«Deben tener confianza en que el ataque contra el enemigo no se detendrá ni un instante», enfatizó el comandante Majid Mousavi/EFE
El ministro de Defensa de Irán, Majid Ibn al-Reza, calificó este domingo de guerra psicológica las amenazas de Estados Unidos, tras la suspensión temporal de ataques anunciada por el presidente Donald Trump.
El mandatario estadounidense condicionó la detención de las agresiones a la negociación de un pacto definitivo para la apertura del Estrecho de Ormuz. Aunque Washington afirma contar con el apoyo de Israel, el Departamento de Estado recomendó evacuar de inmediato a sus ciudadanos de Medio Oriente.
Por su parte, las fuerzas armadas iraníes fortalecieron su poder disuasivo frente a cualquier agresión. Teherán advirtió previamente que un ataque contra su infraestructura energética provocaría una respuesta masiva sobre los yacimientos de gas y petróleo de la región.
Ante el riesgo de un conflicto generalizado, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, conversó telefónicamente con Donald Trump para exigir vías de diálogo. Riad (la capital de Arabia Saudita), busca salvaguardar sus refinerías frente a la avanzada tecnología de drones de la nación persa.
En paralelo a las tensiones geopolíticas, el mercado petrolero internacional busca su estabilidad a través de mecanismos de producción concertados. En este escenario, la alianza de la OPEP+ adoptó medidas técnicas para mitigar el impacto de la crisis en los suministros globales.
Un grupo de siete países de la OPEP+, liderado por Arabia Saudita y Rusia, junto a Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, acordó aumentar la producción diaria de crudo en septiembre de 2026. El incremento pactado es de 188.000 barriles diarios con respecto al mes de agosto, según mecanismos fijados desde abril de 2023.
Según la OPEP, éste ajuste se aplicará en septiembre de 2026: Los siete países de la OPEP+ también señalaron que esta medida brindará a los países participantes la oportunidad de acelerar su recuperación.
Para Riad, la seguridad del crudo es vital, pues el 60% de sus ingresos públicos provienen de los hidrocarburos. Asimismo, el 70% del financiamiento del plan estatal «Visión 2030» depende de exportaciones seguras, actualmente amenazadas en rutas marítimas como el Mar Rojo.
El reino saudí ejerce una influencia sustancial sobre Washington al poseer más de 140.000 millones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos. A esto se suma su capacidad para influir en los precios de los combustibles y el uso de su territorio para tropas norteamericanas.
En el plano interno estadounidense, el senador republicano John Kennedy instó al Gobierno a desconfiar de los acercamientos con Irán. No obstante, la Casa Blanca priorizó abrir los canales de comunicación para evitar un alza de precios que afecte los comicios de mitad de mandato.

