Desde Radio 36 Centenario no olvidamos lo que ocurrió, antes, durante y después de la última dictadura cívico militar en Uruguay con cientos de compatriotas que fueron detenidos , torturados y desaparecidos.
GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Ángel Eduardo. Muere el 23/12/75 en Argentina.
Nacido el 27 de julio de 1950 en Montevideo, tenía 25 años al momento de su muerte. Era militante del MLN-T (Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros).
Angel estaba radicado en Argentina desde 1974 y militaba en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). El 23 de diciembre de 1975 participa en la operación posteriormente conocida como “Monte Chingolo”, donde un grupo de combatientes intentó “copar” el Depósito de Arsenales “Domingo Viejobueno” en la localidad de Monte Chingolo.
A partir de allí es dado por muerto y resultan infructuosas las intensas gestiones de su madre, Blanca Margarita Rodríguez de Bessio, para ubicar sus restos. Esta búsqueda de su madre, terminó convirtiéndola en una detenida-desaparecida que el 16 de mayo de 1977 en Argentina fue sacada de su domicilio por hombres armados que agredieron y causaron destrozos en la vivienda. Continúa desaparecida hasta la fecha.
Años después un familiar de ambos obtiene datos precisos que permiten ubicar los restos de Angel Eduardo en el Cementerio de Avellaneda. Treinta años y un mes después del combate de Monte Chingolo aparecieron planos y certificados que arrojan luz sobre ese episodio sangriento: cómo fueron enterrados en una fosa común del cementerio de Avellaneda 49 cuerpos de guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), según documentos inéditos a los que accedió el diario Clarín:
En la tarde del 23 de diciembre de 1975, un comando del ERP intentó copar el Depósito de Arsenales «Domingo Viejobueno” en Monte Chingolo. La operación había sido delatada por un espía del ejército infiltrado en el ERP, llamado Jesús Ranier. Algunos sectores especularon que a los militares que ya estaban preparando el golpe contra Isabel Perón no les convenía abortar ese ataque para propiciar un clima de caos que justificara el golpe y también para asestar un golpe mortal a la guerrilla.
Lo que ocurrió dentro del cuartel, ubicado en un borde del municipio de Lanús que linda a modo de «tres fronteras» con Quilmes y Avellaneda, fue contado por varios testigos además de existir una causa judicial -la 820.902/75- sobre los hechos. Oficialmente hubo seis militares muertos. En cuanto a los muertos civiles, se estimó cerca de un centenar. Poco se supo del destino de los guerrilleros desaparecidos dentro del cuartel.
En una placa colocada en la fosa común del cementerio de Avellaneda, figuran algo menos de 20 nombres. Los memoriosos recuerdan que los cuerpos de los guerrilleros fueron puestos en hilera sobre el asfalto de una calle interna del cementerio, que ya no existe, pero que desembocaba en la Morgue. Antiguos obreros del cementerio, recuerdan los cadáveres, todos desnudos, con un número pintado sobre la piel del pecho y algunos con las manos cortadas. Más allá de los recuerdos, los documentos más interesantes los han dejado un oficial de policía y algunos médicos. El Oficial Inspector Jorge Arnaldo Lino firmó un plano confeccionado en ese momento, que indica quiénes, dónde y cómo fueron enterrados 49 civiles del ERP.
El lugar -dentro del Cementerio de Avellaneda- Lino lo informa a partir de dejar escrito «paredón trasero del cementerio» en un borde del plano. Luego coloca un número de orden de sepultura del 1 al 49. Luego, en pequeños rectángulos, un número que tiene que ser el pintado en cada pecho y la definición del sexo, y finalmente, por fuera del rectángulo, la mayoría de los apellidos. Quedan así dos hileras o «tablones», la más larga junto al paredón, con 30 cuerpos, y una segunda hilera, delante de la primera, con 19 cuerpos. La fosa común que contiene esos cuerpos, hoy delimitada con un muro bajo de adoquines, mantiene esa curva que indica dos «tablones».
En el segundo tablón aparece el apellido González. En estos archivos, también se pudieron ubicar algunas «licencias de inhumación» extendidas por la segunda jefa de la Delegación Quilmes Oeste Seccional 4° del Registro de las Personas bonaerense, Francisca de Satti. En estas licencias hay varios asuntos interesantes. Por un lado, fueron extendidas casi un mes después de los hechos – entre el 21 y el 23 de enero de 1975- y «al sólo efecto de dar sepultura» a esos restos humanos. Esto explica algún recuerdo aislado que dice que los cuerpos estaban en avanzado estado de descomposición.
