El Presidente de la FIFA, G. Infantino saluda a D.Trump/EFE.
El mandatario estadounidense evitará el evento inaugural del torneo futbolístico en Los Ángeles, presuntamente por temor al rechazo popular y tensiones geopolíticas, aunque proyecta presenciar el partido decisivo en Nueva Jersey.
La ausencia del presidente estadounidense en el Estadio Los Ángeles expone las contradicciones entre su retórica migratoria, las presiones de la política exterior con Irán y el descontento de una afición dispuesta a protestar en las tribunas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estará ausente en la ceremonia de apertura de la cita mundialista de fútbol, pautada para este viernes 12 de junio en el Estadio Los Ángeles. La decisión marca un giro en su agenda pública, considerando que fue una pieza fundamental en la campaña para garantizar que la sede del evento recayera sobre territorio norteamericano, un hecho que celebró públicamente por coincidir con el aniversario 250 de la nación.
A pesar de su conocido interés por figurar en plataformas deportivas de alcance masivo —como lo demostró al entregar el trofeo y celebrar junto al Chelsea de Inglaterra durante el pasado Mundial de Clubes—, el gobernante optó por marginarse del acto inicial del principal certamen organizado por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA).
La decisión podría estar ligada a un cálculo de imagen frente al clima de tensión social. La figura de Trump genera en estos momentos un notable descontento público, exacerbado por su defensa de políticas migratorias restrictivas, medidas que entran en contradicción con la naturaleza de un evento que requiere el ingreso de múltiples delegaciones y aficionados internacionales. De igual forma, las persistentes fricciones en la política exterior de Washington, particularmente la agresión contra Irán, configuran un escenario complejo para su participación en un espacio que tradicionalmente promueve la integración pacífica.
A este panorama se suma la posibilidad de enfrentar el repudio directo de los asistentes. El antecedente más reciente ocurrió durante el tercer juego de las finales de la liga de baloncesto (NBA) entre New York Knicks y Spurs de San Antonio. En dicha ocasión, recibió fuertes abucheos por parte de los aficionados al aparecer en el recinto deportivo, lo cual evidenció el rechazo de un sector considerable de la población.
El distanciamiento actual contrasta con la estrecha relación que ha cultivado desde el Despacho Oval, donde ha recibido en múltiples ocasiones al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. De hecho, el directivo le otorgó previamente el primer «Premio de la Paz de la FIFA», en reconocimiento a su entusiasmo y respaldo institucional a la organización del torneo en Norteamérica.
Pese a no acudir a la jornada inaugural, un funcionario de la Casa Blanca confirmó que Trump tiene proyectado asistir al encuentro que definirá al campeón del torneo. Este partido por la gloria máxima del fútbol está programado para el 19 de julio en el estadio MetLife, ubicado en East Rutherford, Nueva Jersey.

