Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz/Ismael Francisco. Cubadebate
Desde este espacio continuaremos difundiendo las ideas del líder de la revolución cubana, martiano, marxista leninista, revolucionario. Serán textos extraídos de sus intervenciones en distintos momentos en Cuba y en otros países; de su opinión escrita sobre temas nacionales e internacionales y parte de las innumerables entrevistas realizadas por periodistas de todo el mundo, al conductor de la revolución cubana durante su extensa y fructífera vida.
“Combatir el subdesarrollo es combatir el delito”
La frase del título, fue pronunciada por el Presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, el 28 de agosto de 1990 durante su intervención en la inauguración del VII Congreso de Nacionales Unidas sobre la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, que sesionó en La Haba, Cuba.
El mencionado discurso fue publicado en la edición del 7 de setiembre del mismo año en el semanario “La Juventud” de Montevideo.
Por lo extenso de la intervención hemos tomado parte de la misma.
Nos parece especialmente acertada la decisión de los organizadores de este Congreso en el sentido de situar como tema central de sus deliberaciones la vinculación entre delito y desarrollo.
Nadie duda hoy día que entre los principales factores que generan conductas delictivas se cuentan la miseria, la marginación, el hambre, la incultura, la carencia de oportunidades y demás rasgos que tipifican en lo social el subdesarrollo, la pobreza y la discriminación.
Siempre hemos estado convencidos de que en nuestros países más pobres, la lucha contra el delito pasa por la lucha contra el subdesarrollo y la explotación.
A estas circunstancias habría que añadir aquellos factores externos que agravan la situación. El abismo de desigualdad entre los niveles de desarrollo de los países industrializados y los subdesarrollados económicamente, continúa profundizándose.
La deuda externa se ha convertido actualmente en el principal obstáculo para el desarrollo, el más importante instrumento para el saqueo financiero y la más moderna forma de dependencia neocolonial para los países subdesarrollados.
Se agrava el intercambio desigual y se profundiza el proteccionismo. Se reducen de manera drástica los flujos financieros para el desarrollo. Lo pagado por los países del Tercer Mundo por concepto del servicio de la deuda externa desde 1990 supera con creces el monto actual de la `propia deuda que alcanzaba a fines de 1989 la fabulosa cifra de 1.28 millones de millones de dólares. Ya desde 1985 alertamos acerca de la impagabilidad de la deuda externa del mundo subdesarrollado y la necesidad de encontrar una solución a esta agobiante situación-
Expresamos entonces que si se continuaban aplicando medidas de ajuste de tipo recesivo en medio de una crisis cada vez más desesperada, podrían ocurrir estallidos sociales incontrolables-
Ya hoy nadie discute- ni acreedores ni deudores – que la deuda externa de los países subdesarrollados es no solo impagable sino incobrable. Los efectos de la situación económica de los países del Tercer Mundo se evidencian en el grave deterioro de la calidad de vida de ellos….
El Presidente de Cuba en esa oportunidad se refirió a la delincuencia entre los jóvenes.
Y señala lo siguiente: Otro de los temas que serán considerados en esta reunión, el que se refiere a la delincuencia juvenil, tiene también una importancia excepcional a nuestro juicio. Son los jóvenes el sector más vulnerable ante la creciente espiral del delito en nuestros días.
En aquellos países donde la delincuencia en su forma más organizada y violenta, se amplía de manera creciente a diferentes esferas de la sociedad, los jóvenes constituyen el instrumento fundamental para la extensión de esas actividades y la materia prima de la cual se nutren y desarrollan las organizaciones criminales.
En los países desarrollados inciden decisivamente en esta situación los factores sociales, económicos e incluso raciales, que hacen posible que dentro de esas sociedades a veces opulentas, grupos importantes de la población vivan en la marginalidad , la pobreza, la incultura, el desempleo , la discriminación.
Ello explica el elevado índice del delito violento en las capitales y grandes ciudades de países altamente desarrollados. Contribuye a explicar también el fenómeno del homicidio entre los jóvenes de 15 a 24 años, por su magnitud y gravedad se ha denominado por algunos como la “epidemia de la muerte” y se ha considerado un grave problema de salud.
Es indudable que mientras existan esas enormes diferencias en las condiciones sociales, económicas y culturales dentro de la sociedad, la delincuencia entre los jóvenes será muy difícil de resolver.
En los países del Tercer Mundo la participación de los jóvenes en actividades delictivas tiene otras características. Aquí también la pobreza y la falta de oportunidades, la escasez de posibilidades sociales, generan tensiones y coadyuvan a determinar la comisión de delitos. Pero no se trata en la mayoría de los casos, de la participación en organizaciones criminales promotoras de la forma más grave de los delitos violentos y drogas.
En estas condiciones, los factores socio económicos, la apertura de oportunidades para el estudio y su calificación técnica, la seguridad de un puesto de trabajo, constituyen el más formidable apoyo en la gran batalla por la prevención de la delincuencia y la prevención de los jóvenes.