Además, aparecen los nombres de médicos que extendieron los certificados de fallecimiento: Orestes Marchione, Jorge Pedemonte, Roberto Pasquale y José Albisu, quien se desempeñó como jefe del Departamento de Sanidad de la Policía. Pasquale habría sido revisor de cuentas de la Sociedad de Cancerología de La Plata. Al parecer, estos profesionales se cuidaron de no asentar que las causas de las muertes fueron por acribillamiento. Só1o dejaron asentado que las muertes fueron a causa de «hemorragia interna aguda» o «hemorragia cerebral» o «fractura de base de cráneo».
Lo cierto es que la represión posterior fue tan feroz que no quedaron heridos ni detenidos. Acercarse a estos papeles hace que cobre sentido el testimonio que hiciera un soldado conscripto, asistente de un alto oficial, que participó de aquellos hechos. Contó que en la noche siguiente al ataque «llevaron a un galpón a varios detenidos, los pusieron en hilera y los fusilaron. Yo vomité hasta lo que no había comido»
Monte Chingolo se inscribe en el marco de una contienda de clases en que las fuerzas populares habían pasado a la ofensiva por la revolución y el socialismo y en el cual las fuerzas contrarrevolucionarias, desde junio de 1973, intentaban quebrarla por medio del Terrorismo de Estado. En este contexto político y militar, la decisión del PRT aspiraba a mantener la ofensiva en todo de acuerdo con la tradición revolucionaria mundial.
¿Cómo se explica tanto coraje, tanto heroísmo, tanto despliegue de preparación combativa y combatividad? La única explicación es que los combatientes revolucionarios del ERP estaban conscientes de ser protagonistas de una batalla decisiva por la segunda independencia nacional, esta vez en contra del imperialismo norteamericano, principal enemigo de la humanidad y de los pueblos argentino y de toda América Latina.
¡GLORIA ETERNA A LOS HÉROES DE MONTE CHINGOLO!
Barbate, Daniel Roberto, 21 años; Blanco, Francisco Javier, 21 años; Boca, Hugo Alberto, 17 años; Bonet, Carlos Lucas; Brunchstein, Aída Leonora, 24 años; Bulit, Alejandro; Cejas, Roberto Horacio, 22 años; Cingualbe, Carlos María, 28 años; Colautti, Hugo Francisco, 32 años; Correa, Jorge Alberto, 19 años; Cuello, Francisco Esperito, 31 años; Delfino, Eduardo; Enatarriaga, Nelly Noemí, 31 años; Escobar Bustos, Eduardo César, 23 años; Fabián, Orlando Benjamín, 24 años; Finocchiaro, Norma Concepción, 25 años; García, Ernesto, 20 años; Gatto, Silvia Ana María, 24 años; González, Angel Eduardo, 25 años; Guanziroli, Tristán Gustavo; Islas lbarra, Ismael Alfredo, 50 años; Lafuente, Mónica Silvia, 21 años; Lasorba, Vicente Julio, 25 años; Lezcano, Ana María, 25 años; Liendo, Ana María, 25 años; Lorenzo Rodríguez, Omar Juan; Machado, Carlos Alberto, 23 años; Marabotto de Escobar, María Inés, 16 años; Mastrogiovanni, Alejandro Daniel, 24 años; Menéndez, Luis, 27 años; Mensi, Ruben Víctor, 21 años; Monzón, Ismael Antonio, 19 años; Mosqueira, Víctor Manuel, 19 años; Oroño, Carlos Omar; Paredes, Cristóbal; Ramos Berdaguer, Guillermo Pablo, 21 años; Rinaldi, Nancy Alejandrina, 25 años; Salinas, Guillermo, 35 años; Salvador, Humberto Angel, 22 años; Sánchez, Carmen Gloria, 20 años; Sánchez, Miguel Angel, 24 años; San Martín, Guillermo Horacio, 23 años; Santa Cruz Melgarejo, Abel Jesús, 21 años; Schottenfeld, Gastón Raimundo, 19 años; Siba, Rodolfo; Sportuno, Luis Alberto, 20 años; Stanley, Carlos Horacio, 22 años; Stegmayer, Roberto Bernardo, 31 años; Tauil, Enrique, 26 años; Tisminetzky, Claudio Arturo, 21 años; Valencia, Juan Carlos Antonio, 43 años; Vázquez Valdivia, Víctor, 30 años; Isaurralde, Juana María; Santucho, Maria del Valle, 27 años; Abdon, Elías; Gertel, Angel Salomón; Ledesma, Pedro Eliseo; Arreche, Jorge Omar; Pinto, José Oscar y Benítez, Juan, 23 años.

