Desde Radio 36 Centenario no olvidamos lo que ocurrió, antes, durante y después de la última dictadura cívico militar en Uruguay con cientos de compatriotas que fueron detenidos , torturados y desaparecidos.
RODRÍGUEZ MUELA, Nelson Santiago, «El Charla». Muerte: 11/8/72- Asesinado en Uruguay.
Nacido el 4 de octubre de 1947 en Montevideo. Estaba casado, trabajador de ANCAP, estudiante , militante del Partido Comunista Revolucionario.
A fines de julio se había realizado una asamblea sindical por la detención que sufrían 10 trabajadores de ANCAP y allí Santiago -nombre por el que lo reconocían sus conocidos- había hecho uso de la palabra para plantear la necesidad de movilizarse con firmeza por los compañeros presos, propagandear masivamente la situación y cambiar radicalmente las formas de reclamar por su libertad.
Varias anécdotas hablan de su forma de ser, Ramón Tremensano, compañero de trabajo en ANCAP, relata lo siguiente: “Era un tipo raro y te aclaro por qué: ahora, que hay tanto egoísmo en todos lados, tanto pensar en uno mismo, que cuando encontramos un ser humano capaz de compartir lo poco que tiene, nos resulta medio raro.
Era un ser humano bueno a carta cabal. Muy reflexivo y sabía dialogar. Recuerdo que había un gerente muy podrido, muy sinvergüenza. Un día lo mandan a Santiago a llevarle un libro. Llega, golpea la puerta y el gerente le dice «espere»
Estuvo una hora parado esperando que este buen señor lo recibiera. Cuando se le ocurrió lo atendió. Yo le dije pero Santiago, ¿cómo no armaste un poco de escándalo, cómo dejaste que te tuviera parado ahí? Y el flaco me miró y me dijo: «No ¿para qué? Él se cree que es mejor que yo porque me estuvo haciendo esperar y no se da cuenta que el idiota es él, que me estuvo haciendo perder una hora de trabajo. Él es el que me tiene que hacer rendir a mí y no al revés»
Su compañera mostraba otras facetas de la personalidad de Santiago al relatar «El último tiempo lo vivimos en una casita pasando Aparicio Saravia, atrás del barrio Borro. La habíamos arreglado y estábamos muy a gusto allí. Éramos muy felices. Teníamos una gran relación con los vecinos. Sentían un gran afecto por él porque siempre estaba hablando con ellos. Si alguien venía a pedir un poquito de yerba, intentábamos poder darle; cuando se enfermaba algún vecino, él se preocupaba por dar las vueltas, encontrar algún compañero para que lo atendiera, ver dónde se podían conseguir los remedios. Los domingos salía a jugar al fútbol. La puerta de casa siempre quedaba abierta y nunca nos faltó nada a pesar de ser un barrio muy carenciado, al contrario. Una vez vino con unas semillas de zapallo que le habían traído de China y las repartió entre varios vecinos. La cosa es que las plantas empezaron a crecer y dieron unos zapallos gigantes y bien amarillos. Desde ese día no sólo nos dejaban zapallo en la puerta en un canastito, sino también otras verduras y huevos».
Este Santiago es el que el 11 de agosto del 72 cuando se realizaba una reunión de padres, estudiantes y profesores en el local del Liceo 8, y al irrumpir una banda fascista armada, enfrentó a la patota con lo que encontró a mano, intentando defender al liceo y a sus compañeros.
La superioridad numérica, las armas de grueso calibre, la impunidad para actuar, permitieron que los asesinos lo acorralaran contra una pared y lo balearan por la espalda con toda cobardía.
Si bien la patota de aproximadamente 40 personas actuó con toda impunidad, la reacción de quienes fueron atacados y la dimensión que adquirieran los hechos obligó a las FF.CC. a detener a algunos de los agresores que de todos modos fueron puestos en libertad casi en forma inmediata.
Dijo su padre, José Rodríguez: «Es un orgullo para mí todo lo que hizo mi hijo. La conducta que tuvo. Le encantaba el fútbol y era un fenómeno como arquero. También le gustaba la música y enseñar a los niños. Aprendió a tocar el acordeón a piano y la guitarra. Era muy compinche con su hermana. Un día el sinvergüenza que mandaba más cuando lo tenían preso me dijo «tenga cuidado que a su hijo se lo van a matar». Yo no me olvidaré nunca ni de esa cara ni de esa frase.
