicarse eficazmente sobre Israel, construir relaciones con otros grupos de estudiantes, planificar y organizar iniciativas del campus y responder las preguntas difíciles sobre Israel.

Encuentros con líderes de opinión judeo-sionistas. Funcionarios de gobierno y de la cancillería israelí. Altos mandos militares, periodistas y los voceros del ejército ocupante, asignados a distintas vertientes de la sociedad israelí, entre ellos el colono militar uruguayo Roni Kaplan que suele atender a los visitantes latinoamericanos.

(*) Extraído de un artículo de Pablo Jofré Leal escrito para Hispantv

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