Con información de elDiario.es
El choque de dos trenes en la provincia de Toledo ha causado al menos 68 muertos y más de 100 heridos, muchos de ellos graves, tras descarrilar cuatro vagones. Más de 500 personas viajaban en el AVE y el Iryo siniestrados en el término municipal de Urda.
Las primeras investigaciones apuntan a un posible error humano, según fuentes del Gobierno. El ministro de Transportes, Óscar Puente, en su comparecencia, le parece “inexplicable” la orden del centro de control que permitió al AVE circular cuando el Iryo “estaba detenido” y había “una señalización roja”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado que “no es asumible para España dos accidentes de tren en un mismo año y se responderá con contundencia”. Por su parte, el líder del derechista Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, ha exigido una “revisión completa independiente de toda la red ferroviaria”.
El Gobierno y los partidos han suspendido su agenda en plena precampaña, salvo Vox. Las comunidades han ofrecido sus recursos a Castilla-La Mancha, donde numerosos servicios de emergencias tratan de atender a las víctimas. El servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía ha quedado suspendido hasta nuevo aviso y Adif ha establecido puntos de atención a afectados en Madrid, Córdoba y Sevilla.
Los audios del centro de control de Atocha, que tomó el mando cuando los trenes se pararon automáticamente al caerse el sistema de seguridad LZB, muestran cómo fue el intercambio que en cuestión de minutos derivó en la segunda tragedia ferroviaria que sacude España en diez meses. En esas conversaciones, a las que ha tenido acceso elDiario.es, se escucha cómo la maquinista de Iryo explica a las 8.48 que no puede revisar el sistema y por eso todavía se encuentra parada. A las 8.54, el tren de Renfe chocó contra este convoy.
Según la explicación preliminar del Ministerio de Transportes, en torno a las 8.30 seis trenes quedaron detenidos después de que cayese el sistema informático de control LZB, el que supervisa la velocidad de los trenes. A partir de ese momento, cogió las riendas el sistema el centro de control de Adif 24 horas, que controla el tráfico ferroviario en esa zona concreta. Y fue ahí donde se tomó la decisión de que el tren de Renfe y los otros de ese tramo reanudasen la marcha con normalidad pese a que había otro por delante y una “señal roja”.
La exministra Fátima Báñez viajaba en uno de los trenes accidentados en Toledo. El líder del PP ha asegurado que “todavía no hay noticias confirmadas” sobre ella.
Seis hospitales de Castilla-La Mancha han atendido a 110 heridos del accidente de tren ocurrido en Urda, Toledo, este miércoles. El centro que más pacientes ha acogido es el Hospital de Toledo, con 41, de los cuales 12 están en la UCI.
El Hospital Universitario La Mancha Centro, en Alcázar de San Juan, Ciudad Real, ha asistido a 36 heridos, 5 de las cuales se encuentran en la UCI. El Hospital General Universitario de Ciudad Real ha atendido a 15 heridos, de los cuales 4 están en la UCI.
Por su parte, el Hospital de Manzanares ha atendido a 13 pacientes, el de Valdepeñas a 4, a los cuales ha dado el alta, y el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete solo ha asistido a un paciente, que ha sido intervenido y actualmente se encuentra en reanimación.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado como “inexplicable” la decisión de centro de control de Adif en Madrid que ha permitido reanudar la marcha del tren AVE de Renfe cuando había otro, el de Iryo, parado en la vía, que ha derivado en el accidente de este miércoles en Urda (Toledo) en el que han fallecido decenas de personas.
“Se da una orden, para que reanude la marcha, una decisión errónea”, que no se ha rectificado a tiempo, ha recalcado Puente. “La decisión corresponde al centro de control”, de Adif en Atocha, “a través de sus operarios”, que han permitido retomar la marcha del tren AVE “en unas circunstancias inexplicables, estando un tren detenido y con una señalización roja”, ha afirmado Puente en rueda de prensa.
Además, esa marcha no se ha retomado “como debería en todo caso”, a “una velocidad que permita al maquinista detener el tren, con una limitación a 40 kilómetros por hora”.




