La Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria de Irán incautó dos «buques infractores» en el estrecho de Ormuz y los trasladó a la costa iraní/EFE.
Las embarcaciones, identificadas como el MSC Francesca y el Epaminondas, fueron interceptadas tras operar sin los permisos necesarios en una de las rutas marítimas más críticas del mundo.
La Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria de Irán incautó dos portacontenedores vinculados a Israel en el estratégico estrecho de Ormuz, alegando violaciones a la seguridad marítima y manipulación de sistemas de navegación. Esta acción defensiva ocurre en un complejo contexto de alta tensión geopolítica en la región.
Según un comunicado oficial difundido por medios internacionales, la manipulación de los sistemas de navegación por parte de estos buques evidencia una amenaza directa a la seguridad marítima en el Golfo.
El cuerpo militar iraní advirtió que cualquier alteración del orden en esta zona representa una violación inaceptable de la soberanía nacional. Tras su incautación, ambas naves fueron trasladadas hacia las costas territoriales de Irán para los procedimientos legales pertinentes, subrayando la determinación de Teherán para proteger sus aguas.
Esta significativa acción se produce después de que la Guardia Revolucionaria de Irán declarara que el estrecho de Ormuz se mantendrá cerrado hasta que Washington retire completamente el bloqueo naval impuesto a la nación persa.
Las autoridades iraníes enfatizaron que cualquier aproximación al estratégico estrecho bajo las circunstancias actuales se considera un acto de cooperación con el adversario.
En el ámbito diplomático, el representante permanente de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Amir Saeid Iravani, condiciona la reanudación de negociaciones diplomáticas en Islamabad a la cancelación inmediata de las medidas de asfixia marítima impuestas por Estados Unidos. Esta postura iraní resalta la interconexión entre las acciones militares y las demandas políticas.
Washington justificó la persistencia del asedio con alegaciones de divisiones internas en el Gobierno iraní, una afirmación que Teherán ha rechazado. Las conversaciones bilaterales previstas para esta semana en Pakistán quedaron suspendidas, agudizando la crisis diplomática y las posibilidades de desescalada en el corto plazo.
De este modo, Irán reafirma su postura de resistencia y control sobre sus aguas territoriales frente a lo que califica como una política de agresión e injerencia de la Casa Blanca.
La incautación de estos buques en el estrecho de Ormuz se inscribe en una estrategia más amplia de defensa de la soberanía y de respuesta a las presiones externas, destacando la importancia de la perspectiva Sur-Sur en el análisis de los acontecimientos globales.

