Cristina Fernández de Kirchner fue proscripta este martes por decisión de la Corte Suprema de Justicia y no podrá ser candidata en las elecciones legislativas bonaerenses de septiembre.
El máximo tribunal selló la suerte de la expresidenta en la causa Vialidad apelando a un recurso legal tan técnico como peligroso: el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Se trata de una herramienta que permite rechazar recursos extraordinarios sin revisar los expedientes ni argumentar los motivos.
Los fiscales Luciani y Mola pidieron la inmediata detención de Cristina Kirchner y el decomiso de sus bienes.
En tanto, el tribunal oral federal N 2 indicó que la exmandataria tiene cinco días para presentarse, al tiempo que le pidieron a la ministra Bullrich una dependencia de fuerzas federales que cumpla con las condiciones para alojar a Cristina Kirchner.
La norma, que en su texto autoriza a la Corte a desestimar planteos “según su sana discreción” cuando no advierta “agravio federal suficiente ni trascendencia institucional”, está en el centro de la escena por el peso político de la decisión.
Con la invocación del artículo 280, la Corte Suprema no emite juicio respecto de si Cristina Kirchner es inocente o culpable, solo dice que el máximo tribunal se reserva el derecho que pronunciarse sobre el tema y, así, quedó firme la sentencia de la Cámara Federal de Casación Penal.
De esta manera, la condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos dispuesta por un tribunal inferior quedó firme. Así, Cristina quedó legalmente impedida de competir en las próximas elecciones legislativas, donde ya oficializó su candidatura por la Tercera Sección Electoral bonaerense.
No es la primera vez que la Corte apela al 280, aunque el contexto transforma este caso en una decisión de mayor voltaje institucional. Desde organismos de derechos humanos hasta constitucionalistas advierten que utilizar esta vía rápida en una causa con irregularidades probadas –incluidas recusaciones, fallos divididos y cuestionamientos internacionales– sería consolidar la persecución judicial que pesa sobre la vicepresidenta desde hace más de una década.
En las semanas previas, la Corte ya había dado indicios: rechazó la recusación contra Ricardo Lorenzetti, despejando el camino para una resolución exprés. Además, el recurso de queja de la defensa fue parcialmente desestimado, y los tiempos procesales, que suelen extenderse por años, en este expediente avanzan a velocidad récord.
“El problema es político, no jurídico. Acá ya de lo jurídico no queda prácticamente nada”, dijo el abogado Marcos Aldazabal en diálogo con AM 750. Aunque no representa a Cristina en esta causa, sí conoce el ritmo de Comodoro Py y advirtió que una decisión tan grave tomada sin fundamentos sería “de una enorme gravedad institucional”.
La Corte tenía tres caminos: aplicar el artículo 280 y clausurar la discusión; abrir el recurso extraordinario, lo que implicaba estudiar las irregularidades denunciadas y las discrepancias en las condenas –la Procuración pidió 12 años de prisión y se dictaron 6–; o aceptar las apelaciones de la defensa.
Desde la causa Ciccone hasta Memorándum con Irán, la Justicia federal acumula fallos donde la política y los intereses corporativos suelen pesar más que los expedientes. Como en los viejos tiempos de la “mayoría automática”, la Corte vuelve a ubicarse como árbitro en un partido donde el resultado puede conocerse antes de que se juegue. El exjuez Eugenio Raúl Zaffaroni alertó que una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que ratifique la condena a Cristina Kirchner podría derivar en un «caos total» que provoque una crisis institucional en la Argentina.
En una entrevista con la 750, afirmó que se trata de una causa de «enorme trascendencia institucional» y buscan «sacar del medio a la presidenta del principal partido opositor». «¿Se van a animar? No lo sé, yo creo que hoy no va a pasar nada. Me parece que si se iba a resolver hoy, ya habría pasado», afirmó.
Para el exjuez de la Corte, los actuales magistrados del tribunal «mandaron un mensaje» al rechazar la semana pasada la recusación de la expresidenta al juez Ricardo Lorenzetti. «Eso se puede hacer cuando es demasiado obvio que una recusación es solo un pretexto para demorar. Pero esta no era tan evidentemente un pretexto», alertó.
Por otro lado, Zaffaroni afirmó que “el fascismo es imperialista», y calificó el escenario actual como de «autoritarismo» que «tiende al totalitarismo». «Es un tipo que legisla por decreto, con un triunvirato por Corte Suprema. Estas cosas pasan solo en Argentina. Este es el tercer triunvirato. Uno de ellos, además, es abogado de Clarín”.
Y se preguntó: “¿Qué te parece una democracia donde, a través de un triunvirato, se pone presa a la presidenta del principal partido opositor? Nos estamos peruanizando. Es lo mismo que tener a Castillo preso, solo que Cristina no hizo ningún discurso”.
“Pero esto es una característica de que institucionalmente hay un desastre, un caos total. Se cayeron las instituciones republicanas”, agregó.
Para Zaffaroni, el cambio que se debe hacer es profundo: “En Argentina tenemos cerca de 3.000 jueces, de los cuales hay unos 25 o 30 haciendo este desastre. El resto no tiene nada que ver. Lo que pasa es que tenemos una estructura judicial demencial”.
“No hay control de constitucionalidad en serio. Cada cual dice lo que quiere, según su propio criterio de interpretación. Pero eso ya lo había detectado Sampay en 1949. Esto no es un Poder Judicial”, denunció.
En este contexto desolador, el exjuez fue optimista y aseguró que “este diluvio va a pasar” y que “algún día va a llegar la paloma blanca” de la paz. “Pensemos que con algunas leyes se puede hacer un Poder Judicial decente. Hacer un Poder Judicial que no sea esta magistratura que tenemos hoy, que no es un Poder Judicial”, enfatizó.

