Irán anunció que mantendrá conversaciones indirectas con Estados Unidos a inicios de marzo, con la posibilidad de alcanzar un acuerdo provisional en torno al programa nuclear y el levantamiento de sanciones. Teherán subrayó que cualquier alivio económico debe definirse con precisión en cuanto a plazos y mecanismos de aplicación, y reiteró su derecho a enriquecer uranio bajo el marco del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP).
El Gobierno iraní enfatizó que no cederá el control de sus recursos petroleros y minerales a Washington, aunque abrió la posibilidad de que empresas estadounidenses participen como contratistas en proyectos de petróleo y gas en territorio persa.
La víspera, el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento, Ebrahim Azizi, declaró que Estados Unidos es consciente de que Irán no busca la guerra, pero es “experto en enfrentarla”. “No nos rendiremos ante las amenazas”, advirtió, al señalar que cualquier acción imprudente contra su país recibiría una respuesta lamentable.
Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, durante una ceremonia en honor a los medallistas de los Juegos Paralímpicos en Teherán, afirmó que las potencias extranjeras intentan obligar a su nación a rendirse. “El mundo intenta cobarde y tiránicamente obligarnos a rendirnos, pero sepan que no nos rendiremos ante las dificultades, al igual que ustedes no se han rendido”, expresó, según la agencia oficial IRNA. El mandatario destacó la importancia de la unidad nacional y la resiliencia frente a los desafíos.
En un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, EE.UU, con el apoyo de Israel, ha intensificado su despliegue militar en la región y lanzado advertencias sobre posibles acciones bélicas contra el país persa, bajo el pretexto de frenar su programa nuclear y de misiles así como sus vínculos regionales.
Frente a esta escalada, Teherán ha denunciado que Washington y Tel Aviv buscan justificaciones para una intervención extranjera y un cambio de régimen, reafirmando su derecho legítimo a la defensa y advirtiendo que responderá con determinación ante cualquier agresión, en defensa de su soberanía e integridad territorial.
Las conversaciones previstas para marzo representan un escenario clave para evaluar avances diplomáticos en un contexto de alta tensión geopolítica regional, marcado por las sanciones económicas occidentales y las exigencias de restricciones al programa nuclear iraní.