GOYCOECHEA CAMACHO, Gustavo Alejandro María. Detenido-desaparecido el 23/12/77 en Argentina. Nació el 14 de agosto de 1949 en la ciudad de Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó pero siendo niño, su familia se trasladó a Montevideo.
Militaba en el gremio de la industria Química y en los GAU. Trabajaba como administrativo de la fábrica de jabones BAO S.A., de donde fue despedido en 1973. Estaba casado con Graciela Noemí Basualdo, nacida en la Argentina, país en el que se radicaron en 1974 y donde posteriormente naciera el hijo de la pareja, Nicolás.
En la madrugada del 23 de diciembre de 1977 se monta un operativo gigantesco en las inmediaciones de su domicilio de la calle Gral. Hornos 1480 apto. R de Barracas, Capital Federal y fue secuestrado junto con su esposa.
Uno de los secuestradores fue reconocido por el dueño de un bar vecino como soldado de un cuartel de La Plata. El hijo, Nicolás, quedó en poder de una vecina que avisó a la familia, quien obtuvo su tenencia. La vecina fue citada para ser interrogada respecto a la entrega del niño.
El informe preliminar de la Comisión para la Paz a la Presidencia de la República de octubre de 2002, en el capítulo II referido a: «Denuncias sobre ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina» expresa que:
«Las denuncias referidas a ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina que recibió la Comisión -incluyendo a 3 extranjeros cónyuges de ciudadanos uruguayos también desaparecidos- ascienden a 176.
Las conclusiones son las siguientes: Considera confirmadas parcialmente 34 denuncias más, en función de que existen elementos de convicción relevantes que permiten asumir que las personas que se individualizan en Anexo VIII (en el caso de Gustavo Alejandro Goycochea Camacho y Graciela Noemí Basualdo Noguera de Goycochea en el Pozo de Banfield), fueron detenidas en procedimientos no oficiales o no reconocidos como tales y existen indicios de que habrían estado detenidas en centros clandestinos de detención.

BASUALDO NOGUERA de GOYCOECHEA, Graciela Noemí, “Laura”. Detenida-desaparecida el
23/12/77 en Argentina. Nació el 19 de setiembre de 1956 en Bs As., Argentina.
Vivía en Uruguay, estaba vinculada a los GAU, se casó con Gustavo Alejandro Goycochea Camacho y en 1974 se trasladaron a Argentina, donde al año siguiente tuvieron un hijo: Nicolás Alejandro.
La familia vivía en la calle Gral. Hornos del barrio de Barracas, en la Capital Federal.
El 23 de diciembre de 1977 allí se realizó un operativo que culminó con la desaparición del matrimonio Goycochea-Basualdo y dejaron a Nicolás en casa de una vecina a la que dijeron que iban a volver a buscarlo. Afortunadamente cuando una semana después se presentó una pareja a buscarlo, Nicolás ya estaba con su familia paterna en Uruguay.

MARTÍNEZ SUÁREZ, José Mario. Detenido desaparecido el 23/12/77 en Argentina.
Nació el 12 de febrero de 1943 en el departamento de Florida. Era periodista, escribía en Marcha, Epoca y El Sol. Militante de los GAU, ya viviendo en Montevideo, a principios de 1975 se casó con María Antonia Castro Huerga, también oriunda de Florida y de inmediato emigraron a la República Argentina.
Allí Martínez obtuvo trabajo como periodista. En horas de la madrugada del 23 de diciembre de 1977 su domicilio es allanado por personas armadas de metralletas que se identificaron como miembros de la Policía Federal y Martínez es llevado con su esposa y una tercera persona a quien ya traían encapuchada.
