El gobierno denuncia la intervención de agitadores al servicio de EEUU e Israel/AP
La inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) acusó a Estados Unidos e Israel de orquestar disturbios en Irán mediante un plan deliberado que tiene varias fases y que está guiado por servicios de inteligencia extranjeros y ejecutado por fuerzas terroristas organizadas sobre el terreno, informa la agencia Tasnim.
El organismo afirmó que el enemigo ha modificado su estrategia, transitando desde un ataque frontal hacia la promoción de la inestabilidad interna.
Tasnim reportó: «La organización de inteligencia del CGRI afirmó que las declaraciones intervencionistas descaradas del presidente estadounidense y los funcionarios del régimen sionista en apoyo a los alborotadores, la activación de grupos terroristas y las maniobras militares del enemigo fuera de las fronteras de Irán han dado un nuevo rumbo a las concentraciones violentas».
Donald Trump volvió a provocar al Gobierno de Irán este viernes con sus declaraciones que ciertamente no competen al jefe de Estado estadounidense.
Trump amenazó a Irán que que Washington no permanecerá pasivo si las fuerzas de seguridad iraníes recurren a la violencia contra los manifestantes.
“Más les vale que no empiecen a disparar, porque nosotros también comenzaremos a disparar”, expresó el mandatario en un mensaje directo a las autoridades iraníes en un tono que reaviva la confrontación entre ambos países.
Las protestas en Irán, iniciadas a finales de diciembre, se han extendido por todo el territorio nacional, el motivo principal es económico, donde la ciudadanía expresa un descontento por la depreciación de la moneda y la inflación .
La noche del jueves, la situación se intensificó tras el pronunciamiento de Reza Pahlavi, príncipe heredero en el exilio e hijo del último sah de Persia, derrocado en la revolución de 1979. Pahlavi instó a la población a salir a las calles, lo que dio un nuevo impulso a las manifestaciones y aumentó la tensión política.
Su intervención, aunque simbólica, le dio impulso a la oposición de salir a las calles en señal de protesta.
En respuesta a la creciente movilización, el presidente iraní Masoud Pezeshkian llamó a la “máxima moderación” y pidió evitar cualquier comportamiento violento o coercitivo.
“Debe evitarse cualquier comportamiento violento o coercitivo”, declaró, subrayando la necesidad de diálogo y comunicación con la ciudadanía.
Pezeshkian insistió en que las demandas del pueblo deben ser escuchadas, en un intento por contener la crisis sin recurrir a una represión abierta que podría agravar aún más la situación.
El CGRI también se refirió a los ataques contra bases militares y al martirio de ciudadanos y miembros de las fuerzas de seguridad durante los disturbios, advirtiendo de que la continuación de tales actos es inaceptable y responsabilizando directamente a los autores de estos incidentes terroristas por el derramamiento de sangre ocurrido.
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con intervenir en Irán si se producían muertes de manifestantes. Mientras, Jerusalem Post reportó el lunes que EE.UU. está considerando una intervención dirigida a apoyar a los manifestantes en Irán, mientras que Israel estudia si la reciente captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.
Frente a las declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar protestas como parte de una «guerra blanda», advirtiéndoles severamente que no interfirieran en los asuntos internos de la república islámica.

