A dos años de la agudización de la violencia genocida de Israel contra el pueblo palestino, fueron cerca de 30.000 los uruguayos que manifestaron su solidaridad con la población agredida y exigieron al gobierno uruguayo que condene el genocidio y rompa relaciones con el régimen sionista.
Sobre las 18:00 horas del jueves 9 de octubre las multitudes ya iban llenando la explanada de la Intendencia de Montevideo, en la esquina céntrica de 18 de Julio y Ejido. Estaban allí para marchar, convocados por la Coordinación por Palestina de Uruguay, hacia Plaza Independencia.
«Estado sionista, vos sos el terrorista», coreaban las miles de personas que comenzaban a transitar por la principal avenida en medio de banderas y carteles. Cuando quienes encabezaban la manifestación ya entraban a Plaza Independencia, el destino de la marcha, aún en el punto de partida quedaban personas que se sumaban a la convocatoria.
Frente al monumento a José Gervasio Artigas se instaló el estrado desde el que se leyeron las proclamas de la movilización. Además, el cierre musical estuvo a cargo del grupo Milongas Extremas que cantó «donde quede alguna flor y sea libre Palestina», versionando un pasaje de «Autorretrato» de la banda española Extremoduro.
En primer lugar, tomaron la palabra Alejandro Jorysz, Mónica Wodzislawski y Yazmín Márquez, del colectivo de Judíos y Judías contra el Genocidio que el pasado 25 de setiembre presentaron en Torre Ejecutiva una carta exigiendo al gobierno la ruptura de relaciones con Israel, entidad con la que aseguran no sentirse representados.

«Igualar al sionismo y a Israel con el judaísmo es alimentar el antisemitismo. Advertimos que además de falso e inaceptable, es muy peligroso para los judíos dentro y fuera de Israel, así como para la humanidad. Decir que la crítica a las acciones del Estado de Israel o al sionismo es un acto antisemita es la mejor forma de alimentar el antisemitismo en el mundo» aseguraron.
Asimismo, agregaron que «la catástrofe moral en la que se está hundiendo Israel, producto de sus acciones, no debe significar la condena de todos los judíos ni del judaísmo».
«Israel no representa a la mayoría de los judíos del mundo dispersos en la diáspora. El sionismo es una ideología racista y supremacista que está perpetrando un genocidio. No creemos ser un pueblo elegido; no somos un pueblo superior a ningún otro. Somos un pueblo más, como lo es también el pueblo palestino. Reivindicamos el derecho de todos los pueblos a vivir en paz y libertad» dijeron.
Posteriormente, llegó el momento de la proclama central de la movilización. Al estrado subieron una decena de representantes de organizaciones sociales y gremiales, como la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), la Coordinadora de Gremios Estudiantiles de Secundaria (GSM), el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos-desaparecidos y el PIT-CNT, además de la encargada de negocios de la Embajada de Palestina en Uruguay, Nadia Qaraqra.
La lectura estuvo a cargo de Christian Mirza, Alejandra Di Bittencourt y Matías Randall, quienes exigieron un alto al fuego inmediato, fin de los bombardeos sobre Gaza, fin a la expulsión forzada de la población palestina dentro y fuera de la franja, ingreso urgente de ayuda humanitaria y libertad para los rehenes en Gaza y los miles y miles de presos políticos en las cárceles sionistas, todos por todos.