Fue visto en el «Pozo de Quilmes» por algunos sobrevivientes que relataron que habría sufrido un paro cardíaco, -era asmático- siendo atendido por su esposa, que era médica, pero posteriormente, al sufrir un nuevo infarto fue llevado a un centro asistencial aunque nunca regresaron ni él ni su esposa.

CASTRO HUERGA de MARTÍNEZ, María Antonia. Detenida-desaparecida el 23/12/77 en Argentina.
Nació el 3 de setiembre de 1948 en el departamento de Florida. Hizo sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal y más adelante realizó estudios de Medicina en la Universidad de la República, recibiéndose en 1976 de médica psiquiatra. Trabajó en el Casmu como médica practicante externa.
Era integrante de los GAU. En 1975 contrae matrimonio con José Martínez y emigran para radicarse en Argentina, donde María ingresa a trabajar en el Hospital Italiano.
La pareja vivía en la calle Mario Bravo 67, apto. 6º- B, en el barrio de Almagro en la Capital Federal. El 23 de diciembre de 1977, en horas de la madrugada, un grupo de cuatro hombres que portaban metralletas y se identificaron como miembros de la Policía Federal, que llevaban una persona encapuchada, ingresan en la vivienda y se llevan detenido al matrimonio.
Existen testimonios de sobrevivientes de los Pozos de Banfield y de Quilmes sobre la permanencia de María y José en dichos lugares.
La Comisión para la Paz “Considera confirmada la denuncia sobre desaparición forzada de la ciudadana uruguaya María Antonia Castro Huerga de Martínez (C.I. 21.128 del departamento de Florida), porque ha recogido elementos de convicción relevantes que permiten concluir que:
1. Fue detenida, en la madrugada del día 23 de diciembre de 1977, en su domicilio de la calle Mario Bravo 67, 6º-B, Capital Federal, junto a su esposo José Mario Martínez –quien también permanece desaparecido-, por fuerzas represivas que actuaron en el marco de un procedimiento no oficial o no reconocido como tal.
2. Estuvo detenida en los centros clandestinos de detención Quilmes y Banfield.También podría haber estado en el Centro de Operaciones Tácticas (COT 1. Martínez).
3. Fue probablemente “trasladada”, con destino final desconocido, junto a otros uruguayos detenidos, el 16 de mayo de 1978.

SANZ FERNÁNDEZ, Aída Celia. Detenida desaparecida el 23/12/77 en Argentina.
Nació el 23 de setiembre de 1950 en Montevideo.
Había cursado “Primeros auxilios” en el Hospital de Clínicas y luego trabajó como colaboradora en el dispensario del Cerro.
Era militante del Movimiento 26 de Marzo, dirigente barrial por dicho movimiento e integrante del MLN-T (Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros).
En 1974 viajó a la Argentina donde se radicó y vivía en San Telmo barrio en el que junto con otras uruguayas instaló un taller de marroquinería, a la vez que continuaba sus estudios de enfermería.
Posteriormente formó pareja con Eduardo Gallo Castro y ambos se mudaron a la localidad de San Antonio de Padua, Merlo, Bs. As. Es detenida en su domicilio el 23 de diciembre de 1977 junto con su madre, que había llegado desde Uruguay para acompañar a Aída que estaba en avanzado estado de gravidez, muy próxima a tener familia.
Fue vista en el «Pozo de Quilmes», donde luego de 4 días de tortura dio a luz una niña a quien puso el nombre de Carmen y que le fue arrebatada. Su certificado de nacimiento fue firmado por el Dr. Jorge Antonio Bergés, que asistió el parto en cautiverio de Aída.
La bebé fue entregada al matrimonio compuesto por Horacio Fernández y Marta García quienes la inscribieron como María de las Mercedes Fernández.
El 9 de junio de 1999, cuando María de las Mercedes tenía 22 años, el Banco Nacional de Datos Genéticos en Bs. As. confirma su verdadera identidad, era Carmen Gallo Sanz.
En los Tribunales de La Plata se ventiló el juicio contra Bergés y el ex-director de Investigaciones de la Policía de Buenos Aires Miguel Etchecolatz por supresión de identidad. El informe preliminar de la Comisión para la Paz a la Presidencia de la República de octubre de 2002, en el capítulo referido a “Denuncias sobre ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina” expresa:
«4. Las denuncias referidas a ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina que recibió la Comisión -incluyendo a 3 extranjeros cónyuges de ciudadanos uruguayos también desaparecidos- ascienden a 176.
