La multitud sobre la montevideana 18 de julio, y la multiplicación de marchas y concentraciones en distintos puntos del país, reafirmaron el apoyo popular a la lucha por verdad y justicia y contra la impunidad en una edición de la Marcha del Silencio, a 50 años de los asesinatos de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw, ocurridos en Buenos Aires.
La movilización fue encabezada como es tradicional por los familiares de los desaparecidos portando sus fotografías, tras la pancarta copn la consigna de este año que señalaba «contra la impunidad de ayer y de hoy. Exigimos respuestas. ¿Donde están». Detrás de ellos, las decenas de miles de personas marchando en silencio con carteles, banderas de organizaciones sociales, sindicatos, gremios estudiantiles, generaciones de luchas de ayer y de hoy que caminan juntas cada año.
Ignacio Errandonea, uno de los voceros de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, destacó a radio Centenario el respaldo “porque en definitiva es no sentirse solo, es saber que una porción muy grande, -y cada vez más grande, año a año se va haciendo más grande- de la población estamos reclamando lo mismo. Estamos reclamando la verdad y la justicia”.
Errandonea reafirmó el reclamo de que el presidente Yamandú Orsi de la orden a las Fuerzas Armadas para que entreguen todos los archivos referidos a la represión: “que asuma su responsabilidad. ¿Hasta cuándo vamos a seguir esperando que el poder político ejerza la autoridad que corresponde ejercer sobre los mandos militares?, preguntó.
Recordó que en anteriores periodos de gobiernop los mandos militares habñian dado la versión de que “había algunos detenidos desaparecidos, que los habían enterrado, que los habían desenterrado, que habían quemado sus restos y esparcido las cenizas. Y ustedes vieron, toda la ciudadanía vio que cuando se excavó, poco a poco fuimos encontrando algunos de nuestros desaparecidos que en los informes oficiales decían que habían cremado y esparcido sus cenizas. ¿Quién le puede creer a un comandante en jefe si se han dedicado a mentirnos toda la vida? Llevamos 50 años buscando a nuestros familiares. Y todavía nos sigue mintiendo y se hace la víctima de que siente que agredimos a las fuerzas armadas. No somos nosotros que secuestramos a nuestros familiares, son las Fuerzas Armadas. Entonces ese señor, lo mejor que podría hacer si no va a aportar verdad, es callarse la boca, subrayó ante recientes declaraciones del comandante en Jefe del Ejército Mario Stevenazzi.
“Madres y Familiares siempre esperamos, siempre, no nos cansamos de esperar de que el gobierno actúe y que las Fuerzas Armadas, obligadas por el mando superior que es el poder político, entreguen información. La información la tienen, por más que lo nieguen, la tienen, y por lo tanto la deben entregar. Las Fuerzas Armadas no son un cuarto poder, están sometidas al poder político. Y hay que ejercer la autoridad”, sostuvo Errandonea.