«Durante estos dos años, nos hemos enfrentado a través de imágenes diarias, a una arremetida brutal, sin precedentes en este siglo, tanto por su magnitud como por la naturaleza de sus objetivos» relataron. Asimismo, aseguraron que «estos objetivos no son, como dicen, desmantelar una organización, sino que apuntan a borrar a un pueblo, a borrar su existencia y su memoria. El dolor no se mide ni se pesa, pero nos enseña que el horror y el luto no paralizan a un pueblo que quiere romper sus cadenas. Palestina se ha convertido en la nacionalidad de la nueva humanidad y Gaza en la capital del mundo».
«Cuantificar el genocidio ya no es posible; en Gaza no se pueden contar las muertes. Las cifras oficiales hablan de más de 67.000 personas asesinadas. Pero estos números solo indican la cantidad de muertes registradas. No incluye a las personas desaparecidas bajo escombros; tampoco a los cadáveres en fosas comunes. Investigadores y funcionarios de la ONU han elevado la cifra de muertos a los cientos de miles. Y aun así, estos números no nos dicen nada, como Hind Rajab, la niña de 5 años que fue asesinada junto a su familia, o de los paramédicos de la cruz roja que iban a rescatarla y también fueron asesinados. Cuántos deben morir, 10%? 20%? En la intención genocida, todos: morir o irse, desaparecer como nación», afirmaron.
Denunciaron que «la ingeniería del hambre que Israel aplica llegó a su pico este año. Ya hace 18 años que Gaza está bajo bloqueo militar, por aire, por tierra y por mar. Que se controla la cantidad mínima de alimentos, agua e insumos que entran por habitante palestino. Y desde el 8 de Octubre de 2023 se implementó una privación progresiva de todo lo necesario para vivir. Se ha frenado el ingreso de ayuda humanitaria, insumos médicos, energía, agua. Todo con el objetivo calculado de matar por hambre. Hambruna que ya cuenta de a cientos las víctimas y a 2 millones de personas, con distintos niveles de inanición».
Además, se refirieron a la Flotilla Global Sumud, misión humanitaria que intentó romper el bloqueo sobre Gaza. «Más de 400 personas de 49 países, reunidas en aguas internacionales, arriesgando su vida y su libertad para asumir tareas que los Estados y la ONU deberían haber concretado hace mucho tiempo. Tres compatriotas participaron en esta hazaña: Romina Gallini, Ana Zugarramurdi y Rodrigo Ciz, representando lo mejor de nosotros y nosotras. Nos recuerdan que ante la injusticia no hay que permanecer en silencio ni ante la fuerza bruta quedarse quieto. Nos recuerdan que la solidaridad no es solo una palabra linda, sino que practicarla es lo que nos humaniza y nos hace tener la certeza de que un mundo distinto es posible» aseguraron. «Hoy, Ana, Romina y Rodrigo se encuentran nuevamente en sus casas y nuevas Flotillas buscan romper el bloqueo», agregaron.
Vinculado a la situación de los uruguayos que participaron de la flotilla, cuestionaron la postura del gobierno uruguayo: «La Flotilla fue secuestrada en aguas internacionales en un acto de piratería (…) es una violación al derecho internacional y Uruguay debe denunciarlo como un nuevo crimen de Israel, como debería haberlo hecho cuando el embajador uruguayo en Palestina fue agredido a balazos en Cisjordania»
Exigieron que «el gobierno uruguayo tome acciones concretas para exigirle al régimen de Israel el acatamiento a los principios de legalidad internacional». Agregaron que «es ineludible nuestra responsabilidad como país de proteger a nuestros ciudadanos y ciudadanas, una responsabilidad del gobierno uruguayo. Y los pueblos de pie haremos ineludible la responsabilidad de cuidar y proteger la vida humana en Palestina y el mundo»

«Quienes gobiernan Israel, que expresan lo peor de la extrema derecha mundial, deben ser juzgados por cometer crímenes contra la humanidad. El Estado de Israel miente, acá no se trata de una guerra contra la resistencia, se trata de una guerra racista y colonial contra todo un pueblo» dijeron.
Pidieron al gobierno de Yamandú Orsi «impulsar y exigir las investigaciones y juicios sobre las atrocidades cometidas» El gobierno «debe operar, con todas las herramientas existentes, para presionar por un alto al fuego inmediato y la apertura urgente de un corredor de ayuda humanitaria. Pero las palabras sin acción caen en los oídos sordos de la impunidad. El pueblo palestino ya no tiene tiempo para esperar más monitoreos. El gobierno debe romper relaciones con Israel mientras no respete el derecho internacional. Tenemos que cortar todo intercambio, científico, comercial, institucional, adoptando las medidas legítimas y legales. Los gobiernos y los pueblos deben aislar al genocida y rodear al oprimido. ¡No más venta de carne para alimentar al genocidio! ¡No compremos armas ensayadas en niños y niñas palestinas!», exigieron.

Desde el estrado rodeado de miles de personas con banderas palestinas, los oradores también se refirieron al reciente anuncio de un alto al fuego en Gaza, a partir de un acuerdo entre Israel y el movimiento de la resistencia palestina Hamas, con la participación del presidente estadounidense Donald Trump.
«Celebramos con inmensa alegría si en Gaza, hoy por primera vez desde marzo, puedan dormir sin el ruido de las bombas. Si pueden empezar a buscar entre los escombros a sus familias o comenzar el largo recorrido para saber su destino final. Si empieza a ingresar agua y comida. ¡Celebremos! Porque el alto el fuego es un triunfo de la humanidad sobre la barbarie, de la vida sobre la muerte, de la enorme resiliencia de ese pueblo heroico y de todos ustedes, nosotros y nosotras y de los pueblos que se pusieron de pie al grito de ¡basta de genocidio!»
Sin embargo, advirtieron que «ya hubo un alto el fuego que fue violado unilateralmente por Israel. Y que anteriormente hubieron otros alto el fuego. Siempre fueron pausa y no detención. Hoy, que la política de despojo llevada adelante por décadas quedó al descubierto, tenemos que estar atentos y vigilantes para que este alto el fuego sea permanente, para que la reconstrucción de Gaza sea una realidad. Y esta garantía solo la dan la justicia y la libertad. El juicio y castigo a los culpables de los delitos de guerra y contra la humanidad es la única garantía de que nunca más, sea realmente nunca más».
Sobre el final, reiteraron que «la paz no es solo ausencia de bombas; la paz es con justicia y libertad o solo es otra pausa».

