Acto por la inauguración del policlínico “Mario Escalona” de Alamar. Diciembre 2002/Minsap.
Desde este espacio continuaremos difundiendo las ideas del líder de la revolución cubana, martiano, marxista leninista, revolucionario. Serán textos extraídos de sus intervenciones en distintos momentos en Cuba y en otros países; de su opinión escrita sobre temas nacionales e internacionales y parte de las innumerables entrevistas realizadas por periodistas de todo el mundo, al conductor de la revolución cubana durante su extensa y fructífera vida.
Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, obra de la revolución cubana ideada por Fidel
A pocos días de cumplirse el próximo día 13, 100 años del nacimiento de Fidel Castro y en medio de un recrudecimiento de la agresión imperialista contra el proceso revolucionario ahora bajo la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, el pensamiento del comandante revolucionario es además de guía ideológica, arma de lucha.
Uno de los logros revolucionarios, ideado y promovido por Fidel es la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas inaugurada oficialmente el 15 de noviembre de 1999, en el marco de la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
La iniciativa surge tras el paso de los huracanes George y Mitch por el Caribe y con la intención de jefe revolucionario para formar médicos de recursos escasos.
Publicamos parte del discurso pronunciado por Fidel Castro con motivo de la visita del expresidente norteamericano, James Carter, a la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médica, el 13 de mayo de 2002.
….Yo meditaba, realmente, ¿que es lo que estamos haciendo, si esto es una escuela de medicina o esto es otra cosa?. Uno piensa en números, porcentajes, etcétera. Yo también calculaba, por ejemplo, cuántos médicos teníamos al triunfar la revolución y los que están hoy estudiando en esta escuela son más que los médicos que tenía Cuba, y en dos o tres años quedaron la mitad de aquellos médicos. También quedó solo el 40% de nuestros profesores de medicina.
Los resultados que hoy pudiera presentar-no digo exhibir, porque nosotros no exhibimos nada, presentamos-, son el resultado de un gran esfuerzo, de un esfuerzo de 43 años.
Con aquellos médicos que quedaron en nuestro país, es que puede crearse lo que hoy tenemos y hoy tenemos 22 médicos por cada uno de los que nos dejaron, un poquito más de 22, y cursan estudios en nuestras universidades dos veces y media el total de médicos que quedaron.
Si, nos vimos ante la situación de un gran desafío, nos quedábamos sin médicos o hacíamos el esfuerzo requerido para disponer de todos los médicos necesarios.
Entre nuestras esperanzas, cuando pensábamos en el futuro, cuando soñábamos en ese futuro, estaba que nuestro país dispusiera de un buen sistema médico….
Es por ello que les contaba que al mirarlos así, me preguntaba: ¿Es esto una escuela de medicina?. Y para que serviría si ustedes regresaran a sus países para incorporarse a instituciones permeadas, desgraciadamente , por el economicismo, el mercantilismo y el egoísmo y ninguno quisiera viajar a una montaña, a una meseta, a un rincón de los campos, o a barrios marginales para ejercer allí la noble profesión de médico. Más que escuela de medicina, nuestro más ferviente deseo es que esta sea una escuela de solidaridad, de hermandad y de justicia.
Tengo la convicción de que así será, que no en balde los estudiantes de esta escuela y las otras constituyen una representación de todas las etnias y de todos los sectores más humildes de sus países, 66 etnias, según nos dijeron.
Qué hermoso espectáculo ver aquí unidos, estudiando juntos, a estudiantes de toda América Latina y a estudiantes norteamericanos. Con que placer y satisfacción escuchamos a esa joven que habló aquí , o a la que allí cantó, y cuántas esperanzas de amistad y de hermandad pudieran concebirse si nos unimos todo bajo ideales de justicia, bajo ideales de igualdad , los que expresaba aquí el presidente Carter, los ejemplos que citaba, impresionantes , cuando nos contaba cómo con una pastilla , una pastilla, o tal vez dos, se podía contribuir a que terribles enfermedades desaparecieran; con un esfuerzo noble, dirigido a resolver algunas de las tragedias que padecen los seres humanos en este mundo, se podían resolver mediante procedimientos sencillísimos . Y mi pregunta era, la que me surgía de la mente, ¿cuánto habrá costado todo eso?, y es evidente que los recursos invertidos son mínimos. Pensaba que hay miles de millones de personas sobre la tierra con esos mismos problemas o riesgos de sufrirlos…
Si con unos cuántos dólares , digamos , si con unos cuantos centavos se puede hacer tanto bien en este mundo, cuánto podría hacerse con los cientos de miles de millones , o, podría decirse, con los millones de millones dólares que en el mundo se dedican a producir armas, a producir y consumir drogas, o a producir artículos de lujo, quizás la más terrible herencia que a la humanidad han dejado , y espero que no sea para siempre, las llamadas sociedades de consumo.
Un mundo como el que él sueña al combatir enfermedades , un mundo como el que soñamos nosotros, un mundo como el que sueñan ustedes es posible, sí, muy posible, cuando los hombres tengan los conocimientos, la cultura y la conciencia necesarias para vivir y actuar con verdadero espíritu de fraternidad, para vivir y actuar con verdadero espíritu de justicia; y no daría por inútil ni sufriría la inmensa pena que en este minuto me embarga por hable hablado un poquito más de lo que prometí, abusando de la paciencia de nuestros visitantes, si estas palabras que de todo corazón y con el máximo de sinceridad , podríamos decir , incluso, con pasión, les dije, ustedes, alguna que otra vez , las recordaran. Muchas gracias.