¿Se imaginan cómo me sentí yo cuando me enteré que algunos amigos le aconsejaron a mi hijo que no fuera esa noche al liceo porque la cosa venía fea y él les respondió «el que abandona la lucha es un cobarde»?
¡Así era mi hijo! Defendió el liceo con su sangre, pero cumplió. Quedó todo impune, pero yo sé los nombres de todos los asesinos. Conocidos «jupistas», un actual ministro, el hijo de un ex-ministro, el nieto de un general, un conocido comisario, una profesora, integran la lista de personas que de una u otra manera estuvieron involucradas en este asesinato.
Se estima que más de 200 mil personas participaron en el sepelio de Santiago”.
¿Está de más decir que el crimen de Nelson Santiago Rodríguez Muela permanece impune?
PEREZ LUTZ, José María «Goyo». Muerte: 11/8/72.
Nació el 8 de noviembre de 1944 en el departamento de Flores. Estaba casado, era estudiante y funcionario de la Facultad de Agronomía. Militante el MLN-T, tenía 27 años al momento en que fue asesinado.
En base a declaraciones de detenidos que daban cuenta de una cita que mantendría Pérez Lutz en Gral. Flores y Luis A. de Herrera, concurren las fuerzas represivas. «Goyo» -que estaba acusado de integrar el comando que ajustició a Delega y Leites- emprende la retirada cubriéndose a balazos y fue muerto en el lugar.
ALFARO VÁZQUEZ, Daniel Pedro. Detenido-desaparecido el 11/8/77 en Argentina.
Nació el 31 de diciembre de 1946 en Montevideo.
Militaba en el Movimiento 26 de Marzo y se había ido a vivir a Chile, desde donde parte hacia la Argentina al producirse el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende.
En Argentina se casa y tiene una hija, pero poco tiempo después se separa y forma una nueva pareja con la que vivía en la calle Rincón esquina Alsina de la Capital Federal.
El 11/8/77 sobre la medianoche se produce un operativo en el que vehículos blindados bloquean la calle y un grupo de hombres armados “a guerra” ingresan al edificio y a continuación al domicilio de Daniel Alfaro, desde donde es llevado –encapuchado- con otro joven que es liberado 3 días después. Una vecina que vio la puerta violada hizo la denuncia, pero la Seccional 6ª de Policía Federal le aceptó denuncia de robo, no así de secuestro. En 1979 la madre de Alfaro recibió la fotocopia de un documento del Ministerio del Interior que tiene su foto y datos personales y menciona una presunta extradición a Uruguay que se habría producido en setiembre de 1977.
Con esos datos dirigió una carta al presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Consejo de Estado, Federico García Capurro, quien respondió por intermedio del ministro del Interior Gral. Manuel Núñez en una escueta nota que decía: “Por la presente cúmpleme informar a Ud. que el Sr. Alfaro Vázquez, Daniel Pedro, no se encuentra detenido en ninguna dependencia de esta Secretaría de Estado”.
Informe de la Comisión para la Paz (10/04/2003). Anexo 6.5
“Las denuncias específicamente referidas a ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la República Argentina ascienden a 128 (Anexo N° 6).
Considera confirmadas parcialmente las 32 denuncias más, en función de que existen elementos de convicción que permiten asumir que las personas individualizadas en el anexo Nº 6.5 fueron detenidas en procedimientos no oficiales o no reconocidas como tales.
La Comisión para la Paz considera confirmada parcialmente la denuncia sobre desaparición forzada del ciudadano uruguayo Daniel Pedro Alfaro Vázquez (C.I. 1.082.931-3) porque ha recogido elementos de convicción que permiten concluir que:
1. Fue detenido el día 11 de agosto de 1977, en su domicilio de la calle Rincón 210, 3er piso “F” de la Capital Federal de la ciudad de Buenos Aires, sobre la medianoche, por fuerzas represivas que actuaron en el marco de un operativo no oficial o no reconocido como tal.
2. No existen indicios sobre su destino posterior”.

