El canciiller de Cuba durante la entrevista con el periodista Whit Johnson de ABC News/ABC News.
El canciller cubano Bruno Rodríguez denuncia el asedio petrolero de EE. UU. y advierte sobre las consecuencias de una agresión militar contra la isla.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, informó en su cuenta de X sobre una entrevista concedida a ABC News donde denunció la agresión multidimensional de los Estados Unidos.
A la cadena estadounidense, el diplomático resaltó que el asedio petrolero y la Orden Ejecutiva de Donald Trump adoptada el 1 de mayo dañan seriamente al pueblo cubano mediante la imposición de medidas coercitivas secundarias.
Durante el encuentro con el periodista de ABC News, Whit Johnson en La Habana, Rodríguez respondió a las recientes amenazas de Trump, quien afirmó en Florida que «Cuba será la próxima» tras la operación en Irán.
Al respecto, el canciller advirtió que Washington transita por un «camino peligroso» hacia un «baño de sangre» y una catástrofe humanitaria con pérdida de vidas jóvenes cubanas y estadounidenses.
Rodríguez aseguró la seriedad las declaraciones del jefe de la Casa Blanca sobre «tomar el control» de la isla casi de inmediato y ante su sugerencia de enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln para forzar una rendición, el ministro enfatizó que Cuba no es una amenaza para la seguridad o el estilo de vida norteamericano.
Asimismo, ratificó que la nación ejercerá su derecho a la legítima defensa hasta las últimas consecuencias con el apoyo masivo del pueblo.
Sobre el proceso de diálogo, el titular de exteriores aclaró que «no hay avances», aunque reiteró la disposición de Cuba a un diálogo basado en el respeto a la autodeterminación.
En ese sentido, subrayó que el sistema político no está sobre la mesa de diálogo y rechazó las exigencias de reformas internas y acusaciones de persecución política, calificándolas como pretextos prohibidos por el derecho internacional para justificar una agresión.
La estrategia de presión actual de la Casa Blanca incluye el bloqueo de suministros de crudo desde cualquier lugar del mundo y nuevas sanciones contra funcionarios e instituciones cubanas señalados por Washington.
El gobierno cubano mantiene su postura de independencia absoluta y advierte que cualquier intento de intervención militar ignorando la soberanía nacional conducirá a un escenario de consecuencias inimaginables para ambos países.

