Desde el sindicato de trabajadores de UTE afirman que desde hace una década denunciaron que la falta de inversión en mantenimiento, la postergación de obras de mejora y ampliación del sistema, y la alarmante falta de personal en los sectores operativos estaban llevando a UTE a una situación crítica.
Señalan que el incremento de las fallas y las demoras en la reposición del servicio no son su responsabilidad sino el resultado de decisiones políticas y de gestión que priorizaron el ajuste por sobre la calidad y la seguridad del servicio.
Los integrantes AUTE reafirman la defensa de UTE y que la energía eléctrica no es una mercancía más, sino un derecho. Sostienen que defender a UTE es defender la empresa pública, el trabajo digno y el acceso universal a la energía.
Los trabajadores planten una vez más la necesidad de un aumento real del presupuesto y de la inversión pública para renovar y fortalecer el sistema eléctrico; recursos suficientes que garanticen condiciones de trabajo seguras y adecuadas y el ingreso inmediato de personal para cubrir la enorme cantidad de vacantes existentes.


