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El río no es solo eso

Por Aníbal Sampayo

La fotografía es una de las dos que está publicada en el trabajo de Anibal Sampayo. No hay datos del autor de la misma.

Desde el 9 de enero de este año hemos venido publicando en la sección Cultura de la web de la 36, materiales sobre la vida y la obra de Aníbal Sampayo. Es en el año del centenario de su nacimiento que se cumplirá el próximo 6 de agosto. La mayoría de los trabajos fueron extraídos de la obra “El canto elegido Aníbal Sampayo”, editado por Cono Sur Press y que fuera impreso el 26 de marzo de 1985 en los talleres gráficos “Zelmar Michellini” en la ciudad de Malmö, Suecia.

El siguiente trabajo, escrito por el propio Aníbal Sampayo  para “La Juventud”, en abril de 1986 , fue publicado en ese mismo año en la edición del 27 de abril del semanario.

Esta es una historia de río, y de hombres y de canto, porque todo está unido a lo mismo, a desentrañar el destino de la humanidad y sus porqué . Hay cantores que sin duda alguna, nos debemos por conciencia y honestidad, a cantar como decía Martín Fierro, cosas de fundamento. O como decía el apóstol de la libertad, el cubano José Martí, a defender la dignidad plena del hombre.

Por eso creemos que el cantor, debe en todo momento y cuando se dispone a cantar, poner el acento y su capacidad creadora, en el viejo tronco, y en el nuevo rumbo de la historia. No se si me entiende, yo pienso que al empuñar la guitarra y la voz, debe templarse bien la conciencia, y con ella en ristre como una tacuara emancipadora, arremeter  hasta imponerse y vencer, o por lo menos tratar de hacerlo, a la resistencia deformante y alienante, de una cultura colonizadora, que obedece a un orden económico y social, caduco e injusto. ¿Se puede pasar acaso indiferente ante el dolor y la injusticia de quienes nos rodean  como si fuéramos un simple y extraño turista de otra galaxia, etéreo y celeste, con una aureola encubriendo la mente adormecida por el vino embriagador  de una poesía altisonante, desnuda de principios para evadirse así, del compromiso de ser un testigo fiel del mundo circundante?.

¿O es que debemos ver más allá del paisaje, al hombre con sus necesidades más urgentes, el sustento diario, la vivienda, su formación intelectual, es decir, todo lo que atañe al ser humano como tal?.

Ante la maravilla del río, de la flora, de la fauna, ¿dejaremos pasar inadvertida la presencia del ser más maravilloso de la creación, el hombre  ya al decir el hombre decimos la mujer, el niño y todo lo que lo rodea, sin ser capaces de conmovernos, con su dolor a flor de agua , con tristeza a flor de piel, con su canto gusto a pena y a olvido?

Por eso cuando recorro el río, lo primero que veo allí, es la figura encorvada sobre la canoa, semejante al eterno pensador de mármol de tantas avenidas del viejo mundo, de don Sandalio Argüello. Una tarde escuché un diálogo que mantuvo con un turista, lo que me llevó a componer una canción.

Como le van Don Argüello, aquí me tiene paisano

muchos creen que me divierto cuando ven que ando pescando.

Comentan, lindo ranchito, usté debe ser feliz… una cosa es ver de lejos y la otra vivir allí.

Porqué no preguntan que me trajo aquí…porqué ando el agua como el surubí…

porqué me quitaron la tierra y después crecieron los campos de un míster inglés.

Le quitaron la tierra, y no le quedó otra alternativa que buscar la pampa azul menos alambrada-todavía- del río. Y claro, don Sandalio vierte sangre por la herida, que no salpica-,  por supuesto- a los distraídos, intelectuales hipnotizados por el cosmopolitismo snob, o influidos por los escritores de moda al servicio del imperio.

(continuará)

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