5. Las conclusiones son las siguientes: b. Considera confirmadas 41 denuncias más -sin el respaldo objetivo y formal que presentan los casos referidos en el literal anterior-, en función de que existen elementos de convicción relevantes que permiten asumir que las personas que se individualizan en Anexo VI fueron detenidas y trasladadas a centros clandestinos de detención (en el caso de Aída Sanz Fernández, estuvo en forma alternada en los Pozos de Banfield y de Quilmes) en los cuales como criterio normal y general se dio muerte a las personas detenidas.

FERNÁNDEZ LANZANI de SANZ, Elsa Haydée. Detenida-desaparecida el 23/12/77 en Argentina.
Nació el 16 de enero de 1916, estaba divorciada y era pensionista. Había viajado a Argentina para acompañar a su hija, Aída Sanz, que estaba embarazada a punto de dar a luz.
Es detenida el 23 de diciembre de 1977 junto con su hija en el domicilio de ésta, a la que acompañaba por la proximidad de su maternidad. Fue vista en el Pozo de Banfield donde era brutalmente torturada a pesar de su edad. También existen testimonios sobre su presencia en el Pozo de Quilmes.
El informe preliminar de la Comisión para la Paz a la Presidencia de la República de octubre de 2002, en el capítulo referido a “Denuncias sobre ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina” expresa: «4. Las denuncias referidas a ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina que recibió la Comisión -incluyendo a 3 extranjeros cónyuges de ciudadanos uruguayos también desaparecidos- ascienden a 176.
5. Las conclusiones son las siguientes: b. Considera confirmadas 41 denuncias más -sin el respaldo objetivo y formal que presentan los casos referidos en el literal anterior-, en función de que existen elementos de convicción relevantes que permiten asumir que las personas que se individualizan en Anexo VI fueron detenidas y trasladadas a centros clandestinos de detención (en el caso de Elsa Fernández Lanzani en el Pozo de Banfield) en los cuales como criterio normal y general se dio muerte a las personas detenidas.

CASTILLO LIMA, Atalivas. Detenido-desaparecido el 23/12/77 en Argentina.
Nació el 3 de setiembre de 1930 en Bella Unión, departamento de Artigas. Desde muy joven comenzó a trabajar en la caña de azúcar, siendo fundador de UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) y militaba en el MLN-T. Era soltero, había estado preso en el Penal de Punta Carretas y se escapó en 1971 en el operativo conocido como “El Abuso”.
En marzo de 1972 se trasladó a Chile para poco más de un año después radicarse en Argentina donde continuaba su militancia en el MLN-T y aprendió el oficio de carpintero.
Atalivas vivía con su compañera en la localidad de Laferrere, de la Provincia de Bs. As. cuando el 23 de diciembre de 1977 personal policial y de particular lo detienen en momentos en que llegaba a su casa. Se produce una balacera, la compañera de Atalivas se suicidó cuando entraron las Fuerzas Armadas a la vivienda y él fue llevado a rastras por la policía, quedando montada una ratonera en su domicilio. El operativo duró hasta el día siguiente. Este caso está relacionado con los de Miguel Ángel Río, Eduardo Gallo, Elsa Fernández y Aída Sanz.
El informe preliminar de la Comisión para la Paz a la Presidencia de la República de octubre de 2002, en el capítulo II referido a: «Denuncias sobre ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina» expresa que: «4. Las denuncias referidas a ciudadanos uruguayos presuntamente desaparecidos en la Argentina que recibió la Comisión -incluyendo a 3 extranjeros cónyuges de ciudadanos uruguayos también desaparecidos- ascienden a 176.
5. Las conclusiones son las siguientes:
d. Considera confirmadas parcialmente 34 denuncias más, en función de que existen elementos de convicción relevantes que permiten asumir que las personas que se individualizan en Anexo VIII (en el caso de Ataliva Castillo en el Pozo de Quilmes), fueron detenidas en procedimientos no oficiales o no reconocidos como tales y existen indicios de que habrían estado detenidas en centros clandestinos de detención.

