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Memoria, juicio y castigo

Desde Radio 36 Centenario no olvidamos lo que ocurrió, antes, durante y después de la última dictadura cívico militar en Uruguay con cientos de compatriotas que fueron detenidos , torturados y desaparecidos.

MARÍN, Edison. Muerte: 3/6/72 – Tortura.

Obrero agrícola de 40 años de edad, oriundo de Florida. Apresado el 2 de junio de 1972, muere el 3/6/72 en el Hospital Militar, a consecuencia de las torturas recibidas en el Regimiento de Caballería Nº 4.

Marín fue puesto de plantón, golpeado, estaqueado, siempre encapuchado.

Finalmente fue hecho destrozar por perros amaestrados. Falleció en el Hospital Militar, solo e incomunicado.

De Marín se puede decir que empezó a tener conversaciones con el MLN-T a los dos días de la caída de Almería, en setiembre de 1970.

Llevaba varios años preso y se sabía que además de ser callado, parco y serio, siempre había mantenido lo que se puede llamar la moral de la cárcel.

Se estimaba que era un hombre de confianza, que no era confidente de los milicos.

A partir de su acercamiento, Marín comenzó una relación más estrecha con los compañeros, que se transformó rápidamente en una relación política. A medida que empezó a enterarse de lo que planteaban los tupamaros, tenía charlas cada vez más políticas y a pesar de que apenas sabía leer y escribir, estudiaba todos los documentos y libros que se le pasaban.

Tenía un tesón de hierro y por su cuenta comenzó a explicar a los demás presos todo lo que los tupamaros hablaban dentro de la cárcel sobre revolución, pobres y ricos, socialismo y capitalismo.

Tenía un odio de clase increíble; había que cuidar de no cargar las tintas cuando se conversaba de las injusticias porque era muy sensible a esas cosas y le impactaban terriblemente.

Cuando pensaba en la revolución, se imaginaba actuando en el interior como hombre de campo que era. Había trabajado de chico en la estancia de los Heber como peón, esquilando y haciendo todas las faenas rurales de manera que cuando se le daban explicaciones sobre los problemas de los rancheríos, de la situación de los peones rurales, de la miseria de los pueblos del interior, los comprendía con mucha facilidad porque él mismo los había vivido.

Fue una especie de puente entre los presos políticos y los comunes.

Siempre entendía la situación que se planteaba así como invariablemente se colocaba en los lugares más comprometidos o peligrosos para desarrollar las tareas que se definían.

Después de la fuga del Penal de Punta Carretas se destaca más aún en su militancia.

El Gaucho Marín se ganó la admiración y el respeto de todos los compañeros.

Fue torturado durante toda una noche para hacerlo traicionar lo que él sabía era la dirección de un colaborador y no la dijo. Lo mataron a golpes. Murió sin decir lo que sabía.

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